Dubhnoire
⚙️The Watchmaker⚙️
Descripción del trabajo:
Un fotógrafo famoso está buscando la ayuda de un entrenador para que lo lleve por el bosque mientras que él busca a un pokémon. Está interesado en sacar una foto de una hermosa flor, más conocida como Flabébé, pero ha escuchado rumores de que criaturas salvajes rondan por ahí, no tiene ningún equipo, por eso vas a tener que estar todo el rato a su lado.
Objetivos:
—Llevar al fotógrafo hasta el bosque.
—Encontrar a una Flabébé.
—Sacar una fotografía a la pokémon.
Datos extra:
—El fotógrafo es muy hablador, sobre todo cuando la conversación es de fotos.
—Los Flabébé no son fáciles de avista, pero se rumorea que se hacen pasar por simples flores de distintos colores: rojo, amarillo o azul.
—Defender al tipo de cualquier peligro, ya sea un salvaje o una caída –es muy patoso-
. . .
.
.
Tras un día que pudo describirse como afortunado, en su mayoría gracias a lo bien que el clima de la región se había comportado con el entrenador en pleno viaje, este optaría por tomar un pequeño y merecido descanso en un complejo de pequeñas cabañas situadas a mitad del trayecto que debía recorrer. No iba a despreciar tal oportunidad ya que aunque tranquilo, el viaje a pie no era recomendable durante la noche a no ser que fuera a contar con un equipo de criaturas acompañantes más amplio que el actual o tuviera la intención de alterar su reloj de sueño considerablemente. Tal y como estaban las cosas, Duibhne prefería quedarse en esta suerte de motel situado exactamente a medio día de caminata a Pawnest, la ciudad más grande en las inmediaciones.
Como cabía esperar, este lugar no solo era una parada muy conveniente para los viajeros sino que además era un sitio donde todo tipo de entrenadores y sujetos relacionados de alguna forma con los pokemon intercambiaban información o tenían pequeñas batallas amistosas. Fionn por su parte ya había tenido que lidiar con alguno que otro encuentro con estos seres de fantasía pero en su estado salvaje, por lo que solo deseaba descansar.
Sin embargo, un comentario en particular llamó la atención del recién llegado. Según se rumoreaba, algunos habían avistado a un distinguido fotógrafo en los alrededores quien habría estado de paso por este pequeño rincón de descanso tan solo un par de horas antes. De seguro sus pasos le llevarían muy cerca del bosque Novadel, ya que de hecho habría comentado a uno o dos curiosos sobre sus planes antes de emprender camino hacía ese lugar.
Pero incluso teniendo en consideración estos datos, había algunos otros factores indeterminados que rondaban aún la mente del joven entrenador incluso antes de que irse a dormir.
─ ¿Deberíamos dirigirnos a ese bosque nosotros también, Ninon? Quién sabe, a lo mejor podamos hacer algo de dinero con algún trabajo, he oído que no es un mal sitio ─ la planta pokemon que más parecía un fruto rosado carente de brazos no hizo sino dar algunas vueltas, contonearse o dar saltitos en el lugar en conjunto con algunas expresiones. Graciosamente, su compañero podía entenderle de alguna manera ─ No, no planeo ir detrás de ese fotógrafo, aunque se me hace curioso que haya ido a ese lugar solo. Pero nadie iría por esos rumbos sin un plan o algo con que resguardarse… ¿Verdad?
Bounsweet desde luego que no estaba muy segura de si responder de buena fe a esa última pregunta de su entrenador… bastaba con colocarse un pequeño cuenco de madera a modo de casco improvisado para recordar a cierto explorador a quien habían conocido algunas horas atrás. Era un ejemplo, uno que señalaba que gente imprudente o cuando menos desafortunada había por doquier. Muy probablemente al día próximo habrían de transitar por las inmediaciones de Novadel sin siquiera cruzarse con aquel célebre fotógrafo quien de seguro contaba con algún entrenador guardaespaldas. Nada iba a salir mal.
. . .
─ O eso quería creer anoche… Ninon, ¿Estás viendo lo mismo que yo?
El pokemon quien presentaba los mismos ojos entrecerrados en señal de hastío, fijaba los mismos en el caso peculiar frente a ellos que presentaba a un hombre joven de rubia cabellera quien se hallaba prácticamente colgado de un árbol por la correa de su bolso que aún se hallaba alrededor de su torso. Solo Arceus sabría como aquella rama había resistido tal peso o como el accesorio a modo de línea de vida permanecía intacto. Porque claro, no solo no podía bajar de allí sino que enfrentaba otro problema justo debajo al nivel del suelo.
─ ¡Oigan! ¿S-son entrenador y pokemon acompañante, no? ¡Por favor, ayúdenme a bajar de aquí! ¡Llevo horas de esta forma!
─ No lo entiendo… ¿Por qué ese Snubbull parece estar aguardando justo allí? Se ve algo… molesto.
─ ¿Solo van a quedarse viendo?… ¡Que crueles, solo ayúdenme por favor!
A pesar de que esta situación seguía recordándoles un poco a lo que habían vivido el día anterior, estaba claro que no podían quedarse viendo, debían actuar cuanto antes y lo primero sería encargarse del pokemon salvaje que con toda seguridad tenía algo en contra del humano suspendido en el aire a algunos metros del suelo, las preguntas podían esperar.
A la señal, el pequeño vegetal se precipitó en dirección a quien sería su enemigo en esta oportunidad quien además le estaba esperando. El pokémon hada desvió su atención completamente hacía los recién llegados a los que había elegido ignorar segundos atrás pero que ahora debía ahuyentar en son de que deseaban interferir con sus planes. Bounsweet avanzó sin preámbulo alguno hasta dar un brinco que le llevaría por encima de la cabeza de Snubbull y con la aparente intención de rebotar en la misma. No obstante, tal suceso nunca se sucedió pues la planta giró rápidamente sobre su eje ejecutando de esta forma uno de sus movimientos conocidos.
No había tiempo de esquivar y por ende el hada de los colmillos lanzó con rapidez un cabezazo ascendente que acabó por repartir el daño de la colisión entre ambos pokemon, lanzándoles hacía atrás.
─ ¡Ahí viene, tienes que protegerte y derribar, Ninon! ─ El joven de cabellera blanca como la nieve permanecía allí de momento, de pie y firme como un poste pero vigilando el combate y elevando su voz con tal de proporcionar instrucciones a su compañera. Pudo ver desde su respetable distancia como su monstruo de bolsillo bloqueaba un ataque de mordida con Protección solo para hacerse a un lado y propulsar su anatomía con fuerza contra el flanco de su rival a quien había terminado por derribar pero sufriendo algo de daño en contraposición.
El enemigo incluso demoró en recuperarse y la oportunidad en la forma de unos segundos de ventaja fueron empleados en la forma de unas hojas afiladas que fueron lanzadas cual dardos hacía el adversario del pokémon planta. Tales impactos no harían sino debilitar considerablemente a Snubbull quien justo se traía algo peligroso entre manos que alertó a Ninon. Pero esta última acabó por desestimar el mal presagio tan pronto pudo advertir las intenciones de huir en el hada rosada.
La breve batalla había terminado con una victoria, una que quizá no habría llegado de no ser porque la planta acertó con sus proyectiles afilados primero. Incluso a esa distancia, el entrenador creyó el haber avistado como los colmillos de Snubbull habían emanado algo similar a pequeñas ascuas incandescentes.
─ Eso estuvo cerca, pero lo hiciste tan bien como de costumbre, Ninon ─ el peligro había desaparecido por el momento ahora que tras la huida de aquella criatura rosada podían recuperarse y de paso ayudar a esta persona. Duibhne tenía sus sospechas, al fin y al cabo la persona que aún se mantenía suspendida sobre el suelo concordaba en físico con la descripción que alguna que otra persona había aportado indirectamente con respecto al fotógrafo. Este hombre era lo celebre al suficiente nivel como para haber estado en boca de varios entrenadores en ese complejo de cabañas de antes ─ Aunque, ahora me interesa saber… ¿Cómo ha quedado en esa posición, señor… Roulacase?
─ Ugh… llámame solo Ringo. Y de hecho, me gustaría contarte mi situación pero, antes quisiera bajar de aquí… ¡Sin atentar contra la integridad de mi cámara, de ser posible!
─ Haha, descuide, nunca fue mi intención ahora que he confirmado tú identidad.
En cuanto Ninon había querido hacer ademán de utilizar sus hojas afiladas para bajar al hombre, este había reaccionado en que no quería poner en riesgo su herramienta de trabajo, incluyendo la correa… desde luego que así serían las cosas. Hizo falta algo de fuerza y un corte calculado con tal de ayudar al aclamado sujeto a descender desde las alturas, siendo que necesitaba beber algo de agua y sacudirse un poco la suciedad de sus prendas que para nada eran las que uno esperaría de un viajero. Aquella ropa parecía más apropiada para una ciudad que para un entorno salvaje próximo a un bosque como lo era este.
─ En fin… te preguntarás como he acabado en una posición tan vergonzosa. Si te soy sincero, estaba intentando escapar de ese pokemon subiéndome al árbol y como verás… me falta un poco de práctica ─ el varón de la cámara curiosamente y a pesar de lo que estaba relatando, parecía orgulloso de ello cruzándose de brazos pero en una expresión que dejaba ver seguridad conforme su interlocutor lo veía de arriba abajo. Claro que si, estaba diciendo la verdad.
─ Si… puedo notar lo de la práctica. Ni siquiera es la ropa apropiada para hacer este tipo de cosas e imagino solo se resbaló… ─ la observación del albino era dentro de todo correcta, pero su acompañante difícilmente dejaría que algo como eso fuera a desanimarle.
─ Ejem… mi situación de por si era un tanto precaría. No solo el entrenador que venía conmigo por alguna razón me abandonó a mitad de la noche sino que tuve que robarle una manzana a ese Snubbull, necesitaba comer algo ─ la expresión del mayor entre ambos ahora parecía haberse endurecido de repente, cual si estuviese en medio de la parte interesante de un relato ─ Menos mal que llegaste, porque es tú oportunidad para ayudarme a capturar otra de mis grandiosas fotografías, colega.
─ Me llamo Fionn. Y si, supongo que lo que le ocurrió quedará como una anécdota interesante, pero… ¿Está diciendo que le gustaría que yo fuera el remplazo de ese entrenador que le dejó por su cuenta? …ciertamente, no ha tenido un buen día y creo todo me queda mucho más claro ahora, ¿no lo crees, Ninon?
La criatura verde y rosada ya libre de todo conflicto con otros pokemon y tras escuchar el relato no había hecho más que observar al desconocido con quien ahora trataban. Incluso tras aproximarse al Roulacase y dar alguna que otra vuelta a su alrededor en desconfianza, se limitó a solo mostrar una expresión facial con una sonrisa un tanto extraña que su entrenador supo interpretar al instante. Lo que si no esperaba, era que este hombre que solo iba armado con una cámara y un anhelo, fuese a adivinar también lo que Ninon se traía entre manos.
“Ah… así que también hay tipos como estos en los bosques.”
─ No me gusta como esa pequeña me está mirando. No sé que haya dicho, pero no debe ser bueno ─ Por un momento lo que parecía un breve duelo de miradas se convirtió entonces en algo diferente en cuanto el fotógrafo simuló un recuadro utilizando los dedos de ambas manos cual si estuviese simulando una fotografía sobre aquel Boundsweet que ahora se apreciaba algo confuso ─ Aunque por otro lado, parece un pokémon fácil de fotografiar.
─ Claro que lo es. Yo de hecho he tomado varias fotos suyas hasta el momento ─ Aun si se trataba de un modelo más humilde, el dispositivo del albino en efecto había capturado varias imágenes que de seguro el no tan desconocido experto gustaría de evaluar personalmente.
─ Vaya, pues eso no suena nada mal… veamos que tenemos aquí.
Desde luego, esta pequeña colección incluía todo tipo de fotografías donde se podía observar al pokémon planta en variedad de lugares y expresiones. No había duda alguna en cuanto al vínculo que el entrenador compartía con su criatura, sin embargo, cuando de estos asuntos se trataba era fácil para Roulacase el irse por las ramas como lo había estado haciendo desde hace un par de minutos.
─ Este enfoque no está nada mal, pero con un filtro un poco más cálido luciría mucho mejor, quizá no podamos hablar de “horizonte” en esta imagen, pero la luz natural desde este ángulo… Ajam, quizá fue solo cosa del momento.
─ Tal cual… a veces solo tienes que ser espontaneo y… ─ el muchacho albino entonces recordó aquello que su interlocutor quien ahora estaba examinando algunas de las fotos había dicho antes. Por un momento casi se le olvidaba. Es más, un breve silencio parecía haber sido suficiente para que él también se percate.
─ Oh, es verdad, te había hecho una propuesta antes, ¿No? Creo que me distraje un poco, estuve horas en ese árbol al fin y al cabo ─ Tras una breve risa nerviosa a fin de guardar distancias con el entrenador, el mayor de ambos de ropaje blanco reanudaría lo que había dejado inconcluso ─ Sucede que vine a este lugar para fotografiar a un cierto pokémon. Y tal y como te había detallado, la persona que debía de acompañarme me abandonó a mi suerte y… bueno, ya viste los peligros a los que a veces uno se enfrenta.
La imagen del Snubbull apareció en la mente de ambos individuos.
─ Pues… no veo lo malo de dirigirnos juntos al bosque Novadel. De todas formas yo y Ninon pensábamos en pasearnos por ese lugar antes de llegar a Pawnest.
─ ¿Lo dices enserio? Pues eso solucionaría mis problemas… aparte se sabe que hay algunas familias habitando ese bosque. De seguro una vez haya conseguido lo que deseo, podría arreglármelas por mi cuenta. Si, suena como un buen plan ─ El joven fotógrafo chasqueó los dedos en señal de que por ahora todo parecía en orden. ─ Y desde luego, puedes tomarte esto como un trabajo, te compensaré cuando esto termine.
─ No esperaba menos, Ringo… vaya, que extraño se siente solo llamarte por tú nombre.
─ Descuida, ya te acostumbrarás, Fionn. El camino no es muy largo, pero tú Bounsweet aunque pequeño parece tener la experiencia suficiente para tratar con las criaturas del bosque en caso de que ocurra algo.
De seguro una manera de ganarse la confianza del pequeño pokemon planta era mediante unos halagos, pues de tener brazos de seguro ahora estarían a ambos lados de su cuerpo en una postura que denotaría orgullo. No había mucho más que fueran a hacer en ese tramo del camino ahora que el sendero a seguir estaba claro, aunque aún faltaba una parte crucial que el propio Fionn habría de esclarecer con una última pregunta antes de partir.
─ A propósito… ¿Cuál es tú objetivo exactamente?
─ ¿No te lo había dicho? Es simple: conseguir una impecable fotografía de un Flabébé.
[ . . . ]
Ambos viajeros en compañía de un único pokemon pronto se darían cuenta de que el ambiente a su alrededor era propio de un bosque apacible y tranquilo, era tal y como otros caminantes o conocedores lo describirían. En un sitio así, donde los arboles estaban agrupados lo suficiente como para denominarse un bosque pero sin demasiada densidad, el cantar de las aves y el arrullo de un rio cercano solo hacían pensar que aquí no encontrarían mucha oposición a medida buscaban con la mirada entre el verdor circundante.
─ El hecho de que haya familias instaladas aquí ya habla bien de este lugar… Y no los culpo por instalarse en un sitio así tampoco ─ el entrenador quien ahora tenía la oportunidad de caminar con calma por estos nuevos alrededores ni siquiera escuchaba del todo sus propios pasos los cuales eran amortiguados por el suave césped que parecía cubrir el suelo hasta donde la vista alcanzaba.
─ Así es. En teoría, estas condiciones deberían facilitarnos el tomar alguna que otra preciosa fotografía, pero─
Por un instante tanto al albino como a su compañera miniatura les pareció que la voz de la celebridad a la cual escoltaban había desaparecido por completo de un momento a otro. Era como si alguien le hubiese silenciado de forma instantánea y desde luego el par reaccionó rápidamente con tal de entender el porqué de este suceso hasta que se les hizo obvio con un solo vistazo dado. Roulacase había caído en una suerte de agujero que vaya a saber cómo o porque se encontraba allí y que por suerte ofrecía una suerte de colchón de hojas tras una caída de unos 3 metros.
─ Ringo… ¿Acaso no viste el agujero? Ciertamente yo tampoco, quien sabe, pude haber sido yo el que hubiese caído ─ Duibhne en realidad no se estaba creyendo sus propias palabras ya que el agujero era un tanto obvio, incluso estaba señalizado. Quizá era la madriguera de alguna criatura, lo cual solo acrecentaba el ansia por sacar al cliente de allí, aunque ya casi que se había caído un par de veces durante el trayecto a Novadel, sin mencionar que por su culpa el propio Fionn ya había sentido una rama de un arbusto golpear su cara. Tendría que poner más atención con tal de que el fotógrafo no fuese a lesionarse por pura torpeza.
─ Si… estaba tan ensimismado con el paisaje que me caí. Por suerte no ha pasado nada. Aunque mejor salgo ya ─ la determinación del rubio se disparó en cuanto le pareció ver a un spinarak asomarse desde un rincón oscuro del agujero. Por suerte, la gente que habitaba el bosque habían pensado en todo y una suerte de escalera improvisada con tablones claveteados existía en una de las paredes, haciendo del escape una rápida opción.
El arácnido a lo mejor había sentido que estaban ingresando en su hogar sin su permiso, eso explicaría el porqué ahora insistía en perseguir al humano que había caído allí pero que ascendía rápidamente por la escalera. Aunque era un tanto extraño… ¿De verdad eso era todo lo que necesitaba para provocar a un pokemon lo suficiente como para que este se muestre hostil al punto de perseguir a uno fuera de su madriguera? ¿Había alguna circunstancia de la cual no estaban al tanto? Fuera como fuera, esta vez el albino se adelantó y sujetó al fotógrafo de la mano con firmeza con tal de que no cometa la torpeza de resbalar y caer otra vez en el pozo. Algo que para colmo habría ocurrido sin la iniciativa y anticipación dadas.
Una vez Ringo se situó detrás del dúo de Hibiscus, el pequeño pokémon planta se lanzó a la acción con tal de confrontar a la araña a la cual atacó de inmediato con un derribo eludiendo un disparo de ceda que venía en su dirección. Aparte del daño colateral, no parecía haber nada de lo cual preocuparse aunque pese a todo Spinarak aún conservaba sus fuerzas y la propia Ninon pretendía el no ceder terreno frente al arácnido con un solo propósito que su entrenador le había comunicado.
─ ¡Bounsweet, no retrocedas! ¡Hoja afilada!
El pokemon entrenado obedeció el comando que se le lanzó, haciendo uso de esta técnica que ya bien conocía, había conseguido dirigir una lluvia de afilados proyectiles que impactaron no solo en el bicho sino también a su alrededor. El daño era mínimo, pero ahora Nini se aproximaba a su rival sin dejarle avanzar mucho más a la vez que ejecutaba un giro rápido para repeler otro de los disparos de seda en lugar de evadirlo. Dicha maniobra no le permitió evitar la ralentización pero sí que le dejó avanzar hasta golpear al rival reduciendo el efecto del ataque. No obstante, ahora el arácnido atacaría con un piquete venenoso que sería recibido con Protección de parte de su enemigo, su ataque era algo obvio considerando lo acorralado que estaba y Bounsweet aprovechó el rebote para con toda gracia dar un empujoncito al oponente con tal de hacerlo caer de regreso al agujero del cual había salido.
Spinarak estaba lastimado, por lo que era probable que no volviera a por más. Era una victoria más, aunque a estas alturas una poción era necesaria o cuando menos un pequeño descanso.
─ Eso no ha estado nada mal, ¿Está bien tú Bounsweet? ─ la preocupación proveniente del rubio quizá había tomado algo por sorpresa al vegetal quien ya no tenía duda alguna de que Ringo parecía un buen hombre, aunque no dejaba de ser algo torpe.
─ Por suerte lo está, quizá esté un poco cansada pero solo tiene que quitarse un poco la seda de encima. No hubo piquetes venenosos hoy. Podemos continuar…
Tal y como se había dicho, el vegetal bajito ahora era ayudado por su entrenador a quitarse un poco de esa seda de araña que había quedado adherida a su anatomía. Mientras tanto, el pokémon sintió la necesidad de comunicar a Fionn que no se sentía del todo bien… no le dolía nada ni había sido envenenado, pero una sensación extraña estaba perseverando en su cuerpo. Ninguno de los dos, ni humano o criatura entendían bien a qué se debía esto que Ninon describía como mejor le era posible… pero tampoco tuvieron tiempo para pensar demasiado en ello. Tenían compañía imprevista.
─ Buenos días. Veo que tuvieron algunas dificultades con ese agujero en el suelo. Qué bueno que están bien ambos ─ Una mujer quien con toda probabilidad era habitante de aquel bosque se había acercado al par de viajeros con tal de conversar. Dada la proximidad de ambos a aquel pozo en el suelo, incluso con las advertencias cercanas quizá había despertado en ella cierta preocupación. Se apreciaba encima de la correa de su bolso la presencia de una pokeball, dando a entender que tenía un medio para defenderse ─ Si me preguntan el porqué de mi observación… pues, ese hombre de allí tiene algunas hojas y un poco de seda de araña en sus ropas.
─ Oh vaya, que desastre y es uno de mis mejores atuendos…─ el aludido fotógrafo tan pronto le hicieron notar el desperfecto se había puesto a solucionar el problema con sus propias manos conforme recibía una mirada extraña de parte del albino y su pokemon.
Ambos de seguro pensaban que era inevitable que aquel sobretodo blanco de alta calidad fuese a quedar dañado luego de tantos encuentros cercanos con el suelo que el rubio sostenía. Eso sin mencionar que su trabajo le llevaba a esconderse entre ramas y arbustos… pero claro, alguien de su fama de seguro podía comprarse una vestimenta de ese precio cual si fuera nada. Ese simple pensamiento hacía que sus acompañantes lo miren con cierto recelo.
─ Te he dicho antes que debiste traer algo más apropiado… ejem. En todo caso, si, mi acompañante ha pasado un mal rato pero estamos bien. Me llamo Fionn y el es Ringo Roulacase. Solo estábamos de paso ─ El entrenador se presentó ante la desconocida quien desde luego se sorprendió un poco al escuchar ese segundo nombre.
─ Oh vaya, imaginaba que el señor Ringo iba a situar su atención en este bosque tarde o temprano. Ni siquiera lo reconocí al inicio, que despistada fui ─ la fémina de cabello largo trenzado y cobrizo en tonalidad, piel clara y ojos verdes se llevó una mano a los labios en un intento por disimular una risa leve ante la situación ─ Un gusto conocerte Fionn. Y a usted también, señor Ringo. Pueden llamarme Jodi.
─ Por favor, solo llámeme Ringo. Por alguna razón me siento algo viejo cuando me llaman “señor”, apenas si tengo 30 años ─ la aclaración era algo necesario para el “señor” fotógrafo quien ahora desprovisto de imperfecciones en su ropaje, se dignó a interactuar con la recién llegada con algo más de dignidad ─ Pero dejando eso de lado. También es un gusto conocerle, Jodi. De seguro ya lo ha intuido, pero estamos aquí por unas fotografías… Fionn aquí es quien me protege.
─ Ya veo, tiene todo sentido. De seguro ese encantador pokemon ha de ser mucho más fuerte de lo que aparenta ─ El cumplido desde luego que había levantado un poco los ánimos de Ninon, quien estaba encantada de que fueran a notar su presencia incluso cuando solo se había limitado a observar los acontecimientos ahora que ya no debía de luchar ─ ¿Les gustaría descansar un momento en mi cabaña cerca de aquí? Ciertamente iba de camino cuando escuché unos sonidos inusuales que me trajeron hasta aquí con ustedes.
─ Eso en verdad nos gustaría. Se lo agradecemos ─ El entrenador solo necesitó dar un vistazo para identificar que en efecto, se habían alejado un poco del sendero que habían estado recorriendo antes, adentrándose un poco en el bosque. Desde luego, era parte del trabajo que estaban realizando pues difícilmente encontrarían al pokemon floral objetivo solo manteniéndose por los caminos señalizados. De seguro la vivienda de Jodi estaría en las proximidades.
. . .
El recorrido que ahora el trío seguido de un pokemon habría de recorrer sería breve y desprovisto de peligro alguno, nada que fuera a sorprenderlos considerando el ambiente agradable que podía oírse y respirarse en las inmediaciones. El par de viajeros no podía sino hacerse una pregunta, ¿Era la totalidad del bosque de Novadel así de pacifico? Quizá solo habían tenido la mala suerte de encontrarse con un Spinarak malhumorado, nada raro considerando el infortunio natural que ambos varones cargaban consigo de forma innata. Quizá obtendrían más información de mano de la moradora del bosque quien no demoró en conducirle a una modesta cabaña situada en un claro del vistoso lugar.
La vivienda a pesar de todo se podría describir como un sitio acogedor, incluso tenía en el exterior un pequeño jardín que albergaba desde flores hasta algunos vegetales para el consumo. Allí el par se conformaría solo con una taza de té o café respectivamente acompañados con algunos aperitivos sencillos. Todo esto se sucedía mientras pretendían comentar brevemente el motivo de su visita a este apacible bosque, incluso cuando Roulacase por un instante había comenzado una conversación sobre su pasatiempo y trabajo que tanto le apasionaban.
Sin embargo, entre estas charlas que pretendían pasar el rato y quizá también romper el hielo, lo importante llegó.
─ De modo que quieren fotografiar un Flabébé… no me sorprende. Es de las criaturas más bellas que se pueden encontrar en este bosque, aunque no son precisamente fácil de hallar ─ Sin lugar a dudas cualquier información que la propia Jodi fuese capaz de aportar les vendría de maravilla. Como habitante del bosque, de seguro estaba enterada de mucho de lo que sucedía en los alrededores.
─ Imagino que ni siquiera la proximidad con viviendas humanas diseminadas por este bosque ha sido suficiente para que se muestren ante las personas con confianza ─ Fionn fijo su mirada por un instante en su acompañante pokemon quien se había sentado cómodamente sobre la mesa, su pequeño tamaño prácticamente hacía ver la superficie del mueblo como algo vasto y suficiente ─ Supongo que por su pequeño tamaño han de ser algo tímidas, sin mencionar que recuerdan a las hadas de los cuentos.
─ ¿Verdad que si? Por eso mismo estoy seguro de que una fotografía de un Flabébé puede tener un valor increíble ─ en cierta forma, comprobar que el entusiasmo de Ringo seguía ardiendo como una llama inextinguible era una buena señal. Al fin y al cabo la motivación era importante a su manera.
─ Si, es tal y como dicen. Son un poco esquivos, aunque es cuestión de estar atentos ante la presencia de flores, sobre todo las más bonitas que puedan encontrar… dicen que el que busca encuentra, ¿A que si? ─ la dueña de aquella cabaña desde luego que compartía un poco ese entusiasmo que el fotógrafo y su protector demostraban. No podía considerarse a sí misma habitante de ese bosque si no le fuera a gustar todo ese verdor que le rodeaba. Sin embargo… tenía que haber más peros en este trabajo ─ Sin embargo… les recomiendo tener cuidado si encuentran alguna zona con arboles dañados o incluso cortados.
─ ¿Existe una zona asi en este bosque? ─ Fionn preguntó aquello con cierta sorpresa e interés, ya se había preguntado antes si todo el bosque era una gran masa de arboles homogénea o si había otras zonas en sus profundidades. Pero esto… no parecía natural.
─ Como habrás intuido, no es natural ─ la fémina negó con la cabeza en señal de desaprobación ante el recuerdo de cómo dicha zona del bosque había sido afectada ─ Es algo reciente, de hecho estábamos por proponer una petición oficial para que algún entrenador fuera capaz de solucionar ese problema. Creemos que hay un pokemon peligroso rondando el bosque recientemente… solo pensaba en advertirles antes de que se fueran.
─ Lo tendremos en cuenta… Y quien sabe, a lo mejor mi amigo Fionn aquí pueda encargarse del asunto ─ confiado en que todo saldría bien, el elegante fotógrafo quiso esbozar una sonrisa que fue secundada por Duibhne. Este último entendía que incluso ante ese peligro latente, tampoco querían echar por tierra ese ambiente cálido y feliz que esta cabaña les había provisto.
“Así que ya somos amigos. En fin, pese a su fama no parece un mal sujeto después de todo. Dejando de lado esas caídas e infortunios, se esfuerza por mantener su dignidad.”
─ Tendremos cuidado, señorita Jodi. Le agradecemos por todo.
Tomando en consideración el rumbo que habría de tomar, el albino no solo agradeció la advertencia de la moradora del bosque sino que además se despidió de ella apropiadamente esperando que a lo mejor, en un futuro, fuese a reencontrarse con ella si decidía volver al bosque en un futuro. No era un mal sitio y el hecho de conocer a alguien aquí no le vendría mal en algún mal momento que pudiese llegar a vivir por las cercanías. La situación en cambio era diferente para Ringo, quien había llegado a un acuerdo para, una vez conseguida la imagen que tanto deseaba, regresar y hospedarse por una sola noche antes de regresar a sus andadas. De esta forma, Fionn podría continuar con sus andadas sin la necesidad de preocuparse por la seguridad de su protegido.
Tomando en cuenta algunos sitios donde se habían avistado a los encantadores pokemon hada en forma de flor, un dato suministrado por Jodi, el par acompañado por la pequeña Ninon finalmente reanudaría su búsqueda.
[ . . . ]
Armados únicamente con unos pocos puntos de avistamiento que el entrenador había apuntado en su Multinav, los pasos del trió ahora iban guiando su avance a través del bosque a medida observaban con cuidado sus alrededores. Su tarea ahora era un tanto simple, debían de mantener los ojos abiertos ante la presencia de flores, con lo cual había incluso una buena selección de pokemon tipo planta que serían avistados en el proceso. No era nada inusual, puesto que en un ambiente tranquilo y pacifico como este, ya se habían topado incluso con un Sunkern y avistado a un Sunflora en la distancia. No eran las criaturas que estaban buscando, pero desde luego que Roulacase no desistiría de tomar fotografías de estos ejemplares igualmente llamativos y encantadores.
Sin embargo no solo estaban pendientes del estado de la vegetación a su alrededor sino también de la actitud de algunos pokemon de este bosque. Todo se remontaba a algo más que Jodi les había dicho con anterioridad antes de que fueran a abandonar su pacifica morada.
“Si me lo preguntan, apostaría a que esto no es de origen pokemon. Ellos… ellos no son malvados por naturaleza, este tipo de daño huele a manos humanas moviendo los hilos.”
─ Aún sigo pensando un poco en esas palabras que Jodi nos dijo en forma de hipótesis… aunque no creo que tenga mucho sentido darle vueltas cuando sabemos tan poco ─ La mirada del albino en esos momentos se encontraba fija en algún punto distante a medida el ritmo de sus pasos se mantenía en un andar lento pero constante. Era en situaciones así donde su pokemon se enfocaba en vigilar al humano diestro con la cámara pero torpe con sus pies por si acaso.
─ Concuerdo… en teoría algunos pokemon estaban algo afectados por lo que sea que haya provocado eso con los arboles. Pero se supone que son solo algunos y bastaría con que nos alejemos de la zona afectada, ¿No? ─ el rubio contribuyó con aquel breve resumen de la situación en vista de que su entrenador quizá se estaba distrayendo con algo que no valía la pena. De cualquier manera, su tarea actual no se alineaba con ese tipo de problemas ahora mismo.
─ Hmm… tienes razón. Creo que por el momento estaremos bien, ya luego habrá tiempo para meditar al respecto ─ fue entonces que el entrenador se detuvo en seco… ¿Qué era eso que estaba viendo a tan solo unos treinta metros entre los arboles? ─ Veo algunas flores un tanto llamativas en ese lugar.
Su compañero de melena dorada se giró emocionado ante la idea de encontrar al ejemplar que estaba buscando, por lo que observó en la misma dirección que su guardián señalaba. En efecto, podían observar algunas flores de varias tonalidades siguiendo ese camino… sin embargo ninguna parecía ser un pokemon. Se detuvieron un momento intentando ocultar su presencia la mayor cantidad de tiempo posible entre unos arbustos cual cazadores que vigilaban cada movimiento de una presa. Pero nada parecía señalar que estas flores iban a moverse de una manera que fuese a revelar una identidad inesperada, eran solo plantas.
Incluso cuando la presencia de un Bellossom había compensado un poco ese tiempo perdido, el par de entrenadores tuvo que continuar con sus andadas tras observar ya 2 de los 3 puntos de avistamiento señalados. Poco quedaba por hacer salvo depositar su fe en ese último sitio a revisar cuya locación se hallaba al pie de una colina.
Pero eso que alcanzarían a ver una vez llegaron a la escena… ¿Era eso un pikachu? Claro que lo era, aquella anatomía amarilla, mejillas rojas en forma de círculo y esa cola que recordaba a un relámpago. Todo esto señalaba la presencia de este roedor eléctrico que al igual que ellos parecía estar buscando unas flores o más bien, jugaba con unas que acababa de encontrar. Por un momento solo estaba olfateándolas, cual si este pokemon solo estuviese en busca de una fragancia agradable con la cual alegrar su día… sin embargo, la sorpresa llegó inesperadamente cuando una de estas flores, una de color azul se tambaleo de una manera antinatural impropia de una planta cualquiera.
No había duda… eso era… ¡Un Flabébé!
─ Es bellísima… ¡Es definitivamente lo que buscaba…! ─ se notaba en las facciones del fotógrafo que en efecto estaba emocionado al haber encontrado eso que anhelaba hallar desde un inicio. Fionn no hizo sino sonreír un poco ante lo que veía también y quizá sabiendo que al fin habían dado con su objetivo… pero quizá no habían sido lo suficientemente cuidadosos.
Era cierto que la criatura floral y hada no se había percatado aún del par de humanos que le espiaban entre los arbustos, pero el pikachu de alguna manera se había percatado gracias a sus sentidos algo más agudos… ¿La razón? La típica que ocurría en este tipo de escenografía forestal, el fotógrafo había pisado por accidente una rama seca a sus pies que se había quebrado al medio produciendo con ello un sonido. Tímida por naturaleza, el hada comprendió lo que ocurría y emprendió su huida mientras que el roedor hacía lo mismo aunque en otra dirección completamente diferente.
─ ¡Oh no! ¡Vamos o se vamos a perderla! ─ Fionn ni lento ni perezoso tomo la mano de su protegido para evitar que fuera a resbalarse o caerse en un momento tan importante y echó a correr tan rápido como pudo entre el suave césped conforme esquivaba algunos arbustos en su camino. Ninon se mantenía al frente debido a su condición, siendo que ella no debía de cargar con nadie y era un tanto más ágil que sus acompañantes humanos.
Pese a todo, el Flabébé azul tan llamativo en su tonalidad como para distinguirle desde una buena distancia poco a poco iba alejándose de ellos pese a sus esfuerzos hasta que en un punto determinado acabó por desvanecerse por completo… ¿Acaso la habían perdido?
Este nuevo contratiempo y quizá mal giro de los acontecimientos de seguro que provocó una respuesta negativa en el caso de Roulacase.
─ Yo y mi torpeza… tenía que echarlo a perder de esa forma. ¿Ahora cuánto tiempo más estaremos buscando en este bosque?
─ No te desanimes, estoy seguro de que no pudo haber ido lejos… hay que seguir buscando a ver que encontramos, no es tú culpa. A cualquiera pudo haberle pasado ─ Duibhne era ahora quien trataba de mantener una actitud positiva, como solía hacer o mejor dicho, como debía de hacer. Bien sabía su pokemon acompañante que su pasado y su relación con el fracaso podían llegar a golpear su autoestima, pero no ahora. No iban a desanimarse solo porque un hada se les había escapado, claro que no.
Justo cuando el fotógrafo había empezado a creer en aquellas palabras de ánimo, negando con la cabeza cual si intentase dejar a un lado su desanimo y sacudírselo de encima, algo más estaba por ocurrir. Casi cual si esas palabras optimistas fueran el acto de inicio a algo mucho más grande, el par alcanzó a vislumbrar como Bounsweet ahora daba saltos en el lugar donde se hallaba ahora detenido a tan solo un par de metros intentando llamar la atención de los humanos. Pronto entenderían de que se trataba: era el aroma. El pokemon planta había sido capaz de captar un aroma dulce propio de la criatura que buscaban siendo capaz de seguir un rastro.
Animados ante este descubrimiento, los pasos les llevaron a un sitio relativamente cerca a tan solo unos cinco minutos a caminata ligera… era… ¿Una cueva? Sin lugar a dudas no esperaban que la fragancia fuera a conducirles hasta allí, incluso llegando a dudar de si Ninon estaba confundida o si estaba en verdad segura de lo que afirmaba. Pero no había duda… al fin y al cabo, ¿Qué clase de entrenador era Fionn para dudar siquiera por un momento en cuanto a algo que su amiga pokemon le dijera?
─ Vayamos por allí, confío en lo que Ninon está diciéndonos.
Aquella afirmación de parte del albino había sido definitiva y el detonante que condujo al par de humanos ante una visión de lo más espectacular. Para su sorpresa la cueva no solo era muy poco profunda sino que conducía por debajo de un gran árbol poseyendo tan solo unos 10 metros de recorrido cual si fuese una suerte de túnel. Del otro lado, la salida estaba cubierta por una cortina de plantas colgantes que ocultaban un precioso claro repleto de flores… solo que no todas eran flores ordinarias.
Tal y como imaginaban, se trataba de una colorida alfombra de flores de lo más coloridas entre las cuales se paseaban cuando menos unos 20 o más ejemplares de Flabébé… acababan de encontrar un lugar de reunión probablemente secreto para estos pokémon. Un claro rodeado de una pared de árboles muertos pegados entre si que ocultaba semejante panorama de los ojos humanos.
La sonrisa que ahora gobernaba las facciones de Ringo hablaba por si misma de su felicidad, esto sin duda haría una fotografía de las más bellas que había tomado. Todo un logro para una travesía como aquella. Solo que esta vez no se permitiría meter la pata ni tampoco el entrenador a su lado iba a permitírselo.
─ Es hermoso… casi hasta deseo acercarme para saludarles y que me reciban alegremente entre ellos. Pero es tal y como dicen… ¿No lo crees? Algunas cosas son preciosas justamente porque no podemos conseguirlas ─ Ante aquellas palabras inspiradoras que habían brotado de los labios del fotógrafo en un momento así, el entrenador no hizo sino asentir en silencio conforme le veía trabajar.
─ Tal cual… hay cosas que están mejor sin que nosotros nos entrometamos.
. . .
El viaje con el objetivo de capturar tan gloriosa y hermosa imagen había llegado a su fin. Y desde luego, no había sido tan solo un fotograma sino que el propio Roulacase había capturado varios de ellos utilizando una variedad de filtros y enfoques. Habían completado la tarea que los había llevado a ese bosque en primer lugar, por eso mismo incluso cuando estaban emprendiendo ya el camino de regreso se podía respirar una gran paz en el par de humanos que resonaba con la emanada por el mismísimo bosque. Podían relajarse y caminar por los senderos señalados sin la necesidad salirse de los mismos buscando criaturas.
Pero era en este cruce que ahora se encontraba a la vista y próximo a la dupla que habrían de tomar caminos diferentes. Desde luego, habrían de intercambiar contactos desde que al parecer el entrenador había demostrado lo que valía junto a su pokemon y dentro de todo habían trabajado bien en equipo. La celebridad de la fotografía estaba más que agradecido por un objetivo más que había podido cumplir y pensaba demostrarlo generosamente a su acompañante.
─ Ten Fionn, te lo has ganado. Creo que esas fotos que he tomado hoy lo valen con toda seguridad ─ el hombre del traje blanco extendió la mano con tal de hacer entrega de la recompensa según lo acordado. El muchacho tan solo 5 años menor no esperaba menos viniendo de alguien como Ringo, pero tampoco pudo contener su satisfacción en la forma de una sonrisa.
No solo era una buena suma de dinero -1040 Pky- sino también una maquina de movimiento para pokemon o TM como solía abreviársele. Algo que le sería útil en un momento dado, pero que viendo con más detenimiento no podría utilizar en lo pronto.
─ Gracias Ringo, de verdad lo aprecio.
─ Hmhmhm, lo mismo digo mi amigo. Espero te sea útil sea cual sea el uso que le des. Ya que como podrás adivinar, yo no puedo utilizarla ─ el hombre negó con la cabeza, pero incluso considerando su situación, había comenzado a plantearse al menos por instante la idea de obtener un pokemon a futuro. No era una mala idea.
─ De cualquier manera, ahora regresarás a la casa de Jodi, ¿No es así? ¿Seguro que no…?
─ Oh no, creo que ya has hecho bastante por mí. Descuida, es solo un tramo corto por el sendero seguro… estaré bien.
─ De acuerdo. En ese caso, hasta que nos veamos otra vez, señor Ringo.
─ Te digo que me llames solo Ringo, Fionn. Aunque sé que solo lo estás haciendo para molestarme… está bien. Hasta otra, compañero.
De esta forma, el par tomaría finalmente rumbos contrarios. El camino tomado por Fionn le llevaría fuera del bosque en dirección a la ruta más directa hacía Pawnest. En tanto, de seguro el fotógrafo tendría al menos alguien con quien platicar sobre su trabajo que tanto le apasionaba antes de encontrar de seguro alguna maravillosa idea para capturar bajo el lente de su cámara.
. . .
Lo que Fionn ignoraba tanto como su acompañante vegetal pese a todo, era que una experiencia clave en este viaje para convertirse en entrenador aún aguardaba por él a medida recorría ese sendero del bosque. Este momento que marcaría un antes y un después se acercaba cada vez más con cada paso que daba. El muchacho parecía inmerso en sus pensamientos mientras confiaba en la seguridad que ese camino le ofrecía, el verdor de los arboles que se mantenía esplendido poco a poco comenzaba a torcerse y a mostrar señales de que algo no estaba bien. Para cuando el varón pudo advertir lo que estaba sucediendo, ya era tarde, por un momento de seguro pensaba que en esta ocasión ningún detalle iba a escapársele. Pues ahora sí que se había detenido en seco para observar bien los alrededores…
Era allí… se había topado con ese montón de arboles en una amplia extensión de al menos 30 metros a la redonda que mostraban señales de maltrato. Era cual si alguien hubiese tratado de tirarlos abajo con un hacha o un machete afilado pero de una manera algo errática e incluso torpe. Los arbustos estaban recortados en extrañas formas y los ejemplares arbóreos más jóvenes y delgados estaban quebrados y tendidos en el suelo.
Muy por el contrario a lo que Duibhne pensaba, ya un detalle se le había escapado y su pokemon se lo estaba señalando: estaba parado en una de las huellas del culpable.
─ ¿Qué… es esto? Es una huella y sin lugar a dudas es de una criatura de un buen tamaño. No creo que sea muy grande, pero tampoco es pequeña ─ el humano inspeccionó la marca en el suelo dejada por la extremidad inferior de un pokemon. Su pokedex estaba analizando este indició conforme Bounsweet y él tenían la mirada fija en algo presente en el suelo de césped a unos metros ─ El pokedex se va a demorar un par de segundos más… pero, ¿Es eso un liquido? Parece una especie de químico… su color es algo antinatural.
La presencia de aquella sustancia purpurea en el suelo, sin embargo, no era la mayor de sus preocupaciones ni tampoco la sería en un momento crítico como el que estaba a punto de llegar.
[Pokemon identificado: se trata de Scy--]
Quizá en ese preciso instante el entrenador no tenía idea de lo afortunado que era al tener a Bounsweet de su lado vigilando los alrededores incluso cuando el peligro estaba próximo a aparecer para lastimar de gravedad al Duibhne. Era feroz como una bestia y veloz como el viento. El sonido de un arbusto apenas si había llegado a los oídos de los presentes cuando otro ruido del mismo aire siendo atravesado por un filo trajo consigo una inminente calamidad. Aunque para frustración del atacante, el pokemon planta que estaba alerta consiguió empujar a su dueño por medio de un cabezazo, una maniobra brusca pero necesaria que le había ahorrado una buena visita al hospital más cercano.
Todo había ocurrido tan rápido que ni siquiera había tenido tiempo de escuchar la información que su pokedex le había dicho, pero el humano solo necesitaba ver hacía adelante para entender la situación en la que se encontraba. Estaba cara a cara con el causante de esta devastación, un pokemon de un verde vibrante armado con dos cuchillas afiladas en cada brazo, un Scyther nada más ni nada menos.
─ Bounsweet… te lo agradezco, eso ha estado muy cerca. No voy a quejarme, aunque si que tienes fuerza cuando te lo propones ─ el albino incluso en esa situación elogió la determinación de su pokemon conforme se erguía en una postura defensiva y atenta ante cualquier otro movimiento de su agresor ─ Ahora… ¿Qué haremos?
El pokemon enemigo no era un adversario como cualquier otro… estaba claro que tenía la ventaja en cuanto a habilidades y tipo, sin mencionar que Ninon ni siquiera había progresado a su siguiente forma… ¿Podían siquiera ganar en caso de hacerle frente directamente? El terreno era un desastre, cubierto de obstáculos como arboles inclinados, cortados o restos de vegetación diseminados que entorpecerían el movimiento. No era el caso del guadañero que podía volar por muy breves periodos de tiempo. Lo más lógico era escapar, pero… el químico que habían visto antes, el comportamiento inusual de esta criatura y las palabras de Jodi. Estaba claro que este ser que ahora solo pensaba en atacarles no estaba comportándose de esa forma por propia voluntad.
“En verdad, no sé porque estoy tomando estos riesgos. Debo haber perdido el juicio. Esos ojos, no puedo ignorarlos. Pero además…”
─ Bounsweet, prepárate para dar batalla. Hagamos esto ─ el entrenador había tomado una decisión, no iba a abandonar a este pokemon, iba a ayudarlo. Ya que estaba allí, iba a intentarlo lo mejor que podía incluso si contaba con la posibilidad de huir, buscar ayuda y dejar que otro haga el trabajo por él. Era ahora o nunca, el oponente que tenían enfrente era rápido, fuerte y no iba a esperarles por siempre.
Incitado por la determinación de su entrenador y por su propia personalidad desafiante, Ninon no temió por ella misma sino por el bien de su compañero humano. Iba a ganar para asegurar su bienestar y para demostrar eso mismo que ahora también le impulsaba tanto a ella como a él.
“Yo sé que puedo.”
El vegetal reaccionó siguiendo el movimiento de su adversario con la mirada, el combate había dado inicio en cuanto la mantis tras observar brevemente los alrededores y reconocer a sus víctimas, se impulsó hacia adelante con tal de quitarse de encima a ese estorbo de hojas verdes enfrente suyo. No obstante lo que tenía en mente nunca llegó a ser una realidad, su oponente se había escurrido gracias a su pequeño tamaño consiguiendo realizar un giro rápido a corta distancia en su contra que había dado en el blanco haciendo que la criatura retrocediera pero a cambio de enfurecerle. Bounsweet fue incapaz de bloquear un golpe de su enemigo quien de un momento a otro aumentó su velocidad en un ataque rápido que se llevó puesta su anatomía por delante lanzándole contra un árbol destajado.
El cuerpo de Bounsweet se estrelló de lleno contra aquel tronco cortado arrancándole un solo monosílabo, una expresión de dolor, algo de lo cual no tendría demasiado tiempo para recuperarse. Su agresor iba de nuevo hacía ella, incapaz de quitarse esa única idea que rondaba su cabeza: aplastarla junto con su entrenador. La mirada maliciosa de la mantis no hacía más que disminuir las defensas que el pokemon planta pudiese constituir, casi cual si por breves momentos fuese capaz de intimidarle.
─ ¡Protección! ─ Ninon rápidamente fue capaz de crear una suerte de barrera para defenderse del ataque que nuevamente no había podido seguir del todo con la mirada. Una defensa que había impedido daño alguno justo a tiempo, pero que lamentablemente no iba a salvarle dos veces ─ ¡Hoja afilada!
Sin desperdiciar un solo segundo, el ataque de la valiente criatura más bajita fue lanzando en una ráfaga de hojas filosas que ahora no se estrellaban contra un enemigo estático, sino contra las navajas en ambos brazos de un ser agresivo que estaba en pleno contraataque. El daño había sido mutuo, pero estaba claro que la mantis resistiría más debido a sus mejores atributos… ¿Siquiera sentía dolor? Ninon se había visto obligada a retroceder mientras que el insecto apenas se había inmutado pese a las heridas, pero sin lugar a dudas no había más distancia que cubrir hacía la retaguardia.
Las condiciones no habían cambiado: Ninon seguía acorralada contra aquel tronco y siendo forzada a tomar una medida desesperada. En una maniobra agresiva pero necesaria, el pokemon de tipo hierba se había lanzado de frente consiguiendo desestabilizar a la mantis con un golpe en sus piernas para luego embestirle con fuerza y tumbarle. Un ataque de derribo era todo lo que le quedaba pero que había provocado algo de daño colateral. La idea de someter a un pokemon así de grande, sin embargo, era un poco ingenua.
Una patada había sido todo lo necesario para apartar al vegetal el cual nuevamente había salido despedido aunque a una distancia más corta hacía atrás.
─ ¡Ninon! ─ El entrenador se precipitó hacía su amiga. Nada la importaba en esos momentos salvo el tomarla entre sus brazos e incluso arrepintiéndose un poco por la decisión que había tomado. Acaso, ¿era este el final?
Los brazos del humano apenas si alcanzaron a rozar la anatomía de su pokemon cuando sintió como era embestido velozmente por la mantis haciendo que saliera despedido hacía atrás. Fionn ni siquiera comprendió el que ahora estaba rodando colina abajo entre restos de ramas quebradas, cortadas y arbustos, no había visto esa ladera de césped antes debido a la destrucción que ese espacio de bosque presentaba. Pero eso poco le importaba ahora… sus ojos solo podían ver mientras se alejaba de allí rodando involuntariamente como su pokemon, que había visto esa agresión hacía su entrenador se ponía nuevamente de pie para encarar al insecto y como este dejaba salir un alarido alzando ambas navajas.
. . .
El silencio era ahora todo lo que podía escucharse en ese sitio. Era la ausencia de sonido que ni siquiera el aullido del viento podía rellenar, ni los lejanos cantos de los Nincada o el murmullo de un Hoot Hoot… nada podía oírse conforme esos ojos volvían a abrirse. Primero lentamente y luego de golpe al rememorar lo que había acontecido, tan solo había quedado algo mareado por el golpe. Si, esa golpiza que demostraba cuan superior era un pokemon cuando atacaba sin miramientos a un ser humano.
¿Se había golpeado la cabeza contra un árbol seco y tumbado en el suelo? Ese parecía ser el caso, pero lo peor de todo y que ahora ocupaba la totalidad de su atención era el percatarse de que no veía a Bounsweet por ninguna parte… Y lo que es peor, ese sonido que ahora comenzaba a hacerse audible cual si la proximidad de su fuente fuera mermando estaba a punto de revelarse.
Era ese pokemon otra vez… ¿Por qué? ¿Qué llevaba a un pokemon salvaje como ese a atacar de esa forma tan agresiva no solo a otras especies sino también a humanos así como al propio bosque que le rodeaba? Scyther estaba de regreso y aunque presentaba algunas señales de daño estos eran insuficientes como para derrotarle o entorpecer su andar siquiera un poco. La imaginación del humano solo podía hacerle ahondar en sus pensamiento sobre que terrible destino se había cernido sobre Ninon. Pero incluso en esas circunstancias… quería creer que podría encontrar una salida a esto, ceder ante el miedo y la desesperanza sería lo peor… ¿Verdad? Ya había vivido eso con anterioridad y se había prometido, propuesto, que no volvería a ser arrastrado por esa corriente.
Su cabeza le dolía así como su cuerpo por el golpe, pero no iba a irse de allí sin Ninon o sin salir de allí victorioso. Era un primer paso, solo eso, uno doloroso pero que había tomado por iniciativa propia incluso sabiendo los riesgos… era un tonto aceptando esa responsabilidad.
─ Ya fue suficiente de ese comportamiento tan peligroso… ¿ahora me quieres desvivir a mi? ─ El humano se había erguido nuevamente para enfrentar este peligro pero… ¿Qué podía hacer al respecto? No mucho y sin embargo ahí estaba, pensando sus palabras pensando que a lo mejor llegarían a provocar algún efecto ante esta criatura sumamente hostil y despiadada. Pero él quería creer en esa posibilidad que aún podía ver en esos ojos.
Fue entonces cuando las cuchillas de un momento a otro se movieron, se acercaron a su objetivo y en un breve instante que a ojos del humano pareció una eternidad pudo sentir como ese filo inmisericorde había llegado a su brazo provocándole un corte superficial en el mismo. La sangre caliente ahora resbalaba por aquella cuchilla a plena vista de la mantis quien para sorpresa del propio Fionn se había detenido… eso desde luego que le había dolido. Pero pese a todo se mantenía allí firme, comprobando con cierto alivio que su juicio no estaba errado desde un inicio.
Scyther se quejaba, su voz que con toda certeza albergaba un tono cargado de furia ahora por momentos se asemejaba más a un lamento. Uno que el humano quiso comprender cuando, contra todo pronóstico de su agresor, apoyó su mano en el dorso desde esa misma cuchilla que aún seguía presionando débilmente contra su carne.
“Puedo notar que tú juicio se encuentra nublado debido a todo ese odio que te aqueja… ¿No es eso precisamente lo que te está ocurriendo?”
Por un momento esos ojos parecían haber recuperado ese brillo característico que solían tener mucho antes de cierto suceso desafortunado. Estaba escuchando las palabras de esta persona que incluso frente a su furia desenfrenada no le temía, sino que intentaba ayudarle.
“Después de todo, aún tienes esos mismos ojos tristes de antes…”
Scyther permanecía inmóvil, sus ojos parecían estremecerse a medida esa fuerza con la que había impulsado sus navajas menguaba. El humano frente a él había estado en lo cierto, parecía querer ayudarle y comprendía su situación en cierta medida pero… ¿Por qué le estaba atacando? No lo sabía… hace ya un par de días que nada tenía sentido. Esa persona, ese ser humano era más débil que él, estaba desarmado y no tenía intenciones de luchar… entonces, ¿Por qué? ¿Por qué?
Esa misma pregunta se repetía una y otra vez en la consciencia del gran insecto sin que pudiese obtener una respuesta a ello. Pero eso era suficiente, no solo ya no podía detenerse siendo que esa furia comenzaba a invadir su mente y dominar su instinto… sino que había permanecido ignorante ante un breve destello de luz a sus espaldas. Había fijado tanto su atención en este humano que no había notado esa señal en la distancia justo detrás, siendo que el origen de esa luz se acercaba rápidamente…
Justo cuando el insecto estaba a punto de reanudar su ataque, retirando su navaja pero volviendo a alzarla con tal de asestar un golpe, pudo sentir como su costado era forzado hacía un lado por un potente puntapié que había conectado con éxito en su anatomía desde atrás.
Los papeles se habían invertido. Ahora era Scyther quien había salido casi despedido contra un arbusto debido al fuerte impacto que estaba cargado con un enojo considerable y una voluntad renovada. Esa criatura aunque nueva ante sus ojos fue reconocida al instante por el entrenador malherido que le observó durante ese corto lapso con una sonrisa, se alegró de verle sana y salva otra vez. Una sola lágrima resbaló por su mejilla.
─ Ninon… cuanto me alegro.
El pokemon de hierba ahora encarnando una nueva apariencia pronuncio algo en esa lengua propia de las criaturas como ella pero que pese a todo y gracias a su conexión, el humano había podido interpretar casi a la perfección. Era cual si estuviese diciendo…
“¿Estabas a punto de darte por vencido? No en mi turno… Nosotros podemos, ¿Recuerdas? No lo dudes.”
Su entrenador ante tales palabras aunque interpretadas pero ciertas solo pudo responder con un “Así es” en toda sinceridad y complicidad. Scyther ya estaba de regreso y esto aún no había terminado pero ahora confiaban mucho más en sus posibilidades de victoria.
El enfrentamiento acababa de reanudarse cuando el insecto no perdió ni un solo instante al cargar con todas sus fuerzas en contra de esta nueva amenaza. Las navajas fueron esquivadas por poco, provocando un roce dañino en el pokemon planta quien incluso lastimado aprovechó la proximidad para conectar un segundo puntapié. El golpe de ala que vendría como contraataque sin embargo no fue demorado en lo más mínimo incluso con este nuevo impacto sobre la anatomía de Scyther que ya comenzaba a mostrar señales de desgaste.
Steenee fue lanzada hacía atrás pero manteniendo su compostura, ella estaba mucho más herida que su rival pero… ¿era esta quizá su estrategia? El insecto lanzó una nueva mirada maliciosa antes de reanudar la ofensiva, sus piernas se movieron velozmente por el terreno ignorando los obstáculos que eran arrastrados gracias al impulso adicional de sus alas. Su velocidad se incrementó y estaba claro que un ataque rápido era inminente e inevitable, sin embargo iban a jugar el mismo juego que el enfurecido rival.
─ ¡Ahora! ¡Azote! ─ El impacto no se hizo esperar, el cuerpo de la mantis dio de lleno contra el de su enemiga produciéndole daños instantáneos y arrastrándole un par de metros producto del impulso pero ni así fue capaz de hacerle ceder en su postura de combate. No iba a caer sin antes dar una respuesta acorde. El insecto necesitaba retroceder y asegurar una corta distancia con tal de batir sus alas para el ataque o usar sus navajas, fue en ese preciso momento donde el golpe definitivo fue ejecutado.
El cuerpo de Steene dio una voltereta en el aire ayudada por sus nuevas y más poderosas piernas antes de acelerar bruscamente en un giro sobre su propio eje que decantó en una patada descendente de gran poder. Era como si toda esa vitalidad perdida, frustración acumulada y dolor aguantado se hubiesen canalizado en ese solo ataque que ahora era poco menos que un pesado mazo que cayó sobre Scyther con gran fuerza.
─ Ya no sigas… prefiero hacer esto mientras aún tienes esa mirada en tus ojos. Ven conmigo.
Las palabras de Fionn iban hacía un pokemon insecto que pese a su derrota total aún intentaba moverse para ponerse de pie casi de una forma antinatural… sin embargo su resistencia había sido debilitada casi por completo. Ese brillo en sus ojos había regresado y por un instante solo pudo cerrar sus ojos antes de sentir aquel objeto redondo blanco y rojo impactar contra su cuerpo maltratado, absorbiéndolo y poniendo fin a este capítulo en su vida.
El caso que involucraba a ese pequeño sector del bosque y el misterioso peligro que lo rondaba había llegado a su fin.
Duibhne solo pudo dejarse caer contra ese árbol seco como alguien que se encuentra agotado y solo quiere relajarse al menos un par de segundos. Su aliada en esta confrontación, encantadora como de costumbre pese a ese cambio notorio en su aspecto hizo lo mismo, sentándose a su lado y ocupándose de buscar en el bolso algunos vendajes. Necesitaban recuperarse, descansar y quizá comer algo antes de dirigirse a cualquier otro sitio.
El humano solo pudo soltar un leve quejido al ver como su pokemon intentaba aplicar un desinfectante y unas vendas sobre su brazo. Una duda menor que antes le había surgido ahora tenía una respuesta al ser capaz de observar el interior de su bolso… la maquina TM que Ringo les había obsequiado, “Puntapie”, ya no estaba. Se había caído cuando Scyther había golpeado al entrenador mandándolo a rodar colina abajo. Y pensar que Ninon llegaría tan lejos como para usarla por su cuenta… a veces cosas extrañas sucedía pero mientras los resultados fueran buenos no habría queja alguna.
…
.
Fin de la poke-aventura(?)