Evento Pokélloween 2025: Festín Pagano

Lazy

Nuevo usuario
El aire se volvió pesado, cargado de una estática que no provenía de las mejillas de Dedenne, sino de la pura intención asesina del caballero espectral. Vlad no necesitó más advertencias; había pasado suficiente tiempo entre fantasmas para saber cuándo una amenaza era retórica y cuándo era una sentencia.

¡Dedenne, atrás! —gritó Vlad, empujando levemente a la chica y al Victini para ponerlos fuera de la línea de fuego.
¡Oye! No tienes que tratar a la gente así —escucharon todos a una distancia alejada. Se trataba de una rubia, cuya expresión denotaba el cansancio de haber estado corriendo por un buen rato.

Entre sus brazos se encontraba un Espurr que se encontraba totalmente vestido con mucha parafernalia.

¿Qué?
Lo que oíste, no tienes que empujar a la gente —Vlad iba a rebatirle a la extraña, pero su mirada se posó un ligero segundo en la del pokémon y por un segundo, sintió que no sería buena idea hacerlo. Algo en ese tipo psíquico le hizo ver que debía ser prudente.

De todas maneras, la situación inusual se vio interrumpida gracias al choque que hubo entre los pokémon.

Ceruledge se desdibujó. No corrió, simplemente desapareció en una estela de fuego púrpura y reapareció a escasos centímetros del rostro de Vlad, con sus espadas de energía listas para un corte transversal. La velocidad era inhumana, superior a cualquier cosa que hubiera visto el hasta el momento.

¡Lucario, Velocidad Extrema y Hueso Palo!

El destello azul fue instantáneo. Antes de que las hojas espectrales pudieran tocar al entrenador, una barrera de hueso y aura colisionó contra ellas. El sonido fue ensordecedor, como metal chirriando contra cristal. Lucario había emergido de su Pokéball interceptando el ataque, sus patas derrapando sobre el adoquín de la plaza debido a la fuerza del impacto, pero manteniendo su posición firme entre su entrenador y el agresor.

Ceruledge retrocedió un salto, sus ojos brillando con una mezcla de molestia y curiosidad.

Un usuario del aura... —La voz resonó directamente en la cabeza de Vlad, no en sus oídos. Era una sensación fría, intrusiva—. Molesto. Pero insuficiente.
¿Hablar telepáticamente es un requisito para los fantasmas hoy en día o solo te gusta presumir? —replicó Vlad, tratando de ocultar el temblor en sus manos mientras adoptaba una postura de combate—. Escucha, no sé qué tienes contra ellos, pero no dejaré que lastimes a nadie más.
Sí, eso está mal —levantó el puño Fleur y Francis Van der Horst I le imitó.
No busco lastimar, busco terminar —siseó la armadura viviente—. Y ustedes estorban.
¡Oye! —Vociferó Fleur.

Las cuchillas de Ceruledge se encendieron con una llama más intensa, tornándose de un violeta profundo a un rojo sangre. Espada Lamento. Vlad reconoció la técnica; ese movimiento no solo cortaba, sino que drenaba la energía vital del oponente.

¡Lucario, mantén la distancia! ¡Pulso umbrío!

El chacal generó una bola de energía pura entre sus palmas y la lanzó en forma de aros ennegrecidos. Ceruledge ni siquiera se molestó en esquivar; cortó el aire, rebanando la energía en dos como si fuera mantequilla, provocando que la explosión detonara a sus espaldas sin hacerle un rasguño.

Es rápido... y tiene técnica —murmuró Vlad, analizando la situación. Dedenne, desde el hombro de la chica de cabello negro, chillaba dando instrucciones que nadie entendía, pero que denotaban pánico—. Oye —le dijo a la chica sin apartar la vista del combate—, espero que esa "razón" para no dejarlo escapar sea buena. Porque no soy muy bueno en los combates.

Mientras Lucario aumentaba su poder ofensivo con Danza Espada rodeado de ilusiones de espadas giratorias, Ceruledge se lanzó de nuevo, esta vez ignorando al Pokémon y apuntando hacia los humanos. Era una táctica sucia, pero efectiva.

Fleur no entendía muy bien la situación, lo que pensaba que se convertiría en una paseo tranquilo terminó convirtiéndose en una campaña de colores y destellos que, si bien le fascinaron por ser su primera vez observando una contienda en persona; no iban acorde a lo que esperaba. Su corazón retumbó por la tensión del momento y como si Francis Van der Horst I pudiera sentir las emociones de su entrenadora, saltó de sus brazos y ejecutó una serie de bolas sombra que chocaron de lleno contra la figura del espadachín espectral.

¡Sassy! —Exclamó con cierto grado de orgullo y preocupación—. Eres todo un chico valiente, como el campeón.

Por si fuera poco Lucario interceptó nuevamente, esta vez chocando su Puño Meteoro contra la cuchilla izquierda de Ceruledge. El impacto generó una onda expansiva que rompió los cristales de las farolas cercanas.

Su lealtad es admirable, pero mal colocada —dijo el Ceruledge, ejerciendo presión. Las llamas de sus brazos empezaron a lamer el pelaje de Lucario—. Esa humana... esconde cosas. La ignorancia es tu perdición.
A ver, pero que oculte cosas no quiere decir que tenga que dejar que le hagas daño. Además, no me debe nada —Vlad sacó una segunda Pokéball. Sabía que Lucario estaba en desventaja de tipos y si recibía un golpe directo de ese fuego fantasmal, el combate terminaría mal—. ¡Snorlax, necesitamos un muro! ¡Usa Cuerpo Pesado!

La enorme figura de Snorlax se materializó justo encima de la acción. Ceruledge, viéndose a punto de ser aplastado por media tonelada de Pokémon, se vio obligado a romper el bloqueo con Lucario y retroceder a una velocidad vertiginosa hacia un tejado bajo.

Snorlax aterrizó, haciendo temblar toda la plazoleta y bostezando inmediatamente después.

Dedenne, quédate con ellas y con Victini. Gardevoir está en reserva por si las cosas se ponen feas —ordenó Vlad, secándose el sudor de la frente. Ahora tenía a Lucario flanqueando por la izquierda y a Snorlax sirviendo de barrera frontal—. Muy bien, caballero parlanchín. Ahora estamos en igualdad de condiciones. ¿Quieres seguir bailando o vas a explicarnos qué demonios está pasando aquí?

Ceruledge observó a los dos Pokémon y luego a Vlad. Su postura se relajó levemente, no por rendición, sino por cambio de estrategia.

Igualdad... —repitió la voz en la mente de Vlad con un tono de burla amarga—. Humanos y sus ilusiones. Bien. Si desean caer junto a ella, que así sea.

El fuego de sus armaduras creció, convirtiendo la neblina de la noche en vapor hirviendo.


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Andrell no terminaba de acostumbrarse al hecho de caminar al lado de su otro yo, aunque por lo menos ahora podía saber qué se sentía tener un hermano gemelo; tal vez a esta conclusión llegaron los presentes en aquel recinto deportivo, pues no detectó sorpresa en ninguno de los ahí presentes por ver a dos sujetos idénticos en apariencia.

—¿Pues qué decirte? —El otro Andrell se encogió de hombros—. Como puedes ver seguí el camino del atletismo en lugar de seguir ese… impulso de ser entrenador y todo eso —se rascó la nuca y soltó una risa nerviosa—. Que por cierto, ¿cómo vas con eso?, ¿ya conseguimos las ocho medallas y somos campeones?

Andrell se limitó a negar con torpeza y con una pizca de vergüenza. La verdad es que el inicio de su viaje estuvo lleno de idas y venidas, después de todo había dado el primer paso de manera impulsiva, siguiendo una emoción en lugar de una meta. Le habría costado un par de años poder enfocar su atención en un sueño propio y solo para encontrarse con una dura realidad: el desafío que representaba el campeonato no era algo sencillo, por algo obtener las ocho medallas resultaba ser una tarea donde muchos tiraban la toalla.

—Bueno, era de esperarse, supongo —el otro se encogió de hombros ante su expresión—. Después de todo, estábamos destinados a esto, ¿no? —se acercó a una valla junto a la pista y se recargó en esta, su atención se clavó en los carriles de la misma—. Lo llevamos en la sangre.

—Supongo que tienes razón —suspiró, viendo cómo los competidores de una nueva ronda se preparaban. El público aplaudía y lanzaba gritos de apoyo a su contendiente favorito.

—¿Recuerdas las competiciones en la escuela?, siempre terminábamos en el podio —sonrió el otro—. Fuese lo que fuese, y en los deportes de equipos siempre eramos de las piezas clave —chasqueó los dedos y después le apuntó con sus índices simulando ser un par de pistolas—. Eramos los mejores y mírame, ahora soy un deportista profesional. Sé que aún puedes volver al camino correcto, pero claro, hay que dejar de lado esas aspiraciones de ser el campeón y todo eso para enfocarse en los entrenamientos. Puedo mostrarte cómo hacerlo.

Andrell hizo un conteo de aquellas viejas glorias mencionadas por su otro yo, un desfile de situaciones emocionantes y frustrantes: jugadas impresionantes que en papel hubieran resultado imposibles de llevarse a cabo y aún así materializándose contra todo pronostico, competiciones ganadas solo porque en el último momento sacó un último impulso de energía sacada de a saber dónde, el agridulce sabor que deja la derrota cuando estuviste a punto de llevarte la medalla de oro, pero sabiendo que tienes espacio para la mejora…

Y sin embargo, aunque ese era su pasado y le despertaba algo de nostalgia, también recordó lo malo. Saboreó esa monotonía, la esclavitud de aferrarse a constantes entrenamientos y estrictos regímenes para mantener su condición, siempre obligándose a ser mejor… ¿Y todo para qué? ¿Para cumplir expectativas?, ¿por que "estaba en su sangre ser un buen deportista"?

Andrell se apartó de la valla, su otro yo le miró extrañado.

—Lo recuerdo bien —dijo por fin—. Pero no me arrepiento del camino que tomé —asintió, más para sí mismo que para su igual—. Gracias a mis viajes he hecho nuevos compañeros —se llevó una mano al cinturón, ahí donde estaban sus Pokéballs— e incontables amigos, incluso podría decir que he encontrado a una nueva familia. Y aunque no soy el mejor entrenador y tal vez esté lejos de serlo, los combates Pokémon y la crianza… Es algo que me apasiona, que me hace sentir vivo.

—¿Y de qué sirve sentirte vivo si no obtienes victorias, reconocimiento y admiración?
—El otro Andrell señaló a las gradas—. ¿No es eso lo que buscábamos?

Andrell negó con la cabeza.

—La sed de adrenalina está en mi familia, es verdad. Mis padres y hermano la domaron con los deportes, por eso son excelentes atletas —sonrió—, pero hace tiempo aprendí que yo solo puedo hacerlo con los combates Pokémon.

El otro Andrell suspiró.

—Que desperdicio de talento natural, arruinas tu vida persiguiendo una meta que jamás alcanzarás —El otro Andrell frunció el ceño mientras su rostro y cuerpo comenzaba a resquebrajarse como si de mero cristal se tratase—. Tal vez necesites verlo con tus propios ojos, lo inútil que eres como entrenador…

El otro Andrell estalló en una lluvia de fragmentos, emergiendo de este una figura con forma de serpiente que fue agrandándose hasta medir un par de metros. Su silueta sin duda era la de un Steelix, pero secciones de su cuerpo eran mucho más masivas y cristales emergían de estas. El coloso se agitó y abrió sus fauces con tal de regurgitar un profundo rugido.

—Entonces yo te demostraré cuánto te equivocas —descolgó una Pokéball y la lanzó al aire—. ¡Hagamoslo juntos, Bonaparte! —De luz emanada por la Pokéball un imponente pingüino emergió graznando y agitando sus alas, solo para terminar con su rostro en alto y mirando con desdén a quién se convertiría en su adversario.

El cuerpo de MegaSteelix comenzó a girar, trozos de roca fueron arrancados del suelo y comenzaron a orbitar a su alrededor cada vez más rápido e irradiando una intensa luz. Por fin estos pedruscos fueron lanzados de su influencia, enviándolos contra Empoleon cual lluvia de proyectiles. El ave acorazada abrió sus alas de par en par y las bañó de una luz plateada mientras corría hacía la serpiente: con movimientos precisos hizo que sus alas destrozaran aquellos proyectiles en plena trayectoria.

La abominación bramó con fuerza, hizo que su cola tomase impulso mientras su punta se tornaba del mismo color que las alas de Empoleon y acto seguido la envió contra el mismo. Bonaparte cruzó sus alas y recibió la Cola de Acero sin apenas moverse de su sitio. El coloso abrió sus ojos sin dar crédito a lo que veía, a pesar de la fuerza usada y del peso de su extremidad la orgullosa ave había conseguido frenar su ataque.

La serpiente se apresuró a retirar su cola y pareció cambiar de estrategia, ahora en lugar de pasar a la ofensiva parecía estar dispuesto a cambiar el escenario de batalla a su favor: hizo girar varios segmentos de su cuerpo, generando corrientes de viento que arrastraban polvo y guijarros del suelo a su alrededor. Intentaba generar una tormenta de arena.

—¡No se lo permitas, Rayo Hielo!

Un rayo gélido golpeó el cuerpo de Steelix, congelando al contacto cada uno de sus segmentos y forzándolos a mantenerse unidos y por ende, evitando así su movimiento y la creación de las corrientes de aire. Pronto toda la suciedad y escombros que había reunido comenzaron a descender al suelo, sin ser capaces de manifestar una tormenta de arena. MegaSteelix hizo chocar sus colmillos y acto seguido regurgito una lengua ígnea que tomó a Empoleon por sorpresa, teniendo este apenas tiempo de cubrirse con sus alas para recibir el impacto.

—¡Bonaparte!

El Steelix esbozó una sonrisa mientras continuaba con el castigo, sosteniendo el flujo de llamas contra el pingüino que comenzaba a mostrar signos de cansancio.

—Leon, leon —el Pinguino frunció el ceño y apretó su pico—. ¡Empoleon! —de nuevo sus alas resplandecieron de un color metálico mientras se erguía y las abría, cortando el aire con sus letales aletas: el flujo de llamas se cortó por un instante. Miró a su entrenador.

—¡Adelante —Andrell estiró su mano con la palma abierta—, usa Hidrobomba!

El pingüino aspiró tanto aire como pudo hasta llenar sus pulmones, después extendió sus alas a cada uno de sus extremos con la finalidad de ganar estabilidad y entonces disparó un remolino de agua desde su pico. MegaSteelix contraatacó en el acto disparando Lanzallamas: agua y fuego chocaron liberando vapor, pero el ataque de Bonaparte fue ganando terreno hasta por fin impactar de lleno a Steelix. El coloso intentó resistir el torrente, pero pronto este lo arrastró y envió a estrellarse contra las gradas más cercanas.

—Leon, leon —dijo el ave mientras se limpiaba su plumaje con sus garras.

—Tal vez no seamos los mejores, pero tampoco se nos da mal esto, debes admitirlo —Andrell colocó su mano sobre el hombro de su inicial, quien solo puso en alto su cabeza, orgulloso.

El cuerpo de Steelix comenzó a agrietarse una vez más. Tanto Andrell como Bonaparte se pusieron a la defensiva, creyendo que alguna otra bestia se escondía en sus entrañas y estaba dispuesta a continuar con el combate. Nunca se imaginaron que aquellas grietas comenzaron a expandirse por todo el sitio, desde el piso hasta el cielo mismo formando una compleja red, como el cristal de una ventana tras recibir un impacto. Y pronto todo se resquebrajó, perdiendo su forma, tornándose todo en oscuridad.


Luigi Luigi Gennai Gennai
 

Luigi

Digimon Tamer/Pokemon Trainer


Shirogane observo con una expresión de odio puro a la sonriente Hikaru, que estaba cruzada de brazos y devolviéndole el gesto con una mirada retadora. La joven Ranger lentamente empezó a caminar en dirección a su doppleganger, mientras que el espacio negro alrededor de ellas parecía distorsionarse de manera caótica. Con cada paso que daba al frente, más de la piel de Shirogane empezaba a desquebrajarse, dejando ver lo que parecían ser venas de color negro pulsando con energía de tonalidad purpura.

-Tu error fue creer que simplemente mostrarme una versión idealizada donde tanto mi padre como mi abuelo muestran abiertamente su cariño y orgullo a mis decisiones -Hikaru se detuvo frente a su contraparte cerrando los ojos por un instante antes de abrirlo con determinación. -Quizás algo como esto pudo funcionar cuando todavía era una niña de 10 años que a pesar de sus berrinches y acto de rebeldía, solo quería tener el reconocimiento de ellos -admitió con calma antes de colocar su mano en la cintura. -Pero gracias a este viaje que he emprendido, no solo he crecido físicamente, sino que he aprendido además muchas cosas y ganado mucho más que un cariño que anhelaba.

-¿Y que sería eso tan valioso que has ganado? -respondió con veneno Shirogane, cuyo cuerpo ya estaba totalmente agrietado cual estatua a punto de caerse en pedazos con el más mínimo toque.

-Por que en lugar de buscar cariño de aquellos que no me lo iban a dar, aprendí que el cariño más importante es de las personas que me aprecian genuinamente por ser simplemente yo -fue la respuesta de Hikaru, que lentamente extendió su dedo indice al frente, estando a centímetros de tocar la frente de su contraparte. -Porque cada persona que he conocido y cada paso que he dado en este viaje son experiencias y he forjado preciosas memorias irreemplazables con cada uno de ellos -una sonrisa ladina se dibujo en sus labios. -Ahora… ¿cual era esa frase de ese viejo libro? Oh si… "porque lo importante de un viaje no es el final, sino las experiencias que te llevan al final"… ahora muéstrame tu verdadera forma.

Hikaru usó su dedo índice, golpeando la frente de su contraparte y empujándola hacia atrás. "Shirogane" cayó al suelo y dejo salir de su garganta un grito atronador mientras el espacio seguía distorsionándose alrededor de ambas. Justo en el instante que apareció un campo de combate Pokemon, "Shirogane" explotó en miles de fragmentos de luz negra y finalmente, la figura de un Mega-Gallade corrupto apareció frente a la chiquilla.

-Entonces, es hora de ponerle fin a este esta historia de terror -Hikaru simplemente le guiñó el ojo a Mega-Gallade a modo de burla y tomó una de sus pokebolas y la lanza al aire. -Permíteme presentarte a tu compañera para tu ultimo baile.

En medio de un remolino de agua y girando cual torbellino, Queenie, la Empoleon de Hikaru, su primer Pokemon y más que eso, su mejor amiga apareció en el campo de batalla, encarando a ese Mega-Gallade. La enorme pingüino Pokemon endureció su mirada al percatarse de la situación.

-¡Vamos Queenie! -ordenó Hikaru, extendiendo su mano al frente. -¡Usa Acua Jet! -exclamó con fuerza.

-¡Empoleeeeeeeeeeeeeon! -gritó la enorme Pingüino tipo agua/acero, cubriéndose a si misma de agua y salir disparada como proyectil.

-¡Tu SoLo ErEs UnA InGrAtA! -una voz distorsionada salió de Mega-Gallade, que decidió contraatacar usando Sombra Vil y cubriéndose de un aura color morada y saliendo disparado en rumbo de colisión contra Empoleon.

-Ingrata, egoista… llamame como quieras -susurró en voz baja Hikaru levantando el rostro en dirección a Mega-Gallade. -¡Pero yo soy quien elije como va a vivir su vida y soy yo quien esta dispuesta a aceptar las consecuencias de mis decisiones! -gritó con fuerza, viendo como Empoleon y Mega-Gallade parecian 2 meteoros colisionando de manera violenta múltiples veces y desde distintos ángulos. -¡Vamos Queenie, enséñale a esta abominación salida de quien sabe Giratina nuestra voluntad!

Aquel grito de su entrenadora fue suficiente para que Empoleon sacara más fuerza y a diferencia de los ataques anteriores, su Acua Jet superara a la Sombra Vil de Mega-Gallade, logrando que su ataque arrastrara a su enemigo y lo enviara a colisionar directamente contra el suelo.

-¿Empo? -la Pokemon tipo agua aterrizo en el suelo, esperando que el humo se disipara, abrió los ojos con sorpresa y dejó salir un grito de dolor cuando Mega-Gallade apareció de repente a sus espalda con Teletransporte y posteriormente golpearle por la espalda con un Tajo Cruzado.

-¡nO vAn A sAliR ViVoS dE AqUí! -rugió Mega-Gallade con furia absoluta, dispuesto a todo para asegurarse de que su prisionera no escapara. Sin clemencia usó Close Combat para alcanzar a Empoleon que trató de alejarse usando una Hidrobomba para impulsarse hacía atrás.

-Te equivocas… quien no va a salir de aquí, ¡eres tú! -exclamó Hikaru, creyendo totalmente en Empoleon. -¡Vamos Queenie, yo se que tu puedes vencerlo!

Mega-Gallade estaba listo para dejar salir sin piedad la lluvia de puñetazos con Close Combat, no obstante, no espero que del pico de Empoleon ya hubiera un ataque listo para golpearlo. Un poderoso Hidrocañón fue disparado por parte de Queenie, impactando el pecho de Mega-Gallade con un torrencial flujo de agua y enviándolo como si fuera un muñeco contra una parte invisible en esa extraña dirección.

Empoleon por su cuenta, cayo de rodillas al suelo, sintiendo el efecto colateral de Hidrocañón hacerse presente justo en el momento que Mega-Gallade lentamente se ponía de pie, con partes de su cuerpo agrietadas y empezando a caer como si fuera granos de arena negra.

-¡¿PoR qUe No AcEpTaS uNa vIdA pErFeCtA?! -gritó Mega-Gallade, dando instintivamente un paso hacía atrás al ver como Empoleon y Hikaru empezaron a caminar en dirección a su ser.

-Porque para mi, mi vida ya es perfecta tal como lo es ahora, incluso con mis problemas y dudas -respondió Hikaru de forma seria, cruzándose de brazos con una leve sonrisa. -Porque lo que hace perfecta a la vida es que no es perfecta en primer lugar y eso es lo que hace hermosa...a algo que tu claramente eres capaz de entender.

-¡Empoleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeon! -
de forma repentina Queenie se cubrió de un aura acuoso en todo su cuerpo y decidió darle final a aquella abominación frente a ellos.

Lo último que vio el falso Mega-Gallade antes de convertirse en millones de granos de arena negra fue la imponente figura de Empoleon impactarlo a todo poder con Envite Acuático.

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Una negrura total le rodeaba hasta que un minúsculo punto de luz distante se hizo presente, cual tímida estrella que aparece en el firmamento nocturno. Poco a poco esta comenzó a ganar intensidad y tamaño, hasta que pronto fue capaz de cegarle con su luz. Lo primero que escuchó fue un par de voces que le resultaron familiar, después aquel penetrante olor a humedad llegó a su nariz.

—Estoy bien, estoy bien —escuchó decir a Maggie—. Deberías revisar a Anthony.

El castaño se irguió en su lugar y se acomodó los lentes: a pocos metros de donde estaba se hallaba Margaret y a su lado estaba James asistiéndole para ponerse de píe. Miró a su alrededor, seguían en aquel pobremente iluminado pasillo en el sótano de la torre.

—¿Dónde está la anciana? —Fue lo único que salió de la boca mientras se tallaba la frente y se ponía de píe, viéndose obligado a buscar soporte en una pared cercana debido a un repentino mareo.

—Yuba no estaba aquí cuando desperté —le respondió Pendragon—. Estaba a punto de ir a buscarla cuando Margaret y tú comenzaron a moverse.

¿Despertar? Anthony parpadeó un par de veces al recordar aquella peculiar aventura, aunque no estaba muy seguro si “aventura” era el término correcto.

—Esperen, ustedes dos también… —señaló a ambos, tanto la fémina como el peliazul asintieron—. Vaya… —se apartó un par de mechones del rostro—. ¿Pero qué diablos fue eso?

—Tal vez a esa entidad de la que nos habló Yuba no le gustan las visitas
—dijo la rubia, poniéndose por fin de píe.

—Ya podremos averiguarlo, por ahora debemos encontrar a Yuba —James fue interrumpido por un estruendo—. Está cerca, ¡vamos! —sin esperar más comenzó a caminar, guiándose solo por el sonido.

—¿Y a ti quién te nombró capitán del equipo? —protestó Wright, siguiéndolo de todas formas.

El pasillo delante de ellos les condujo hasta la sala principal de aquel sótano. Centenares de antorchas flotaban en el aire, estaban sujetadas por Pokémon fantasmas con expresiones adormecidas, adoptando una formación similar a un cilindro que se prolongaba por metros y metros hacía arriba. Aquello carecía de todo sentido, si se encontraban justo debajo de una torre, aunque hubiesen descendido una docena de metros bajo suelo, la estructura no podría tener semejante altitud. Algo en aquella imagen simplemente no encajaba.

Pero el antinatural escenario fue pronto dejado a un lado cuando se percataron del evento principal que ahí acontecía: dos Pokémon sostenían una batalla encarnizada, un MegaVenasaur había hecho brotar del suelo raíces de gran tamaño que lanzó contra un MegaLucario, mismo que las esquivó con relativa facilidad mientras se abría camino hacía el tipo planta, creando entre sus manos un alargado mazo a partir de huesos.

—¡Yuba! —Gritó James apenas divisó a la anciana en un extremo de aquel campo de batalla improvisado. La aludida miró sobre el hombro y vio al trío de entrenadores, esbozando una cansada sonrisa.

—¿Hmm, así que lograron despertar, eh? —suspiró ella—. Me alegro en verdad.

Lucario agitó su Hueso Palo antes de alcanzar a Venasaur, asestando un potente golpe justo en uno de sus costados. A pesar de sus dimensiones, el dinosaurio planta fue impulsado hasta estrellarse contra una de las paredes del recinto, como si pesara lo mismo que una pluma, limitándose a soltar un bufido seco en respuesta. MegaLucario entonces clavó su mirada en Yuba… Llamas iluminaron la figura de Lucario, quien pegó un salto hacía atrás mientras hacia girar su arma improvisada en un intento de alejar el fuego.

—Deberías meterte con alguien de tu liga —Wright frunció el ceño: tanto su Typhlosion como el Charizard de James cerraron sus fauces, brazas se arremolinaron alrededor de sus bocas—. ¿Quién manda a un Pokémon contra un entrenador indefenso?

—Ni se molesten en sermonearlo, a esa cosa le es indiferente todo eso
—Yuba afiló la mirada, tratando de mirar al otro extremo de la arena, ahí donde las sombras eran más densas—. ¿No es así?

Una figura comenzó a salir de aquel velo. Tenía la apariencia de un adolescente de cabello castaño claro y piel pálida. Una sonrisa burlesca decoraba su boca y sus ojos poseían un brillo violáceo peculiar, como si esos dos orbes cristalinos fuesen nada más que una simple ventana a una hoguera dentro de su cráneo.

—¿No estás cansada de sumar cadáveres a tu pila, anciana? —Preguntó el chico con tono divertido—. ¿Siempre debes traer a alguien contigo para ganar el valor para enfrentarme? ¿Y para qué? Siempre terminas viéndolos morir —paseó la mirada por el trío de entrenadores—. Y cada vez empeoras con tu elección… Los maestros que usaste la vez pasada eran fuertes y aún así vi a través de sus grietas —Ante sus ojos cambió su cuerpo en cuestión de un parpadeo, ahora era un hombre alto, bien peinado y vestido con traje—. Tienen miedo a encarar su presente —Dio un paso más, ahora su silueta era femenina: una chica de cabello negro con un mechón rosado—. No pueden escapar del pasado —volvió a su ser un mero adolescente de sonrisa retorcida—. Y no tienen control sobre su futuro.

El chico extendió las manos y las antorchas a sus espaldas aumentaron la intensidad de sus llamas: su sombra proyectada se agrandó hasta alcanzar a MegaLucario, del piso emergieron dos masas de brea que fueron adquiriendo forma e identidad. La primera se trataba de una MegaGardevoir cuyo traje era negruzco y su piel grisácea, el segundo era un MegaBlaziken de llamas violetas y cuerpo de tonos similares a los de la primera Pokémon.

—Pero debo admitir que siempre es divertido ver cómo lloras por sus muertes.


—— ◈ VS ◈ ——

Sombra
de la Megaevolución


Aglomeración de desgracia

—— ◈ ——


Charizard cerró sus alas para bloquear un puñetazo de Blaziken, consiguiéndolo a duras penas, siendo arrastrado un par de metros y apunto de perder el equilibrio. Barrió el suelo con su cola, intensificando la llama en esta, consiguiendo hacer retroceder en el proceso al luchador.
Gardevoir estiró sus brazos al cielo mientras creaba docenas de proyectiles que no dudó en lanzar contra Rex, quien para esquivarlos tuvo que pasar a correr a cuatro patas.
MegaLucario volvió a blandir su maza de hueso y se lanzó a por los humanos, solo para ser golpeado por un torrente de agua creado por una Primarina.

—Si piensan que ganaremos solo derrotando a sus proyecciones, están equivocados —Yuba aprovechó la oportunidad para acercarse al trío de entrenadores—, esa cosa puede invocar tantas como quiera, mientras tenga poder suficiente —buscó algo en su bolsillo y se los extendió a cada uno: se trataba de algo similar a una perla y del tamaño de un pulgar—. Son Megapiedras —explicó—. Poseen una pureza sin igual y a su vez pueden conceder un poder único. Si queremos terminar con esto, deberán activarlas.

—¿A-activar una megapiedra?
—Anthony miró a la anciana entre sorprendido y asustado—. Anciana, agradezco la confianza, pero Arturo me habló de sus desventuras para intentar activar una y fracasó, ¿cómo cree que podremos hacerlo nosotros de buenas a primeras?

La anciana cerró un instante los ojos, después le dio un bastonazo a Anthony en la pierna.

—Es verdad, a mis ojos, ninguno de ustedes debería ser capaz de usar el poder de la Megaevolución —miró a James—. Pero uno puede equivocarse de vez en vez… El hecho de que hayan salido de esa pesadilla es prueba de lo que digo —dio un golpe al suelo con su bastón—. Sincronicense con su Pokémon, esa es la única manera de despertar el poder que encierran estas piedras —se giró hacía el combate— y mucho me temo que solo su luz es la única capaz de dispersar las sombras que forman a ese ser.

Los tres entrenadores miraron la piedra que reposaba en sus manos. Ahora parecían tener un mayor peso.

—Lo haremos —asintió James—. Confíe en nosotros.

Yuba suspiró.

—Si no lo hiciese, no les habría pedido que me acompañasen.


________________________________

Reto — La luz de la Megaevolución.

James, Margaret y Anthony se encuentran ahora frente a la entidad causante de todo. Yuba les ha otorgado una Megapiedra pura, mientras combaten las proyecciones sombrías sus personajes deben despertar el poder de la misma al sincronizarse con sus Pokémon. A medida que vayan activándolas, su luz bañará el campo de batalla, aumentando el poder de sus Pokémon e irá debilitando a las proyecciones.

Luigi Luigi Relikt Relikt
 

Gennai

Eclipse Dynasty Member
Jacob sintió cómo el aire se hacía cada vez más espeso, como si el bosque respirara junto a él, exhalando una humedad fría que no pertenecía a ningún lugar real. Gengar levitaba a su lado con dificultad, aún rodeado por restos de la Llamarada Infernal que le había golpeado segundos antes. La ilusión temblaba ligeramente; las hojas de los árboles parecían hechas de polvo amarrado a la forma de hojas, como si solo imitaran la textura de un bosque real pero sin sentido del peso, ni de la vida. Y frente a ellos, el Mega-Houndoom que había convocado su "otro yo" avanzaba con una lentitud casi teatral, cada paso aplastando la hierba falsa, derritiéndola bajo las brasas negras que escurrían de sus patas. La criatura respiraba como si inhalara almas, su pecho expandiéndose con la precisión de un depredador que jamás había perdido una batalla.


El otro Jacob se mantenía de pie detrás de la bestia, con la silueta perfecta, elegante, cruel de lo que Jacob habría sido si hubiera seguido un camino más oscuro. Poco a poco su expresión se endurecía, perdiendo cualquier rastro de humanidad mientras observaba a su contraparte con una mezcla de decepción y desdén.

-Si hubieras tomado decisiones correctas… no estarías sufriendo aquí -dijo con una extraña calma, como si cada palabra fuera una sentencia en un juicio que él mismo presidía-No tienes disciplina. No tienes ambición. Por eso yo soy más fuerte-.

Mega-Houndoom abrió la boca, dejando caer una fina línea de fuego negro como saliva incandescente. Entonces, sin aviso, se lanzó al ataque.

La ilusión del bosque pareció doblarse cuando la bestia reunió una esfera abrasadora en su garganta. Una Llamarada Infernal creció hasta deformar el aire con ondas de calor, arrojando destellos violetas cada vez que la energía corrupta pulsaba dentro de ella.

-¡Houndoom, dispara! -ordenó el otro Jacob, extendiendo la mano como si estuviera tendiendo un hilo invisible que guiara la trayectoria del ataque.


La bola de fuego salió despedida como un cometa oscuro. Iluminó la espesura del bosque falso con una claridad brutal, proyectando sombras largas y temblorosas que parecían huir de la luz en lugar de generarse por ella. Gengar intentó esquivarla, pero el ataque fue más rápido; la Llamarada lo envolvió en un estallido que hizo vibrar todo el entorno. Un resplandor violento cubrió al Pokémon fantasma y, por un instante, su risa habitual se apagó por completo. El fuego lo envolvió, lo sacudió, lo obligó a endurecer su forma espectral para no desintegrarse.


Jacob sintió el golpe como si él mismo hubiera sido incendiado. Le ardieron las manos. La garganta se le cerró.

-¡Gengar! -Exclamó con una mezcla de rabia y miedo.

Pero cuando el fuego se disipó, Gengar siguió flotando, quemado, doblado por el daño. Pero vivo y sonriendo. Esa sonrisa fue la chispa que encendió algo dentro de Jacob.


El otro Jacob frunció el ceño, disgustado.
-Qué patético. Aferrarte a un Pokémon débil. A un vínculo débil. Eso es lo que te tiene atrapado en la mediocridad-.

Jacob verdadero dio un paso al frente. El suelo crujió como vidrio bajo su bota.

-No eres yo -dijo con una firmeza que él mismo no sabía que tenía -Y ese Houndoom no es más fuerte que Gengar. No es más fuerte que nosotros-.


-¿Nosotros? -repitió el otro Jacob con desprecio -Los vínculos se rompen. El poder no-. Y de inmediato levantó el brazo.
-¡Houndoom, Llamarada Infernal otra vez! ¡Redoblada!-.


El Mega-Houndoom inhaló y su cuerpo entero se encendió en llamas negras que parecían lamer su piel sin quemarla. Cuando disparó, la esfera de fuego fue aún más grande que la anterior, tanto que el bosque reaccionó antes de que el impacto ocurriera: los árboles se inclinaron hacia atrás como si una tormenta los hubiera tomado por sorpresa. Gengar apenas tuvo tiempo de moverse.

-¡Aguante! -ordenó Jacob.

El espectro cruzó los brazos, compactándose justo antes de que la explosión lo devorara. El mundo se volvió blanco, luego negro, luego rojo. Y cuando la luz por fin cedió, Gengar seguía ahí, temblando, desgarrado, pero vivo. Su sonrisa volvió a mostrar todos sus dientes.


La tensión acumulada en Jacob se desencadenó cuando por fin exclamó:

-¡Gengar, Pulso Umbrío! ¡Con Todo lo que tengas!-.


Gengar abrió los brazos. El aire se volvió pesado. La energía oscura se acumuló con tal densidad que hasta las sombras parecieron retroceder. El ataque comenzó como una esfera, pero se expandió, giró, engordó, hasta convertirse en una masa palpitante que parecía absorber la luz del bosque entero.

Mega-Houndoom intentó prepararse. El otro Jacob levantó la mano para emitir otra orden, pero ya no tuvo tiempo. El Pulso Umbrío salió disparado.

La onda de energía oscura atravesó el bosque, doblando el espacio a su paso. Golpeó al Mega-Houndoom de frente, y el impacto fue tan brutal que la bestia se elevó del suelo, arrastrada por la corriente de energía mientras intentaba clavar sus garras para resistir. Pero no pudo.
El ataque lo empujó contra los árboles que se rompían como fragmentos de vidrio, contra el suelo que se ondulaba como una sábana, contra la ilusión misma.

La forma del Mega-Houndoom empezó a quebrarse. Primero por las patas. Luego por el torso. Luego la cabeza se abrió en una línea luminosa de energía. La oscuridad que lo rodeaba se convirtió en un remolino enloquecido.

El otro Jacob gritó, pero su voz ya no tenía autoridad. El Mega-Houndoom explotó en una lluvia de partículas negras. Luego la luz oscura se elevó, cayó como ceniza brillante… y luego desapareció. Finalmente el bosque quedó en silencio.

-No… no puedes… no puedes ser más fuerte que yo… -El otro Jacob retrocedió, con su rostro perdiendo solidez.


El verdadero Jacob avanzó, respirando con fuerza, con Gengar flotando a su lado.

-No soy más fuerte -dijo mirando fijamente a su contraparte corrompida -Solo decidí no convertirme en ti-.


El otro Jacob comenzó a cuartearse desde los pies, como si fuera una figura hecha de obsidiana rota.

-Esto no termina… Jacob…-

-Sí. Sí termina -respondió Jacob interrumpiendole con serenidad.

El otro yo se quebró completamente, estallando en fragmentos de luz que se deshicieron como humo. El bosque distorsionado comenzó a temblar. Al parecer la ilusión se rompía.


-Ya no tenemos nada que hacer aquí Gengar. Vámonos - Jacob cerró el puño. Y entonces todo se desgarró como una cortina, abriéndose hacia la siguiente parte de la historia.

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RocíoJ

Alex's little princess ♕
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La mitad de la plazoleta había quedado hecha un desastre gracias a el intento de Lucario por detener a Ceruledge, dejando zonas enteras hundidas en sombras interrumpidas por segundos. Frente a las pupilas de Fleur brillaban luces violetas, azules y amarillas, donde los pokemon se veían moverse de forma frenética y cargados de tensión. El viento se sentía pesado y la neblina empezaba a quemar la piel, ya casi era imposible distinguir mucho más que manchas de colores.

Fleur estaba verdaderamente preocupada. Sassy había saltado de sus brazos y el bichito era lo suficientemente pequeño y gris como para perderse en medio de tal caos. El corazón le latía con fuerza y la humedad en el ambiente le dificultaba la respiración, pero necesitaba encontrar a su bebé. Sin pensárselo dos veces empezó a avanzar, con los ojos entrecerrados para fijar la vista en algo, lo que fuese para distinguir al Espurr, completamente ajena al combate que seguía estallando a su alrededor.

Justo detrás del Snorlax, Victini volvió a moverse entre los brazos de su dueña. El golpe había sido lo suficientemente duro como para dejarlo inconsciente unos minutos, pero todavía contaba con energías para luchar. Katt era consiente de que no importaba que le fuese a decir a su compañero, él continuaría con la lucha. Y el momento no podía ser más oportuno, porque la atención del caballero fantasma parecía clavada en Vlad.

Los dos últimos humanos estaban más que metidos en la pelea, ambos ya en posición de defensa, listos para terminar lo que habían empezado. Lo que no se esperaban era ver desaparecer a Ceruledge por unos cortos segundos en medio de la bruma.


—Humanos. —La voz del Pokémon resonó en la cabeza de todos con un evidente tono de aburrimiento. —Tan predecibles. Tan molestos.

Bolas de fuego azul fantasmal salen disparadas hacia Fleur, quien solo tiene tiempo para llevarse los brazos delante de la cara y gritar cuando una de las ultimas farolas encendidas junto a ella explota, bañándola en pequeños cristales. El grito es suficiente para que Sassy se acerque a toda velocidad y sin medir consecuencias, levantó las orejas. Una furia demencial se apoderó de su pequeño cuerpito.

Sassy era pequeñito, prácticamente un bebé. Había vivido todos estos años una vida adorable entre cojines, pastelitos y rosales, no tenía ni idea de como pelear o que hacer en situaciones límites, pero a veces las emociones fuertes movían montañas.

Un chillido agudo llega a los oídos de todos. El aire parecía temblar alrededor suyo, generando ondas psíquicas desde su mullidito ser hacia afuera. Desorden puro, energía cruda, desordenada y visceral conducidas por el miedo.

Ceruledge frenó, sorprendido por la fuerza que lo empujó un poco hacia atrás, su casco oscuro ladeado mientras intentaba comprender. Y ese segundo fue más que suficiente.

Vlad dio la señal a Dedenne solo con un movimiento de mano, para no llamar la atención de Ceruledge. El ratoncito eléctrico se tiró a la acción sin pensarlo y cuando estuvo lo suficientemente cerca del objetivo, la voz potente de Vlad resonó en la plazoleta.


—¡Dedenne, discharge! ¡Ahora! —La concentración fue evidente y a pesar de que sus manos tiemblan por la adrenalina, sonó convencido.

La descarga de electricidad golpeó el cuerpo de Ceruledge justo en el momento exacto en el que Victini atacaba tambien, mandando al caballero contra el suelo. Vlad y Katt ni siquiera pestañearon ante la explosión.


—¡Lucario, Pulso umbrío! —Vlad mantuvo las distancias, mientras Lucario se movía rápidamente. Esta vez la bola de energía pegó de lleno contra Ceruledge, sin posibilidades de esquivarlas.

El sonido del impacto contra la armadura metálica retumbó en toda la plaza. Cedulegde intentó volver a incorporarse, levantando sus espadas flameantes de forma temblorosa, intentando elegir un objetivo para atacar… pero frente a él se encontró con tres pokemon más que listos para devolverle los golpes. Su energía ya no alcanzaba. Era lo suficientemente inteligente como para saber cuando detenerse y cambiar de estrategia.

Al mismo tiempo que el enemigo bajaba las armas, Sassy miró a Fleur antes de caer desplomado, su bombín rodó por el suelo y la chica se apresuró en correr para cargarlo. Su bebito se había esforzado demasiado.




Everyday Everyday No me odies por publicar el último día, te amo mucho :c

Lazy Lazy Está pocho, tarde y triste, pero es trabajo honesto u.u a vos no te amo(?
 
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Fue tan efímero como un respiro. En un momento habían estado sumergidos en aquel espacio distinto, en una línea de tiempo donde las cosas pudieron ser diferentes en sus vidas y al otro... caían al suelo, como si simplemente hubieran tropezado. Ya no se encontraban flotando en aquella sala sinsentido, en ese inmenso espacio interminable lleno de fragmentos de la torre Darkholm, sino que ahora se hallaban en una mera habitación llena de polvo y telarañas, con muebles tan antiguos que la humedad y el tiempo habían reducido a meros montículos de desperdicio. El lugar estaba en suma calma y con apenas ingresos de luz del exterior gracias a agujeros y grietas por aquí y por allá.

Y entonces lo vieron, levitando a tan solo un par de centímetros del suelo se encontraba aquella estructura, aquel cristal en cuyo interior encerraba algo. Ya no era de un tamaño inmenso, a lo mucho tendría el de un carro pequeño. Tampoco se hallaba rodeado de incontables Pokémon fantasmas o criaturas amorfas. Simplemente se encontraba ahí, apenas irradiando luz alguna desde su interior.


—¿Ya han despabilado? —La pregunta de Kassim les hizo percatarse de su presencia—. Parece que el fragmento usó todo su poder para defenderse, sea lo que sea que nos haya hecho, debió agotar sus últimas reservas.

—Pues gastó esa energía en vano
—Se jactó la Ranger, con cierto orgullo en su voz—. Esos trucos baratos no funcionan conmigo.

—Aunque por un momento se sintió muy real
—Andrell se cruzó de brazos—. Llegó a dar miedo.

—Lo importante es que conseguimos dejar atrás ese engaño y supongo que ahora podemos terminar con esta cosa
—Jacob señaló con el mentón el cristal.

Kassim lanzó una Pokéball al aire y de esta emergió un Excadrill.


—Garra Metal.

El Pokémon abrió de par en par sus garras mientras estas se envolvían con una luz platinada y en un veloz movimiento cortó el aire trazando un arco, atravesando como si de mantequilla se tratase aquel cristal en el proceso. Apenas la roca fue atravesada, complejas redes de grietas comenzaron a formarse en su superficie.

—De nuevo.

El Pokémon topo volvió a ejecutar la técnica, esta vez inyectando con un poco más fuerza sus movimientos: el cristal entero se resquebrajó y sus restos se precipitaron hacia el suelo. Entonces vieron aquello que se había mantenido oculto dentro del corazón de la piedra, una masa amorfa palpitante que tras verse desprotegida de su capullo comenzó a agitarse violentamente. Se proyectó hacía el techo del recinto, atravesando la roca y dejando un gran boquete en la misma.

—Parece que solo se estaba haciendo el muerto —Negó con la cabeza Andrell.

—Debemos salir rápido y ver qué rayos es esa cosa, no podemos dejar que se acerque a la ciudad —Hassam extendió su mano hacia la pared más cercana—. ¡Excadrill!

El Pokémon reaccionó al instante embistiendo la pared para crear una salida del edificio, aunque por supuesto, estaban en la cima de la torra Darkholm: lo primero que les golpeó fue una violenta corriente de aire, recordándoles lo que les esperaba si decidían simplemente saltar al exterior.

—¡Yo me encargo! —La chica pelinegra ya había invocado a su Metagross—, Patitas, llévanos hacía abajo.

—Meta, metagross
—El psíquico sacudió su cuerpo, acto seguido pegó un pequeño salto para elevarse y quedarse levitando, después retrajo sus piernas a modo de convertirse así mismo en una especie de platillo flotante.

—¡Rápido, suban! —Demandó la Ranger, ya trepada en el lomo de su compañero. Los varones se vieron entre sí y como mejor pudieron se aferraron de las patas del Metagross, quien les asistió empleando Psíquico para mantenerlos bien sujetos a sus extremidades.

—N-no creo que esto sea muy seguro… —soltó Andrell mientras salían por el agujero a toda velocidad, hacía la nada misma.

Una vez en el exterior pudieron observar la torre en todo su esplendor, pero pronto la atención de los entrenadores fue a parar hacía la masa que habían visto momentos antes: levitaba en el aire, una fuerza invisible la moldeaba como si se tratase de arcilla. La Ranger frunció el ceño, poco le importaba qué fuera a resultar de aquello, no iba a permitir que esa entidad tomase forma.


—¡Patitas, Hiperrayo!

La cruz en el rostro de Metagross comenzó a iluminarse mientras reunía energía, pero no consiguió terminar, pronto aquella silueta flotante lanzó una descarga de energía que surcó el cielo. Patitas se apresuró a realizar una maniobra evasiva que, aunque les salvó de recibir de lleno la ofensiva enemiga, terminó por hacer que el trío de varones cayeran al vacío. El tipo acero se lanzó en picada para ir atrapando a cada uno de ellos con Psíquico y asistirlos para que se aferrasen de nuevo a su cuerpo, finalizando así con un aterrizaje forzoso, aunque con su carga sana y salva.

En las alturas, la masa había adoptado una forma alargada y fina cual serpiente que comenzó a hincharse: su cuerpo principal ahora daba la apariencia de tratarse de una columna vertebral, de la cual nacieron un conjunto de costillas y extremidades que simulaban ser alas y garras.


—Parece que esta cosa no se rinde tan fácil —Jacob frunció el ceño admirando la criatura en las alturas.

—Como siempre, tocará arreglar esto por las malas —Hikaru extendió sus manos, como un atleta preparándose para una nueva carrera.

—No será el primer legendario al que nos enfrentemos —Andrell ya sujetaba una Pokéball entre sus manos.

Kassim miró a los entrenadores listos para el combate a pesar de que el rival que tenían enfrente era uno singular. Tal vez aquella criatura no era el «autentico Eternatus», solo era un mero fragmento que de alguna manera alguien había conseguido reanimar, pero aún así seguía siendo un adversario el cual solo pocos podrían hacer frente.


—De acuerdo, hagamoslo —Esbozó una fugaz sonrisa. Contagiado por el espíritu de los otros entrenadores, él también tomó una Pokéball y se preparó para el combate.

El ahora reconocible Eternatus descendió desde las alturas. Su cuerpo era rodeado por un miasma denso de energía violasea, les recordaba hasta cierto punto a la que arropaba a los Pokémon fantasmas con los que lucharon constantemente en aquella aventura. La criatura extendió sus alas de par en par al igual que sus garras, un chirrido hizo vibrar el suelo y la torre misma.



—— ◈ VS ◈ ——

ETERNATUS
Fragmento reanimado

—— ◈ ——



________________________________

Reto — Vs Eternatus.

Tras escapar de aquella realidad alternativa, el fragmento de Eternatus ha alcanzado por fin su punto de madurez y adoptado su forma real. Ahora Jacob, Hikaru y Andrell se disponen a enfrentarlo antes de que se convierta en una amenaza para la ciudad y sus habitantes, asistidos por el miembro de la Elite Four, Kassim.

Información de Eternatus:
Ya que es "un mero fragmento" del Eternatus original, carece del poder que este poseía, aún así, este espécimen en particular exhibe una fuerza que supera con creces a los Pokémon ordinarios y posee una fuerza abrumadora.
Además, este Eternatus aún parece controlar e influenciar a Pokémon del Tipo Fantasma congregados en la Torre Darkholm, mismos que no dudará en emplear para distraer, atacar o usar como meros escudos de carne.



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Los entrenadores y Ceruledge intercambiaron una mirada silenciosa y cortante. Era evidente que ninguno de los ahí presentes deseaba continuar con el combate, pero aquel altercado estaba lejos de terminar. El fantasma así lo supo con solo ver los ojos de aquellos humanos ¿Demandarían respuestas, o acaso mostrarían sus verdaderos intereses?

Pero ninguno de los dos bandos pudo expresarse. En aquel momento algo llamó la atención de los presentes: a la distancia se alzaba la Torre Darkholm, como si de un flacucho dedo apuntando a la bóveda celeste se tratase y por encima de esta se encontraba un objeto, o más bien una mancha difusa. Parecía tratarse de una masa amorfa, cambiante, un fenómeno carente de todo sentido.

—Ay no —soltó la chica de nombre Katt. Hizo ademán de echarse a correr, pero pronto fue detenida por Vlad.

—Espera, ¿tu sabes qué es eso? —señaló el objeto con el mentón.

La masa había dejado de mostrar movimientos en su superficie y ahora su forma pasaba a definirse: una criatura de aspecto draconiano, pero al mismo tiempo, daba la impresión de solo ser un conjunto de huesos, un fósil reanimado.

—Ya es tarde —Los ojos de Ceruledge parecieron avivarse cual llama que recibe nuevo combustible—. Esa cosa parece que ha conseguido lo que buscaba. Y todo gracias a ustedes, por interrumpirme —acusó a los entrenadores, señalándoles con el filo de su espada.

—Si alguien se hubiese tomado la molestia de explicarme qué rayos está pasando habría sido más cuidadoso —el castaño negó con la cabeza—. Y sigo sin entender qué sucede aquí —miró a Katt, luego a la otra chica y por último al caballero fantasmal.

—¿Escucharon sobre lo que sucede en la ciudad, sobre las hordas de Pokémon fantasmas? —Katt trató de poner orden a sus pensamientos: tanto Vlad como Fleur asintieron con pesadez—. Bueno, mi maestra sospechaba que el causante de todo eso se encontraba en la Torre Darkholm —señaló la construcción en la distancia—. Pero al mismo tiempo, había rumores que giraban en torno a un misterioso Pokémon que se avistaba en las calles —prosiguió arrastrando sus palabras, mirando ahora a Ceruledge—. Por lo que nos encargó la tarea de averiguar sobre el asunto…

—¡Vic, victini!
—El legendario asintió su cabeza con energía, como si fuese necesario confirmar lo dicho por su entrenadora.

—Y cuando lo encontramos, pues bueno…

—Creo que puedo imaginármelo
—Vlad suspiró—, Ceruledge se puso a la defensiva —Katt asintió—. Pero por lo que logro deducir, ustedes buscan lo mismo, ¿no? —Tanto la entrenadora de Victini como Ceruledge se miraron entre sí—. Y en vez de unir fuerzas, parece que las desperdiciaron peleando entre ustedes…

—Problemas de comunicación
—la rubia suspiró—, pasa a menudo.

—Supongo… Que no abordé la situación de la mejor manera —Katt se rascó la mejilla, parecía avergonzada—. Lamento lo que pasó, Ceruledge.

—¡Victini!
—Se unió a las disculpas el Pokémon legendario.

El caballero fantasmas frunció el ceño ante las palabras de la pelinegra, pero antes de que pudiera responderle un estruendo llegó desde la distancia: un atronador rugido que sacudió tanto el cielo como la tierra. Todas las miradas se posaron en la colosal criatura junto a la estatua Darkholm, misma que había comenzado a descender, ¿acaso intentaba tocar el suelo, o algo en las cercanías del edificio había captado su atención?

En un primer instante creyeron que aquel rugido solo había sido una demostración de poder por parte de aquella monstruosidad, una declaración de intenciones ante cualquier pobre alma que estuviese delante suyo con intenciones de luchar, sin embargo, sus verdaderos efectos pronto pudieron verse: las hordas de Pokémon fantasma que aún pululaban tanto en la ciudad como en el bosque cercano comenzaron a moverse, con rumbo hacía la torre y la misteriosa criatura.

—Algo no anda bien —Kattherine observó preocupada la procesión de fantasmas.

—Es evidente que esto es parte de su plan —Bramó molesto Ceruledge—, se acaba el tiempo.

Sin decir más, el caballero fantasmal se echó a correr, siguiendo el rumbo del resto de sus homólogos. Apenas avanzó un par de metros, algunos de los fantasmas se giraron hacía este y comenzaron a preparar bolas sombras para atacarle desde múltiples puntos: esquivar aquello sería imposible.
Una llamarada tomó desprevenidos a los agresores de Ceruledge, los Pokémon fantasma se desplomaron en el suelo; más que derrotados, lucían como si hubieran caído presa de un cansancio extremo y ahora por fin pudiesen conciliar un merecido descanso.

—Tini, victini —El legendario de tipo fuego se quedó delante de Ceruledge y le regaló una radiante sonrisa.

—Si también buscas poner fin a todo esto, entonces no hay razón para que peleemos entre nosotros —Katt asintió—. Victini y yo te ayudaremos a llegar a la torre.

Las llamas que llevaba por ojos de Ceruledge parecieron apaciguarse un instante.

—Solo no me estorben —fue su respuesta.

_________________________________

Reto — Carrera contrareloj.

Tras llegar a una especie de tregua con Ceruledge, tanto Kattherine como Victini están dispuestos a ayudarle a llegar a la Torre Darkholm y poner fin a lo que sea que esté controlando a los Pokémon fantasmas que aterrorizan a Ciudad Oblive. Sin embargo, no les espera un camino simple: deberán atravesar el sombrío bosque Senkrad, que ahora, está plagado de hordas de Pokémon fantasma que también intentan llegar a la torre. Tal vez logren su objetivo a tiempo si les echas una mano...

Objetivos:
- Ayuda a Ceruledge, Katt y Victini a llegar a la torre Darkholm.

Datos Extras:
- Durante la travesía por el bosque, les atacaran Pokémon del tipo Fantasma. Estos parecen encontrarse muy cansados, sus movimientos son torpes y no parecen ser muy resistentes.

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Digimon Tamer/Pokemon Trainer

A palabras de la vieja Yuba Skywalka, las mega-piedras que les estaba facilitando eran la clave para poder defenderse y darle un alto a aquella entidad que estaba jugando con fuerzas más allá de la comprensión humana y a las que ningún humano debía tener acceso en primer lugar. James Pendragon observó a su Charizard y como su mega-piedra evolutiva, la Charizardita X, ya no tenía brillo luego de haber sido usada previamente para salir de aquella ilusión en la que estuvo atrapado.

Sincronizarse con una mega-piedra no era tarea fácil. Y si bien James y Charizard ya habían logrado sincronizarse con una mega-piedra, usar una diferente significa un nuevo proceso de sincronización. Mientras el Mega-Venasaur de Yuba se encontraba haciendo un esfuerzo titánico para distraer a Mega-Lucario, Mega-Gardevoir y a Mega-Blaziken, James dio un paso al frente, con una decisión tomada: retiro del collar en el cuelo de Charizard la Charizardita X y la sustituyó con la nueva Mega-piedra. Un repentino flujo de energía recorrió por un instante cada fibra del cuerpo de la no dragona tsundere.

-Es como aquella vez, Chary -dejó salir Pendragon, sujetando con sus manos los costados del rostro de Charizard y jugando su frente con la de la Pokemon tipo fuego. -Pudimos lograr la mega-evolución una vez… podemos hacerlo nuevamente -dejó salir del humano, notando como los ojos de Charizard se colocaron en blanco y de forma repentina la flama de su cola ardió cual la furia de un volcán en erupción.

La mente de Charizard empezó a ser invadida por un repentino instinto de violencia y de quemar todo a su paso debido a la nueva fuente de mega-energía recorriendo su cuerpo. No obstante cada vez que parecía que dicho instinto iba a ganar, la tipo fuego lograba mantener la cordura por una sencilla razón que haría a cualquier Entrenador Pokemon sentirse orgulloso.

Porque eran recuerdos lo que estaban funcionando como ancla para la mente y raciocinio de Charizard.

Recuerdos de la primera vez que conoció a James siendo una pequeña Charmander que había sido secuestrada por unos ladrones Pokemon.

Recuerdos de como dicho entrenador puso su vida en la linea para rescatarla y posteriormente, ofrecerle la oportunidad de viajar con el.

Recuerdos de su primera batalla juntos como compañeros.

Recuerdos de su primera victoria en una batalla Pokemon.

Recuerdos de su primera derrota en un combate Pokemon.

Recuerdos de la vez en que evolucionó en Charmeleon y el agridulce sabor de un empate.

Recuerdos de la vez que evolucionó en Charizard en respuesta a sus deseos de que querer llevar a la victoria a su entrenador.

Recuerdos de su titánico combate en contra de Articuno, un Pokemon Legendario, y el como se alzó como la vencedora, respondiendo a totalmente a la confianza que había sido depositada en ella.

Porque al final de día, gracias a todo ese viaje que empezó tomando la mano de aquel entrenador se había convertido en un todo un mistral de incontable recuerdos preciosos.

Recuerdos felices. Recuerdos llenos de lagrimas de tristeza o frustración. Recuerdos de furia al sentirse incapaz de avanzar. Pero recuerdos hermosos al fin y al cabo forjados gracias a un lazo irrompible. Y gracias a esos recuerdos sirviendo como el ese importante ancla, los pensamientos de Charizard fueron capaces de finalmente estabilizarse y no dejarse perder por el repentino flujo de energía de la nueva piedra.

-Te lo he dicho más de una vez pero… estoy orgulloso de ti, Chary -dejó salir el entrenador, soltando el rostro de su Charizard y viendo como esta dejó salir un rugió de guerra al aire y con una mirada afilada, limpia de cualquier confusión o rabia inducida artificialmente. La mega-piedra en su pecho brillando como un sol en medio de la oscuridad que parecía querer engullirlos pero siendo incapaz de avanzar.

-Mocoso, lo que no lograste hacerme presenciar esa vez en mi pantano lo has logrado hacer hoy -una leve sonrisa se dibujó en los labios de la diminuta anciana, viendo como la piedra activadora en el guante del entrenador de cabellos azules también estaba emitiendo un brillo descontrolado, idéntico al de la piedra en Charizard. -¡Ahora, deja salir esa luz y desata el verdadero poder de la Mega-evolución junto a tu Charizad, James Pendragon! -exclamó Yuba con fuerza y golpeando el suelo con su bastón.

-¡Vínculos ardientes como el sol, dejen salir las flamas brillantes que extingan la oscuridad! -dejó salir James de su boca, con su puño al frente y una mirada llena de determinación y acompañada de una sonrisa llena de orgullo. -¡Vamos, Mega-evolución! -exclamó Pendragon, sus ojos brillando en una preciosa tonalidad anaranjada, para que finalmente, la luz acumulada en esa gema de su guante y en el pecho de Charizard resonaran.

Y entonces ocurrió: Charizard dejó salir un rugido atronador, siendo envuelta en lo que parecía ser una esfera de luz que parecía asemejarse más a un sol miniatura con el símbolo de la mega-evolución manifestándose en medio de este. Dicho esfera explotó dejando salir una onda de calor y un brillante resplandor cubrió el sitio, de la misma forma como si el sol estuviera apareciendo luego de la larga noche.

Mega-Charizard Y había entrado al campo de batalla, la flama en su cola ardiendo a todo poder como si fuera una antorcha con las llamas de la esperanza y milagros ardiendo a todo poder. Para aquel ente y Mega-Lucario, sus expresiones pasaron de un gesto burlista a Yuba a una expresión de ira descompuesta al ver que uno de aquellos entrenadores había logrado un milagro en el ultimo minuto.

Y eso no le hacía la más mínima gracia.


[…]​

Para Hikaru y Andrell, aquel no era su primer rodeo como un Pokemon Legendario y para Jacob, tampoco era su primer incidente caótico. No obstante, aquel Eternatus, a pesar de ser solo un simple fragmento del ser original, claramente expulsaba un aura de poder y malicia claramente notable en todo el pueblo.

Y como cereza del pastel, parecía ser que Eternatus tenía todavía cierto grado de influencia en los Pokemon fantasma de la zona, cosa de la que se percataron cuando el Metagross shiny de Hikaru lanzó un potente ataque Foco Resplandor en contra del gigantesco dragón serpentino y de forma repentina varios Duskull y Gastly fungieron como escudo, recibiendo el ataque de lleno y terminando fuera de combate luego de recibir el repentino destello plateado.

-Lo que faltaba, ¡Esa lagartija esta jugando sucio! -reclamó Hikaru, lanzando sus brazos al aire con frustración al ver como esa abominación parecía dibujar una sonrisa burlista a ver las reacciones de sus enemigos.

-Significa que no solo debemos lidiar con esa cosa, sino también con los Pokemon fantasma de la zona que todavía están bajo su influencia -Kassim no pudo evitar chasquear la lengua con frustración al ver que iban a tener que lastimar Pokemon inocentes por culpa de aquel ser casi etéreo que flotaba sobre los cielos, dejando salir un fuerte rugido al aire como si se tratara de un depredador en la cúspide de la cadena alimenticia.

-Llegado a este punto no tenemos otra opción -Jacob dejó salir a su Tyranitar, que dejó salir un potente rugido de guerra y listo para el combate, dejando de lado su regular mal carácter al ver la clase de cataclismo a la que se enfrentaba su entrenador. -Tyranitar, ya sabes que tenemos que hacer.

-Destra, vamos -
Andrell dejó salir a su Scizor, considerando que a este punto era una de las mejores elecciones para el combate. -No me gusta la idea pero como dice Jacob, no es como que tengamos otras alternativas -el Ranger dejó salir un gesto de amargura al ver que solo tenían una sola acción.

-Entonces asegurémonos de detener a esa cosa para evitar lastimar más de lo necesario a estos Pokemon -indicó Kassim, dejando salir a su Flygon: estaba al tanto de que al ser ambos tipo Dragón muy posiblemente el daño que se iban a infligir iba a ser bastante grave pero no es como si tuviera mejores opciones para enfrentarse a dicha cosa.

Eternatus solo dejó salir lo que parecía ser la parodia de una sonrisa prepotente, viendo como planeaban enfrentarlo con un Tyranitar, un Flygon, un Scizor y un Metagross. Abrió sus fauces y disparó un rayo de energía de color morado que inmediatamente Kassim reconoció con preocupación.

-¡Tengan cuidado, acaba de usar Cometa Draco! -exclamó con alarma el miembro del Alto Mando. -¡Cúbranse! -gritó al ver como del cielo nocturno una horripilante lluvia de meteoros de energía empezó a caer, afectando directamente la ciudad y el campo de batalla.

Metagross, Flygon, Scizor y Tyranitar hicieron todo lo posible para esquivar el infame ataque o de plano, reducir el daño que iban a reducir en todo lo posible. Por su cuenta, los entrenadores corrieron o se lanzaron al suelo, evadiendo el mar de explosiones en la zona y que estaban haciendo eco atronador por toda la ciudad.

-Esa cosa claramente no le importa nada -dejó salir Kassim, retirándose el polvo del rostro y sintiendo sudor frío bajar por su rostro. -No podemos fallar… porque si lo hacemos la ciudad esta condenada y no quiero imaginarme a esa cosa andando por sus anchas en busca de completarse así mismo -explicó el entrenador.

-Bueno… al menos no es como la vez que me encontré con Giratina en el Mundo Distorsión y esas abominaciones con las que tuve que lidiar con Adrián -suspiró con cierto alivio Shirogane, sintiendo luego un escalofrió al recordar la fría mirada de Giratina y su imponente voz autoritativa. -Igual hay que darle si dosis de estate quieto a esa cosa.

-¿Algún plan para derrumbarlo? Porque no creo que simplemente atacar a ciegas con poder puro sea de la única estrategia que tengamos -
dejó salir Andrell, limpiandose las gotas de sudor de la frente al ver como ese ente en cuestión de minutos ya tenía una gran parte de la ciudad afectada con un solo ataque.


Everyday Everyday Relikt Relikt Gennai Gennai go go go power rangers(?
 

Gennai

Eclipse Dynasty Member

Las explosiones resonaban en cada rincón del pueblo, mientras el aire vibraba con la presión de las oleadas de poder que Eternatus seguía desatando desde su posición elevada. La visión era apocalíptica, y el suelo temblaba con cada impacto de los meteoros de Cometa Draco que caían del cielo. Los Pokémon, al igual que los entrenadores, luchaban por mantenerse firmes bajo la amenaza de la criatura.


El brillo morado de la energía que emanaba de Eternatus iluminaba la ciudad, reflejando una distorsión en la realidad misma. Los edificios crujían, los vidrios explotaban por la fuerza de las oleadas de energía, y el suelo se agrietaba bajo la fuerza desmesurada de los ataques del Pokémon legendario. En el aire, la presión se sentía tan densa como si el mismo espacio estuviera siendo comprimido por una fuerza invisible. Eternatus estaba desatado, y el caos se extendía por toda la ciudad, arrasando con todo a su paso.


Jacob observó el caos a su alrededor, su mirada fija en el dragón de energía morada que ahora flotaba sin esfuerzo. El rugido de Tyranitar resonó en el aire, una señal de su determinación. Su Pokémon sabía que no sería un enemigo fácil de vencer, pero Jacob también lo sabía: este no era un enemigo que podrían derrotar con facilidad. Sin embargo, no podía darse el lujo de dudar.


-Este no es un enemigo que podamos derrotar a la ligera... -dijo Jacob, mirando a los demás, y luego dirigió la mirada hacia Eternatus, cuya risa resonó como un eco siniestro. - Pero no vamos a dejar que esta cosa destruya todo lo que conocemos -.


-Tienes razón -Kassim asintió mientras su Flygon, pese al daño recibido, seguía en pie, listo para hacer frente a la amenaza. -Esa cosa está alimentándose del miedo y la desesperación. Si no logramos controlarlo, la ciudad no tendrá oportunidad-.


El rostro de Hikaru se endureció al ver cómo las cosas se desarrollaban. Sus ojos brillaban con un resplandor feroz mientras su Metagross se preparaba para atacar. La batalla que tenían por delante no solo iba a ser un desafío físico; sería una lucha contra una fuerza más allá de lo que cualquiera de ellos había experimentado antes.

-Este no es un combate convencional. -Andrell frunció el ceño, mirando a Eternatus. -Sabemos que su poder está más allá de lo que cualquier ataque físico podría manejar. Necesitamos algo más... algo que lo detenga de verdad-


La solución vino a ellos como una chispa de inspiración, cuando Shirogane, al recordar su encuentro con Giratina, hizo una revelación clave.

-Recuerden, Eternatus es como un reflejo distorsionado del caos mismo... Su poder está atado a su forma incompleta. Si conseguimos interrumpir su conexión con el fragmento de su ser original, podemos bloquear su poder- Meditó la ranger, recordando el pasado.


Kassim se quedó en silencio un momento, procesando la información, hasta que finalmente miró a los demás con determinación.

-Entonces, la clave es debilitar su vínculo. Si conseguimos hacerle daño a su núcleo energético, el resto de su poder debería disminuir. Es arriesgado, pero con nuestro equipo podemos hacerlo-.

Jacob asintió, con ojos llenos de resolución decidió mostrar una estrategia que se le ocurrió después de escuchar a los demás.

-Bien haremos esto entonces. Tyranitar, usa Triturar, concentrado en el centro de su cuerpo. Eso debería causar una gran distorsión en su forma - Hizo una pausa mirando a Hikaru - Pídele a tu Metagross, que use Puño Meteoro justo después de que Tyranitar haga lo suyo. - dijo Jacob, transmitiendo su orden con firmeza.

La tensión era palpable. A medida que los entrenadores se preparaban para ejecutar su ataque combinado, el aire mismo parecía volverse denso, como si el tiempo se hubiera ralentizado. Andrell, sin perder la calma, señaló a su Scizor.

-Scizor, usa Tijera X con toda tu fuerza. Si lo hacemos en conjunto, podemos darle el golpe que necesitamos. -dijo Andrell, con voz firme y controlada.

Kassim, con su mirada fija en Eternatus, también dio su orden.

-Flygon, usa Terremoto para estabilizar el terreno y crear una base sólida para los ataques. No podemos dejar que se escape-.

-Bien. Vamos a hacerlo. Este lugar será nuestro campo de batalla final. ¡Todos a la ofensiva!- dijo Hikaru, sin apartar los ojos del gigantesco Pokémon, finalmente asintió con resolución.

El terreno tembló aún más bajo los pies de los entrenadores. Eternatus, que había estado observando todo el tiempo con una sonrisa burlona, mostró una creciente sorpresa al ver la unidad y determinación de los entrenadores. Sin embargo, su confianza no flaqueó; al contrario, sus ojos brillaron con un resplandor maligno mientras se preparaba para resistir lo que vendría.


La ofensiva comenzó. Tyranitar, con su imponente presencia, lanzó Triturar con toda su fuerza, impactando directamente en la barrera de Eternatus. El terreno bajo el Pokémon se agrietó al instante, creando una onda de choque que se extendió por todo el campo. Eternatus emitió un rugido de furia, pero la barrera de energía morada seguía allí, resistiendo el ataque.

Al mismo tiempo, Metagross, con sus poderosas extremidades, lanzó Puño Meteoro. El rayo de energía golpeó la barrera con una fuerza devastadora, pero, de nuevo, Eternatus no cedió. Sin embargo, Scizor aprovechó el momento y lanzó su Tijera X, con la velocidad y precisión de un experto. El impacto fue feroz, y aunque la barrera de Eternatus se mantuvo, comenzaron a formarse grietas.

Flygon, al no tener más que esperar, utilizó Terremoto, agitando todo el terreno alrededor de Eternatus. Las grietas que comenzaron a formarse por el ataque de Tyranitar se extendieron, desestabilizando aún más la barrera del Pokémon legendario.

La atmósfera estaba cargada de energía, y los entrenadores sabían que solo tenían una oportunidad para derrotar a Eternatus. Metagross, con su energía al límite, se preparó para lanzar su ataque final.

-¡Ahora, Metagross, usa Foco Resplandor! -gritó Hikaru, su voz estaba llena de adrenalina.

El Metagross, con los ojos fijos en el núcleo de Eternatus, cargó su energía y lanzó un rayo de luz brillante, tan intenso que parecía atravesar la misma oscuridad. El rayo alcanzó el centro de Eternatus con una fuerza impresionante, y por un momento, todo se quedó en silencio. La luz llenó el campo de batalla, iluminando el rostro decidido de los entrenadores.

Eternatus, con un rugido que resonó por toda la ciudad, cayó hacia atrás, sus ojos llenos de ira y dolor. La barrera de energía se desplomó, y el gigantesco Pokémon comenzó a tambalear en el aire. Su forma comenzó a desvanecerse lentamente, como si el poder que lo mantenía unido se estuviera desmoronando.

El terreno se calmó, y la ciudad finalmente quedó en silencio. El monstruo que había aterrorizado el lugar había sido derrotado.

-Lo logramos... -susurró Kassim, mirando a su Flygon, que también parecía agotado pero orgulloso.

-Eso fue más que un simple combate. -Andrell respiró aliviado mientras observaba a los demás, sus rostros también reflejaban el cansancio. - Pero al menos, hemos salvado a la ciudad.

-Hoy no solo vencimos a un Pokémon legendario, sino que también enfrentamos nuestro mayor desafío como equipo. No es solo poder; es la unidad lo que nos hace invencibles- agregó Hikaru, con una sonrisa que no podía ocultar, miró hacia el cielo. Las estrellas comenzaron a brillar de nuevo, y el aire ya no estaba cargado de terror. La ciudad estaba a salvo.

Jacob miró en silencio al cielo, las estrellas brillando con calma después del caos. Nunca imaginó que enfrentarse a un Pokémon legendario pondría tanto a prueba su determinación, pero ahí estaba, junto a sus compañeros, superando lo imposible. La batalla contra Eternatus había sido más que un enfrentamiento físico; fue una prueba de unidad, de confiar en cada uno de ellos. En ese momento, entendió que la verdadera fuerza no estaba solo en los ataques, sino en cómo se enfrentan juntos a las adversidades. El poder del equipo había sido su mayor victoria.


El grupo se quedó allí por un momento, observando el cielo estrellado, sabiendo que la batalla contra Eternatus había sido una prueba de su fortaleza, no solo como entrenadores, sino como un equipo unido.-

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Relikt

Cosa del Mal

La Pokémon de James se transformó frente a todos en Mega-Charizard Y, hubo una mezcla de emociones además del asombro de los presentes, por parte de Margaret, admiración y un poco de miedo de no poder lograr la megaevolución con Adela. La rubia observó a Chary enfrentarse a Mega-Lucario, mientras Mega-Venusaur mantenía ocupados a Mega-Gardevoir y Mega-Blaziken usando su látigo cepa.

¿Qué están esperando ustedes dos? — Preguntó la anciana Yuba a la rubia y el castaño.

Yo… n-no se si pueda — decía Maggie alternando la mirada entre Yuba y Primarina.

¿De qué tienes miedo? — Habló la mujer mayor con seriedad. — ¿Fallar por no creer que puedas enlazarte con tu compañera? ¿Dudas acaso de todo lo que han pasado juntas?

¿Qué? No — responde la rubia sobresaltándose. — Confío en Adela.

Entonces no temas en intentarlo — sentenció Yuba, luego miró a Anthony. — Tu también, cuatro ojos.

No tiene que repetirlo, ya lo se — contestó Wright acomodando sus anteojos.

A lo lejos, Chary lanzaba una llamarada para aumentar el espacio entre ella y Mega-Lucario, este último observó desde la distancia sopesando la mejor forma de ir contra la compañera de James, decidiendo que los ataques a corta distancia sería su forma de enfrentar a Mega-Charizard. Puesto así, Mega-Lucario se abrió paso en las llamas usando su aura esfera para hacer una abertura en el fuego que aun ardía alrededor de Chary, si bien el tipo lucha acero se abrió paso, la rapidez de la tipo fuego volador impidió que se acercara lo suficiente dado que agitó su cola para golpear a su contrincante, quien cruzó los brazos frente a él para evitar un golpe directo, lo que provocó que este saliera volando hacia atrás pero haciendo una pirueta en el aire para caer de pie.

Por otro lado, Mega-Venusaur parecía tener problemas en su enfrentamiento, lo que hizo que la urgencia de hacer megaevolucionar a sus compañeros aumentara sin que Yuba tuviese que amonestarlos por ello.

Fraser apretó la piedra en su mano y se giró hacia Primarina colocándose a su altura hinchando una rodilla en el suelo, con movimientos lentos colocó sus manos para tomar en medio la aleta de la tipo agua, colocando en esta la pulsera con la megapiedra.

Podemos hacer esto — decía la rubia en voz baja a su compañera mirándola a los ojos. — Si pudimos salir de esa pesadilla, confío en que… podemos hacer que funcione.

Pri — asentía la Pokémon león marino mientras la energía de la piedra comenzaba a recorrer su organismo.

Mantenla enfocada — habló Yuba atrayendo la atención de Margaret. — No dejes que se salga de control.

¿C-cómo hago eso? — Preguntaba Fraser mientras escuchaba gruñir a Primarina.

Háblale, que se enfoque en tu voz — dijo Pendragon alternando su mirada entre el enfrentamiento de Chary y la rubia.

Maggie sostuvo la aleta de su compañera tipo agua, mientras veía como la mirada pacifica de su Pokémon cambiaba lentamente, como si sintiera dolor debido a la sobrecarga de energía.

Adela — llamó Fraser a Primarina que volvió a gruñir. — Escucha, escucha… ¿recuerdas cuando fui al laboratorio? Estaba tan ansiosa por elegir mi Pokémon inicial y cuando te vi, sabía que eras lo que necesitaba, una pequeña alegre, fuerte y extrovertida. — Las manos de Margaret sostuvieron las mejillas de su compañera para atraer su vista a ella. — Fue la primera vez que no me arrepentí de mi elección, luego de tener tanto miedo, tu presencia, tu compañía, me hizo ser un poco más fuerte cada día — la mirada de la tipo agua poco a poco se aclaraba con cada palabra que podía escuchar de su entrenadora, lo que animó a Margaret a seguir. — Justo ahora, cuando me ayudaste a salir de esa pesadilla, pensé… pensé que necesitaba fortalecerme más, para no caminar detrás de ti, sino a tu lado, siendo una entrenadora de la cual puedas estar orgullosa, porque yo… yo si lo estoy de ti.

Fraser se sintió aliviada cuando Adela logró calmarse, canalizando la energía en ella.

Esta lista — dijo la anciana Yuba apuntando su bastón hacia la pelea. — No pierdan tiempo, adelante.

S-si — respondía Margaret incorporándose y apretando suavemente la aleta de la tipo agua. — Sé que puedes.

Adela asintió y creó una burbuja a la cual saltó y en medio de una explosión de burbujas a su alrededor, el cuerpo de la leona marina creció apareciendo nuevos accesorios en su cola y sobre su cabeza aparecieron el signo de la megaevolución. La melodiosa voz de Mega-Primarina resonó por todo el lugar, acto seguido, esta lanzó una hidrobomba contra Mega-Blaziken para apartarlo de Mega-Venusaur.

Una vez que Adela regresó al suelo con movimientos gráciles rebotando sobre una nueva burbuja, Mega-Blaziken no perdió tiempo en ir tras ella usando carga de fuego, logrando golpearle, chocando su puño primero contra una burbuja y luego alcanzando a la tipo agua. Una nube de vapor se extendió por el campo ante el choque de ambos elementos, lo que forzó a los entrenadores y la mujer mayor a tapar sus rostros para evitar lastimar su vista.

¡Adela! — Gritó Maggie preocupada al no poder ver más allá del vapor, solo notando el fuego purpura de Mega-Blaziken y el fuego naranja de la cola de Chary.

Un par de segundos después, el canto de Primarina llenó el espacio adormeciendo momentáneamente a todos en el lugar, luego creando una esfera de luz plateada alzando sus aletas sobre su cabeza, iluminando todo el espacio, logrando que sus contrincantes soltaran un alarido debido a la exposición ante dicha luz. ​

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