Rango S Un Culumon en la ciudad [Ethan & Mai]

Blair

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"Un Culumon en la ciudad"

- NPC involucrado: -
- Sinopsis: Nunca se sabe cual puede ser el origen del caos en el Mundo Digital y, a veces, este puede venir de la fuente más pequeña e inocente. Los rumores del avistamiento de un Culumon rondando solo por la ciudad se han regado como pólvora, atrayendo a "interesados" por su status como leyenda, rareza o por sus habilidades únicas: Gente que quiere verlo, conocerlo, abrazarlo, atraparlo, reclutarlo, secuestrarlo, venderlo, investigarlo, jugar con él, experimentar, utilizarlo, absorberlo, tomarle fotos, pedirle un autógrafo, convertirlo en peluche... Básicamente, hay media ciudad persiguiendo al infante Sagrado, entre Tamers, Digimon, chismosos, traficantes, investigadores, renegados, periodistas, policías, uno que otro científico loco y hasta un Deva. No, en serio... Tal parece que uno de los legendarios Doce Devas, mientras estaba de visita en la ciudad, ha escuchado acerca del tumulto y también desea encontrar al hada para llevarla ante las Holy Beasts y lejos del alcance de los humanos. En medio de tanta conmoción la Central ha tenido que involucrarse y convertirse en mediador, por lo que busca Tamers que puedan encontrar a Culumon y entregarlo a ellos antes que caiga en malas manos, estalle una guerra civil, la ciudad sea destruida o las tres juntas. ¿Que cómo resolverán el conflicto de intereses entre Digital Security y un Deva? Ellos verán, primero hay que asegurarse que Culumon esté a salvo. Suerte...
- Escenario: Holy Angel Citadel
- Objetivos:
  • Encontrar a Culumon
  • Ahuyentar/Hacer desistir a los interesados (bien intencionados) en atraparlo
  • Enfrentar/Derrotar a los criminales que intenten capturarlo
  • Evitar roces con Digital Security o el Deva
  • Evitar la mayor cantidad de caos y daño posible en la ciudad
  • Entregar a Culumon a la Central
- Notas:
  • Quest disponible en Party
  • Esta Quest no puede tomarse en File Island
  • El Deva que aparecerá en la Quest queda a elección del usuario/Party y dependerá de la ciudad donde se lleve a cabo (Dynamo o Viviane: Deva de Qinlongmon / Oasis: Deva de Zhuqiaomon / Folder: Deva de Baihumon / Digital City: Deva de Xuanwumon)
  • Con todo el caos que está ocurriendo, la situación se ha vuelto básicamente un Battle Royale con infinidad de "bandos" e intereses. Atentos, que aparte de renegados y criminales, es posible que Tamers o Digimon "civiles" estén trabajando en equipo para encontrar a Culumon
  • Aunque en teoría ustedes, Digital Security y el Deva están en el mismo bando, no es posible que trabajen en equipo a menos que estén luchando contra un criminal. Los policías consideran que Culumon debería estar bajo su custodia como cuerpo de seguridad y el Deva no cree que deba estar en manos humanas, por lo que las dos facciones tratarán de hacer que las otras desistan. Tratar de resolver este desacuerdo a la fuerza les puede traer serios problemas a ustedes y la Central, por lo que es más prudente concentrarse en encontrar a Culumon antes que ellos
  • Recuerden que no todos los que quieren a Culumon tienen malas intenciones. Eviten herir o usar fuerza excesiva en inocentes.
  • Cuidado,los traficantes, criminales y renegados que se han unido a la "caza" no tendrán escrúpulos en cuanto a quién atacan para apoderarse primero de Culumon
  • A causa de la Digi-Entelechy de Culumon, algunos Digimon habitantes de la ciudad han evolucionado repentinamente a niveles más altos. Debido a esto, unos Digimon (evolucionados o no) quieren a Culumon por su poder y otros han perdido el control de su nueva forma, atacando indiscriminadamente y creando aún más problemas
  • Increíblemente, Culumon no parece haber notado todo lo que está causando con su presencia. El Digimon solo está recorriendo el lugar, jugando y curioseando como todo un niño. Su Digi-Entelechy se activa cuando está feliz, emocionado o asustado y afecta a Digimon cercanos, así que tal vez sea mejor evitar que sepa totalmente lo que está sucediendo.

Fichas:
Blair Blair [Mai] [Jun] [Sakuyamon]
Everyday Everyday [Ethan] [Géminis, Aries & Raguel]

Extra: [Ava]
 
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Eran cerca de las nueve de la mañana cuando había recibido el mensaje de parte de la central, de hecho, ambos lo habían hecho. El par de japoneses se estaban preparando tan bien como les fuera posible con la poca información que tenían en ese momento, lo más importante era que debían llegar a Holy Angel Citadel a la brevedad. Por suerte se encontraban bastante cerca, pues actualmente se estaban quedándose en unos departamentos apenas a las afueras de la ciudad.
¿Qué crees que haya pasado?
Lo sabremos cuando lleguemos. — Jun se colgó la mochila a los hombros y ambos salieron del edificio, Ryu evolucionó a Raptordramon, mientras que Coronamon en Firamon. Los tamer montaron a sus respectivos compañeros, con Mai teniendo en un hombro a Lopmon y en el otro al DigiGnome.
Sakuyamon — llamó la asiática, con la sacerdotisa presentándose prontamente a su lado —, acompáñanos, por favor. Tengo la sensación de que esto no será sencillo.
Claro. — El grupo entonces comenzó a moverse, les tomaría aproximadamente veinte minutos llegar a la ciudad.

[...]

La llegada a HAC fue caótica, desde el momento en que entraron pudieron percatarse de que lo que estuviera pasando era grande. Había una cantidad ridícula de gente, así como un ambiente que simplemente gritaba estar fuera de control; toda la gente parecía estar buscando algo en particular, ¿qué era? No tenían idea.

El grupo se movió rápidamente hacia el punto de encuentro, el mensaje de la Central incluía información de dónde debían verse con el enviado de la misma, aquel que les daría todo lo que sabían respecto a la situación. Firamon, Raptordramon y Sakuyamon se detuvieron casi al mismo tiempo, con los humanos descendiendo rápidamente.
Mantén guardia, por favor, ésto se ve de locos. — Pidió Hitomi antes de entrar junto con su prometido, Sakuyamon asintió y les dio la espalda, analizando con la mirada todo lo que ocurría a su alrededor. A la distancia se podían incluso escuchar explosiones, aunque no parecían indicar un ataque como tal, sí dejaban en evidencia el caos que estaba inundando la ciudad en esos momentos.

¡Por Ygg, pudieron llegar! — El hombre estaba frenético, leyendo papeles, respondiendo mensajes en un D-Terminal, incluso comunicándose por un pequeño radio. Jun podía jurar que el varón estaba por arrancarse el cabello, Mai por su lado presentía que lo perdería solamente a causa del estrés, con que se mantuviera en esa situación más tiempo sería suficiente.
¿Qué está pasando? — Hitomi se adelantó a preguntar, tratando de hacer que el hombre se concentrara en ellos y les diera la información que necesitaban para ponerse manos a la obra.
Todo está pasando, ¡todo! No tenemos el personal suficiente… — Jun le puso la mano en el hombro, presionando ligeramente y logrando que el varón se calmara por unos momentos. — Un Culumon apareció en la ciudad, está paseándose por ahí como Juan por su casa… — El nipón alzó una de sus cejas, pero Mai se enderezó, conocía a los Culumon, sabía lo raros que eran y conocía algo del poder que tenían. Arianna cuidaba a los DigiGnome, pero incluso con más recelo es que se encargaba de que Culumon estuviera a salvo, ¿sería uno distinto? — El asunto es… Todo mundo quiere capturarlo. Me reportaron avistamientos de rogue guilds, tamers que simplemente mencionan que es tierno y quieren tomarse fotografías con él, otros que se asombraron con su poder y… bueno. No tenemos manera de saber las intenciones de todos. Estamos intentando rastrear a las rogue guild particularmente, pero han aprovechado el caos, e incluso han generado más, para escaparse de nuestras manos.
¿Cuántas?
No les tengo un número exacto, lo siento… Como podrán ver — apuntó a todo el acumulado de papelería frente a sí —, me están llegando informes de todos lados, estoy esforzándome por organizar la información lo más posible, pero todo está…patas arriba. Es importante que lleguen a Culumon antes que todos y lo entreguen a la Central.
Lo que probablemente implique que nos vamos a enfrentar con un número indefinido de enemigos, ¿cierto?
Correcto. A la vez que pueden toparse con gente que no tiene malas intenciones.
Pero no tenemos manera de saber a ciencia cierta. — El hombre se hundió en su sitio cuando la pelirroja dijo aquello, dándole la razón en silencio. — ¿Han llamado a alguien más?

A varios tamer, pero muchos están en otros encargos… Tenemos que buscar gente de extrema confianza, que sepamos que no vayan a darle mal uso al pequeño y que genuinamente lo entreguen a la Central. Por ello es complicado hacer un llamado urgente global.
Entiendo. — Mai analizó la situación, abarcar toda la ciudad sería complicado. Si bien ella contaba con dos digimon, además de que Sakuyamon los acompañaba, entre ella y Jun sería imposible cubrir absolutamente todo, no estaba segura de que pudieran llegar a Culumon antes que todos los que estaban tras de él.
Ah, otro tamer viene en camino — soltó de pronto con un gesto esperanzado, sus ojos se apartaron del D-Terminal para ver a la chica —, haz trabajado con él antes… Ethan Walker. — Mai asintió.
Es un buen amigo. Creo que entre los tres tendremos mejores posibilidades, aunque de todos modos es una carrera a contrarreloj.
Una cosa más… — Ambos tamer lo miraron fijamente, deteniéndose cuando estaban a punto de ponerse de pie.
Digital Security y un Deva igualmente están involucrados, pero no de la mano de nosotros. Parece que tienen intereses distintos, entonces tenemos que ser los mediadores… También deben evitar que cualquiera de esos dos se lo lleven. — Su mirada pareció nuevamente llenarse de estrés y ansiedad, Mai hizo un gesto inconforme, ella no confiaba en que Digital Security fuese a velar por el bienestar de Culumon. La mención del Deva le robó parte de la atención, todo se complicaba aún más.
Tch, tenemos que apurarnos. — Akamine finalmente se puso de pie, dándole una mirada rápida a su compañero digital. Ninguno de los digimon se había atrevido a hablar hasta ahora, quizá temiendo que interrumpirían la conversación en algún punto importante; el grupo entero abandonó el edificio, encontrándose con Sakuyamon justo afuera del mismo.
¿Nos adelantamos o esperamos a Ethan?


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—No será necesario.

Una sombra oscureció a la pareja de Tamers, al alzar sus miradas pudieron ver cómo un Ginryumon terminaba su descenso hasta tocar suelo a tan solo unos pasos de ellos. Ethan Walker se deslizó fuera del lomo de su compañero y levantó una mano como gesto de saludo.

—Si nos llamaron a los dos, imagino que la situación es crítica —dedujo Ethan con solo ver a la pelirroja, después le dedico una mirada de curiosidad al chico que la acompañaba.

—Te presento a mi prometido, Jun —se apresuró a decir Hitomi—. Este de aquí es Ethan, ya te había contado sobre él.

—Es un gusto por fin conocerte en persona
—dijo Akamine ofreciéndole un apretón de manos.

—Entonces tú eres… —el californiano aceptó el saludo, después conectó puntos y miró sorprendido a Mai, luego a Jun—. ¿Pro-prometidos?, osea, ¿se van a casar?

—Bueno, solo si él no se arrepiente
—Mai esbozó una leve sonrisa burlona.

—Como si eso fuese a pasar —el aludido negó con la cabeza.

—Pues no me habías contada nada de eso —Walker se cruzó de brazos—, ¿tal vez alguien se quería ahorrar una invitación para la boda?

—Estarás en la lista de invitados
—le aseguró— y más vale traigas a tu novio, me encantaría conocerlo —tomó un respiro, su semblante se volvió un poco más serio—. Aunque desearía continuar la charla y ponernos al día, ya podremos hacerlo cuando todo esté bajo control. Imagino que pudiste darte cuenta de la situación.

Como si aquello hubiese sido una señal, una explosión se escuchó a lo lejos.

—La ciudad está patas arriba —asintió el castaño—, pude verlo mientras venía camino aquí. Imagino que ya están al tanto de la situación, así que, ¿por qué no me dan un resumen y nos ponemos a salvar el día?

[. . .]

—¿Un Culumon? —BlackSeraphimon acarició el borde del casco en su rostro usando sus garras, en gesto pensativo—. Había escuchado historias, pero solo eso —se encogió de hombros.

Habiéndose olido la potencial situación en Holy Angel Citadel, Ethan decidió pedir refuerzos mientras se dirigía ahí con Ryu, por desgracia solo tres de ellos habían acudido a su petición; aunque uno de esos tres uno no debería ser contado en cuenta al tratarse de un simple Phascomon. Tras su corta reunión con Mai, se dirigió junto con Ginryumon al punto de reunión establecido con sus aliados: una plazoleta de la ciudad con una fuente en el centro, esta se encontraba coronada por una estatua de Ophanimon, con su lanza apuntando a los cielos.


—¿Qué hay de ti, Géminis? —Walker posó su atención en la Andiramon, quien había permanecido más ensimismada en sus pensamientos que de costumbre.

—Ya había escuchado sobre un Digimon así, pero había olvidado su nombre —Ethan parpadeó al escuchar aquello—. Fue en otro tiempo, cuando mi hermana y yo aún formábamos parte de Trece Signos —frunció el ceño al pronunciar aquel nombre—. Aries estaba interesado en sus extraños poderes para forzar la Digievolución, una capaz de ignorar los procesos naturales y sin la intervención humana. Para nuestra fortuna, nunca consiguió poner sus garras en uno.

—Tal vez eso fue lo mejor
—asintió el humano, su mirada se clavó en el Phascomon que se encontraba aferrado a uno de los cuernos de la gran coneja, cuando este se percató del hecho le mostró los dientes—. Uno de esos Digimon está suelto ahora en la ciudad, todo el caos que pueden ver ha sido causado por el mismo, todo mundo quiere ponerle las manos encima y la Central nos ha pedido encontrarlo y llevarlo a sus instalaciones de inmediato.

—Entiendo lo de poder hacer que otros Digimon evolucionen, ¿pero tan importante es?
—Raguel negó con la cabeza.

—Piénselo de esta manera, Raguel-sama: con un poder así cualquier Rogue Guild podría incrementar su fuerza de la noche a la mañana —explicó Ryu.

—De hecho, ni siquiera necesitaría ser una guild —añadió el americano—, cualquier individuo con la capacidad de reunir a un grupo de Digimon bajo su mando podría causar estragos, incluso poner en jaque a cualquier ciudad —BlackSeraphimon por fin comprendió y asintió—. Tendremos más posibilidades si nos separamos, si llegan a encontrarlo ni se molesten en buscarnos, simplemente vayan a la sede de la Central, ellos se encargaran de custodiarlo, ¿entendido? —todos los Digimon asintieron—. Bien, en marcha.

[. . .]

Un BlackTyranomon estaba justo en medio de la calle, cosa rara pues los arquitectos de Holy Angel Citadel había contemplado criaturas de dichas dimensiones en el diseño de sus avenidas para, justamente, evitar situaciones como la actual: el dinosaurio se movía de forma errática, sus garras y su cola parecían tener voluntad propia y se terminaban estrellando contra las paredes de los edificios, de hecho uno de estos tuvo la desgracia de colapsar. Un Pidmon ya estaba en el sitio, pero al parecer su capacidad para manejar la situación no era la mejor; la presencia de algunos vecinos curiosos solo empeoraban todo.

—Le insisto, deténgase ahora o me obligará a usar la fuerza —habló el ángel en un obvio tono amenazante, apuntando con su báculo al dinosaurio.

—¿Qué sucede aquí? —Demandó saber Ethan, tras ordenarle a Ginryumon descender de las alturas—. Estamos en una misión por parte de la Central, pero el escándalo nos atrajo —su tono de voz buscó ser más un regaño que un comentario; al parecer el guardia no captó esto.

—Oh, gracias a Holy Angemon —suspiró con gozo, como si le hubieran quitado un gran peso de encima—. Este individuo —apuntó al tiranosaurio— destruyó una casa y ha comenzado a hacer destrozos en la vía pública, estuvo a nada de forzarme a detenerlo por la fuerza.

—¡N-no es mi culpa!, ¡fue ese Digimon! —dijo el Adult, en ese momento estiró la mano, pero esta tomó tal impulso que terminó estrellándose con una casa de dos pisos, la pared se hundió y los cristales se agrietaron y rompieron—, ¡s-se los juro que no lo hago a propósito, no puedo controlar este cuerpo!

—Espera un momento
—Ryu ladeó la cabeza—, ¿a qué te refieres con "ese Digimon"?, creo que sería buena idea que nos contarás todo lo sucedido. No tiene de qué preocuparse, BlackTyranomon-dono —sonrió el samurái—, si usted no fue culpable de lo acontecido solo debe decírnoslo —asintió.

—Bu-bueno…
—respingó con brusquedad, se dejó caer sobre sus cuartos traseros. Ethan y Ryu temblaron junto con el suelo ante el repentino movimiento—. Yo estaba en mi casa cocinando —apuntó con su garra el edificio destrozado— y por error dejé una de las ventanas abiertas, pues mientras estaba ocupado un Digimon se coló. Traté de echarlo, pero me dijo que mi comida olía muy bien y yo… —se rascó la nuca y suspiró—, me apiadé de él porque parecía que en verdad necesitaba comer algo. Todo iba normal, me estaba contando de un amigo que hizo en el bosque y después… cuando terminó de comer y se puso feliz… —bajó su mirada hacía abajó—, mi cuerpo se iluminó y me transformé en esto.

—¿Una Digievolución repentina?
—Ryu parpadeó.

—El Digimon que entró por tu ventana, ¿se parecía a este? —el castaño extrajo de su bolsa una imagen que la Central les proporcionó de Culumon.

—¡Es el mismo! —asintió con fuerza.

—¿Sabes qué pasó con él después de eso? —preguntó Walker.

—Uh… lo siento mucho, solo salió huyendo por la ventana cuando comencé a transformarme, después de eso toda mi casa colapsó alrededor mío…

La simple historia del Adult ya daba píe a sospechas de que fue victima de una evolución forzada, la incapacidad de controlar su cuerpo de forma adecuada ya era suficiente prueba de esto, pero ahora no existía espacio para la duda: Culumon pasó por esa calle y tal vez no estaba muy lejos de ahí. Pero ahora había otro problema, como si la presencia de ese pequeño ser no fuera ya la suficiente como para agitar a la población y atraer la atención de peligrosos grupos, todo apuntaba a que Culumon podía ir por ahí generando evoluciones involuntarias las cuales podían terminar en eventos menores, tal como con BlackTyranomon, o en verdaderas tragedias: ¿qué sucedería si un Digimon terminaba transformándose en una bestia de grandes proporciones en medio de un pequeño edificio infestado de personas?, ¿y qué si una criatura dócil terminaba transformándose en una criatura hostil y fuera de control tras evolucionar? La tragedia de Megidramon en plena Ciudad File podría repetirse en Holy Angel Citadel, solo que en lugar de una bestia descontrolada podían aparecer docenas de ellas.

—Pidmon, este Digimon no fue más que víctima de un extraño Digimon que estamos buscando —no quería entrar en detalles, además, la Central le pidió ser discreto con el asunto—. Por favor, ayúdale a recuperar sus pertenencias y trasládelo a un lugar seguro.

—O-oye, pero yo…

—Le agradecemos su atención, Pidmon-sama
—Ryu hizo una reverencia y tras asegurarse de que su Tamer estaba bien sujeto tomó impulso para elevarse—. ¡Nos vemos, BlackTyranomon-dono!, espero que pronto pueda controlar su cuerpo con normalidad —El dinosaurio negruzco movió su mano en gesto de despedida, ambos Adults observaron al dúo Chief alejarse hasta desaparecer en una esquina, después se vieron entre ellos en un silencio incómodo.

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El plan acordado por el grupo ahora los tenía a todos movilizándose de manera independiente, a ojos de todos, el abarcar la mayor cantidad de espacio posible era la única forma de dar con Culumon y no se equivocaban. Mai sobrevolaba su “zona” de la ciudad, mientras que Crescemon y Sakuyamon se movilizaban por las calles aledañas, cubriendo el área en una forma similar a un abanico abierto.
¿Crees que lo encontraremos?
Tenemos que, la ciudad no puede seguir así. — Hitomi soltó un suspiro mientras se colocaba su M.I.G. — ¿Alguna novedad?
Nada por aquí aún. — Reportó Selene rápidamente tras escuchar a su tamer, Vesta volteó hacia su izquierda, sitio hacia donde Sakuyamon se había dirigido para completar la formación.
¿Qué tal le estará yendo a ella?
Quiero suponer que bien, no he visto la señal viniendo de esa zona.
Sí, sigamos…

[...]

Estoy listo cuando des la señal. — La voz provino del digimon con completa calma, la frialdad con la que se comunicó ya era conocida por la chica, quien se estaba colocando un emblema alrededor de su cuello. El colguije dorado brilló ligeramente por un rayo de sol que le pegó a través de la ventana, GPS sonrió con nostalgia.
Ah… — Soltó un suspiro a la par que se llevaba ambas manos a la cara, cubriéndola en su totalidad, segundos después las retiró y miró directamente a su compañero. — Esperaba que nunca me hicieran este encargo, pero era cuestión de tiempo.
Es igual que siempre, cumplimos la misión y listo. — Esta vez su voz pareció más suave, como si el mantener el mismo tono fuera a quebrar a la chica con la que se comunicaba. Kunemon movió sus antenas y la joven simplemente miró hacia otra parte.

[...]

¿Dices que pasó por aquí? — Jun ayudaba a un joven a recoger un montón de cajas que estaban desparramadas por el piso, parecía ser de los pocos que no tenía el más mínimo interés por atrapar a la criatura que andaba por la ciudad y sin embargo estaba siendo afectado por el caos.
Sí, joder… Parecía como si hubiera sido un idol o algo así, todos iban detrás y bueno… — Extendió los brazos, señalando con el movimiento hacia el desastre que yacía frente a ambos. — ¿Qué es?
No tengo mucha información, lo siento… — Mintió, tras lo que levantó más cajas y se apresuró a terminar. — ¿En qué dirección?
Por allá, pero hay demasiada gente, no creo que quieras meterte en ese caos. — Alzó la vista para agradecerle por la ayuda, pero el varón ya no se encontraba allí.

[...]

Mai, Ethan — Jun se esforzó por centrar su ubicación lo más posible, tratando de estar en el rango de los otros tamer —, lo vieron pasar por la zona oeste de la ciudad hace unos cinco minutos.
¿Qué? Lo reportaron por acá también hace poco… — La voz de Walker atravesó el comunicador, desconcertando al miembro de Sleeping Knights.
¿Habrá más de uno?
Siga cada uno su pista, hasta que uno de nosotros confirme visualmente la ubicación de Culumon, no nos reuniremos. Alguien podría estar tratando de distraer a la gente con algún digimon que sea muy similar. — Hitomi interrumpió la conversación entre los varones, inmediatamente después se cortó la comunicación, no sabían si por la distancia o si fue por alguna otra causa.
Tsk. — Akamine chasqueó la lengua cuando ya no pudo escuchar nada además de interferencia en el comunicador. — Creo que estamos muy lejos de ellos.
¿Quieres que me mueva?
No, dijeron algo que tiene mucha razón… Alguien puede estar intentando despistar al resto, considerando la cantidad de gente que hay, no me sorprendería que recurrieran a una práctica como esa para deshacerse de varios curiosos. — Respiró hondo y jaló un poco a su amigo, indicándole que volviera a la zona que había sido asignada a ellos.

[...]

¡Cuidado! — Alertó Mai, Firamon evadió ágilmente tras escuchar las palabras de su amiga y detectar lo que se acercaba. El proyectil les pasó por un lado, apenas fallando en el intento de golpearlos; el león no perdió tiempo y bajó la mirada, buscando dar con quien había intentado aquella ofensiva.

El culpable no tardó en aparecer, sin embargo, fue fácil darse cuenta de que se trataba de un ataque accidental y no uno con propósito genuino de herirlos, el digimon causante se encontraba volando de manera errática, disparando proyectiles en distintas direcciones y chocando con más de un edificio. La pelirroja apretó los labios, no quería distraerse de la misión principal, pero dejar ese digimon así podría generar más problemas a la larga.

Sakuyamon, ¿puedes encargarte del digimon fuera de control? Está a unas calles. — Resolvió que aquello sería lo más prudente, su guardaespaldas podía actuar por su cuenta y permitiría que tanto ella como sus dos compañeros digitales continuaran con la misión, confiaba en que la sacerdotisa lo resolvería rápidamente y regresaría a cubrir la zona asignada. ​


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Raguel no recordaba la última vez que había estado en Holy Angel Citadel, pero tampoco es como que extrañara mucho aquella urbe. Recordaba que su gobernante, su majestad Holy Angemon, era en ocasiones muy estricto, por eso prefería la comodidad de Paso Profundo a mitad del bosque; aunque no podía evitar caer hipnotizado ante la arquitectura del lugar, cada construcción por pequeña que fuese le resultaba sublime, una obra de arte. Se sorprendió así mismo perdiendo el tiempo admirando la fachada de una casa, había aterrizado en el techo de un edificio con la intención de buscar algún alboroto por la zona, pero en lugar de eso estaba perdiendo el tiempo.

—Concentrate Raguel, ya tendrás tiempo de deleitarte con la ciudad más tarde… —se tuvo que decir así mismo. En ese momento ladeó la cabeza y su atención se concentró en una chica de cabellos rubios que corría a toda velocidad por la calle, abrazaba algo contra su pecho, desde esa distancia él no pudo ver bien, pero era un ser de color blanco—. ¿Podría ser...?

El ángel caído no podía creer su buena suerte, al parecer haberse quedado ahí distrayéndose al final le puso en el sitio y momento indicado. Desplegó sus membranosas alas de un simple movimiento y tras impulsarse ganó altura. Mientras se acercaba a su objetivo comenzó a pensar en sus posibilidades: ¿qué debería hacer?, ¿ponerse delante de la chica y pedirle que por favor entregase a Culumon?, o en cambio ¿debería ahorrarse eso y optar por quitárselo a la fuerza?, en cualquier escenario la chica podría negarse y responder con una agresión. Ahí había otro punto al cual considerar, no veía el Digimon de la chica por ningún lado, bien podría estar por los alrededores, esperando que alguien se acercase a su humana y atacar desprevenido a cualquiera que fuera a por su Tamer, o bien, podría estar encerrado en el Digivice de la chica y estar en una etapa superior listo para el combate.

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—Tal vez la vía diplomática sea la mejor opción… —suspiró >>

BlackSeraphimon descendió delante de la chica, a tan solo unos metros de distancia, esto tomó desprevenida a la chica a tal punto que la hizo trastabillar y caer de bruces contra el suelo. Como era de esperarse, el ser digital que llevaba en brazos también se deslizó y cayó al piso. Raguel dio un paso hacía ellos, entonces quedó anonadado: el Digimon en brazos de la rubia era un Cupidmon y este lucía heridas por todo su cuerpo, de hecho, estaba inconsciente.


—P-por favor —dijo la chica con ojos llorosos mientras aferraba contra su pecho a Cupidmon—, ¡n-no, no nos hagas daño! —gritó mientras pegaba su rostro contra el cuerpo de su Digimon.

—¿Eh?, espera, yo…

BlackSeraphimon escuchó algo viajando por el aire, levantó el rostro para toparse con una mancha azul y blanca que acortó distancias entre él en cuestión de un parpadeo: el ángel caído salió volando hacía atrás y se estrelló contra un edificio. La chica soltó un grito cuando escuchó el escándalo, pero al no sentir dolor alguno abrió los parpados y miró confusa a su alrededor.

—Tranquila, señorita —un sonriente XV-mon le levantó el pulgar y le regaló la mejor sonrisa que pudo concebir—. Nosotros nos encargaremos de evitar que este vil rufián haga de las suyas.

—¡Así es!
—dijo una voz llena de energía, la chica vio en ese momento como un joven de cabellera naranja y ojos azules le ofrecía la mano y le ayudaba a ponerse de píe—. El gran dúo justiciero, ¡Kenta-Vee se hará cargo de la situación! —se llevó las manos a la cintura al mismo tiempo que XV-mon. La chica rubia sintió pena ajena.

Los tres se giraron con sorpresa hacía el edificio donde fue enviado BlackSeraphimon: el ángel caído emergió de la nube de polvo con paso solemne, se retiraba el polvo y guijarros de la armadura con delicadeza usando su mano.


—Maldito, sobrevivió a mi puño especial —el azulino frunció el ceño.

—¿Qué?, ¿hablas en serio? —Raguel le miró sorprendido—, ¿un Adult creyendo que puede derrotar a un Ultimate usando solo un ataque básico como ese?

—¡Por supuesto que no fue un ataque ordinario, estaba cargado con el poder de la justicia!
—el chico le señaló con el dedo índice—. En todo caso, estás bajo arresto.

—¿Y eso por qué?

—Por intentar atacar a una indefensa humana y a su Digimon cuando estaban desprotegidas
—dijo el dragón azul.

—Oh, pero yo no quería atacarles, yo solo estaba buscando a Culumon.

Apenas ese nombre fue pronunciado el de pelo naranja y el dragón intercambiaron una fugaz mirada.

—Ya veo, eso cambia las cosas —Kenta extrajo su iC de su cinturón—, señorita, por favor abandone este sitio y busque un sitio seguro —la rubia asintió con torpeza y comenzó a correr tomando una calle lateral—. Somos miembros de la Digital Security y se nos ha ordenado detener e interrogar a todo aquél que esté buscando a Culumon —le apuntó una vez más con su dedo—, así que te pido te entregues sin ofrecer resistencia.

—Para su información, soy parte del grupo de Ethan Walker y Ryudamon, quienes están realizando una misión para la Central de Tamers.

—Los operativos de la DS tienen prioridad sobre la Central
—XV-mon dio un paso al frente—. Así que sigue nuestras indicaciones.

Se hizo el silencio.

—No tengo tiempo para estas cosas —las alas de Raguel se abrieron de par en par—, si Culumon no está aquí, solo estoy perdiendo tiempo valioso.

—¡Tratará de escapar, Vee!

—¡De acuerdo!


BlackSeraphimon se elevó al aire justo al mismo tiempo que el dragón, quien se iluminó de dorado alcanzando su siguiente etapa: Paildramon. El Perfect, sin perder tiempo apuntó y abrió fuego usando sus ametralladoras, Raguel apenas pudo esquivar la primera ráfaga, sin embargo, su enemigo siguió su movimiento disparando sus armas hasta que eventualmente dieron en el blanco: la figura del Ultimate desapareció dentro de un estallido.

—¡Eso! —Kenta puso su puño en alto con una sonrisa triunfal.

[ . . . ]

Géminis se encontraba en lo alto de un tejado. Tenía sus ojos cerrados y sus orejas en punta. Su objetivo era agudizar su sentido del oído y así tratar de escuchar cualquier conversación cercana que involucrase a Culumon, para su desgracia, los sonidos interesantes provenían de calles muy lejanas: explosiones y golpes secos, así como de vez en cuando el aletear de ángeles que se movían desesperadamente para tratar de minimizar los daños en su bella ciudad. Abrió sus ojos de par en par: su brazo derecho se transformó en cuchilla y trazó un arco delante suyo, todo en cuestión de un parpadeo.

El Boogiemon que osó atacarla por sorpresa vio como la cabeza de su tridente se separaba del resto del arma, solo para acto seguido ser consciente que la mitad superior de su cuerpo también fue cercenada del resto de su ser. Géminis frunció el ceño, a su alrededor había otros tres de esos demonios.


—Válgame, pero que pequeño es el Digimundo~~ —Justo en el extremo final del tejado un demonio de apariencia más humanoide aterrizó, un Phelesmon—. La grandiosa Géminis nos honra con su presencia… —le dedicó una sonrisa burlesca.

—Ephesto… —ella inclinó su cabeza, el gesto transmitió un deje de molestia—, pensé que habías muerto junto al resto de Trece Signos en Pueblo Industrial.

—Lo lamento mucho, pero mi misión en ese lugar fue una distinta a la del resto del ejército de los Signos
—movió su dedo índice en gesto negativo—, el señor Aries me pidió un favor personal que cumplir, ¿no es eso maravilloso? —aferró su tridente con ambas manos y lo acercó a su cuerpo—, gracias a eso el día de hoy hemos podido vernos, además, veo que recuerdas mi nombre —su sonrisa se ensanchó—, pero ese es un nombre que solo los Signos leales deberían usar…

—Es verdad, no hay necesidad de seguir pronunciándolo
—Phelesmon parpadeó—, después de todo ya estás muerto.

La boca de la coneja se abrió y de sus adentros salió disparado un rayo de calor intenso. El demonio sonrió.

—Hum.

El tejo crujió y colapsó ante la explosión: Andiramon pegó un salto para escapar de la nube de polvo y evitar ser confrontada por los Boogiemon, no obstante, para su amarga sorpresa vio como una enorme cúpula traslucida también se elevó de la capa de suciedad y en su interior Ephesto se encontraba sano y salvo.

—No eres la única que ha conseguido técnicas interesantes absorbiendo a otros Digimon —le explicó, desvaneciendo el escudo a su alrededor con un movimiento de su mano. Géminis aterrizó sobre otro tejado y le fulminó con la mirada—. Nada sería más encantador para mi que terminar aquí y ahora con semejante traidora, quien conspiró contra el señor Aries… pero no tengo tiempo para desperdiciarlo contigo, suficiente he perdido ya pasando a saludarte…

Andiramon quedó anonadada.

—Tú… también estás buscando a Culumon. Ya entiendo, buscas apoderarte de ese Digimon para seguir los planes de ese enfermizo monstruo —el rostro sonriente de Mephistomon apareció en su mente—. Después de todo, siempre quiso que todo integrante de Trece Signos pudiese evolucionar saltándose el tedioso proceso natural.

—Me alegra que alguien más prestase atención a los deseos del señor Aries
—aplaudió un par de veces—. Cuando obtenga a ese pequeño y le arrebate su capacidad para evolucionar a otros una organización como Trece Signos será el menor de los problemas para esos humanos con los cuales te aliaste. Ni siquiera los Devas, o esas perezosas bestias a las que sirven, tendrían el poder para oponerse a cientos de seres Ultimate leales a mí. Me volveré en una autoridad a la cual nadie podrá ignorar.

—En el fondo Aries fue siempre un cobarde, buscó poder solo para huir de la muerte, su ambición terminó siendo su perdición. Lo mismo pasará contigo.


Los labios de Ephesto se volvieron una fina línea.

—Eso está por verse.

Andiramon afiló la mirada. Tejas salieron disparadas a todas direcciones cuando la coneja se impulsó y pegó un salto, Andiramon estaba ya varios metros arriba cuando la viga de madera se dio cuenta del impacto que recibió, crujiendo y convirtiéndose en astillas. Los dos brazos de la coneja eran ahora cuchillas y cuando estuvo a la altura del demonio estas comenzaron a moverse a una velocidad risible.

—Asipatravana…

Una lluvia de chispas emergió ante el contacto de las cuchillas de Géminis y el tridente de Phelesmon, con el cual apenas y fue capaz de bloquear las técnicas de la coneja. Sabiendo que en un combate cuerpo a cuerpo estaba perdido, Ephesto estiró la mano y de nuevo la cúpula de protección emergió, rechazando a Géminis y enviándola contra el suelo: ella estiró la mano para aferrarse de una chimenea, acto en vano pues la estructura no soportó el peso y colapsó junto con ella.

—¡Eres mía! —Ephesto descendió desde las alturas, con su tridente listo para hundirlo en el cráneo de la coneja.

Algo golpeó el rostro de Phelesmon en ese momento, o más bien, se estrelló contra este: un pequeño Phascomon cuyas garras se iluminaron de un carmesí intenso, que desgarraron su piel hasta dejar expuesta la textura debajo. El demonio detuvo su ataque y gruñó de dolor, apartando a la criatura de un manotazo como mero acto reflejo. Géminis ignoró su propia condición y se lanzó para atrapar entre sus manos a Pequeño Aries.


—¡¿Cómo te atreves a herirme, sabandija?! —Los ojos del demonio estaban inyectados en ira—. ¡Voy a…! —Paró en seco cuando miró a la Andiramon llevando al child a su cabeza—. Estar con los humanos te ha hecho blanda —sonrió—, cuando obtenga a Culumon les haré pagar por estas heridas, querida~~

Andiramon se preparó para saltar de nuevo, pero los Boogiemon lanzaron sus tridentes contra ella a modo de lanzas de modo que se vio obligada a destrozarlos con sus hachas antes de poder hacer cualquier cosa. La acción de despiste fue usada de forma sublime por los demonios, estos huyeron y desaparecieron de la vista en cuestión de segundos.

—Así que aún queda suciedad de Trece Signos por erradicar —Andiramon arrugó la nariz.

—Yeh —respondió Pequeño Aries, aferrado a uno de sus cuernos.

—Fuiste muy valiente al intervenir, pequeño —pasó uno de sus dedos por la cabeza del Child—, pero debes ser más cuidadoso.

Blair Blair
 
OP
OP
Blair

Blair

So tired.
Administrador

Las cosas, como de costumbre, parecían ir de mal en peor. Conforme la ciudad se sumía en el desorden por intentar atrapar a Culumon, dificultando la tarea de los enviados por la Central, otros bandos tenían intenciones de aprovechar la situación para generar destrucción, ganando algo para ellos mismos, el conseguir a la pequeña criatura sería un extra para lo que querían.
Es tu momento. — El digivice brilló y en el momento siguiente, el cuerpo del digimon imitó el efecto. La figura comenzó a transformarse, aumentando de tamaño considerablemente antes de revelar la forma final: Nidhoggmon. La criatura colosal llamó la atención al instante, si bien estaba “cercana” al límite de la ciudad, su tamaño como quiera generaba cierta preocupación.

Mai…
Sí, debemos ir hacia allá. — Resopló la chica, viendo cómo el edificio inmediatamente cercano al digimon recién aparecido se desplomaba. Si bien su “trabajo” yacía en asegurar a Culumon, no podía ignorar al ultimate, especialmente debido a que éste no parecía ser producto de una evolución accidental. Nidhoggmon se mantuvo estático en su sitio, pero su cabeza se movía hacia los lados, como analizando el entorno que lo rodeaba; Hitomi miró rápidamente hacia donde Sakuyamon debía estar, notando cómo el digimon fuera de control parecía estar tranquilizándose, por otro lado, la zona donde su otra compañera debía estar parecía tranquila, dentro de lo posible. Los ojos de Nidhoggmon se encendieron con un intenso brillo carmesí y acto seguido, un láser salió disparado en contra de otra edificación, provocando una explosión de gran tamaño. — Cambio de planes.
¿Uh? — El ígneo ladeó su cabeza, confundido ante las palabras de la humana.
Aterriza en aquel edificio. — Firamon obedeció, tocando el techo tan solo unos momentos más tarde; Mai provocó que el león volviera a su forma infantil, tras lo que volvió a activar su digivice para generar una evolución más poderosa. Dukemon observó a su compañera con atención, asumiendo que estaba haciendo aquello con intención. — No tendremos tiempo de que cambies de forma ya estando allí, lo veía riesgoso. Llama a Grani, debemos terminar con el peligro tan pronto sea posible, mucha gente debió haber salido herida en esos dos edificios.

Dukemon siguió las órdenes sin dudarlo, provocando que el planeador apareciera rápidamente en el campo. El caballero y la Chief subieron a Grani, con la chica sosteniéndose firmemente de la pierna de su compañero digital. Sin intercambiar más palabras, el ultimate comenzó a desplazarse con ayuda del vehículo, cruzando los cielos rápidamente con intención de enfrentar al otro ultimate inmediatamente.

[...]

Como lo supusimos, ya vienen hacia acá. Para Mai es imposible seguir una misión sin cuestionarse nada cuando hay heridos de por medio… Es por eso que me cae bien. — Su sonrisa pareció desaparecer y su mirada se ensombreció, mas no se inmutó; respiró hondo y con cierta resignación antes de hacer una seña con sus manos.

Nidhoggmon reaccionó al instante, moviendo su cuerpo de manera violenta y terminando de destruir el edificio dañado. Una nube de humo se elevó y extendió rápidamente, siendo cortada únicamente por el transitar veloz de Dukemon y Grani; el caballero blandió su arma y una esfera eléctrica salió disparada de esta, impactando el costado del virus. Mai se acomodó en su sitio, habiendo sido depositada en un edificio cercano - podía ver la batalla con claridad, pero no estaba lo suficientemente cerca como para ser daño colateral; la chica tenía cartas a la mano, a la vez que prestaba atención a sus alrededores en caso de necesitar utilizar la spirit evolution para ponerse a salvo.
¿Ves a algún tamer cerca? — Cuestionó por medio del aparato de comunicación, Dukemon respondió con un simple sonido a modo de negativa. El enemigo infló su pecho y disparó una especie de “ola” de energía, misma que chocó directamente con el Final Elysion del caballero.

[...]

Jun y Raptordramon continuaban con su búsqueda, movilizándose por las calles a alta velocidad. En más de una ocasión ignoraron grupos de gente tras haber hecho un juicio rápido de que, si bien sumaban al caos de la ciudad, no presentaban una amenaza real. Luego de varios minutos, el Commander pidió repentinamente a su compañero que se detuviera.
¿Qué ocurre? — El digimon “flotaba” en el aire, manteniéndose separado del piso mientras esperaba la respuesta del tamer, el varón se inclinó un poco y apuntó en una dirección.
¡Allí está!


Everyday Everyday Jun le tiene los ojos encima (?
 

Everyday

Administrador
—¡He hecho contacto visual con Culumon! —Escuchó la voz de Jun a través del manos libres.

—¿Cuál es tu ubicación, Jun? —Preguntó Ethan, Ryu echó la mirada hacía atrás, debió intuir lo que pasaba—. De acuerdo, trataremos de interceptarlo —Le dio un par de golpecitos en el lomo a su compañero—. Jun ha visto a Culumon, cerca de un templo con gárgolas de Angemon en sus torres… —arrastró las palabras mientras buscaba el susodicho edificio.

—Puede que sea ese, por favor sujetese bien, maestro —Ginryumon tomó un ligero impulsó hacía arriba, solo para acto seguido dejarse caer en picada.

Mientras las corrientes de aire golpeaban su rostro, Ethan desvió la mirada hacía otro punto de la ciudad: frunció el ceño cuando observó un colosal Digimon de apariencia serpentina, con una piel que le recordaba a la brea endurecida y repleta de puntos llameantes, como si sus entrañas estuvieran inundadas de acero fundido ¿Se trataba de otra Digievolución salida de control, o era el compañero de algún Tamer atraído por Culumon? Al parecer, entre más tiempo pasaba solo aparecían más razones para darle un cierre a aquella misión.


—¡Ahí están Jun y Raptordramon! —Al bajar la mirada al suelo, vio al Adult moviéndose a toda velocidad por la calle, esquivando a peatones con relativa simpleza.

—¡Y ese de ahí debe ser Culumon! —Ginryumon apuntó con su hocico hacía más adelante.

Costaba creer que el Digimon que había colocado en jaque a Holy Angel Citadel no era un ser tan grotesco e inmenso como el que acababa de ver tan solo un instante atrás, sino un pequeño y regordete Baby que parecía dos abultados bombones con un par de orejas.

Un estruendo se escuchó: Walker bajó de nuevo la mirada para observar como Raptordramon era golpeado en uno de sus costados por un Digimon humanoide, lanzándolo contra uno de los edificios cercanos y haciéndolo desaparecer en su interior. Luego puso en alto su brazo, donde sujetaba una especie de rifle: jaló el gatillo, disparando una veloz ráfaga de proyectiles hacía ellos.

Ethan chasqueó la lengua y apretó su D-Arc en su cinturón: su compañero se envolvió en una luz dorada y pronto su cuerpo cambió. Grademon carecía de alas, de modo que apenas el proceso de transformación inició, la gravedad tiró del mismo, pero esto no pudo importarle menos al samurái: blandió sus katanas gemelas y con veloces movimientos rechazó los proyectiles de su adversario, pero solo al inicio, pronto aquellas balas terminaron por estropear el filo de sus espadas, llegando incluso a romperlas y alcanzarlo. Ryu terminó estrellándose contra el tejado de un edificio, mismo cuyos pisos superiores no soportaron y colapsaron al instante; al menos, el resto de la estructura se mantuvo en píe.

El atacante no parecía estar satisfecho, de modo que esta vez apuntó hacía el edificio, pero antes de poder abrir fuego un proyectil de luz voló por el aire y casi atraviesa su cabeza. Alcanzó a moverse justo a tiempo para observar quién era su atacante. Ya no era un Grademon, sino un Digimon de armadura negruzca y un arco: Gaioumon.


—Un Astamon —Dijo Ethan, mientras su compañero le ayudaba a bajar al piso usando una de sus manos como plataforma, también había escaneado al enemigo con su D-Arc—. Eres fuerte y parece que sabes manejar bien esa cosa —apuntó con su mentón al arma entre sus manos—, no eres una víctima de Culumon, estás aquí por él, ¿no es así?

—Mi suerte no hace más que mejorar
—admitió el Perfect—. Vine aquí por ese Culumon, pero parece que también podré enterrar uno de los asuntos pendientes de Trece Signos.

Ethan frunció el ceño al escuchar ese nombre.

—¿Qué diablos tienes tú que ver con esos perdedores?

—Fui entrenado por Aries, soy quien hará que el nombre de Trece Signos vuelva a ser reconocido en este mundo
—puso en alto su rifle y se preparó para disparar—. Me llaman Ofiuco.

Trece Signos
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OFIUCO
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Signo de Renacimiento


Balas de energía oscura comenzaron a salir en una rápida sucesión, Gaioumon no dudó en avanzar hacía su contrincante moviendo sus Kikurin en respuesta: en esta ocasión, las balas de Astamon fueron incapaces de siquiera tocar el filo de las katanas gemelas, siendo repelidas no solo por la energía que rodeaba a estas, sino que también por las trazas de luz dejadas a su paso. Cuando la distancia se acortó, el Demon Man buscó apartarse y ganar distancia, sin embargo, Ryu consiguió lanzar dos cortes de luz que el Perfect apenas fue capaz de bloquear usando su propia arma como escudo.

—No sé cómo te las arreglaste para seguirle el ritmo a Gaioumon, pero está claro que no tienes la fuerza suficiente para ganarnos —Ethan negó con la cabeza—. Debiste renunciar a esa banda de inútiles cuando tuviste oportunidad.

Astamon se limitó a soltar una risa nasal.

—Tal y como Aries me lo dijo, los humanos son tan orgullosos que no son capaces de ver más allá de sus narices.

Un grito retumbó en el aire en ese momento. Tanto Gaioumon como Ethan se percataron de la presencia de por lo menos una docena de Digimon demonios a su alrededor: Todos ellos eran Boogiemon, a excepción de un único Phelesmon, quien en uno de sus brazos sujetaba por una de sus alas a ni más ni menos que Culumon.

—¡No lastimes a Culumon, por favor! —lloriqueaba el Baby; al parecer había sido el que había gritado un instante atrás.

—¿Y se supone que esta cosa posee el poder de la Digievolución? —Phelesmon hizo una mueca de irritación al escuchar los quejidos del pequeño—. Que tontería —cuando su mirada y la de Ryu chocaron este agitó al pequeño—. Nada de hacerse el valiente, ¿no querrás matar a un inocente o sí?

—Liberenlo
—demandó Ethan.

—¿Por qué haríamos semejante cosa?, es la piedra angular del resurgimiento de Trece Signos —Phelesmon mostró sus colmillos en una sonrisa grotesca. Comenzó a cerrar sus dedos alrededor del ala de Culumon, arrancándole un grito de dolor—. Adelante, ¡haznos evolucionar!

Apenas Gaoiumon hizo un movimiento una nueva ráfaga de disparos de parte de Astamon le obligaron a enfocarse en él y prestarle atención. Ethan frunció el ceño, aunque pudiese optar por usar una Digimemory para darle apoyo a su compañero, estaba seguro que esos Boogiemon solo necesitaban de un movimiento para neutralizarlo.

Entonces sucedió: un rayo de energía cruzó el cielo hasta impactar de lleno a Phelesmon, pronto se vio envuelto en una cúpula que recibió la técnica y la rechazó. El demonio hizo una mueca de fastidio. Ethan reconoció aquella técnica, de modo que no le sorprendió cuando Andiramon apareció en el tejado de un edificio.


—Otro cabo suelto viene a nosotros —Ofiuco apuntó ahora a la coneja recién aparecida.

—Así que sobreviviste al ataque en Isla File, Astamon —la coneja apenas y si le miró de reojo—. Y por desgracia, te dejaste engañar por las palabras de Ephesto… Es una desgracia que estés siguiendo los deseos retorcidos de Aries, en lugar de buscar tu propia vida ahora que ya no está aquí. Te compadezco.

—¿Me compadeces? Las palabras de una traidora me son indiferentes, pero las tuyas son además ridículas.


Ethan tanteó el ambiente. La presión era palpable, todos los ahí presentes estaban tensos y solo estaban esperando un movimiento para reaccionar. Y por desgracia, dentro de todo aquel caos que estaba por iniciar se encontraría atrapado el pobre de Culumon, quien de todos ahí era quizás el único inocente.

Nadie lo vio venir. Fue un veloz movimiento, imperceptible para la mayoría de los presentes al punto de parecer una mera ilusión. Ephesto solo se dio cuenta de que algo había cortado su brazo, el que sujetaba a Culumon, solo cuando este comenzó a caer al suelo. Un TigerVespamon se había lanzado a cortar el brazo del demonio aprovechando que todos ya mantenían la atención puesta en otro actor en escena, pero como el abejorro apareció desde tras bambalinas, tomó a todos por sorpresa.

Astamon abrió fuego contra Andiramon, quien a su vez pegó un salto: los proyectiles azotaron el edificio y atravesaron muros de concreto como si fuesen simples hojas. Gaioumon se impulsó con las Kikurin por delante contra el tirador, quien tardó en cambiar de objetivo, forzándose a bloquear los cortes de las katanas con su arma de fuego, la cual pronto fue cortada en múltiples trozos.

La coneja aterrizó junto a Ethan y transformó sus brazos en cuchillas, cortando en dos a los Boogiemon que se lanzaron a por el humano cuando aquella caótica danza se desató. El resto de los demonios se había lanzado contra TigerVespamon en un intento de castigarlo por el atrevimiento de atacar por la espalda a su líder, sin embargo, la diferencia de niveles y la velocidad de los ataques del Ultimate pronto les dejó en claro que era una batalla perdida.


—Pensé que les vendría bien algo de ayuda —Jun salió del hueco por el cual Ethan le vio desaparecer junto con Raptordramon. Al parecer la dupla había escogido el mejor momento para volver a escena.

—Justo a tiempo, sí —asintió Walker.

Ephesto gruñó molesto tras ver su extremidad cortada. Sin embargo, le dio poca importancia. Sus ojos pronto volvieron a clavarse en aquel tesoro alado y no dudó en lanzarse a por él.


—¡TigerVespamon, detenle! —Gritó Jun apenas vio las intenciones del demonio.

Phelesmon materializó su tridente a tiempo para bloquear una nueva estocada del Ultimate. Más el embate de los dos combatientes ocurrió a tan solo unos metros de donde se encontraba Culumon quien se cubrió la cabeza en mero acto reflejo, chillando asustado.


—¡Dejen en paz a Culumon!

Lo que sucedió a continuación tomó por sorpresa a todos los presentes: desde la marca en la frente de Culumon una intensa luz se hizo presente, cegando a todos por igual. A Ethan le tomó un instante recuperar la visión, pero cuando lo hizo quedó anonadado: varios de sus adversarios estaban envueltos en una luz dorada, una que conocía bastante bien. Estaba Digievolucionando.

—Esto es… Simplemente magnifico… —Habló quien debía ser Ephesto. Ya no era más un Phelesmon, sino que había dado el siguiente salto en la cadena evolutiva, ahora se trataba de un Murmukusmon—. ¡Así que este es el poder de un Ultimate! —Abrió su boca y expelió una lengua de fuego que obligó a TigerVespamon a apartarse. Soltó una risa, complacido. Miró al resto de sus esbirros sobrevivientes, algunos de ellos habían evolucionado como él y ahora eran Phelesmon—. ¿Qué hacen ahí? ¡Capturenlo!

—Como si fuésemos a dejarte
—Andiramon pegó un salto para alcanzar al Demon Lord, este apenas alcanzó a cruzar sus brazos para detener las cuchillas de la coneja. No obstante, la Deva estaba preparada para algo así: sin dudarlo envió sus patas contra el abdomen de Ephesto y le impulsó hasta mandarlo contra un edificio cercano. La coneja aterrizó cerca de los varones—. Tal vez ahora seas un Ultimate, pero no has tenido tiempo suficiente para acostumbrarte a tu nuevo cuerpo.

—Jun, tú y TigerVespamon vayan por Culumon
—le pidió Ethan—. Nosotros nos encargaremos de estos sujetos.

El pelinegro lo pensó tan solo un instante y entonces asintió.

—Apenas tenga a Culumon, les haré saber. Vamos, TigerVespamon —el abejorro no necesitó más, sujetó a su Tamer con ayuda de un brazo y se impulsó al cielo para pronto seguir la dirección que Culumon y sus perseguidores habían tomado.

Ethan miró a Jun y su compañero desaparecer de su vista, pasando ahora a tratar de prestar atención a los dos campos de batalla que tenía delante: por un lado la batalla de Géminis y por el otro, el de Gaioumon. Y entonces notó que algo se movía cerca suyo.


—¡¡¡Ekk!!! —El americano casi se cae sobre sus cuartos traseros cuando Phascomon bufó cual gato.

—¡¿Y tú qué demonios haces aquí?!

Blair Blair Mejor tarde que nunca(?)
 
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