Evento Pokélloween 2025: Festín Pagano

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Otoño 2025
« Duración: 05 Octubre — 30 Noviembre »


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  • Extrañas hordas de Pokémon fantasma se han avistado en las últimas semanas en Ciudad Oblive y una epidemia de pesadillas aquejan a sus habitantes, aunque su relación es innegable, ¿qué motiva a los espectros a actuar de esta manera y cuál es su verdadero objetivo? Alguien mueve los hilos y esconde sus intenciones tras lo evidente.

    Los invitados se han reunido, la mesa está servida, es momento de dar inicio al festín...

  • Bienvenidos a Pokélloween, un evento temático anual inspirado en halloween, idea concebida por el retirado moderador Jull. En ocasiones se celebró con actividades pintorescas y en otras con eventos de trama como es en este caso.

    Como les comenté en el término del evento de Sueños Veraniegos, busco implementar un nuevo enfoque con este evento, volviendo a los personajes de los jugadores en piezas más importantes en la trama y dejar en claro quién hizo qué durante los mismos; pues como recordaran, en los eventos anteriores de PNA en Dz, siempre había cierta ambigüedad de "quiénes" fueron los entrenadores que hicieron tal o cual cosa durante sucesos de grandes magnitudes. Ahora que la actividad gira entorno a solo unos cuantos personajes, para bien o para mal, creo que pueden hacerse cambios interesantes.

    » ¿Cómo participar?
    Para inscribirse y participar en este evento será necesario presentar un primer escrito (detalles a continuación en «Preámbulo»), después su servidor en labor de GM los incluirá en un grupo de jugadores si ya poseían uno, o incluso pueden enfrentar el desafío a su manera si así lo prefieren, pueden comunicarme sus planes vía Discord/Mensaje privado. A partir de ahí, su aventura para enfrentar el «Festín Pagano» dará inicio.

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    Preámbulo: «Un invitado más»​
    Descripción:
    Te encuentras en Ciudad Oblive, los motivos pueden ser varios, tal vez has escuchado los extraños rumores sobre hordas de Pokémon fantasma induciendo pesadillas a los habitantes y estas decidido a resolver el misterio, tal vez el gobierno de la propia ciudad ha decidido contratarte para eliminar esta peste de espectros (creyendo que así se resolverán todo) o puede que simplemente hayas llegado al lugar por mera coincidencia, una parada más en tu viaje.
    Como sea, estás en una ciudad embrujada.
    Objetivos:
    - Narra tu situación actual en Ciudad Oblive, da a conocer los motivos por los cuáles estás ahí (de tenerlos).
    Datos Extras:
    - La extensión del Post puede ser corta (Mínimo 300 palabras), o tan larga a discreción del jugador.
    - Los rumores hablan sobre grandes hordas de Pokémon fantasma que causan pesadillas a los habitantes, puede que incluso ya hayas sido testigo de ella, o incluso, víctima de sus pesadillas.

 
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— Prólogo —
«Aperitivos de medianoche»

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El niño dormido se retorció en su cama, víctima de un mal sueño, de una pesadilla. Levitando a su lado se encontraba una Misdreavus cuyos ojos estaban iluminados por un intenso color carmesí, un aura de similar tonalidad rodeaba a su presa indefensa. Por fin, el tormento producido al pequeño llegó al punto en que le hizo gritar, señal para que la fantasma cesara su acción y se deslizara al exterior a través de la ventana, perdiéndose en el velo de la noche.

Antes de seleccionar a otra potencial víctima recibió la instrucción de volver al refugio, de modo que la fantasma se limitó a girar en pleno vuelo y cambiar su dirección. La expresión de su rostro denotaba cansancio, sus ojos aunque fijos en la distancia demostraban estar ausentes de la realidad, como si la identidad de la criatura estuviese atrapada en el interior de su propia mente y su cuerpo siguiese funcionando en automático.

Un sonido retumbó en las calles aledañas, Misdreavus paró su marcha y se giró en búsqueda de la fuente del mismo, pero fue demasiado lenta: cuando divisó aquella figura de tono cerúleo ya la tenía encima. La fantasma bajó la mirada para percatarse de que poseía un corte en su cuerpo, extraño, ¿dónde estaba la sangre? Lo único que brotó de este fue un gas negruzco, denso. El Pokémon entonces perdió la consciencia y se precipitó al suelo, solo para ser atrapada en los brazos de su atacante.

Ceruledge le dedicó una mirada compasiva a la Misdreavus desvanecida en sus brazos, sus ojos se habían cerrado y su respiración apaciguado hasta casi desaparecer: por fin podía dormir después de incontables horas de esclavitud.

El caballero fantasma miró sobre su hombro: dos figuras le alcanzaron, un Dusknoir y un Haunter, ambos preparando una bola sombra. Él fue más rápido, se impulsó hacia las alturas y solo escuchó los proyectiles de sus atacantes silbando mientras se perdían en el cielo nocturno. Pero sus atacantes eran testarudos, se lanzaron a su persecución sin dudarlo.

Ceruledge miró la delicada carga que llevaba en brazos, mientras la llevase encima no podría contraatacar, de modo que tomó una decisión: lanzó a la fantasma a los aires. La acción pasó desapercibida para Haunter y Dusknoir, estaba consciente de que no le perseguían buscando recuperar a su compañera abatida, tampoco buscaban venganza… No, esos pobres seres solo estaban siguiendo las instrucciones de quien les manipulaba, de quien tiraba de sus hilos como las viles marionetas que eran.

Golpeó el aire con sus piernas, como si ahí hubiese suelo sólido y ganó impulso. Cual misil hizo esfumar la distancia entre sus perseguidores y trazó un arco con sus brazos: Haunter y Dusknoir convulsionaron mientras chorros de gas negruzco salían proyectados de sus heridas y después, al igual que Misdreavus, colapsaron en el acto.

Ahora tres objetivos se precipitaban al suelo, sería incapaz de salvarlos a todos si actuaba de manera convencional. El cuerpo del caballero se envolvió en una tenue luz mientras materializaba docenas de sombríos brazos: usando Poltergeist, Ceruledge manipuló diversos objetos de una terraza cercana, una mesa y un par de sillas, los usó para atrapar y retener en ellos a sus atacantes, después los depositó con tranquilidad en otro tejado.

Ceruledge miró su trabajo, pero no sintió orgullo ni consuelo. Porque solo le bastó desviar la mirada a la distancia para identificar otro grupo de siluetas flotantes, más fantasmas, docenas de ellos. El cielo de la ciudad estaba plagado de ellos. Pero no pensaba parar. No estaba dispuesto a descansar hasta que los liberase a todos… O más bien, hasta que lo encontrase a él.


— ◈ —


—El campeón me dio su palabra —Yuba se acomodó en su asiento y le clavó la mirada a aquel muchacho: sus cabellos eran negros y su piel morena—. Dijo que se encargaría del asunto personalmente.

—Y eso tenía planeado hacer, por desgracia otros asuntos han requerido de su presencia
—Kassim Al Hassam apenas y si demostró sorpresa ante el comentario de la anciana—. Pero puedo asegurarle que está en buenas manos.

—Sé que si ese chico te dejó a cargo, es porque tiene plena confianza en tus capacidades
—movió su mano para restarle importancia al asunto—. Solo hazle saber lo ofendida que me siento.

—Delo por hecho
—Hassam sonrió.

Yuba volvió a acomodarse en su silla. Llevaba décadas viviendo en su pantano, muebles refinados como aquellos le resultaban un tormento, ya ni mencionar la cama en la cual intentó dormir; al final encontró más cómodo el piso. Aunque insistió que no era necesario ser hospedada en un hotel, aún así el campeón hizo oídos sordos a sus quejas y terminó por pagarle una habitación mientras estuviese en Ciudad Oblive.

—Estoy al tanto de la situación, pero ya que la tengo aquí, me gustaría que me aclarase algunas cosas —el moreno entrelazó sus dedos y miró con interés a la mujer—. Sobre su nieto…

Yuba frunció el ceño, asqueada.

—Esa cosa no es mi nieto.

—Lo siento. Lo que sea que usa la apariencia de su nieto… ¿qué es exactamente?


No respondió al instante, se quedó pensativa un momento.

—No es un quien, ni un algo, es abstracto, una definición existente en el mundo —suspiró, irritada—. Es difícil describirlo, ¿algo similar a una fuerza de la naturaleza, quizás?, un mal que se liberó cuando usamos por primera vez la Megaevolución… La lista es larga, coge la definición de tu agrado.

—Y esta cosa… ¿en verdad puede eliminarla?


En otras circunstancias aquella pregunta habría ofendido a Yuba y respondido con un tajante «Claro que sí, tonto, ¿crees que hubiese dejado mi amado pantano si no me creyera capaz?», sin embargo, se sorprendió así misma reflexionando sobre la respuesta que daría a continuación.

—No puedes borrarla, es parte del mundo. Para eliminarla, deberíamos borrar a la Megaevolución. Son dos caras de la misma moneda —Kassim le dedicó un semblante preocupado, de modo que se apresuró a agregar—. Pero esta fuerza puede diseminarse hasta volverse insignificante. Ya lo hicimos una vez, otros antes de nosotros lo hicieron también. Cuánto tardará en volver a congregarse después de eso no lo sé, pueden ser décadas, siglos, o podemos tener mala suerte y sentirla tocando nuestras puertas la siguiente semana.

—Es una apuesta.

—Una que no estoy dispuesta a perder.


— ◈ —
Fichas de NPCs: [Kassim], [Yuba y Ceruledge]

Mención a los jugadores que mostraron actividad en el evento pasado. El evento de Pokélloween 2025 da inicio. Consulten el primer post para las indicaciones, cualquier pregunta no duden en consultarme para resolverla.

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Relikt

Cosa del Mal
Margaret había llegado a Ciudad Oblive antes de que saliera el sol de las 10 am, a las 8:45 am aquella ciudad aún seguía en penumbras con alguno que otro Pokémon tipo fantasma que vagaba por el lugar. Mientras la rubia caminaba en compañía de su joven Eevee, observaba como los residentes lucían exhaustos al igual que algunos Pokémon, se preguntó si era debido a las pocas horas de sol que podían disfrutar en ese lugar. Al ser la primera vez en la que Fraser visitaba la ciudad, no estaba segura de que se tratara de algo extraño ya que no tenía punto de comparación, por lo que siguió su camino en silencio.

La rubia llegó a una pequeña plaza en medio de la ciudad, miró los alrededores notando la naturaleza siendo predominante los árboles y vegetación que crecían en entornos oscuros, así como una suave niebla que parecía estar desvaneciéndose conforme se acercaba la hora en la que el sol podía alcanzar Oblive.

Un poco tétrico este lugar, ¿no te parece? —Decía la mujer mientras se sentaba en uno de los bancos de madera que había alrededor y en varios sitios dentro de la plaza.

Vee —asintió el Pokémon de pelaje café.

Fraser miró nuevamente su reloj de pulsera y luego alisó su falda mientras Percy parecía divertirse persiguiendo algunos fuegos fatuos que habían aparecido en el lugar.

Habían pasado un par de semanas desde que habías regresado del resort, unas vacaciones un tanto accidentadas desde el punto de vista de la nativa de Ciudad Central, si bien no pudo disfrutarlas plenamente, había podido conseguir una medalla y dos nuevos amigos entrenadores, amigos los cuales le habían invitado a ese lugar. Si no hubiese conocido a Anthony y James personalmente, Maggie no hubiese aceptado ir, sobre todo siendo una ciudad relativamente cerca de su lugar de origen, a donde no quería llegar y mucho menos que alguien le reconociera.

Mientras Margaret observaba a su Pokémon jugar, una pequeña nube de polvo se pudo notar justo detrás de ella, luego el grito de dos hombres que llamaron la atención de la mujer, quien al girarse vio a Pendragon y Wright correr como si su vida dependiera de ello, o su dignidad… Un par de segundos después, como si se tratara de un final de fotografía, el par de chicos se lanzó cual barrido de corredor de beisbol para ser el primero en llegar al lugar.

Yo llegué… primero —dijo un jadeante castaño mientras se acomodaba los lentes.

¿Estas ciego, Antonio? Obviamente yo lo hice —respondió el de cabello azul incorporándose y limpiándose el polvo.

No soy ciego, tu si, idiota —contestaba Wright poniéndose de pie.

¿Ah sí? ¿Quién de los dos usa lentes aquí? —Preguntó Pendragon con cierto tono de burla.

Hijo de…

Hmm, hola —saludó Margaret interponiéndose antes de que Anthony decidiera que James necesitaba un retoque en la nariz usando su puño. — Me alegro de verlos, ¿vinieron corriendo desde la estación?

Si, porque cierto cretino dijo que podía llegar antes que…

Que tu gordo trasero perezoso —terminó la oración el castaño mientras Arthur gruñía en respuesta.

La presencia de Fraser entre los dos chicos impedía que se lanzaran uno encima del otro por lo que la confrontación verbal duró algunos minutos hasta que llegaron Rex y Kuroga, quienes se habían tomado su tiempo luego de ver como sus entrenadores corrían por la ciudad como alma que se llevaba el Arceus. Al ver a la rubia, Typhlosion apartó a Pendragon y Wright para abrazarla felizmente.

Oh hola, Rex —decía la mujer de ojos azules frotando el pelaje del tipo fuego mientras los chicos gruñían adoloridos luego de haber sido empujados al suelo.

Maldita sea, Rex —murmuró Anthony de mal humor.

Estúpida comadreja subdesarrollada —dijo James frotándose la cabeza.​

***
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Gennai

Eclipse Dynasty Member

El viento soplaba con un murmullo gélido cuando Jacob descendió del lomo de su Dragonite. La neblina cubría las calles de Ciudad Oblive como un velo espeso, envolviendo los tejados y los faroles de luz amarillenta que apenas lograban abrirse paso entre el gris. No le gustaba estar allí. Había recorrido muchas regiones, pero pocas veces un sitio lo había hecho sentir tan incómodo.
Aun así, el rumor de una Gengarita perdida en aquel valle era demasiado tentador para ignorarlo. Su Gengar, compañero desde sus primeros días como entrenador, merecía alcanzar su forma definitiva. Y si debía enfrentar los misterios de Oblive para conseguirla, lo haría.

Dragonite plegó sus alas y resopló con incomodidad. La dragona, acostumbrada a volar sobre tormentas y montañas, no soportaba el aire pesado de esa ciudad. Su mirada barría los callejones con recelo, las antenas temblaban al percibir el leve zumbido eléctrico que se colaba entre la bruma.

-Tranquila, chica -murmuró Jacob, posando una mano sobre su abdomen escamoso -Solo encontraremos la piedra y nos iremos-.


Pero la Dragona siguió inquieta. Golpeó suavemente el suelo con la cola, removiendo un poco de polvo húmedo. No era miedo, sino instinto. Algo en el ambiente la mantenía alerta, como si las sombras que cubrían la ciudad observaran cada uno de sus movimientos.

Sus calles eran estrechas, pero limpias, y las casas conservaban un estilo tradicional: techos de teja rojiza, muros encalados y ventanas de madera. Los habitantes vivían su rutina con aparente normalidad, aunque se percibía un aire contenido, una precaución silenciosa.
Jacob pasó frente a una panadería donde el aroma a pan recién horneado contrastaba con la frialdad del aire. La dueña lo saludó con educación, pero su sonrisa fue breve. En otra esquina, dos jóvenes conversaban en voz baja; cuando el entrenador pasó junto a ellos, sus voces se desvanecieron entre murmullos.

Los rumores eran parte del paisaje. Historias sobre pesadillas compartidas, sombras que se colaban por las ventanas y figuras que se deslizaban en los espejos. Jacob no era supersticioso, pero la tensión era palpable; incluso Dragonite giraba la cabeza a cada pequeño ruido.

La neblina se volvió más densa conforme avanzaban. Por un instante, Jacob creyó ver una figura moviéndose tras ellos, una silueta que se desvanecía con la brisa. Dragonite emitió un rugido grave, bajo, como advertencia.

Entonces, el morral de Jacob comenzó a vibrar. La Pokébola de Gengar temblaba con un brillo púrpura tenue, casi juguetón. A diferencia de su entrenador y de la Dragona, el pokémon fantasma disfrutaba de aquel ambiente lúgubre. Sentía las presencias flotando alrededor, las risas escondidas entre las sombras, los ecos de viejos espíritus que parecían darle la bienvenida. Jacob sonrió con resignación.

-Supongo que a ti sí te gusta esto, ¿eh? -murmuró, dándole un golpecito al bolso. La Pokébola vibró otra vez, como si respondiera divertida.

Siguieron hasta alcanzar una colina desde la cual se veía la Torre Darkholm. Su silueta se erguía sobre el valle como un dedo de piedra apuntando al cielo, rodeada por un bosque que parecía absorber la luz misma. Algunos decían que era un antiguo santuario, otros que era el hogar eterno de los pokémon siniestros que protegieron Oblive siglos atrás.

El aire se volvió más frío y el silencio más profundo. Incluso el eco de sus pasos se perdió en la bruma. Jacob sabía que para llegar a la torre debía cruzar el bosque, y recordaba bien las palabras que le habían dicho los lugareños:

"En Oblive, los fantasmas no atacan por hambre… lo hacen por curiosidad."

Jacob apretó los puños, dejando de lado la advertencia.

-Lo sé, amiga… a mí tampoco me gusta este sitio, pero esto es por Gengar -dijo, mirando a su compañera. La Dragonite bufó suavemente, pero asintió, determinada.

Con un último vistazo a la ciudad envuelta en penumbra, Jacob dio un paso al frente. La niebla se cerró tras ellos como un telón.
La búsqueda de la Gengarita acababa de comenzar… y tenían la sensación de que las sombras ya los observaban.
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—¿Crees que el lugar esté plagado de fantasmas?, ¿tal vez desplazaron a los Pokémon del tipo siniestro?

Andrell sintió un escalofrío al escuchar las preguntas de la joven Hikaru. Desde su peculiar encuentro en el resort de Mahula, el rubio se había ofrecido a acompañar a la chica de vuelta a la región de Aleria. Sin embargo y sin así desearlo, terminó embarcándose con ella en su siguiente parada: Ciudad Oblive. La peculiar jovencita deseaba visitar uno de los sitios emblemáticos de la misma, la Torre Darkholm.

—Recuerdáme por qué quieres ir a ese lugar, no suena a un sitio turístico muy agradable.

—Pues he estado leyendo un poco los últimos informes de los Rangers y parece que Ciudad Oblive está teniendo un problema con una infestación de Pokémon fantasmas —explicó Hikaru—. Y según la historia antigua de Oblive, ya había pasado algo así en la antigüedad, hasta que un "Pokémon de pesadilla" apareció de este bosque para expulsarlos.

—Sabes mucho sobre el pasado de la región, ¿eh?


La fémina movió la mano en gesto desinteresado.

—Solo una que otra cosa.

La imponente torre se alzaba por sobre la espesura del bosque cual montaña imponente, como si lanzara una declaración de que ese territorio le pertenecía. Su estructura dejaba en claro su antigüedad, demasiadas grietas y huecos en su superficie, así como manchas de humedad y moho en cada rincón, aún así, parecía resistirse al colapso y daba la impresión de poder mantenerse erguida por una eternidad más.

Cuando salieron del bosque, un sendero bien marcado les dio la bienvenida y les condujo sin problemas a la entrada de la torre, sin embargo, les tomó por sorpresa ver algo de movimiento en el lugar: Andrell contó por lo menos a tres oficiales de policía, en compañía de sus Growlithe, custodiando el acceso al edificio, incluso una banda amarillenta de «No pase» había sido empleada para bloquear el pase. Un par de jóvenes, al parecer entrenadores, volvían con dirección al bosque justo en ese momento.

Hikaru ni lenta ni perezosa se acercó al bloqueo, lo cual hizo que pronto un oficial la interceptara con una mano en alto solicitándole el alto.


—Lo lamento pequeña, no hay acceso a la torre para el público general.

—¿Pequeña?
—frunció el ceño y le lanzó una mirada gélida al oficial, quien tragó saliva al ver su reacción—. Para que lo sepas, soy una Ranger certifica de alto rango y he venido aquí por motivos de investigación —mientras decía aquello llevó sus manos a la cadera e infló el pecho con cierto orgullo—. Resolveré el problema que atormenta a Ciudad Oblive.

—Sí… eh, la cosa es que no podemos dejar entrar a nadie
—se rascó la mejilla—. Y eso incluye Rangers certificados.

—Eso no puede ser
—sacó su Pokénav—, dame tu número de placa, ahora mismo contactaré a mis superiores para que te dejen bien en claro quién soy.

—Señorita, entienda, no es nada en contra de la institución de los Rangers
—el hombre se llevó una mano al rostro, se le veía cansado, era probable que estuviera lidiando con toda clase de personas desde hace buen rato—. Solo seguimos órdenes y estás son que nadie, sin importar sean otros oficiales o incluso ustedes los Rangers, pueden ingresar sin previa indicación.

—¿Sucede algo dentro de la torre?
—preguntó Andrell, curioso.

—Eso… No podemos decírselos —el oficial suspiró—. Por favor, vuelvan a la ciudad cuanto antes y manténganse bien resguardados por la noche, hasta que no tengamos nada claro todo habitante y visitante en Oblive debe extremar precauciones.

Hikaru parecía dispuesta a continuar con la discusión, pero pareció captar algo con el rabillo del ojo. Para sorpresa del rubio, la joven se limitó a dar las gracias y acto seguida tiró de su brazo para indicarle que volviesen por el sendero. La chica no dijo nada hasta ingresar al bosque.

—Por aquí —le indicó en voz baja, no sin antes echar una mirada hacía los oficiales en la entrada.

—¿Qué pasa Hikaru?

—¿No es obvio?, debemos colarnos en la torre, definitivamente algo está pasando ahí adentro y no pienso quedarme con los brazos cruzados.

—Pero los oficiales dijeron…

—¡Los oficiales son unos buenos para nada!
—la chica alzó la voz, pero aún podía considerarse un mero susurro—. Cuando han sucedido catástrofes en la región ¿quién ha terminado salvando el día?, entrenadores como nosotros. Sé que están cumpliendo con su trabajo, pero a veces me frustra que no sean conscientes de cuando algo se escapa de sus capacidades y… —la chica paró en seco e hizo un gesto para que le imitara—. Bingo.

Andrell siguió la mirada de Hikaru y observó una grieta en una de las paredes de la construcción, tenía el suficiente espacio como para permitir a un adulto colarse dentro y como estaba ubicada en el lateral pasaba por completo desapercibida por los oficiales.

—Vamos, debemos apresurarnos, es posible que patrullen los alrededores —Shirogane lanzó una última vista hacía donde debían estar los uniformados y acto seguido se echó a correr hacía el claro alrededor de la torre.

—¡Hikaru! —le llamó, tratando de no gritar—. ¡Hikaru no deberíamos hacer esto! —El rubio suspiró, derrotado y se limitó a ir detrás de la chica.

Creyó que el interior de la torre estaría cubierto por una densa oscuridad, pero se equivocó. Varias antorchas habían sido encendidas y aportaban suficiente luz para distinguir siluetas y saber dónde estaba el piso y las paredes. Hikaru se colocó el dedo índice en los labios y cuando se giró para dar el primer paso su cuerpo se estremeció cual felino: justo delante suyo se encontraba un Gengar con la boca abierta de par en par. Andrell llevó su mano de manera instintiva a su cinturón, pero antes de poder coger una Pokéball una voz desconocida se hizo escuchar.

—Lo lamento, lo lamento —la silueta de un chico se hizo evidente a medida que este acortó distancias—. A Gengar le gusta gastar bromas —el fantasma soltó una risita y se disolvió en el piso hasta desaparecer.

—Pues casi me causa un ataque al corazón —protestó la chica—, deberías de controlarlo mejor —le fulminó con la mirada, después se cruzó de brazos—. ¿Quién eres tú y qué haces aquí?, la entrada está restringida.

—Yo podría preguntarles lo mismo
—soltó él sin mucho interés real en su voz—. Se colaron por la misma grieta que yo, debo suponer entonces que también se toparon con los guardias en la entrada y no los dejaron entrar.

—¿Y cómo sabes que no somos oficiales encubiertos que te siguieron la pista?

—Me aseguré de que nadie me siguiera
—se encogió de hombros.

Andrell quiso disolver la tensión entre esos dos, aunque en realidad la única que mostraba desconfianza era Hikaru, el desconocido solo parecía ser indiferente con el asunto.

—Soy Andrell y esta de aquí es Hikaru, vinimos a la torre para buscar pistas de lo que está sucediendo en Oblive.

—¡Andrell!
—le reprochó la chica.

—Ah, ¿lo de las pesadillas? —asintió—. Me llamo Jacob, vine porque escuché rumores sobre una piedra peculiar.

—Osea, ¿eres una especie de coleccionista de antigüedades o algo así?

—No exactamente…
—se rascó la nuca, confundido.

Un estruendo interrumpió la conversación, seguido de una leve vibración que recorrió todo el lugar. Los oídos de cualquier otro individuo habrían maquinado un sin fin de explicaciones para darle origen a aquel sonido, sin embargo, aquellos tres no necesitaban recurrir a su imaginación o lógica con tal de entender qué sucedía ahí. Aquello era el estruendo de un combate Pokémon.

Andrell y Hikaru comenzaron a correr siguiendo su oído, Jacob en cambio miró confundido el actuar de esos dos y tal vez, por mero acto reflejo, comenzó a seguirlos aunque a un ritmo más calmado. El pasillo de la torre concluyó en una serie de escaleras que les condujeron a un primer piso, ahí es donde la batalla estaba dando lugar.

Aunque las antorchas colgadas de los paredes trataban de hacerle frente a las sombras, estas se mostraban tercas de luchar por permanecer en la amplia habitación, dominando en su mayor parte la zona alta de la misma. Aún así, los recién llegados pudieron divisar varias siluetas de ojos siniestros flotando en el aire, diversas especies de Pokémon fantasma que acosaban en multitud a un Garchomp.

—¿Y ustedes, quién les dejó entrar? —solo hasta que escucharon esa voz se dieron cuenta de que ahí había alguien más: un sujeto de piel morena y corto cabello azabache—. Deberían irse.

—¿Y dejarte toda la diversión para ti solo?, ni hablar
—Hikaru ya tenía una Pokéball en su mano.

Andrell hizo lo mismo y se percató que Jacob también ya había aparecido a su lado. No se necesitaba meditar mucho para unir los puntos: ese sujeto estaba al tanto de que ellos no podían estar aquí y justo estaba haciendo frente a una horda de Pokémon fantasmas. Sea quien fuese ese sujeto seguro tenía que ver con el motivo del porque los policías no les dejaron entrar.


>NPC:
[Ficha de Kassim]

Gennai Gennai Luigi Luigi
Pues ya se colaron esos tres en la torre(?)
 

Luigi

Digimon Tamer/Pokemon Trainer

Maggie dejó salir un suspiro pesado. La búsqueda de una mega-piedra no daba frutos y tampoco ayudaba que cada tanto tuviera que intermediar entre James y Anthony, que entre cada comentario burlista que se hacían, claramente se conocían bastante bien como para saber exactamente que era lo que hacía rabiar al otro de manera sencilla. Por ahora, todo estaba en calma y el peculiar trío caminaba en medio de las calles de Oblive luego de horas de búsqueda sin éxito.

Al menos Typhlosion y Umbreon se veían felices gracias a las pokegalletitas que les había dado al par que le estaba ayudando a mantener controlados al castaño y al chico de cabellos azules. Eventualmente y por sugerencia de Tony, el grupo se dirigió a la torre Darkholm con la intención de Maggie se familiarizara más con lo que era las ciudades de la región de Aleria.

Lo que ninguno de los tres entrenadores se espero un enorme retén policiaco en los alrededores de la torre. Claramente eso era señal de que algo estaba mal y Tony decidió usar su influencia como Ranger para averiguar que era lo que estaba sucediendo. O al menos ese era el plan inicial.

-¡¿Me esta diciendo que un zoquete dio la orden de que ni siquiera los Ranger acreditados accedan a la torres aun cuando claramente sucede algo a pesar de que dicen lo contrario?! -reclamó de forma indignadísima Anthony al oficial, que claramente ya tenía una expresión de cansancio que delataba que no era el primer arrebato de furia con el que lidiaba.

-No con esas palabras, pero en efecto tenemos ordenes de superiores para mantener la torre cerrada al publico general Y también Rangers -se apresuró a explicar el oficial de apellido Matute al ver que Tony ya tenía su credencia de Ranger oficial en manos. -Lamentamos cualquier tipo de inconveniente que esto puede causar pero le solicitamos de manera… educada… que por favor se retire de la zona mientras continuamos con nuestro trabajo.

-Muchas gracias por la información oficial, ya nos retiramos -
Maggie inmediatamente se interpuso entre Anthony y el oficial Matute, llevándose a regañadientes al castaño mientras que Pendragon solo se llevó una mano al rostro antes de dirigir una mirada a la torre y saber que lo que fuera que estuviera ocurriendo, claramente era algo que iba a terminar escalando a proporciones apocalípticas o en su defecto con riesgo de terminar en una tragedia como en otras ocasiones.

Giratina, Dialga, Darkrai, Arceus, Latias… Pendragon frunció el ceño recordando cada una de aquellas situaciones y como la de Latias había terminado en una tragedia con la Pokemon Eon falleciendo. Si, definitivamente debían encontrar una forma de entrar a la torre y evitar el desastre que claramente se estaba cocinando a fuego lento gracias al zoquete que pensó que era buena idea limitar incluso a los Rangers o a cualquier entrenador capaz de ayudar.

[…]​

Kassim se pregunto como aquellos 3 entrenadores se habían logrado colar a la torre. No obstante decidió dejarlo pasar por el hecho de que varios Haunter, Gastly, Shuppet, Bannette y lo que parecía ser un Gengar variar color que estaba fungiendo como una especie de líder estaban causando problemas e impidiendo su investigación.

Por supuesto, Andrell, Jacob y Hikaru no iban a dejar que un solo Garchomp se robara el show, así sin dudar los 2 Ranger lanzaron una pokeball, dejando salir a un furioso Aggron y a un Magnezone para acompañar al Gengar de Jacob.

-¡Esponjoso, enséñale a estos fantasmas que tan fuerte es el tipo Acero! -exclamó la Ranger miniatura, dejando que Aggron se convirtiera en una masa de furia metálica que sujeto a uno de los Shuppet con Metal Claw y lo hizo lanzado como si fuera pelota contra la pared.

-¡Magna, dale apoyo a Garchomp! -ordenó Andrell, permitiendo que Magnezone dejara salir un shock eléctrico para sorprender al resto de los fantasmas.

-Gengar, ya sabes que hacer -fueron las únicas palabras de Jacob, viendo que no había forma alguna de evitar un enfrentamiento dentro de la torre. Por su cuenta, Gengar se hecho una carcajada antes de disparar una Bola Sombra en la cara de Spiritomb

-Garchomp, no pierdas el tiempo y usa Lanzallamas -ordenó Kassim, decidiendo ponerse serio.

El dragón solo dejó salir un rugido y dejó salir de sus fauces un tremendo mar de fuego que obligo a los fantasmas huir despavoridos ante las cara incredulas de Andrell y Hikaru y la expresión de sorpresa disimulada de Jacob.

-Soy Kassim Al Hassam, del Alto Mando de Aleria. Ahora, me podrían decir, ¿que están haciendo aquí en primer lugar? -interrogó el entrenador, con el ceño fruncido al ver a 3 personas que claramente no respetaron el cierre de la torre.

-Andrell… ¿que Adrián no se la pasa hablando del Alto Mando y uno de sus miembros es alguien llamado Kassim Al Hassam? -preguntó incrédula la chica, tratando de buscar confirmación de que en efecto, tenían al miembro más fuerte conocido del Alto Mando frente a ellos.

-Si… mi hermanito pasa hablando de eso todo el tiempo -asintió Andrell a la pregunta de la Ranger miniatura, cuyo Aggron veía con mala cara a todos los presentes.

-Esto es, inesperado a decir verdad -fueron las únicas palabras de Jacob.


Everyday Everyday Gennai Gennai Relikt Relikt que empiece el desmaire
 

Gennai

Eclipse Dynasty Member

El humo aún flotaba en el aire, denso y cargado del olor metálico de la piedra quemada. El rugido de Garchomp se había extinguido hacía unos segundos, pero el eco de la batalla seguía palpitando entre los muros. El silencio que siguió fue pesado, como si la torre contuviera el aliento. Esponjoso seguía afuera, de pie, con el cuerpo ennegrecido en algunas placas y el vapor escapando entre sus fauces. La respiración del Aggron era grave, constante, el recordatorio de que el peligro no había terminado. Entonces, un sonido distinto se alzó entre los restos del combate. Un crujido bajo, gutural, que parecía surgir de los cimientos. La luz de las antorchas titiló, y el aire se volvió helado. De las sombras al final del pasillo emergió una silueta alta y encorvada, envuelta en vendas que se movían por sí solas. Un ojo rojo ardía en medio de su rostro, fijo en ellos como un faro maldito.

-Un Dusclops… -susurró Kassim, con el ceño fruncido.

El fantasma levantó los brazos, y un pulso oscuro atravesó la sala. El impacto sacudió las columnas, las llamas se inclinaron hacia atrás, y una oleada de frío los envolvió. Hikaru dio un paso al frente y levantó el brazo.

-Esponjoso, ahora. ¡Cabeza de Hierro!- El Aggron rugió con una fuerza que hizo vibrar el piso. Sus ojos brillaron con un destello plateado antes de lanzarse hacia adelante con un estruendo ensordecedor. El golpe fue brutal; el cuerpo del Dusclops se estampó contra una columna, que estalló en fragmentos de piedra y polvo. Aun así, el pokémon se incorporó con un gemido áspero, el ojo encendido como una brasa.


-Magna, usa Rayo -ordenó Andrell.

Magnezone se elevó y lanzó una descarga que iluminó todo el recinto en un destello cegador. La electricidad recorrió las vendas de Dusclops, haciendo que su figura se agitara convulsivamente. Jacob observó sin moverse, su Gengar flotando a su lado, disfrutando de la escena con una sonrisa torcida.

-Termina el trabajo, Gengar-dijo con calma- Bola Sombra-.

El fantasma desapareció bajo el suelo y emergió detrás del enemigo, reuniendo una esfera negra entre sus manos antes de lanzarla con un rugido distorsionado. El impacto levantó una nube de polvo y dejó un eco grave en los muros. Cuando el aire volvió a calmarse, Dusclops se tambaleaba, débil, su ojo titilando como una vela a punto de apagarse. Jacob sacó una Super Ball y la lanzó con precisión. El haz de luz roja envolvió al pokémon y lo absorbió. Una, dos, tres sacudidas… y el clic final rompió el silencio.

Durante unos segundos, nadie habló. El aire olía a electricidad y ceniza. Esponjoso respiraba con pesadez, las placas de su cuerpo soltando chispas diminutas de energía residual. Jacob se acercó y recogió la Pokéball del suelo.

-Bienvenido al equipo-
murmuró, guardándola en su cinturón.

Hikaru soltó un suspiro largo y apoyó la mano sobre la armadura del Aggron. -Eso estuvo cerca -dijo, sin apartar la vista de las escaleras- No peleaba como un fantasma salvaje. Era distinto-.

-No era libre- respondió Kassim, acercándose con pasos lentos-Hay algo aquí que los altera. Una energía que los llama. He sentido su eco desde que entramos-.

-¿Y crees que proviene de arriba? -preguntó Jacob.

-Sí. De los pisos superiores -contestó Kassim -Es como una frecuencia espiritual, un pulso que los atrae y los distorsiona. Puede ser una reliquia… o algo vivo-.

Hikaru alzó la mirada hacia las escaleras sumidas en penumbra. -Entonces tendremos que subir-.

-Con cuidado- dijo Kassim -Si seguimos luchando sin entender qué enfrentamos, no llegaremos lejos-.

El grupo se movió entre los restos del combate, pisando con cautela sobre las piedras agrietadas. El fuego de las antorchas parpadeaba, y las sombras danzaban sobre los muros cubiertos de inscripciones antiguas. Jacob se detuvo frente a uno de los grabados: figuras humanas sostenían antorchas frente a criaturas oscuras, como si intentaran contenerlas. Pasó la yema de los dedos sobre la piedra fría.

-No son decoraciones… parecen advertencias-.

-O plegarias. Los antiguos habitantes de Oblive veneraban a los pokémon de tipo siniestro. Tal vez lo que ahora nos ataca fue, alguna vez, su protector - dijo Kassim observando otro relieve a su lado.

-Entonces esto no es una invasión… es una defensa- agregó Andrell mientras se agachaba junto a una grieta.

Nadie respondió. El silencio de la torre parecía absorber las palabras, tragárselas. Solo Dragonite, junto a la entrada del pasillo, movía las alas lentamente, inquieta, como si sintiera algo que los demás no podían percibir. Jacob la miró de reojo; ella lo observó también, en silencio, con esa mirada seria que solo una compañera leal puede tener.

-Descansemos aquí - ordenó Kassim al fin -Curar, revisar, pensar. Cuando subamos, no habrá margen de error-.

Esponjoso se dejó caer con un retumbar sordo, Magnezone bajó la intensidad de su zumbido, y Gengar desapareció en el suelo, dejando una estela púrpura que se disolvió en el aire. Hikaru se sentó contra una pared, limpiando el sudor de su frente, y Andrell revisó su Pokénav en silencio. Jacob se acomodó junto a una columna, girando la Super Ball de Dusclops entre los dedos.

-Buena captura -dijo Hikaru, sin mirarlo directamente.

-Fue suerte- respondió él.

-Eso no fue suerte - añadió Andrell con una sonrisa leve -Fue reflejo-.


Kassim permaneció de pie, observando las escaleras que se perdían en la oscuridad. Por un momento, la torre pareció tranquila. Las llamas chispeaban, el aire era estable, y los ecos del combate comenzaban a disiparse. Pero entonces, muy arriba, se oyó un leve murmullo, como el aliento de alguien que los observaba desde la sombra. Una corriente fría descendió por el hueco de la escalera, rozando sus rostros con un susurro apenas audible. Nadie dijo nada, pero todos lo sintieron. La calma que habían conseguido era tan solo el silencio antes del siguiente movimiento. Algo en la cima de la Torre Darkholm podría estar esperandolos.
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Los avistamientos frecuentes de pokémon fantasmas no parecían nada fuera de lo normal en Ciudad Oblive, normalmente se esperarían las jugarretas de pokémon siniestro y alguno que otro planta, pero considerando los tiempos de ahora, nadie estaba excepto a encontrarse con alguna criatura espectral.

Vlad, estaba acostumbrado a la interacción con esas criaturas, su historia como criador pokémon lo habían llevado a conocer diferentes especies, cada una con su propia personalidad pero con un comportamiento sumamente similar entre ellos. Por lo menos, los Gengar, amaban gastar bromas desde sus etapas más tempranas. Los Marowak alola, por otro lado, eran conocidos por siempre animar a la gente bailar y disfrutar un poco de sus costumbres como pokémon.

Conociendo ese tipo de reacciones y costumbres, para Dessendre resultaba absolutamente normal la interacción espontánea que podía surgir con un pokémon salvaje amistoso. Sin embargo, toda su realidad se vio hecha trizas cuando los espectros pasaron de hacer simples bromas como: ocultar los zapatos, esconderle la comida a sus pokémon, esconderle la ropa interior, las llaves, las pokéball, comerse la comida de sus pokémon…

Creo que debí captar las señales —expresó mientras corría de una horda de pokémon fantasma. A su lado, Dedenne corría a cuatro patas.

El entusiasmo y la bravuconería que mostró minutos antes de la persecusión, motivado por la rabia de que le tiraran su crepa de nutella, lo hizo perseguir a unos sableye poco comunes hacia un callejón. La hada roedora pensó que sería mucho más que un bromista pesado, pero lo que nunca esperó fue la aparición de un Dusknoir y unos Duskull acompañados del ojos de gemas.

Fue entonces cuando tras dar unos puñetazos al aire a modo de provocación, la pequeña bola de pelos fue tomada por su entrenador, quien era mucho más conciente de la situación en la que estaban.

De de de…
¿Ah? No seas cínica, todo es tu culpa.
¡De!
Yo no fui quien se puso a pelear con unos pokémon fantasma.

De repente, esferas sombrías comenzaron a llover por todas direcciones.

El ataque de los espectrales parecía lejano, pero algo no andaba bien y eso lo pudo notar en los ojos de los harapos posesos de ese grupo. Para fortuna del entrenador y su roedor, la neblina terminó por ayudarles. Esa condición extraña de ese poblado lograba de forma inesperada, sorprender hasta a los regentes de lo paranormal.

La dupla entrenador pokémon encontraron refugio en una pequeña tienda y esperaron pacientes a que la horda de fantasma dejara de buscarles.

Sin embargo, el estruendo de una batalla llamó la atención de ambos, ¿acaso habían otros entrenadores luchando por ahí? Se cuestionaron, mientras Dedenne se comía una galleta que Vlad guardaba en el bolsillo de su chaqueta.
 
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—Esperen —Aquella voz provino del interior de la torre, consiguió que Pendragon se detuviese en el acto y por consiguiente, atrajo también la atención de Anthony y Maggie.

Pasos lentos se escucharon, así como el sonido de un objeto golpeando el suelo que le acompañaba. Uno de los oficiales se apresuró a la entrada con la intención de retirar un par de cintas que impedían a los visitantes el paso, pero fue demasiado lento, quien salía de la torre no tuvo la paciencia como para permitirle actuar y en su defecto se limitó a quitarlas usando el bastón que llevaba en mano. Se trataba de una anciana de baja estatura, arrugas surcaban todo su rostro y su semblante era el mismo que tendría una persona hambrienta en un restaurante tras esperar su orden por horas.

—¿Yu-Yuba? —Preguntó un extrañado James—. Pensaba que no te gustaba salir de tu pantano… ¡Ay! —exclamó el chico cuando se llevó un bastonazo en su pierna.

—¿Por qué me tuteas? —La anciana frunció el ceño—, ¿crees que cargo todos estos años encima para nada?, más respeto para tus mayores —Comenzó a dar vueltas alrededor del joven, inspeccionándolo como si se tratase de un objeto que esta decidiendo llevarse a casa o no—. No has crecido ni un centímetro, sigues terco con ese tono de cabello celeste y apuesto que sigues lejos de siquiera ser candidato para participar en la liga Pokémon...

—¿Quién es la anciana, James? Creo que comienza a caerme bien
—dijo un sonriente Tony, a quién se le borró la mueca cuando la anciana le dio en la rodilla con el bastón, haciendo que se doblara de dolor.

—Tú tampoco deberías de sentirte muy orgulloso —aprovechó que Wright estaba a su alcance para atraparle las mejillas y aplastarselas, mientras movía su cabeza de un lado a otro—. Usas lentes, se nota que no gusta peinarte y tienes lengua afilada, pero eso no es sinónimo de valor.

—¡O-oiga!
—dijo ofendido el castaño apenas pudo apartarse.

Yuba desvió la mirada hacía Maggie, esta de inmediato sintió un escalofrío y levantó las manos en pose de rendición.

—Ay querida, tú eres fuerte, pero has decidido correr en lugar de luchar, ¿verdad? —la mirada que la anciana le dedicó era una de compasión, la rubia le miró sin saber que responderle.

—¿Usted es la responsable de que la torre esté cerrada? —la pregunta de James hizo que la anciana le prestase atención—. ¿Qué está pasando ahí dentro?

Yuba frunció el ceño y después se limitó a suspirar. Comenzó a avanzar de regreso al recinto, movió su mano para indicar que le siguieran. Los entrenadores se miraron entre ellos y después decidieron hacerle caso, los oficiales solo se hicieron a un lado, ni siquiera se molestaron en rechistar. La penumbra les dio la bienvenida, la poca luz que conseguía ingresar sugería que estaban ante un largo pasillo.

—Conozco muy bien a los entrenadores como ustedes, siempre tienen esa misma mirada… Esa mirada de decisión, aunque aún no hayan tomado acción alguna, o ni siquiera sepan a qué diantres van a enfrentarse —soltó la anciana—. Están llenos de fallas y grietas, por todas partes, ustedes no pueden verlas, pero para mi son tan obvias como lo seria un cañón en medio de un desierto —suspiró—. Pero también sé que terminarían colándose, así que, si de todas formas van a inmiscuirse, lo mejor es que lo hagan con una guía… Tal vez así tengan una oportunidad.

—Entonces en verdad algo está pasando aquí, ¿cierto?
—la encaró James—, ¿es relacionado a las horas de fantasmas?

Yuba permaneció un instante meditando, con la mirada puesta en algún punto del camino.

—Es esa cosa, volvió, no sé qué diantres planea esta vez, pero su naturaleza es caótica, así que seguramente terminará en desgracia si le dejamos a sus anchas.

—¿”Esa cosa”?
—Anthony ladeó la cabeza.

—Si lo que Katt me contó es verdad, ustedes solo se toparon con él al final de su peculiar viaje… —paró en seco—. Me refiero a ese ente que se pasó de listo e intentó recrear a Dialga con el poder de los Unowns…

Un estruendo se escuchó desde la distancia, retumbando en las paredes. Un sonido sencillo de reconocer para los ahí presentes: una batalla Pokémon. James y Anthony se pusieron tensos en el acto, Maggie tardó un instante en reaccionar. Yuba movió su mano en deje desinteresado.

—No se preocupen, de eso ya se está encargando alguien más —la anciana no había parado de caminar en ningún momento, de modo que el trío tuvo que alcanzarla—. Si nuestras sospechas son ciertas, esa entidad se está escondiendo en esta torre, ¿en dónde exactamente?, no lo sabemos, hay dos opciones: en lo más alto de la torre, o en el punto más bajo.

—Tu acompañante fue a por el punto más alto
—concluyó James.

—Y se supone que yo iré al más bajo —sonrió ella—. Al menos me agrada saber que ahora estaré acompañada, aunque no sean la mejor opción, si les soy honesta...

—¿S-se refiere a nosotros?
—Preguntó Maggie, señalándose a ella y después a los demás.

—Tranquila, Maggie, no te obligaremos a acompañarnos —Pendragon parecía ya haber tomado una decisión—. Puedes esperarnos afuera junto con los oficiales, y si las cosas llegarán a ponerse feas, puedes volver a la ciudad, conoces el camino.

Maggie abrió la boca para responder, pero nada salió de ella. Miró al chico de cabello celeste, irradiaba seguridad. También su atención se posó en Yuba: la anciana le miraba con cierto aire de jueza, parecía estar midiéndola, o analizándola, viendo a través de su piel, como si fuese capaz de leer sus pensamientos y contemplar su alma. Lo que la anciana le dijo hacía un momento resonó en su cabeza «Has decidido correr en lugar de luchar, ¿verdad?»

—Iré… Iré con ustedes —dijo por fin. James asintió.

Dejado atrás el pasillo, llegaron al salón de bienvenida de la torre. Amplio, lleno de sillas y un par de mostradores, stands y anuncios que tal vez fueron usados por las autoridades para dar información a los turistas curiosos de internarse en los rincones del edificio. Yuba se desvió hasta dar con una puerta que abrió golpeando con su bastón: ahí había unas escaleras que descendían hacía las profundidades, a las entrañas de la Torre Darkholm.

Apenas bajaron un par de peldaños, el cambio de temperatura fue evidente. Una brisa fría comenzó a acariciarles, como si se tratase de la lengua de una bestia saboreando a su próxima presa. El camino era angosto, apenas lo suficiente como para avanzar en fila india. La única fuente de luz ahí era una serie de antorchas, que se imaginaban la anciana o alguien más había encendido con anticipación.

—Vamos a estar en aprietos si un Pokémon salvaje nos ataca aquí —señaló Anthony.

—Ya me he encargado de eso
—le aseguró Yuba.

—Entonces, ya habías bajado aquí —Wright parecía estar detrás de alguna conclusión—. ¿Qué la detuvo de continuar?

Yuba no respondió. De hecho, fue alguien más quien lo hizo por ella.

—Porque la anciana me tiene miedo.

Todos pararon en seco. Aquella voz resonó en las paredes. Se escuchaba tan distante como un susurro, pero al mismo tiempo tan cercana que parecía originarse en sus propios pensamientos. La voz era de un joven muchacho, impregnada con cierta emoción.

—¿Estos son tus refuerzos?, ¿o solo los trajiste para ser testigos de tu fracaso?, vieja mula —la voz soltó una risa, esta se deformó, como si estuviese siendo emitida por montones de individuos distintos—. Debieron quedarse ahí arriba y esperar a que terminase mi trabajo. Hubieran tenido una muerte más… apacible. Pero esta bien, puedo divertirme un poco con ustedes y matar el tiempo…

—Estas equivocado si crees que… —Yuba apretó los dientes, luego soltó un quejido mientras su cuerpo se sacudía por un temblor y se acuclillaba. James que estaba detrás suyo se apresuró a sujetar a la anciana y evitar que colapsara sobre el suelo—. Maldita sea… en serio, fue una pésima idea —miró a Pendragon, había arrepentimiento en sus ojos—. Debí… venir sola…

James miró como la anciana se disolvía en sus brazos, se transformaba en polvo y se escurría entre sus dedos. Pero al volver la mirada hacía atrás se topó con la misma imagen: Anthony y Maggie se transformaban en polvo que el viento se llevaba. Lo mismo sucedió con las paredes y techo… Pronto se encontró rodeado de nada más que oscuridad.

—Vamos… divirtámonos un poco… —sentenció la voz.

— ◈ —

Reto — Pesadilla:

Yuba, James, Maggie y Anthony se encuentran encerrados en una pesadilla creada por una “misteriosa entidad” que parece ocultarse debajo de la Torre Darkholm. La pesadilla es un escenario y reto individual que cada uno debe superar y esta se adaptará a los miedos, dudas, incertidumbres, arrepentimientos del personaje. También pueden revivir un momento traumatizante, o una versión alternativa de un momento crucial de su vida. Los Pokémon del entrenador estarán con este.

El personaje debe enfrentar la pesadilla y superarla de algún modo; a medida que el personaje “desafíe” o supere las emociones/trauma que controlan la pesadilla, esta comenzará a tambalearse y debilitarse. Antes de que la pesadilla caiga, una MegaEvolución corrupta aparecerá para intentar mantenerlos presos en ella, las opciones son: MegaGardevoir, MegaGarchomp, MegaTyranitar, MegaGyarados y MegaScizor. Deben derrotarla en un combate, al hacerlo, la pesadilla terminará y saldrán de la misma.

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Lo único que se escuchaba era el sonido de sus pasos mientras continuaban con su ascenso y el de las llamas degustando el combustible que mantenía a las antorchas ardiendo. Aquella monotonía terminó por aburrir a Andrell.

—¿Crees que acepte tomarse una foto conmigo? —le preguntó a Hikaru en un susurro, apuntando con su barbilla a Kassim, iba a la cabeza de la expedición y parecía demasiado concentrado como para escucharles—. Apuesto a que Adrián se moriría de la envidia.

—No sé ve tan fuerte
—la chica frunció el ceño, como si estuviese haciendo cálculos en su cabeza—, apuesto a que podría ganarle.

—¿Por qué no lo desafías entonces y mides fuerzas?
—soltó Jacob de la nada, la pelinegra trastabilló.

—Podría ser, una vez resolvamos todo este embrollo —esbozó una sonrisa, confiada.

Por supuesto que el miembro de la Elite Four estaba escuchando cada palabra, la distancia entre el trío de novatos y él era de apenas un par de metros y el ambiente estaba tan callado que incluso podría haber escuchado a un Spinarak caminando por las paredes. Sin embargo, la mente de Kassim estaba ocupado en algo más importante.


—Algo no cuadra —dijo por fin el entrenador experimentado.

—¿Sientes la presencia de Pokémon salvajes? —Hikaru se apresuró lanzar un vistazo en múltiples direcciones, como sintiéndose culpable por haber bajado la guardia al estar parloteando.

—No, no es eso —se detuvo y apuntó hacía los escalones—. Desde hace un rato he estado contando los escalones que hemos subido, si a ese número lo multiplicamos por la altura promedio de cada uno, puedes obtener un estimado de cuánto nos hemos ascendido en altura.

—¿Hemos estado dando vueltas?
—preguntó Jacob, alzando una ceja. Kassim se quedó pensativo.

—Es una manera de verlo, si tuviese que darle un término, supongo que diría que alguien nos ha encerrado en una especie de bucle espacial.

—¿Y cómo hacemos para salir?
—Andrell sonó preocupado—. Esperen, ¿en qué momento entramos en el bucle en primer lugar? —Esa pregunta se quedó en el aire, sin que nadie pudiese responderla, porque sencillamente nadie se había dado cuenta cuándo las cosas habían cambiado.

—Bueno… Estamos atrapados en un espacio entre el piso anterior y este, ¿no? —Hikaru se quedó pensativa—. Si ascendemos o tratamos de bajar estoy segura que el bucle se mantendrá —apuntó con su índice hacía esa dirección.

—¿Y si algunos de nosotros baja mientras otros suben? —preguntó Jacob—. Ví un anime donde hacien eso y el mecanismo del bucle estallaba.

—Eso suena a una buena idea
—chasqueó el rubio—. ¿Kassim puedes seguir subiendo?, yo bajaré mientras Hikaru y tu Jacob esperan aquí —todos asintieron.

Al cabo de un instante ocurrió algo peculiar: Kassim apareció subiendo las escaleras desde el punto donde Andrell había desaparecido al ir bajando a la anterior planta, mientras que Andrell bajaba desde donde Kassim lo hizo.


—Un bucle perfecto —concluyó Jacob.

—Tal y como supuse, en ese caso, la conclusión es clara —Hikaru puso en alto su pulgar—. No podemos movernos hacia arriba o abajo, así que solo podemos intentar en una nueva dirección —estiró su brazo y apuntó hacía la pared—. Hacia afuera.

Se hizo el silencio, los varones se miraron entre sí, pero al final tanto el rubio como el pelinegro quedaron expectantes de que Kassim tomase una decisión, después de todo, el era la cabecilla del grupo y líder no oficial.

—Suena… lógico, aunque no es como que algo de esto tenga sentido —el moreno se encogió de hombros—. Podriamos intentarlo.

La Ranger no necesitó más para entrar en acción: el destello de un Pokémon materializandose iluminó el lugar.

—¡Huellitas, Puño Bala contra la pared!

El Lucario recién emergido de su Pokéball ni siquiera se preguntó la razón de aquella peculiar orden, simplemente tomó impulso y lanzó su puño contra la pared con todas sus fuerzas: apenas hubo contacto grietas comenzaron a aparecer, dispersándose en todas direcciones a lo largo y ancho del muro, después hacia las escaleras y más allá. El recinto entero comenzó a sacudirse, a temblar, y entonces todo se vino abajo.



La sensación fue como salir de una piscina justo antes de quedarse sin oxigeno en los pulmones, como despertarse justo en el momento antes de sumergirte en un sueño profundo. Pero la sensación de alivio se pasó tan rápido como un suspiro: ya no se encontraban encerrados en unas escaleras infinitas, ahora se encontraban en un escenario mucho más retorcido y extraño.

No importaba a donde posaras la mirada, aquella sala, si es que podía llamársele así, no tenía final. Se encontraban flotando a la deriva en medio del espacio exterior. Montones de fragmentos flotaban junto con ellos, les reconocieron al instante porque tan solo hacía unos momentos atrás habían visto a que construcción pertenecían: a la propia Torre Darkholm.

Pero las cosas extrañas no se quedaban ahí. Si hubiese una zona central en ese recinto podría decirse que aquello estaba coronado por una colosal estructura cristalina, de un color violeta. Irradiaba luz intensa desde su centro y al abandonar su superficie, cual estrella, esta se transformaba en luz blanquecina que permitía ver. Girando a su alrededor en una danza monótona se encontraban docenas de Pokémon de tipo fantasma de todas razas: estos se acercaban al cristal y abrían su boca para regurgitar una sustancia negruzca que disparaban al sustituto de sol, solo para que este lo absorbiese.


—¿Qu-qué es eso? —preguntó Hikaru, anonadada—. ¿Y… dónde estamos?

—Esta debe ser la punta de la torre
—sentenció Kassim sin duda en su voz—. Esa cosa de ahí debe estar ocasionando alguna especie de anomalía en el ambiente…

—¿Fue la responsable de atraparnos en ese bucle?
—preguntó Andrell, mientras trataba de controlar su cuerpo en aquella gravedad cero, sin conseguirlo.

—Eso… no sabría decírtelo bien —Kassim frunció el ceño—. Pero sí que podría decirles qué es eso exactamente. Aunque no sé por qué está aquí…

Un sonido proveniente del cristal les hizo dirigir su atención a este. Fue un estruendo seco que se diseminó con lentitud, como una onda de agua en un estanque tras lanzar una piedra: el sonido de un latido. Una silueta se agitó en las entrañas de la piedra, una sombra con forma de serpiente, sacudiéndose.

—¿Qu-qué hay ahí adentro? —Hikaru parecía tensa.

—Es un fragmento de Eternatus —El Elite Four frunció el ceño—.
Supongo que conocen las leyendas: el Pokémon legendario Eternatus cayó hace mucho tiempo sobre la región de Galar, se dice que vino dormido dentro de un meteorito. Bueno, la cosa es que mientras ese meteorito caía a nuestro planeta se fragmentó en múltiples trozos y uno de estos cayó en Mahula.

—Quieres decir…
—Andrell parpadeó—. Ese Tyranitar gigante en el resort y esa chica…

—Cornelia
—agregó Hikaru—, ella nos dijo algo de que estaba en una misión para recuperar un fragmento de Eternatus.

—Pues aquí lo tienen
—Kassim se quedó pensativo—. Lo extraño es por qué está aquí si se supone que lo tenían los Legionarios de Minerva…

—Yo… Creo que me he perdido
—Jacob se rascó la nuca mientras les dedicaba una mirada confusa.

—Tranquilo Jacob, es una larga historia —sonrió nervioso Andrell, pero entonces cayó en cuenta de algo—. Espera, Kassim, ¿no estás aquí por el fragmento?

—No sabías qué ocasionaba el comportamiento de los fantasmas
—recalcó Shirogane.

—No qué, pero teníamos sospechas de quién —Kassim miró a cada uno de ellos—. No me gustaría seguirlos involucrando más en esto, pero dado que ni siquiera yo sé cómo llegamos aquí y mucho menos cómo salir, supongo que no me queda de otra más que pedir su ayuda.

—Puedo imaginarme para qué
—suspiró la Ranger—, quieres destruir esa cosa.

Kassim asintió.

—Cada fragmento de Eternatus tiene propiedades similar al original. No sé que traman los legionarios, pero si consiguen extraer los poderes de este, tendremos problemas de talla extragrande como ese Tyranitar descontrolado en Mahula.

—No digas más, nosotros somos expertos en liquidar amenazas, ¿cierto Hikaru?
—Andrell sonrió mientras usaba a la chica como ancla—. ¡Y además tenemos la ayuda de Jacob ahora! —dijo sonriente mientras se pasaba al aludido, sujetándolo por los hombros.

—Solo quería mi Gengarita… —dijo el pelinegro con voz apagada.

—Pues está hecho —Kassim tomó una Pokéball—. Acabemos con ese fragmento.

Como si la declaración de Kassim pudiese ser comprendida por el cristal, en ese momento el mismo se estremeció: toda su superficie fue rodeada por corrientes de energía violeta, misma que comenzó a azotar a los Pokémon fantasma, pasándose de uno a otro como si fueran meros eslabones en una cadena sin final. Los Pokémon se retorcieron un instante, quedando imbuidos con aquella energía siendo ahora irradiada a manera de aura a su alrededor. Todos ellos giraron sus cabezas y clavaron sus ahora brillantes ojos en los entrenadores.

—— ◈ VS ◈ ——
Anfitriones del Festín
—— ◈ ◈ ——

_______________________________

Reto — Vs Anfitriones del festín.

Siendo liderados por Kassim, Jacob, Hikaru y Andrell consiguieron llegar a lo que parece ser una alterada cima de la Torre Darkholm, sin embargo, un peculiar objeto conocido como Fragmento de Eternatus ha generado una anomalía en el recinto, trasformando el sitio en un escenario antinatural: fragmentos de la propia torre giran suspendidos alrededor de un enorme cristal violeta. Ahora, una horda de Pokémon fantasmas que parecen alimentar el cristal, se disponen a echar a los intrusos.

Objetivos – Abrirse camino entre los escombros y la horda fantasma para llegar al cristal.

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Ceruledge se movía entre los tejados al punto de convertirse en una mera mancha difusa para todo observador, por esa razón le sorprendía que aquel Pokémon fuera capaz de seguirle el ritmo e incluso fuese capaz de atacarle. A ese paso, sería cuestión de tiempo para que cometiese un error y fuera alcanzado por alguna de sus técnicas y algo le decía que recibir un impacto de lleno sería contraproducente, porque a pesar de su apariencia, sentía que su perseguidor poseía un gran poder en su interior.

El caballero fantasmal aterrizó justo en medio de una plazoleta: si iba a pelear, necesitaba una arena apropiada. Su perseguidor le alcanzó apenas unos segundos después, después de todo su velocidad de vuelo era digna de admirarse.

–¡Tini, victini! –bramó el Pokémon agitando sus brazos.

Ceruledge frunció el ceño y le señaló con una de sus espadas.

Aquel Pokémon que al parecer se hacía llamar Victini se rodeó de fuego y acto seguido se lanzó contra él, el caballero esperó paciendo en su sitio y cuando solo quedaban un par de metros para el contacto se apartó, consiguiendo que su adversario fuese incapaz de modificar su trayectoria y se estrellase contra el suelo. Puso en alto su espada: en su filo cargó energía y la transformó en una esfera, después la lanzó sin más contra el Victini que apenas se recuperaba del impacto.

El pequeño Pokémon recibió el impacto de lleno y fue enviado a rodar de manera aparatosa. Intentó ponerse de píe, pero sus brazos le fallaron y colapsó ¿Acaso el pequeño había gastado más energía de la cuenta persiguiéndole?, ¿o es que su resistencia en los combates era escasa? Como fuese, Ceruledge dio un paso hacía el Pokémon en el suelo...

–¡Victini! –El caballero paró en seco cuando una chica de cabellera negra corrió a socorrer a su oponente, aferrándolo contra su pecho y mirando al caballero–. No lo lastimes por favor.

Ceruledge frunció el ceño, ¿de qué iba aquella humana? No tenía intención alguna de seguir con aquel combate, de hecho solo había intentado cerciorarse de que no se había pasado de la raya con ese pobre Pokémo, pero al parecer le habían malinterpretado. Como fuese, no tenía intenciones de seguir perdiendo el tiempo en aquél lugar…

Fue ahí cuando se dio cuenta que el corto, pero intenso, intercambio de golpes con Victini había ocasionado un caos alrededor de la plazoleta: los humanos y Pokémon de lugar habían decidido huir antes de verse envueltos en el combate. Pero uno en particular pareció hacer justo lo contrario: en vez de distanciarse del peligro fue a la fuente del mismo.

–¿Estás bien? –El recién llegado ayudó a la humana de cabello negro a ponerse de píe, después le lanzó una mirada intensa, una de desafío. No lo había notado hasta ahora, pero justo a unos pasos de este había un pequeño roedor emanando chispas de su ser–. ¿Por qué les atacaste?

¿El humano intentaba dialogar con él, o solo era como los demás? Sí, Ceruledge sabía bien cómo eran las personas: temerosas y desconfiadas. Siempre malinterpretaban sus acciones y terminaban por atacarlo. Al parecer es más sencillo eliminar algo que no comprendes, antes que tener algo de simpatía.

–No interfieras en mi camino, humano –Aquel entrenador abrió los ojos como platos al escuchar su voz. Ceruledge ya estaba acostumbrado a esa reacción.

–Po-por favor –la fémina sujetó la manga del chico, con cierto nerviosismo y en un gesto de suplica–. N-no podemos dejar que escape.

El entrenador miró a su homologa y después centró su atención en él. Había conflicto en su mirada, deseaba respuestas. Pero Ceruledge no tenía tiempo para eso.

–Bien –en un ágil movimiento cortó el aire con sus cuchillas, dejando sus brazos estirados hacia cada costado–. Los quitaré del camino.

Siempre era más sencillo combatir.


—— ◈ VS ◈ ——
Ceruledge
Espíritu caído en desgracia
—— ◈ ——

___________________________________


Reto – Vs Ceruledge.
Tras verse atraído por los sonidos de una batalla, Vladimir arriba a una plazoleta donde se topa con una chica con un Victini en brazos y lo que parece ser un Ceruledge salvaje, las cosas se complican cuando el Pokémon demuestra la capacidad de hablar y no solo eso, parece que existe un conflicto entre la chica y este misterioso Pokémon.

Objetivos – Enfrentarse a Ceruledge.

Datos Extras:
[Fichas de Katt y Ceruledge]
– Katt persigue a Ceruledge porque al parecer tiene relación con las hordas de Pokémon fantasma que aquejan a la ciudad.
– Creuledge parece convencido de que el combate es la única salida de ese "conflicto", puedes intentar dialogar con él.

Lazy Lazy
 

Luigi

Digimon Tamer/Pokemon Trainer

-Esto tiene que ser una broma de mal gusto -James frunció el ceño al verse rodeado de una neblina oscura para que momentos después, lo que parecía ser un valle se materializara al frente suyo. La diferencia era que en lugar de un lugar natural lleno de flora y fauna regional, lo que tenía al frente parecía ser un campo de batallas. -¿En donde estoy? -se cuestionó el criador, caminando a paso lento para evitar encontrarse una sorpresa no deseada.

Pokemon de distintas especies y cubiertos de armaduras yacían inertes en el suelo junto a humanos con armaduras de caballeros. El tono verde vivo del pasto estaba teñido de un color rojo seco, mostrando las señales de la gran cantidad de sangre que había sido derramada en el lugar.

-Esto es Camlann… el lugar donde el Rey Arturo y Mordred tuvieron su enfrentamiento definitivo y la culminación de la caida de Camelot originada por los errores de Arturo y Lancelot.

James de inmediato se giró al escuchar esa voz femenina que reconocía perfectamente y se encontró a su dueña: una chica de su misma edad, ojos de una tonalidad azul, piel blanca, cabello negro y largo a media espalda con un curioso mechón rosa neón. Vestía lo que era una blusa roja de cuello tortuga y mangas largas, una falda de color negro, medias negras que cubrían sus piernas y unas botas del mismo color.

Stella du Lac, la descendiente del caballero Lancelot du Lac se encontraba en el sitio.

-Jamás entendí ese deseo tuyo de que arregláramos el feudo de los Pendragon y los du Lac en la final de la Liga Pokemon como dos entrenadores rivales -la joven se cruzó de brazos, mirando a Pendragon con marcado desdén. -Acéptalo… tu y yo, tendremos nuestro duelo final aquí y en el mejor de los escenarios uno sale vivo o ambos nos matamos mutuamente -la mano de Stella se posó en una de las espadas que estaban clavadas en la tierra, tocando el mango de dicha arma con la yema de sus dedos. -Y todavía aunque salieras vivo… debes lidiar con el hecho de que "aquel que lleva la sangre de Mordred" esta allá afuera, esperando el momento para mostrarle a los Pendragon el error de Arturo de ignorarlo -se mofó con una risa adorable que contrastaba con el escenario alrededor de ellos.

-Muy bien… ¿cambio de escenario repentino, la aparición de Stella que claramente no estaba en Oblive, una conversación incomoda sobre la estupidez de Arturo, Lancelot y Mordred y como esto ha sido un ciclo de odio entre su descendientes? -
dejó salir Pendragon antes de suspirar y cruzarse de brazos. -He pasado por suficientes experiencias fuera de lo común, incluyendo decirle al mismo Arceus que cierre la boca y pelee, como para saber que lo que sea que esta pasando ahora… es una ilusión o pesadilla -comentó James con voz seria, recordando la primera vez que intento conseguir un mega-aro con piedra activadora de parte de Yuba. Lo que tenía al frente era similar a la ilusión inducida por la cueva del pantano. -La diferencia de antes y ahora… es que ya no soy un chico que recién estaba empezando a aceptar el pasado de sangre de los Pendragon -con un simple movimiento de mano lanzó al aire una pokeball al mismo tiempo que "Stella", quien le había lanzado una propia.

Ambas esferas chocaron en el aire, rebotando y dejando salir a la orgullosa Charizard de James y al furioso Tyranitar. Ambos Pokemon intercambiaron miradas y de forma instintiva soltaron un rugido que retumbó por el campo de batalla.

-Vaya, así que así de rápido ya quieres empezar nuestro "baile" -se mofó "Stella" antes de adoptar una expresión seria. -Entonces veamos lo que puedes hacer… Arturo.

-Supongo que debo asegurarme de cerrarte la boca, Lancelot -
le devolvió la broma James.

Charizard y Tyranitar por su cuenta se mantenían en silenció luego de aquel rugido liberado, enfocando sus miradas en su adversario y listos para reaccionar al menos movimiento.

Porque para James Pendragon, esta pesadilla solamente era un prologo para el final de su viaje.

[…]​

-Genial, más hordas de Pokemon fantasmas -se quejó Hikaru antes lanzar al aire la Pokeball de su Lucario y dejarlo salir nuevamente. -Suficiente tengo con mi propio Gastly que por alguna razón le gusta lamer mi cabello -la Ranger miniatura tuvo un escalofrió al recordar su propio Pokemon fantasma allá en el laboratorio. -¡Huellitas, usa Pulso Umbrío! -exclamó la Ranger, frente a ella, su Lucario dio un paso adelante y lanzó uno de sus brazos al frente.

-¡Lucariooooooooo! -el tipo lucha dejó cual rafaga de energía un disparó de energía color negro como la noche, que tomó desprevenido a varios de los fantasmas que tenían frente a ellos, impactandolos y causando una explosión que los mando volando por varias direcciones distintas.

-¡Ahora si les voy a enseñar a todos ustedes que tan esponjosita puedo ser!

Andrell solo pudo reír nervioso al ante aquello, Kassim sintió un tic en el ojo y Jacob solo parpadeó al ver la súbita ofensiva y manera de abrirse paso de la chica sin avisarles de antemano. El chico simplemente se preguntó como algo tan sencillo como buscar una Gengarita terminó en lo que claramente era una odisea donde el destino de la región estaba en juego.

-Por favor perdónenla, ya esta en la adolescencia y en su fase de rebeldía -trató de justificar Siegfried a Hikaru ante los otros dos adultos.

-"De verdad estas son las situaciones que no me gustan" -se quejó en su mente el entrenador perezoso, pensando velozmente en el mejor curso de acción para el escenario que se desarrollaba frente a sus ojos.

Sin dudarlo, decidió actuar usando uno de los Pokemon más adecuados para la situación: su Raichu Alola apareció fuera de su pokebola e inmediatamente le ordenó usar Psíquico para apoyar al Lucario de Hikaru, que seguía haciendo de las suyas enviando a volar a cuanto Pokemon fantasma se le pusiera al frente.

-Saben, cuando mencione que debíamos buscar la forma de abrirnos paso y destruir el fragmento, no me refería en imitar las películas de acción y avanzar en linea recta -se lamentó Kassim antes de negar con el rostro y suspirar con visible irritación. -Supongo que ya no nos queda de otra -el Elite 4 sin dudarlo lanzó nuevamente su Garchomp al campo, ordenándole usar Lanzallamas para dispersar a los fantasmas de los alrededores y empezar a avanzar junto a los otros tres entrenadores.

-Le prometo que luego de esto le daré un buen sermón -prometió Andrell al ver la cara de pocos amigos de Kassim y luego, dejar salir a su Braviery. -¡Astha, Garra Umbría ahora!

El ave Pokemon dejó salir un graznido antes de envolver sus alas con energía purpura-negra y comenzar a golpear a uno de los Haunter que buscaban interrumpir su paso. Pronto, la ofensiva de los entrenadores había tomado la forma de una Lucario, un Garchomp, un Braviery y una Raichu Alola, cuyos movimientos y ataques buscaban no solo abrirle camino a sus entrenadores, sino de protegerlos de los demás fantasmas que estaban en la torre haciendo caos y siendo afectados por aquel fragmento de Eternatus, Pokemon que a conocimiento de Hikaru, las leyendas de Galar lo retrataban como una calamidad que había caído del cielo.

Y viendo como un solo fragmento era responsable de tanto caos, claramente dichas leyendas tenían veracidad.


Everyday Everyday Gennai Gennai Relikt Relikt que inicie el rodeo
 

RocíoJ

Alex's little princess ♕
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Anotaciones, pequeñas notas al margen y una hoja arrancada de una guía turística. Fleur revisaba su diario de viaje justo antes de entrar en Ciudad Oblive. La gran mochila en sus hombros la mantenía erguida y dejaba ver su intención de quedarse un tiempo. Sassy iba sentado en su hombro, con un simpático bombín decorado con un lazo y un pin de calabacita, un chalequito negro y un moñito violeta terminaban el su look de octubre.

Ambos habían decidido llegar a la ciudad por una simple razón; Sassy, siendo el chismoso que era, escuchó a dos personas hablando en un pueblo cercano sobre que el magnífico, inteligente, capaz y sumamente guapo Campeón de Aleria se presentaría en el lugar a resolver algunos asuntos. Siendo los fans que eran, no podían perderse la oportunidad.

La niebla los llevó a ambos hacia la calle principal del pueblo mientras Fleur guardaba el diario en uno de los bolsillos de su mochila, probablemente el único objeto que brillaba a través de la bruma. Sus zapatitos resonaban en el empedrado mientras ambos observaban todo el lugar con curiosidad. Las casas sencillas, lámparas que no llegaban a relucir a través de la boira y un característico olor a tierra mojada. Tenía cierta semejanza con su hogar; el sitio podría haber resultado menos deprimente con un poco de sol, pero por la humedad del ambiente se notaba que por estos lares no contaban con esos lujos. De todas formas el lugar le transmitía una curiosa tranquilidad.


—Bueno, Sassy… llegamos. —La suave voz de Fleur hizo que Sassy se pegara a su mejilla, frotándola con la suya a modo de agradecimiento y felicidad por cumplirle el deseo.

—purr purr purr~ —Los ronroneos hicieron reír delicadamente a la chica, que respondió acariciando la pequeña cabeza de su mejor amigo con un dedito.

—No tenés que agradecerme, semillita. Yo también estoy muy emocionada por ver a Campi. Pero antes deberíamos de encontrar nuestro hotel, para dejar nuestras cosas.


El Espurr se deslizó por el cuerpo de Fleur hasta caer entre sus brazos y ella dejó un besito sonoro sobre su frente antes de comenzar a avanzar.


* * .:。✧*゚ ゚・ ✧.。. * . *.:。✧ *゚ ゚・ ✧.。. *.


Esto de viajar de pueblo en pueblo todavía era muy nuevo para ambos y apenas empezaban a agarrarle el ritmo, así que a veces podía resultarles difícil encontrar el camino entre calles desconocidas. Después de buscas unos minutos de búsqueda, los dos ya estaban medio perdidos.

El lugar prácticamente se había vaciado de un momento al otro y sin que ninguno de los dos lo notase. Una chica, probablemente de la misma edad que Fleur, estaba parada a unos metros y parecía estar buscando algo, con la mirada inquieta. Fleur no lo pensó ni dos segundos antes de acercarse, mientras Sassy se tensaba en sus brazos y empezaba a mostrar los colmillitos.


—¡Hola! Disculpa la molestia, pero… estamos buscando el hotel en el que nos vamos a quedar y no podemos encontrarlo. ¿sos de la ciudad? —dijo con una sonrisa amable, abrazando un poco más fuerte a Sassy cuando notó sus orejitas tensas. Mantuvo la mirada en ella con los ojos ligeramente mas abiertos por la curiosidad y la cabeza ladeada, esperando una respuesta mientras Sassy miraba a la desconocida con ganas de masticarla.

—Mh, sí. —la chica de cabello oscuro asintió apenas, observando a los recién llegados con la atención en otra parte. —No creo poder ayudarte en este momento, es qu-

zooooooom


Sin que ninguno lo esperara, los tres vieron una mancha violeta surca el cielo por encima de ellos a gran velocidad, haciendo que Fleur y Sassy abrieran la boca de asombro.

—¿Qué es eso? —Medio intrigada, medio fascinada, Fleur bajó la mirada de nuevo hacia la chica, que ya estaba corriendo a toda velocidad en dirección a esa cosa ¿Acaso, además del sol, en esta ciudad nadie tenía modales? Fleur frunció el ceño, casi ofendida. —¡Hey! ¡estábamos hablando!

Al ver que la desconocida ni siquiera se giraba para responder, Fleur chasqueó la lengua y bajó la mirada hacia su Espurr, que la observaba también con sus ojos vacíos llenos de amor. Antes de quejarse, una idea cruzó por su mente… algo extraño o inusual podía significar problemas y los problemas llevaban a conflictos; los conflictos, a soluciones… y eso solo resultaba en necesitar a alguien que de soluciones, ¡y se suponía que el Campeón de Aleria estaba ahí! Fleur no se lo perdería por nada del mundo.

La chica echó a correr tras la desconocida, a pesar de las pequeñas quejas de un zamarreado Sassy. Seguramente, si encontraban al Campeón, él se lo perdonaría.





Se que es poco y está horrishble, pero es trabajo honesto(? Espero que esté bien, sino me mato. Saluditos, los amo a todos <3
 

Relikt

Cosa del Mal
Margaret despertó ligeramente mareada, se incorporó lentamente mientras mantenía su mano derecha sobre su cabeza acostumbrándose a la luz. Un escalofrío recorrió la espalda de la rubia cuando logró reconocer el lugar en el cual se encontraba, su mirada viajaba de un lado a otro viendo la habitación de su casa, con movimientos lentos intentó salir de la cama, sin embargo, un brazo fuerte la hizo mantenerse en su lugar lo que le hizo girarse y ver a su lado a Evan Hart, su esposo. Fraser sintió como su cuerpo comenzaba a temblar y a tener nauseas, su cabeza empezó a dar vueltas en tanto muchos pensamientos se aglomeraban en ella, ¿fue un sueño su huida o aquello era una pesadilla? Su respiración se cortó al verlo abrir los ojos e incorporarse con una sonrisa, la misma con la que le había encantado cuando se conocieron, la misma que usaba cuando la manipulaba destruyendo su autoestima para que hiciera lo que él quería. Lejos del amor que una vez sintió al verlo, ahora solo sentía miedo y asco hacia él.

Buenos días, cariño — saludaba Evan rodeando con su brazo los hombros de Margaret para acercarla y darle un beso en la mejilla. — ¿Estas bien? Te noto pálida.

Estoy… bien — respondió la mujer en voz baja asintiendo lentamente evitando temblar frente a él. — Buenos días.

El hombre de cabello oscuro apartó su brazo y colocó su mano para frotar la mejilla de Fraser, quien sintió un pinchazo de dolor sintiendo más realista aquella pesadilla lo que le hizo dudar nuevamente.

No me mientas — murmuró Hart con la misma sonrisa, pero con un tono de voz bajo, como si se tratara de una advertencia.

Maggie asintió nuevamente viendo como Evan salía de la cama y salía de la habitación, solo entonces, la rubia se percató que había estado manteniendo la respiración, al bajar la mirada notó los moretones en sus muñecas, así como sus uñas mordidas por la ansiedad. Cerró los ojos pidiendo en voz baja que esa no fuera su realidad, pero algo dentro de ella le repetía que si lo era.

[***]

Al abrir los ojos, Margaret se encontraba frente a una cocina, revolvía en silencio los huevos en la sartén. Para ella era un día normal, anestesiada del mundo realizando de forma mecánica las labores del hogar, en lo único que pensaba era en hacer el desayuno para su esposo para evitar molestarlo nuevamente. En aquella casa moderna no había otro Pokémon más que un Mr. Mime que pertenecía a Evan, su función no era otra que ser el espía del pelinegro cuando la rubia hacia algo mal, lo cual le provocaba más ansiedad a la mujer.

Fraser escuchó los pasos de Hart detrás de ella, como se sentó en la mesa del comedor, siendo su señal para darse prisa, emplatar y llevar la comida junto al café a la mesa frente a él. Pasó frente a Mr. Mime que la observó sin expresión, lo que le dio mala espina, pero siguió hasta el comedor donde se encontraba Evan en su traje característico de tres piezas y corbata, cabello perfectamente peinado, su reloj de oro en su muñeca y el infaltable anillo de matrimonio el cual compartía con Margaret, sintiéndose para ella como un pesado grillete mientras que para él era un medio para echarle en cara que ella misma había elegido estar ahí.

Siéntate — dijo el hombre con calma tomando por sorpresa a la rubia, quién alzó la mirada. — No me hagas repetirlo, cariño.

En silencio la mujer tomó asiento junto a su esposo, si bien hubiese preferido sentarse frente a él, sabía que eso lo molestaría. Observó como este sopló su café que se encontraba caliente, justo como le gustaba, vio como bebía un pequeño sorbo y lo dejó nuevamente sobre la mesa para después mirarla directamente mientras sacaba algo de su bolsillo.

Me puedes explicar, ¿qué es esto? — Preguntaba colocando sobre la mesa el boleto de tren que Fraser había guardado para su huida.

Margaret se puso pálida, apretó sus manos debajo de la mesa mientras veía el boleto, su única esperanza de salir de aquella casa, de aquella ciudad, de aquel matrimonio. Lo había escondido en un lugar donde Evan nunca revisaba, ¿cómo era posible que lo hubiese encontrado? Un par de segundos después, la rubia alzó la mirada hacia Mr. Mime que sonreía, como si hubiese hecho un buen trabajo. La mujer odiaba maldecir, pero no pudo evitar pensar en una mala palabra al ver la sonrisa del Pokémon tipo psíquico.

Es… un boleto — respondió Fraser mirando a su esposo sintiendo un escalofrío al verlo calmado.

Un boleto a… — decía Hart bajando la mirada para leer el lugar al cual iba. — Pueblo Hibiscus. ¡Vaya! ¿No es el lugar donde los entrenadores se inscriben y reciben su primer pokémon?

S-si — murmuraba la rubia mientras Evan tomaba el trozo de papel y lo ondeaba.

¿Y se puede saber, por qué algo como esto está en nuestra casa, cariño? — Siguió interrogando el hombre de cabello negro.

"No me mientas" fueron las palabras que Margaret recordó que su esposo le había dicho aquella mañana. Al ver como su esposa no le respondió, Evan suspiró y se puso de pie mientras la rubia se tensaba por ello, el hombre tomó su taza de café y la vertió lentamente en la cabeza de Fraser, quien sintió inmediatamente el ardor del liquido sobre su cabeza lo que le hizo levantarse y cubrir su rostro con sus manos para evitar que el café lastimara su cara.

¿A dónde vas? — Dijo el de cabello oscuro tomando a su esposa del brazo para evitar que se alejara. — Estabas pensando en una mentira creíble, ¿no? — Añadió escuchando el jadeo y suaves sollozos de Margaret. — No llores, sabes que esto es tu culpa, cariño. ¿De dónde sacaste dinero para comprar esto? ¿Me estas robando acaso?

N-no — contestaba la mujer negando con la cabeza y manteniendo la mirada baja limpiándose con la manga de su blusa el café.

Entonces, ¿cómo llegó esto aquí? — Preguntó en un tono de voz molesto apretando el brazo de la rubia.

Fraser podía responder, pero eso solo le garantizaba que él se molestaría más, tampoco podía mentirse ya que él estaba seguro de lo que ella pretendía hacer con ese boleto, estaba sencillamente en un camino sin salida.

[***]

La entrenadora de ojos azules despertó nuevamente, su cuerpo se sentía pesado, sus brazos le dolían, su estomago también, aquello se sentía demasiado real como para ser un simple sueño. Margaret se mantuvo en el suelo del comedor sosteniendo su estómago y colocándose en posición fetal, su mirada estaba fija en una pared al otro lado de la mesa, pensando en lo que había salido mal, en si había estado mal soñar con salir de aquel lugar que ya no le generaba felicidad.

Fraser no supo cuanto tiempo estuvo en ese frio y oscuro comedor, cuando logró ponerse de pie observó la mesa del comedor con el desayuno todavía servido. Caminó por el lugar en silencio, en busca de Mr. Mime o Evan, al llegar a su habitación vio a su esposo tomando el saco de su traje mientras se lo colocaba. Cuando notó la presencia de Maggie, este sonrió y se acercó.

Siento haberte golpeado, cariño — se disculpó el de cabello oscuro frotando la mejilla de su esposa provocándole un nuevo aguijonazo de dolor. — Me preocupo mucho por ti y no quisiera verte alejarte de mi lado, todo lo que hago es porque te amo, lo entiendes, ¿verdad?

Margaret había escuchado muchas veces esa frase, sin embargo, siempre regresaban a ese circulo vicioso en el que él se molestaba y la pagaba con ella. La rubia apretó los labios y alzó la mirada para ver a su esposo a los ojos, luego apartó su mano y dio un paso atrás.

Eso no es amor, Evan — respondió Fraser viendo como la sonrisa se desvanecía lentamente del rostro de Hart. — Yo… voy a irme.

¿A dónde irás? — Habló el hombre en tono bajo. — Esta es nuestra casa, cariño.

Esta es TU casa — decía Maggie tensándose al verlo acercarse a ella. — M-me lo has repetido… siempre — añadía perdiendo valor dando un paso atrás para alejarse de Evan.

Si, todo lo que hay en esta casa es mío — dijo Hart en tono calmado extendiendo la mano para sujetar fuertemente el brazo de la rubia.

¡No! — Negó la mujer apartando el brazo de su esposo y empujándolo. — No soy tu propiedad.

Dicho esto, Margaret salió de la habitación escuchando la voz de Evan detrás de ella, llamándola y amenazándola lo que hizo que esta se diera prisa en llegar a la puerta que entrada de la casa. Cuando más se apresuraba, la rubia notaba como la puerta se alejaba lo que le generaba más terror ya que su esposo podría alcanzarla. Fraser pedía en su cabeza poder llegar a la puerta, deseó con todo su corazón salir de esa pesadilla, de pronto una luz salió de su vestido viendo a Primarina aparecer interponiéndose entre ella y su esposo.

¿A-adela? — Preguntó la entrenadora reconociendo a su Pokémon compañero.

Pri — decía Adela lanzando un rayo burbuja contra Hart, quien se hizo a un lado justo a tiempo antes de que el movimiento lo golpeara de lleno.

¡Maldita sea! — Dijo Evan y gruñó. — ¡Regresa aquí, Margaret!

Maggie negó con la cabeza mientras sentía como Primarina le tomaba de la mano atrayendo su atención hacia ella.

Sabia que no eras un sueño, Ela.

Al decir eso, el pasillo comenzó a deformarse, el enojado Evan comenzó a desvanecerse en la una nube gris hasta quedar un espacio cubierto de neblina. Fraser y Adela miraron a su alrededor hasta que sus ojos notaron a un Mega-Garchomp a la distancia. ​

***
Everyday Everyday Luigi Luigi 1era parte lista, to be continued...​
 
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Gennai

Eclipse Dynasty Member
El rugido del Fragmento retumbó como un trueno atrapado dentro de una catedral rota. La luz violeta tembló en pulsos irregulares, y cada latido liberaba una ola de energía que deformaba el aire, retorciendo los escombros que flotaban alrededor del núcleo. Los entrenadores apenas podían mantenerse de pie sobre los fragmentos suspendidos; el suelo ya no existía, solo una danza caótica de ruinas girando bajo sus pies.

Huellitas saltó al frente, el brillo de su Puño Meteoro cortando la penumbra. El golpe resonó contra un muro invisible, lanzando ondas que se expandieron como el eco de una explosión submarina. De entre la oscuridad surgieron decenas de sombras, cuerpos distorsionados, ojos brillando como carbones encendidos. Drifblim, Mismagius, Banette, Spiritomb, todos envueltos en la misma luz enfermiza del fragmento.

-¡Lucario, Pulso Umbrío! -ordenó Hikaru. El aura negra se expandió en espiral, arrojando a los fantasmas hacia atrás, pero no desaparecieron: se recomponían al instante, como humo que regresaba a su forma.

-No sirve de nada - Dijo Andrell -Se regeneran-.

-Entonces incrementaremos la fuerza -Kassim apretó el puño. -¡Garchomp, Lanzallamas!-

Las llamas rugieron en un arco que iluminó la sala con un resplandor anaranjado. El fuego barrió el aire, envolviendo a varios enemigos, pero el fragmento de Eternatus absorbió parte de la energía, devolviéndola como descargas violetas que explotaban al azar. Una de ellas impactó a Braviary, que chilló y perdió el equilibrio, girando en el aire.

-¡Astha! -Andrell extendió el brazo, y Magnezone se lanzó al rescate. Un Electrocañón salió disparado, partiendo una ráfaga violeta en dos antes de que alcanzara al ave. El rayo iluminó el rostro del rubio, tenso, concentrado. -¡Magna, Foco Resplandor!, ¡y mantén la distancia!-.

El Pokémon magnético se estabilizó en el aire y disparó un haz plateado que atravesó un grupo de Haunter. La energía los disolvió como si fueran humo líquido, pero enseguida más aparecieron. El Fragmento palpitó más fuerte. Cada fantasma eliminado parecía alimentar su brillo.

-Nos está robando la energía… -Dijo Jacob, observando cómo el color violeta se intensificaba. -Mientras más peleamos, más se fortalece-.

-Entonces tenemos que cortar el ciclo -Respondió Kassim, el sudor resbalando por su sien. -Pero primero hay que sobrevivir-.


Una sombra gigantesca emergió del corazón del Fragmento. Era un Dusknoir, pero su cuerpo estaba agrietado por líneas de energía violeta que parecían quemar su propia piel. Sus movimientos eran torpes, forzados, como si una voluntad ajena lo manipulara desde dentro.


-Ese… -Hikaru tragó saliva - ese es el epicentro-.

-No - Corrigió Jacob, con sus ojos fijos en la criatura -es el guardián-.

Sin esperar más, Gengar se materializó a su lado, su risa retumbando por todo el campo. El aire se volvió pesado, casi viscoso, y la temperatura descendió en picada. Los dos fantasmas se miraron por un segundo que pareció eterno. Luego, el caos.


Bola Sombra contra Bola Sombra. El impacto generó una explosión tan violenta que partió en dos una sección entera del suelo flotante. Gengar giró sobre sí mismo y se lanzó con otra descarga, pero Dusknoir bloqueó con su brazo espectral y lo estrelló contra una pared invisible, dejándolo hundido entre grietas. Jacob no dudó al ver a su fantasma en problemas.

-¡Gengar, no te dejes dominar!, ¡Usa Portergeist! -.

El fantasma rugió con una carcajada y extendió los brazos, sus ojos encendidos en un brillo carmesí. A su alrededor comenzaron a materializarse objetos invisibles: cadenas oxidadas, candelabros rotos, fragmentos de piedra y armas antiguas emergieron del aire, envueltos en un halo púrpura. Con un gesto, Gengar los arrojó con fuerza telequinética. El ataque fue devastador. Los proyectiles espectrales giraron a toda velocidad antes de estrellarse contra Dusknoir, atravesándolo una y otra vez como si fueran recuerdos convertidos en acero.

El impacto final levantó una nube densa de polvo y energía. Hikaru y Andrell levantaron los brazos para cubrirse del vendaval. Cuando la visibilidad regresó, Dusknoir, su ojo rojo brillando con un resplandor inestable, y su cuerpo temblaba como si estuviera al borde del colapso.

-¡Eso fue… increíble! -Dijo Hikaru, atónita.

Gengar flotó frente al enemigo, su sonrisa amplificada por la luz violeta que aún emanaba del Fragmento. Pero el alivio duró poco. La criatura se irguió lentamente, y las grietas de su cuerpo comenzaron a cerrarse. La energía corrompida lo recubrió por completo, sellando sus heridas con fuego espectral que chisporroteaba con cada movimiento.


Huellitas aterrizó junto a su entrenadora, jadeando un poco . -¡Déjamelo a mí! - Gritó, con los ojos ardiendo en determinación. -¡Gancho Alto!-

El Lucario saltó, envuelto en fuego, y su silueta cruzó el aire como una lanza incandescente. La patada impactó en pleno pecho del espectro, atravesando su cuerpo etéreo y encendiendo una grieta de luz que se extendió por todo su torso. Dusknoir rugió de dolor, tambaleándose hacia atrás, el brillo del rostro central en su cuerpo vibrando de forma irregular.

Andrell no perdió un segundo tampoco.

-¡Magna, Triataque!-.

Tres haces (eléctrico, ígneo y gélido) se cruzaron en un punto sobre el cuerpo del fantasma, detonando una explosión que iluminó toda la cámara con un destello cegador. Los fragmentos de roca ardieron, girando a su alrededor mientras la presión del aire los empujaba hacia atrás. Por un instante, todos creyeron que lo habían logrado.

El rugido del Dusknoir se apagó. El silencio cayó. Y entonces, el Fragmento de Eternatus rugió.

Un pulso de energía recorrió toda la estructura, distorsionando el espacio. El aire se quebró como vidrio, y una vibración profunda se extendió desde el núcleo hacia las paredes flotantes. Dusknoir, en lugar de desplomarse, comenzó a absorber la energía dispersa. Las grietas de su cuerpo se cerraron por completo, y una nueva luz violácea, densa, casi líquida comenzó a recubrirlo desde los pies hasta la cabeza.

Su ojo central se abrió de par en par, proyectando un haz ciego que atravesó el aire como una espada. Las sombras cobraron forma; los restos de los fantasmas derrotados fueron arrastrados hacia él, devorados como si fuesen combustible.

-Eso... no es curación - Kassim retrocedió, con el rostro endurecido.

-¿Está evolucionando…? -murmuró Jacob.

-No… -Hikaru negó con la cabeza, apretando los puños -Está fusionándose con el Fragmento.-

El aire se distorsionó por completo. La figura del Dusknoir comenzó a expandirse, su cuerpo fracturándose en hilos de energía que fueron absorbidos por el cristal. Los gritos de cientos de fantasmas se fundieron en un único alarido mientras el Fragmento ardía con intensidad demencial. En cuestión de segundos, una nueva entidad emergió del núcleo: una amalgama colosal de sombras, formada por múltiples rostros espectrales que gritaban en coro.
Sus cuerpos se entrelazaban, deformando la realidad con cada movimiento. La energía que desprendía era tan densa que hacía vibrar los huesos.

-Por Arceus… -Susurró Andrell, no dando crédito a lo que es testigo. -¿Qué es eso?.-

-El anfitrión verdadero - Dijo Kassim con gravedad -El corazón del Festín-.

El suelo vibró bajo sus pies. Los trozos flotantes de la torre comenzaron a girar alrededor de la criatura, arrastrados por una fuerza centrífuga invisible. Magnezone se desplazó erráticamente, intentando estabilizarse con sus imanes, mientras las rocas y antorchas giraban a su alrededor como si todo el lugar hubiese sido tragado por un vórtice.

-¡Magna, Onda Trueno, rápido! -Exclamó Andrell. -¡Paralízalo antes de que avance!-.


El rayo salió disparado, rasgando la oscuridad. Pero apenas rozó la superficie del monstruo. Este respondió con un rugido ensordecedor y lanzó un torrente de energía violeta que golpeó el campo con fuerza. El impacto los arrojó hacia atrás. Hikaru rodó por el suelo, pero su Lucario Huellitas la sujetó antes de que fuera arrastrada por el viento espiritual que desgarraba el aire. Una vez que ella se incorporó le ordenó atacar.

-¡Usa Puño Meteoro ¡Rápido!-.

Huellitas se impulsó de un salto, el resplandor blanco de su ataque atravesando la penumbra. Golpeó el aire frente al monstruo, y la colisión liberó una onda expansiva que lo hizo retroceder apenas unos metros. Las brasas flotaron alrededor de su silueta, pero el daño fue mínimo.

-No basta- Añadió Kassim, con el rostro endurecido. -¡Ni siquiera siente el daño!-.

El rugido de la criatura resonó con tal fuerza que los cimientos de la torre se agrietaron. El Fragmento comenzó a latir de nuevo, más rápido, más violento, como un corazón a punto de estallar.

-¡Kassim, si sigue absorbiendo energía podría romper el espacio! ¡Todo va a colapsar!-Jacob alzó la voz sobre el estruendo.

-¡Entonces detengamoslo! - Respondió el miembro del alto mando, con su voz reverberando en medio del caos. -¡Hay que hacerlo antes de que despierte por completo!

Los cuatro se vieron decididos a lanzarse al ataque una vez más. Las luces de sus Pokémon cruzaron el aire como meteoros, trazando estelas en el vacío. El campo entero vibraba; el sonido de los golpes, las descargas y los rugidos se mezclaban con el canto distorsionado del Fragmento, un eco que parecía provenir de otra dimensión.
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La amalgama deforme se precipitó contra Huellitas intentando engullirlo, pero el tipo Lucha consiguió pegar un salto de modo que el único bocado que pudo degustar aquella aberración fue el del muro que hizo pedazos. Tras reunir energía y darle forma esférica, Lucario lanzó una esfera aural que estalló con la criatura, haciéndola estremecer. Kassim no pasó por alto aquello.

—Garchomp, ¡hiperrayo!

El tiburón de tierra se lanzó hacía un trozo flotante de la torre para obtener línea de tiro: sus fauces fueron resplandeciendo con mayor intensidad a medida que reunía energía, apretó sus garras aferrándose así al escombro y afiló la mirada. Un rayo de luz blanquecina cortó el aire hasta azotar al anfitrión del festín mientras Garchomp era empujado por el retroceso. El daño fue evidente, la criatura se estremeció y por un momento los múltiples entes que parecían conformarla dieron la impresión de anhelar separarse de la masa principal con tal de eludir el dolor.

—Parece que los ataques basados en energía son más efectivos —concluyó el Elite—. Presionemos con eso —miró al trío de novatos, quienes asintieron a su petición.

Hikaru y Jacob llamaron refuerzos: la joven entrenadora sacó a Metagross, mientras el pelinegro a su Dragonite. A la orden en conjunto de los entrenadores los recién llegados, junto con el resto de Pokémon ya en el campo, se lanzaron al combate.

Lucario y Garchomp corrían entre los escombros, pegando saltos para alcanzar nuevas plataformas cuando el camino se cortaba de repente. Ambos se impulsaron cuando una ramificación se originó en la masa amorfa y trató de interceptarlos: el tipo Lucha aterrizó en el lomo de Magnezone, mientras que el tiburón se limitó a expeler lanzallamas y corregir su trayectoria para aterrizar en otro escombro flotante.

Protuberancias comenzaron a aparecer en el anfitrión a modo de apéndices, como si su piel no se tratase más que de una simple tela y debajo de esta hubiera docenas de seres intentando emerger.

—¡Gengar, Poltergeist!

El sonriente fantasma irradió energía mientras estiraba cada una de sus extremidades: varios escombros a su alrededor comenzaron a sacudirse y después salir disparados hacía la colosal criatura. No pareció ni siquiera sentir los repetidos golpes de los proyectiles, pero al menos obstaculizó sus acciones.

Mientras Magnezone, Dragonite, Raichu Alola y Braviary cortaban distancias esquivando las arremetidas de incontables extremidades que emanaban de la masa, asemejándose estas a ramas alargadas y frágiles de un árbol seco, de no ser porque estaban conformadas de la misma sustancia que el cuerpo principal. Las reducían a meras cenizas con múltiples de sus técnicas cuando alguna se acercaba demasiado.

Los Pokémon consiguieron estar prácticamente encima de la masa.

—¡HIPERRAYO! —Bramaron los cuatro entrenadores al unisono.

Los Pokémon abrieron sus fauces, picos y simplemente emplearon sus extremidades para reunir energía… Y después lanzarla. La luz emitida por el fragmento de Eternatus por un instante tuvo un competidor por el bombardeo de varios de aquellos proyectiles de energía concentrada, estos rasgaron la piel del amorfo ser, clavándose dentro de su interior y calcinando todo a su paso. Las voces de cientos de entidades liberando rugidos de dolor e ira resonaron en el recinto, más pronto se fueron apagando a medida que el cuerpo entero de la abominación comenzó a deshacerse en cientos y cientos de aquellos Pokémon que fueron usados para su creación; todos ahora levitaban inconscientes en el aire.

La mirada de los presentes se posó en el fragmento de Eternatus. El guardián que le resguardaba había caído, estaba vulnerable.

—Es nuestra oportunidad —Hikaru extendió la mano hacia la roca—. ¡Huellitas, Patitas, rompan esa roca en mil pedazos! —Los Pokémon bramaron sus nombres mientras se lanzaban al fragmento, listos para propinar un puñetazo con sus respectivas garras.

La sala se sacudió ante un nuevo estruendo, un nuevo latido proveniente de las entrañas del fragmento. No tuvieron tiempo de reaccionar, como si una poderosa explosión hubiese acontecido en el lugar, una onda de choque les azotó a todos y les envió a volar por aquel espacio vacío… Hasta que chocaron contra algo, una superficie delicada cual cristal que se resquebrajó en el acto.


[. . .]


Un sol abrazador golpeó a Andrell en la cara, así como el escándalo producido por aplausos y gritos apasionados. Cuando se reincorporó se dio cuenta de que se encontraba justo al lado de unas gradas, mismas que a su vez rodeaban una pista de atletismo.

El escándalo que le despertó provenía del público ahí reunido para presenciar una carrera que parecía estar llegando a su punto álgido en ese momento: dos corredores se encontraban compitiendo entre ellos en los últimos metros de la pista, ninguno de los dos era capaz de mantener el primer puesto más que por un par de segundos antes de que su rival lo adelantase, el resultado parecía ser impredecible. Pero aquel aparente empate técnico terminaría de un momento a otro, uno de los deportistas consiguió hacer acopió de sus últimas fuerzas y se aceleró el paso, distanciándose del segundo puesto y dejándolo atrás con cada zancada.

El público estalló en aplausos y gritos de vitoreo cuando cruzó la meta de llegada. Siegfried se estremeció cuando pudo distinguir al ganador, sorprendiéndose de conocerlo, ¿y cómo no iba a hacerlo?, si después de todo miraba ese rostro cada vez que se veía a un espejo. Era él.

El otro Andrell tomó un respiró y saludó a algunos de sus fanáticos en las gradas, agradeciéndoles por su apoyo, entonces posó su mirada en él y esbozó una ligera sonrisa. Como si ver a un clon tuyo fuese lo más común del mundo, el otro Andrell se acercó a paso relajado.

—Veo que por fin llegaste —dijo el ganador de la carrera, su respiración aún estaba algo acelerada.

—¿Llegar?, ¿a dónde exactamente? —Sacudió su cabeza, tratando de concentrarse en lo importante—. ¿Quién eres tú?

El otro Andrell se cruzó de brazos.

—Soy tú, ¿no es obvio? —soltó una risita—. O más bien, soy el “tú que podrías ser”.

—No entiendo…
—se pellizcó el brazo, sintiendo dolor, ¿aquello no era un sueño?—. ¿Dónde están Hikaru y Jacob? —se giró hacía atrás cuando las imágenes de la joven y el recién conocido entrenador llegaron a su mente. En el acto el otro Andrell le tomó del brazo para captar su atención.

—No deberías distraerte, mejor... ¿por qué no te enseño lo que podría ser tu vida… Si hubieses tomado la decisión correcta? —el otro rubio le regaló una sonrisa cálida.

__________________________________________________________

Reto — La decisión correcta.

Tras derrotar a la abominación que defendía el fragmento de Eternatus Hikaru, Jacob y Andrell parecen haber sido atrapados en una nueva anomalía por parte del mismo, como una medida desesperada para librarse de ellos. Cada uno se encuentra atrapado en un espacio aislado y no pueden interactuar entre sí.

Dentro de este espacio, cada personaje se encontrará con “Otro yo”, este será una versión de su entrenador que tomó alguna decisión diferente y crucial durante su historia o viaje (esta debe ser una decisión lo suficiente radical como para crear una “línea de tiempo” totalmente diferente). Esta otra versión intentará seducir a sus personajes para que acepten quedarse en esta versión de sus vidas.

A medida que el personaje rechace esta versión, la misma se irá deteriorando y su “otro yo” se irá resquebrajando, cuando se rompa por completo se liberará una Megaevolución corrupta que intentará forzarlos a quedarse ahí (También puede ser Pokémon del propio Otro Yo y desafiarlos a un combate). Elegir una de las siguientes megas: MegaHoundoom, MegaBanette, MegaAbomasnow, MegaSteelix, Mega-Gallade. Tendrán que derrotarla para poder salir del espacio aislado.

Luigi Luigi Gennai Gennai
 

Luigi

Digimon Tamer/Pokemon Trainer

El sonido de dos lanzallamas colisionando entre sí se dejo escuchar en el campo de batalla. La temperatura elevada de ambos chorros de fuego era tal que en el punto de colisión se podían apreciar como la misma tierra ardía y se convertía en magma furioso. Los dos Pokemon responsables de aquello tenían expresiones marcadas en sus rostros: Charizard con el deseo de proteger a su entrenador y Tyranitar con el deseo de reducir todo a cenizas de su entrenadora.

-¿Dime por que te esfuerzas tanto en romper un ciclo que se ha repetido por siglos? -cuestionó de manera seria Stella du Lac, viendo como Charizard y Tyranitar interrumpieron sus lanzallamas y de forma inmediata giraron velozmente, colisionando sus colas usando Cola de Acero, generando un estruendo colosal y causando que rocas y polvo del suelo saliera volando por los aires.

-La respuesta es obvia -James Pendragon cerró los ojos, ignorando la pequeña roca que rozo su mejilla izquierda. Lentamente abrió sus ojos, mostrando orbes dorados que brillaban con fuerza. -Porque alguien debe hacerlo y yo elegí ser esa persona -extendió su mano derecha al frente, apuntando con su dedo índice a Stella. -Porque me niego a permitir que dicho ciclo que ha arruinado vidas en el pasado continué – una leve sonrisa cargada de determinación se dibujó en sus labios. -¡Y porque me niego que los actos del pasado sean los que guíen nuestras vidas y las vidas de los que vendrán luego de nosotros! -declaró con confianza. -¡Charizard, vamos!

Charizard reaccionó a dichas palabras y la flama de su cola hizo erupción, dejando salir una brillante llamarada que se extendió al cielo. Día Soleado se activo, permitiendo de forma irónica y poética que un amanecer nueva iluminara los campos muertos de Camlann. Tyranitar en respuesta se abalanzó con un Puño Trueno para golpear a la Tipo Fuego. Esta en respuesta tomó vuelo hacia los cielos y abrió sus fauces.

Un Rayo Solar descendió a todo poder desde los cielos, golpeando de lleno a Tyranitar, que dejó salir un grito de dolor en medio de la explosión ocasionada por el repentino rayo de luz. Una cortina de humo y polvo se levantó, cubriendo la figura de Tyranitar a la vez que Charizard aterrizaba en el suelo.

-¿Esa es tu respuesta? Entonces déjame mostrarte como aquello que anhelas es imposible -fue la respuesta seca de Stella, mostrando en su muñeca un brazalete con una Piedra-activadora en color negro. -Tyranitar, ¡cubre los sueños de este ignorante en desesperación! -un destello color negro salió de piedra.

Tyranitar fue envuelto en una luz oscura y la figura de un Mega-Tyranitar negro y ojos blancos sin pupilas emergió, dejando salir un rugido atronador en el campo de batalla. Por su cuenta, James Pendragon no pudo evitar dejar salir una breve carcajada.

-Viendo esto, cada vez me confirmas más que esto no es real -explicó cruzado de brazos el entrenador de cabellos azules. -Porque Stella du Lac podrá tener un mal genio, ser altamente competitiva, orgullosa y una tsundere de manual -señaló Pendragon de manera seria. -Pero es una Ranger Pokemon y jamás usaría algo que convirtiera a sus Pokemon en una monstruosidad como esta -sentenció James, mostrando su propio guante con una piedra activadora inscrustrada. -¡Charizard, enseñemosle a esta impostora una verdadero vinculo que arde como el sol! ¡Lllamas de la Mega-evolución, ilumina las noches oscuras con tu brillante resplandor!

Charizard fue envuelta en una brillante luz multicolor hasta finalmente dar paso paso a la imponente figura natural de Mega Charizard X, cuyas flamas azules hicieron erupción en su boca y cola. La tipo Dragón intercambió miradas con Mega Tyranitar.

-¡Chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!

-¡Nitaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!


Rugidos salieron de sus fauces antes de lanzarse velozmente en un combate. Garra Dragón vs Garra de Sombra chocaron violentamente mientras ambos titanes chocaban sus ataques de manera repetida, el suelo bajo ellos agrietándose de forma violenta.

Era poético e una ironía. Porque era como ver a un sol chocar violentamente con una luna. Porque James Pendragon representaba al sol debido a su voluntad y deseos de iluminar el camino de su familia. Porque Stella du Lac era luna que seguía la orbita de una maldición de odio en su familia de siglos.

Y aun así, ambos astros se negaban a ceder ante el otro: el sol que se negaba apagarse y la luna que se negaba a querer brillar por su cuenta propia.

Mega Charizard X usó Carga Dragón y Mega Tyranitar usó Cabeza de Hierro, ambos lanzándose cual meteoros a toda velocidad y colisionando entre ellos en medio de un campo de batalla baño de sangre seca y espadas abandonadas en el suelo.

Y a pesar de todo, una pequeña flor se atrevía a florecer en dicha tierra, siendo la muestra de que en incluso cuando se esta rodeado de violencia, algo precioso puede llegar a brotar si se nutre con dedicación, cariño y tiempo.

Porque a pesar de que el tiempo sigue adelante sin esperar al pasado, las semillas que se planten en el presente, estas van a brotar en el futuro.

[…]​

Hikaru parpadeó. Lo último que recordaba fue como aquel fragmento de Eternatus dejo salir una luz y luego, todo era oscuridad. Ahora, Shirogane Hikaru tenía una expresión de confusión en su rostro y todo se debía a lo que tenía frente a ella.

Era ella misma. Pero a diferencia de su estilo juvenil y moderno, la "ella" frente a si misma vestía con un kimono tradicional de Dragis de un color azul sumamente oscuro que parecía imitar el cielo nocturno. Su cabello negro en lugar de estar suelo y con dos coletas laterales estaba totalmente recogido de manera tradicional en un moño adornado con varios pines de color plata.

-Muy bien, estoy confundida -se atrevió hablar Hikaru, acercándose a la chica que era su vivo reflejo. -¿Quien eres tu?

-Yo soy tú y tú eres yo -
fue la respuesta de la otra Hikaru. -Aunque supongo que para evitar confusiones, por ahora puedes llamarme Shirogane -dejó salir una risilla bastante adorable y femenina antes de mostrar una mirada traviesa. -Más específicamente, yo soy "tú" que tomo la decisión correcta. La "tú" que nunca salió de Dragis.

-No lo se, para mi la decisión correcta siempre fue dejar Dragis atrás -
Hikaru entrecerró la mirada, cruzándose de brazos.

-Entonces déjame enseñarte el porque eso que dices es incorrecto -respondió Shirogane que de repente tenia un abanico abierto entre sus manos, cerrándolo de golpe. La oscuridad se transformó de repente en las vivas calles de Ciudad Dragis ante la sorpresa de Hikaru. -¿Puedes ver esa tienda de libros? -preguntó Shirogane de manera dulce. -Vamos a adentro.

-Esto es raro -
se quejó Hikaru antes de seguir de a su otra yo dentro de la tienda de libros, viendo a las personas dentro ojear distintos libros. Los ojos de Hikaru se detuvieron de repente en un estante y sintió una extraña sensación en el estomago. -"Compilación de leyendas de Aleria, Hoenn y Johto Volumen 1… por Hikaru Shirogane" -susurró al ver un libro con una portada detalla. Examinando los estantes pudo ver más libros escritos por ella.

Algunos eran compilaciones de leyendas.
Otros eran compilaciones de canciones y bailes.

-Porque al decidir quedarte en Dragis, aceptaste cargar con el papel que tu padre y abuelo esperaban de ti -respondió Shirogane a la pregunta no planteada de Hikaru. -Te convertiste en la heredera a cargo de mantener vivas las costumbres de Aleria y sus regiones. La persona que mantendrá viva las danzas y canciones tradicionales de la región -explicó con calma antes de que con un nuevo movimiento de su abanico, el escenario cambiara de forma repentina.

Ahora estaban en medio de un escenario de teatro lleno de visitantes. Hikaru abrió los ojos al ver a Shirogane en el medio de un escenario, vestida con un kimono para bailes sumamente precioso y elaborado, danzando de forma sublime ante el compás de una hermosa melodía que mantenía cautivados a sus espectadores.

-Pero en vez de aceptar tu rol, decidiste que querías viajar -Shirogane apareció repentinamente a espaldas de Hikaru, susurrandole al oido. -Pero sabes… todavía estas a tiempo de hacer le elección correcta.

-Y adivino… ¿me diras que solo debo decir una palabra para tu arregles todo, verdad? -
cuestionó Hikaru, cerrando los ojos al verse a su otra "yo" recibiendo un abrazo de su padre y abuelo, con su madre y abuela viendo la escena con ternura y sus hermanos mayores viendola con orgullo.

-Exacto… una sola palabra y todo puede ser perfecto.

-Sabes… si realmente fueras yo, entonces sabrías perfectamente que mi vida ya es perfecta-
sonrió Hikaru andes de agitar la mano. Causando que la escena frente a ella se desvaneciera cual neblina. -Prefiero vivir con un viajando y extendiendo mis alas para conocer el mundo, viviendo a mi manera en lugar de ser una pajarilla sonriente pero sin nunca salir de su jaula -desafió Hikaru, viendo como Shirogane colocó un semblante serio y grietas aparecieron sus mejillas.

-¿Esa es tu respuesta?

-Sera mi respuesta incluso si tuviera que repetir mi vida y este instante miles de millones de veces en cualquier universo y más allá.


Gennai Gennai Everyday Everyday Relikt Relikt alli vamos D:
 

Relikt

Cosa del Mal
El tipo dragón observó durante un par de segundos a Margaret y Primarina, su mirada molesta le hizo sentir escalofríos a la rubia ya que aun estaba perturbada por lo ocurrido con su ex esposo segundos atrás. Mega-Garmchop soltó un rugido que resonó por todo el lugar antes de correr y arremeter contra la entrenadora y Adela usando Cuchillada. Para protegerse, la tipo agua utilizó Hidrobomba logrando empujar hacia atrás al dragón de tierra, sin embargo, el iracundo contrincante no se rindió y volvió a emprender su ataque contra el par.

¿Qué le sucede a este pokémon? — Preguntaba Fraser haciéndose a un lado mientras Primarina creaba burbujas para movilizarse y esquivar las cuchilladas del tiburón martillo.

Un nuevo rugido se hizo presente y el Mega-Garmchop cambió de táctica ahora acercándose lo suficiente a Adela usando su velocidad para morder su aleta utilizando Triturar. La tipo agua lanzó un aullido de dolor preocupando enormemente a su entrenadora, quien no dudó en sacar una nueva pokéball de su cinturón para liberar a Ninetales de Alola ya que el tipo dragón era un Pokémon al que no podían enfrentarse.

Leila, rayo hielo — dijo Maggie a la zorra polar, que gruñó al ver como el dragón de tierra lastimaba a su compañera.

Ninetales dio un gran salto al frente lanzando un Rayo hielo contra Mega-Garmchop, el cual sintió como sus extremidades se congelaban por lo que se vio obligado a soltar a Adela dando con dificultad un salto hacia atrás para alejarse. Leila se interpuso entre Primarina y el dragón, protegiendo a la primera. Mega-Garmchop batió sus cuchillas para deshacerse del hielo y gruñó molesto con Ninetales, que estaba en posición de ataque prevenida por cualquier nuevo movimiento de este.

El tipo dragón decidió usar Terratemblor, provocando que todo el suelo se sacudiera desestabilizando al dúo de Pokémon y su entrenadora, ante esto, Adela creó una burbuja donde Leila pudo saltar y lanzar Brillo mágico contra su oponente logrando cegarlo durante unos segundos para luego subir sus colas creando esquirlas heladas que fueron lanzadas contra este.

No huiras de mi — se escuchó la voz de Evan alrededor.

Margaret miró hacia los alrededores en busca de su ex, pero no pudo encontrarlo en medio de toda la niebla que rodeaba el lugar. La rubia sintió nuevamente el miedo al oír su voz, sin embargo, había decidido no dejarse vencer por ese miedo ya que sus Pokémon dependían de ella, y no iba a dejar que él les hiciera daño por su propia culpa.

Eso lo veremos — murmuró la mujer regresando su vista hacia sus Pokémon.

Mega-Garmchop había estado intentando usar cuchillada en Leila, mientras esta esquivaba siendo ayudada por las burbujas de Adela que le proporcionaban una ligera barrera para evitar que fuese atacada directamente. Al molestarse más por ello, el Pokémon tipo dragón utilizó Dragoaliento contra ambas Pokémon de Fraser,

Adela, usa hidrobomba — dijo la rubia a Primarina. — Leila, rayo hielo otra vez — añadió parar Ninetales, por lo que usaron ambas al mismo tiempo sus ataques respectivamente, lo que provocó una explosión que levantó una gran nube de humo entre los presentes. — ¿Están bien? — Preguntaba Margaret sintiendo preocupación al no poder ver nada, temiendo volver a estar sola a merced de su ex esposo.

En medio de la niebla mezclada ahora con humo, Maggie escuchó el canto de Primarina luego percibió más frio de lo normal dándose cuenta de que se trataba de Leila, quien estaba usando Ventisca creando una ráfaga de viento helado alrededor de Mega-Garmchop para mantenerlo en ese lugar. Una luz atrajo la atención de la entrenadora viendo una esfera de Fuerza lunar lanzada por Primarina directamente hacia el tipo dragón que intentó cortarla por la mitad pero recibiendo por completo la explosión de dicho ataque. Se escuchó un último rugido en el lugar cuando pudieron ver como el Pokémon tiburón martillo cayó al suelo inconsciente mientras su forma mega se desvanecía.

Antes de que Margaret pudiese ir al encuentro con sus Pokémon, el lugar comenzó a distorsionarse causándole mareos a la rubia junto a Primarina y Ninetales.

¿Qué… sucede? — decía la mujer de ojos azules cayendo de rodillas mientras sostenía su cabeza intentando enfocar el lugar, luego todo se volvió completamente oscuro.​

***
Everyday Everyday Luigi Luigi listo
 

Gennai

Eclipse Dynasty Member

De pronto Jacob se encontraba solo, en un sendero cubierto de hojas caídas. La niebla, espesa y fría, lo rodeaba, mientras la oscuridad se cernía sobre el bosque. No había rastro de sus compañeros, solo la sensación de estar siendo observado. El aire era denso, con un silencio inquietante que no dejaba escapar ni el susurro de los árboles. El viento se había detenido, y por un momento, Jacob no sabía si lo que sentía era el peso de la presión o el vacío del espacio en el que se encontraba.


Cada paso parecía llevarlo más profundo en el bosque, pero no estaba seguro de si había avanzado o si simplemente se encontraba dando vueltas. La sensación de estar atrapado en un lugar que no entendía crecía en su pecho. Lo único que lo mantenía firme era la fuerza de su voluntad, pero incluso esa comenzaba a flaquear.


De repente, una sombra se movió entre los árboles. Jacob se detuvo, su respiración se aceleró. No era un Pokémon, ni siquiera un fantasma, pero lo sintió en su piel: algo estaba mal. Algo había cambiado.


El bosque comenzó a distorsionarse a su alrededor. Las sombras se alargaban de forma antinatural, como si los árboles estuvieran deformándose y retorciéndose hacia él. El aire se espesó, y Jacob notó que algo dentro de él comenzaba a vibrar, un impulso extraño. El suelo se volvió más irregular, y las hojas bajo sus pies comenzaron a moverse de una manera... equivocada. Algo estaba fuera de lugar. Algo no estaba bien en este bosque.


-¿Qué está pasando aquí?- Murmuró Jacob, observando a su alrededor, buscando alguna señal. Pero el lugar seguía cambiando, transformándose de una forma que no podía comprender.

De pronto, algo se materializó frente a él. Un destello de luz en el borde del bosque. Una figura emergió de la niebla, y Jacob la reconoció inmediatamente. Era él.
Pero no era el mismo. La versión de él que apareció ante sus ojos tenía los mismos rasgos, la misma postura, pero el aire que la rodeaba era oscuro, inquietante. Sus ojos no brillaban con la misma luz que los suyos, sino que estaban opacos, vacíos, como si no tuvieran alma.

Jacob dio un paso atrás, su corazón acelerado.

-No puede ser… -Susurró, confundido y asustado. -¿Quién eres tú?-.

La figura lo miró con una sonrisa que no llegaba a los ojos. Era él, pero más sombrío, más distante. La voz que salió de su boca era la misma, pero cargada de algo extraño, como si viniera de otro lugar, de otra realidad.

-¿Qué pasa, Jacob? ¿No me reconoces? -Dijo el otro Jacob, con un tono suave, casi burlón. -Soy la versión de ti que tomó otra decisión. La que elegiste ignorar, el camino que dejaste atrás. La que finalmente te dio lo que siempre buscaste-.

Jacob se quedó quieto, sin saber qué decir. Lo que le decía no tenía sentido. La otra versión de sí mismo parecía una ilusión, una trampa mental.

-¿Qué... qué estás diciendo? - La duda se reflejaba en su voz.

-La decisión que tomaste, la que pensaste que te salvaría... te llevó a esto. Pero yo... yo tomé el otro camino, el camino del poder. El poder que decidiste rechazar-.

La niebla a su alrededor pareció espesarse aún más, oscureciendo el entorno. El otro Jacob dio un paso hacia él, la sonrisa persistente.

-No tienes por qué seguir luchando. Podrías haber sido tan grande, tan fuerte. Podrías haber tenido todo. -Su otra versión extendió la mano hacia él, invitándolo a dar el paso definitivo hacia esa otra vida. -Solo acepta lo que realmente quieres, Jacob. Quédate conmigo. Quédate aquí -.

El verdadero Jacob dio un paso atrás, la mente turbada por las palabras de su "otro yo". La figura frente a él era una distorsión de lo que había sido, un reflejo oscuro que había tomado el camino del poder, el mismo que él había dejado atrás.

La voz del otro Jacob era suave, casi persuasiva, pero había algo venenoso en cada palabra.

-Jacob, ¿por qué te resistes? Este es el camino que siempre quisiste tomar. Puedes tenerlo todo, el poder, el control. Todo lo que siempre soñaste está aquí, en este momento. Sólo tienes que aceptarlo. Quédate conmigo-.


Pero Jacob no podía. No podía aceptar esta versión corrompida de sí mismo. No podía ser esa persona.


Él dio un paso hacia atrás, con el rostro endurecido por la determinación. -No. Yo soy quien soy, no lo que tú me ofreces. Este no es mi camino. No me voy a quedar en esta mentira-.


La figura frente a él lo miró con una mezcla de ira y lástima, y la oscuridad a su alrededor se intensificó, luego levantó la mano hacia el cielo, y de entre las sombras, una figura se materializó: un Mega-Houndoom, sus ojos brillaban con un fuego oscuro, y su cuerpo ardía en llamas negras, emanando una energía corrupta que envolvía todo a su alrededor.

-¡Ven aquí, Houndoom - Ordenó el otro Jacob con una voz firme, como si ya hubiera tomado el control total sobre la criatura. El Mega-Houndoom se adelantó, con su cola cubriendo la luz de la luna como una espada incandescente, avanzando bajo la orden de su entrenador oscuro.

Jacob levemente asustado retrocedió un paso. -¡No puede ser! -Murmuró, completamente atónito.


-No tienes adónde ir, Jacob. -El "otro yo" sonrió con frialdad, con su mirada fija en él. -Este Houndoom y yo estamos en sincronía. Él es mi voluntad, mi fuerza, lo que podría haber sido si no hubieras tomado el camino fácil. ¡Te enfrentarás a ahora!-

Jacob apretó los puños, pero no podía apartar la mirada del Houndoom, que ahora estaba bajo el control de su "otro yo", avanzando con una imponente agresividad. El fuego de sus colmillos brilló con una intensidad cegadora.

-¡Houndoom, Llamarada Infernal! -Ordenó su "otro yo" con firmeza y con tono casi autoritario.

El Mega-Houndoom lanzó una gigantesca bola de fuego negra, la cual iluminó todo el bosque con una explosión abrasadora. Jacob se apartó rápidamente, esquivando el ataque con agilidad.

-¡Gengar! ¡Ayúdame! -Gritó Jacob, lanzando su Pokéball al aire.

El Pokémon fantasma apareció al instante, flotando a su lado con una sonrisa macabra. Sin perder tiempo, Jacob ordenó: -¡Gengar, Bola Sombra!-.

Pero el Houndoom no se detuvo. En lugar de esquivar el ataque, el "otro Jacob" dio una orden rápida:

-¡Houndoom, Llamarada Infernal!-

El Mega-Houndoom, con sus colmillos envueltos en llamas oscuras, lanzó una explosión de fuego negro directamente hacia Gengar. La bola de fuego chocó con la Bola Sombra de Gengar, dispersando la oscuridad en una nube de humo. Sin perder tiempo, el Houndoom se abalanzó hacia adelante con sus poderosas patas, dejando una estela de fuego en su camino.

Jacob apenas tuvo tiempo de reaccionar. -¡Gengar, Golpe Bajo! -Ordenó a su Pokémon que atacara rápidamente.

Gengar se materializó de repente, apareciendo a los lados del Mega-Houndoom y lanzando un golpe rápido con su energía oscura. El impacto logró que el Houndoom retrocediera ligeramente, pero la bestia no parecía sentir el daño.

-¡Eso no basta, Jacob! -El "otro yo" rió con malicia, disfrutando de la superioridad de su control. -¡Houndoom, Rugido!-

El rugido de la bestia sacudió el aire, enviando ondas de energía hacia Jacob y su pokemon, empujándolos hacia atrás. El impacto hizo caer al verdadero Jacob al suelo, pero no estaba dispuesto a rendirse. Se levantó rápidamente, respirando entrecortadamente. No iba a dejar que su otro yo lo dominara.

-¡Gengar! ¡Usa Mal de Ojo para debilitarlo! -Exclamó con determinación.

Gengar extendió su mirada maliciosa hacia el Houndoom, lanzando un rayo de energía oscura que impactó en el Pokémon rival. Sin embargo, el Mega-Houndoom se resistió al efecto, su cuerpo rodeado de una energía aún más densa que lo protegía.

-¡Houndoom, Llamarada Infernal otra vez! -El "otro yo" ordenó con frialdad, no mostrando ningún tipo de vacilación.


El Mega-Houndoom, completamente controlado, lanzó de nuevo una Llamarada Infernal, esta vez más rápida y precisa. La bola de fuego negra voló hacia Gengar, quien apenas tuvo tiempo de reaccionar. La llama impactó de lleno en su cuerpo espectral, envolviéndolo en una explosión de energía ardiente. La oscuridad de Gengar se sacudió por un momento, pero logró resistir el golpe, el fuego disipándose alrededor de su figura fantasmagórica.


El dolor era evidente, pero la ira de Jacob lo fortaleció aún más. Con un grito interno, convocó su voluntad para que Gengar no cediera.

-¡Gengar, Golpe Bajo nuevamente! -Ordenó Jacob, su voz resonando con fuerza.

El Pokémon espectral, ahora más decidido que nunca, se lanzó con rapidez hacia el Houndoom, su sombra envolviendo el suelo mientras ejecutaba el ataque con una precisión mortal.

"¡No voy a dejar que esto me controle! pensó Jacob, mientras el fuego negro se disipaba alrededor de él.

Gengar apareció de repente en el lado del Houndoom, atacando rápidamente con una sombra densa y violenta que impactó al Pokémon en su costado, haciendo que retrocediera un paso. El Houndoom intentó usar mordisco a modo de contraataque, pero Gengar esquivó con agilidad.

-¡Eso no es suficiente, Jacob! -El "otro yo" hizo un gesto, y en un segundo, el Mega-Houndoom rodeó su cuerpo con una capa de fuego negro aún más densa. -¡Houndoom, Furia Oscura!-.

El Houndoom se lanzó con furia, cubriendo su cuerpo con una energía oscura. La bestia estaba lista para destruirlo todo, para arrasar con él. La otra versión de Jacob lo observaba, confiado de que no habría salida para él.

Jacob no podía permitirlo. Miró a Gengar, quien flotaba a su lado, sus ojos brillando con determinación. No iba a dejar que su otro yo ganara.

"¡Esto es mi decisión!"

-¡Gengar, Pulso Umbrío! -Ordenó Jacob.

El aire se llenó de energía oscura. La onda expansiva fue más fuerte que nunca, el impacto se sintió en cada rincón del bosque.

"¡Esto es lo que soy!" Jacob pensó con fuerza, mientras el ataque de Gengar golpeaba al Houndoom y lo hacía retroceder, finalmente debilitando su defensa.

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La dulce melodía de cuerdas vibrando dispersó la cortina de oscuridad que le había engullido tan solo un instante atrás. Poco a poco los colores fueron volviendo a su alrededor, confirmando una verdad evidente: ya no se encontraba caminando aquel pasillo húmedo y mal iluminado en el sótano de la torre Darkholm. El escenario era ahora una habitación cualquiera, dotada de una buena iluminación gracias a un par de ventanas, había una espaciosa cama destendida y ropa usada tirada por todo el piso.

La fuente del sonido venía de un joven sentado frente a un escritorio. Sus manos se movían con agilidad, acariciando las cuerdas y haciendo que estas suspiraran en respuesta aquellas notas. El chico movía su cabellera pelirroja siguiendo el ritmo de la guitarra, tarareando una melodía que solo él conocía. Dejó de tocar y con rapidez tomó un lápiz para realizar un par de anotaciones en una libreta, reanudando al instante la música.

Wright parpadeó un par de veces, tratando de comprender lo que estaba pasando. Pero antes de que pudiese pronunciar palabra alguna la puerta de la habitación se abrió de par en par y por esta se asomó una chica de larga cabellera. Por más que hizo el esfuerzo fue incapaz de reconocerla, su rostro estaba desdibujado, cual imagen borrosa que ha sido captada en movimiento durante una foto.

—Tyler, ¿es que no vas a venir a desayunar? —preguntó ella.

El pelirrojo dejó de tocar en ese momento y tras dejar la guitarra sobre la mesa se giró hacía la chica con una sonrisa. A diferencia de ella, el rostro de Tyler estaba intacto.

—Tuve un ataque de inspiración y me distraje —dijo él mientras se ponía de píe y se desesperaba.

—¿Ya has superado por fin tu bloqueo?

—Algo así
—movió su mano en deje desinteresado—. Me gustaría sorprender a todos con material nuevo en el próximo concierto —la tomó por el brazo y le dio un beso en la mejilla—. Vamos pues, ¿qué aberración culinaria preparaste hoy? —Ella respondió dándole un golpe leve en la espalda. Ambos se alejaron sonriendo.



La puerta rechinó hasta cerrarse… Las paredes de la habitación se sacudieron con fuerza, se resquebrajaron y colapsaron. Anthony se dio cuenta de que el escenario había cambiado. Ahora estaba a mitad de la nada, con naturaleza rodeándole. Una tormenta violenta descargaba su furia contra los ahí presentes. Había montones de tiendas de acampar sacudiéndose por las fuertes corrientes de viento, personas vestidas con impermeables, acompañadas con Pokémon, se movían desorganizados, algo les tenía preocupados y en estado de alerta.

—La represa no aguantará mucho —escuchó decir a uno de los encapuchados. Nuevamente, el rostro de aquel individuo era un lienzo manchado a propósito para ser irreconocible— y la evacuación se está demorando más de lo pensado.

—A este ritmo tendremos que hacer una decisión
—dijo tajante uno de sus compañeros—. Si nos quedamos más tiempo aquí… Todos moriremos, incluido a quienes ya hemos rescatado…

Un estridente rugido hizo eco en los alrededores, eclipsando por un instante la furia de la propia tormenta. Más de uno se giró en ese momento hacia los árboles, de entre la maleza emergió una figura imponente: un Aggron en cuyo hombros llevaba a una figura femenina, con un llamativo impermeable negruzco. Le tomó un momento a Anthony reconocerla: era ni más ni menos que Hikaru, solo que esta poseía una edad mucho más avanzada, prácticamente podría decirse que ya era toda una mujer.

—Ca-capitana —soltó uno de los sujetos—. ¿Pero qué hace aquí?

—¿No es evidente?, salvando el día y el poco honor que le queda a los Ranger —dijo la pelinegra tras cruzarse de brazos—. Fallar en esta operación es lo último que necesitamos para que la organización se vaya al carajo, así que vine en cuanto supe lo que estaba pasando, ¿cuál es la situación?

Un nuevo estruendo llegó desde la lejanía. Fue un sonido seco y corto. Para cuando los presentes comprendieron lo que había pasado ya era tarde para reaccionar, los árboles comenzaron a tambalearse y a ser arrancados del mismo suelo: una masa de agua descomunal se movía hacía ellos.

—¡Esponjoso, rayo hielo!

El revestido en metal expulsó un gélido rayo que chocó contra el torrente de agua, congelándola en el acto, produciendo una reacción en cadena que fue propagándose por todo el líquido. Una corriente gélida alcanzó a golpear el rostro de Anthony en ese momento, haciéndole cubrirse como mero acto reflejo.


Cuando apartó el brazo para conocer el resultado del ataque de Esponjoso se encontró que una vez más el escenario a su alrededor era uno distinto. Ahora estaba a mitad de la calle de una ciudad que no recordaba. Estaba sobre la acera, con un afluente de ocupados peatones que le esquivaban con presteza; todos ellos poseían rostros desdibujados.

—El combate por el campeonato continua —Escuchó pronunciar una voz. Buscó la fuente: una larga pantalla colgada en la pared de un restaurante cercano—. Hasta ahora, el retador parece llevarle el ritmo al campeón, pero necesita presionarle más si desea hacerse con el título…

Anthony se acercó para ver mejor. En la pantalla se mostraban diversas tomas de un gran estadio, infestado de un público emocionado, así como de imágenes del campo de batalla. Fue hasta que el rostro de James apareció en la imagen que se sobresaltó.

—¿De qué va esto? —Soltó la pregunta al aire, sin importarle si alguien más le escuchaba—. ¿Qué es todo esto…?

Le quedaba claro que estaba sumergido en una especie de ilusión, desconocía la causa o quién la había creado en primer lugar, pero había algo en el fondo que le irritaba. Cada escenario que se había presentado hasta ahora sacudía algo en su interior, pero no era capaz de comprender con certeza qué en especifico. Con Tyler era sencillo el motivo, claro estaba, a nadie le apetecía ver a su pareja con alguien más aunque fuese un mero sueño… ¿Pero Hikaru y James?, ellos solo parecían estar en sus asuntos, viviendo su vida…

Clavó la atención en la pantalla una vez más, James había levantado la mano saludando a alguien, la cámara pareció moverse con rapidez para mostrar a quiénes en especifico: en las primeras gradas, se encontraba un grupo variopinto de personas, algunos de ellos respondieron al saludo, otros simplemente parecían estar ocupados en lo suyo. Anthony reconoció a algunos, el malhumorado de Adrián quien solo frunció el ceño, Andrell poniendo su puño en alto y Rina gritando a todo pulmón algún mensaje de apoyo para el muchacho.

Aquella imagen pareció ser un regalo dado por su subconsciente, la respuesta que estaba buscando con desesperación. Ahora cada escena tenían un elemento en común, en todas ellas algo era evidente: en ninguna de ellas estaba él.

—¿Por qué te incomoda tanto que continúen sus vidas sin ti? —se escuchó así mismo preguntarse.

¿Tan egoísta y narcisista era, al punto de llegar a incomodarle, o incluso molestarle, que sus amigos y seres queridos continuasen sus vidas sin su presencia? No tenía que pensarlo mucho para saber la respuesta… En efecto, sería dolorosa una separación con Tyler, pero si su relación se tornaba en una prisión o tormento para alguno de los dos, lo más sensato sería terminarla. Y en cuanto al resto de sus amigos, su orgullo le obligaría a estar presente en esos momentos de gloria, ahí cuando estuviesen alcanzando sus más ambiciosas metas, para recordarles los empujones que él les brindó y de esa forma, llevarse una porción de ese triunfo… Pero jamás llegaría a desear que ninguno fuese incapaz de lograr sus sueños. Ellos debían ser capaces de cumplirlos, sin importar si él estuviese o no a su lado.

—Jamás me interpondría en sus sueños… No soy tan egoísta como piensas —frunció el ceño, recordando por fin aquella misteriosa voz que resonó en el pasillo, encarando a Yuba y a los demás antes de sumergirse en ese extraño sueño.

El caos comenzó a brotar a su alrededor: los peatones miraron horrorizados hacía el final de la calle y comenzaron a correr en dirección contraria. Anthony divisó una masa de agua arrasando con edificios enteros, derrumbando rascacielos como si estuviesen hechos de mero cartón. Se quedó en su sitio, dejándose engullir por aquel tsunami.



Ahora flotaba. A su alrededor había autos, camiones e incluso edificios arrancados del piso. Todo estaba sumergido en un profundo cuerpo de agua cuyo fondo o superficie era imposible de divisar. Se resistió a respirar, pero cuando no pudo aguantar más comprendió que, por alguna razón, podía hacerlo sin ahogarse.

Pronto pudo divisar una figura alargada moviéndose a través de la basura flotante, con una destreza que dejaba en claro que se encontraba en su elemento. Por un instante creyó que se trataba de un gran pez, pero a medida que la distancia se esfumaba y el recién aparecido ejecutaba maniobras evasivas que lo expusieron de costado, pudo comprender la razón de su confusión. No era un pez, sino un Mega Gyarados. Su cuerpo poseía tonalidades oscuras y sus ojos estaban envueltos en un brillo rojo sangre. Su mandíbula abierta dejaba al descubierto sus filosos colmillos. Era evidente que no era alguien amigable.

Una Pokéball se abrió. La figura de Typhlosion le sorprendió. Se había olvidado por completo de que su equipo había estado todo ese tiempo junto a él, era posible que incluso lo hubieran presenciado todo en primera fila.

Su inicial le miró fijamente mientras colocaba una de sus garras sobre su hombro y le daba un par de palmaditas.

—Phlosion, phlosion —Asintió con seguridad, después se giró hacia la Mega Evolución, encendiendo las llamas alrededor de su cuello en contra de toda lógica.

Anthony sonrió y se ajustó las gafas.

—No sé qué rayos es ese Pokémon, pero si quiere pelea se la daremos —Extendió su mano—. Rex, ¡usa Voltio Cruel!

Typhlosion pasó a colocarse en cuatro patas a medida que una corriente eléctrica rodeaba su cuerpo. Después en cuestión de un parpadeo se lanzó hacía su rival a pesar de encontrarse rodeado en agua. El Gyarados el vio venir de modo que esquivó el primer embate, sin embargo, Rex no tiró la toalla solo por fallar su primer intento, de modo que apenas tuvo oportunidad corrigió su trayectoria, obligando a la Mega Evolución a hacer lo mismo. Pronto los dos Pokémon ejecutaron una extraña danza donde uno intentaba dar alcance al otro, al punto de que incluso Anthony fue incapaz de seguirles el ritmo. Pero aquel empate técnico concluyó cuando Rex fue rechazado por un coletazo del tipo Agua.

Sin un molesto adversario detrás suyo, Mega Gyarados consiguió posicionarse y después expulsar chorros de burbujas desde aquella protuberancias rojizas en sus costados; Anthony sospechaba que en realidad estaba disparando chorros de agua, consiguiendo así impulsarse. La bestia marina comenzó a aumentar su velocidad, al punto de convertirse en un torpedo viviente. Typhlosion intentaba eludir al enemigo, y aunque conseguía librarse por poco, Mega Gyarados conseguía alcanzarlo con sus aletas, provocando cortes al contacto. Aquello se estaba convirtiendo en una batalla de desgaste, una que Rex tenia todas las de perder.

La cobertura de movimientos eléctricos de Rex era reducida y todos se basaban en movimientos de contacto, tenía las de perder al encontrarse en aquel campo de batalla. Sus movimientos de tipo fuego probablemente serían neutralizados apenas fueran ejecutados, aunque no estaba del todo seguro como trabajaban la leyes naturales ahí, pues para empezar.

«—La única forma de ganar esto es consiguiendo retener sus movimientos —concluyó—, pero Rex no puede alcanzarlo, el único momento en el cual lo tiene tan cerca es cuando lo ataca… »

Frunció el ceño. Si lo perseguían, Gyardados demostraba ser más ágil. Entonces la única forma de acercarse a él era…

—Rex, ¡pantallahumo!

Anthony había esperado a que la bestia marina se impulsase para realizar su siguiente ataque, de modo que cuando su inicial escupió la cortina de humo desde su boca ya era tarde para eludirla: la cortina se diseminó por el agua como si de tinta se tratase y pronto el coloso tipo agua quedó envuelta en ella.

—¡Puño trueno!

Sin ser capaz de ver a su rival, Mega Gyardados falló en su intento de esquivar el ataque de Rex: su cuerpo se retorció un instante mientras una violenta corriente eléctrica se dispersaba por cada rincón su ser, viajando por cada nervio y músculo. El gran Pokémon sufrió de espasmos un instante, pero sería cuestión de tiempo para que volviese a impulsarse y tomase distancia.

—¡Hazlo, Rex!

Typhlosion se impulsó hacía su enemigo. Mega Gyarados agitó su cabeza y acto seguido lanzó un mordisco hacía el tipo fuego, en un intento de partir su cuerpo en dos. Rex atrapó las fauces del enemigo con sus garras e hizo acopió de todas sus fuerzas para impedir que estas se cerrasen. El inicial de Wright le lanzó una mirada.

—¡LLAMA FINAL!

Tras un rugido de Rex, las llamas su espalda triplicaron su tamaño y bañaron con su luz tanto a Mega Gyardados como a los escombros a su alrededor, por un instante dieron la impresión de tratarse de magma emergiendo de las mismas entrañas de la tierra. Entonces abrió sus fauces de par en par y desde el interior de su garganta emanó una poderosa luz.

Rex disparó un torrente de llamas directo hacía la boca de Mega Gyarados quien ni siquiera tuvo tiempo para experimentar cómo el fuego le carcomía por dentro, este solo siguió su curso quemando todo a su paso en el acto hasta abrirse paso a través de hueso y carne, saliendo expelido por el otro extremo. El calor de aquel torrente debía ser tal que, a pesar de encontrarse en agua, este continuó su camino durante varios metros hasta perderse en la oscuridad del abismo sumergido. El brillo rojizo se desvaneció de los ojos de Mega Gyarados y su cuerpo dejó de moverse. Poco a poco comenzó a hundirse…

—Lo hiciste genia… —Anthony hizo el ademán de nadar hacia su Pokémon, pero este se adelantó lanzándose hacía él a manera de torpedo, asestándole un cabezazo en el estomago que le hizo sacar todo el aire.

—¡Phlosion, Typhlosion! —exclamó contento el fuego, aferrándose a su entrenador, frotando su frente contra este.

Cuando Wright pudo volver a respirar se limitó a esbozar una leve sonrisa y le devolvió el abrazo a su compañero.


Luigi Luigi Relikt Relikt
 
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