El camino hacia el Pueblo Industrial no tardó en cambiar el ambiente alrededor de Sung y Meok Bo.
File City quedó atrás con su ruido amable de Tamers, puestos de comida y encargos recién aceptados. A medida que avanzaban, el sonido de voces fue sustituido por vibraciones mecánicas, golpes de metal, silbidos de vapor y el rumor constante de maquinaria trabajando a lo lejos. El suelo se volvió más firme, con placas metálicas incrustadas en algunos tramos del camino, y las estructuras del Pueblo Industrial comenzaron a levantarse frente a ellos como una masa de tuberías, chimeneas, plataformas y luces intermitentes.
Meok Bo caminaba cerca de Sung, aunque cada cierto tiempo giraba la cabeza hacia algún ruido nuevo.
—Pueblo hacer mucho ruido —dijo Arkadimon, cubriéndose un poco la cabeza con ambas garras.
Sung revisó la ruta en su Digivice sin disminuir el paso.
—No están haciendo ruido, están trabajando —respondió, guardando el dispositivo después de confirmar la ubicación del laboratorio de Andromon.
Meok Bo miró una columna de vapor que salió de una tubería cercana y retrocedió medio paso.
—Trabajo grita —murmuró, pegándose un poco más a ella.
Sung lo observó de reojo. No parecía asustada por el entorno, pero sí atenta a cada movimiento de su compañero.
—Entonces escucha mi voz por encima de todo —ordenó, avanzando hacia la entrada principal del Pueblo Industrial—. Si te llamo, vienes. Si te digo que te detengas, te detienes. Si encuentras algo extraño, me lo dices antes de tocarlo—.
Meok Bo asintió con fuerza, aunque sus ojos seguían moviéndose entre las máquinas.
—Meok Bo escucha Sung —dijo, golpeándose el pecho con una garra.
—Bien —respondió ella, cruzando bajo una estructura elevada por donde varios Digimon máquina transportaban piezas.
El Pueblo Industrial era más grande de lo que parecía desde la distancia. Había zonas de reparación, patios de prueba, depósitos de piezas, líneas de ensamblaje y caminos internos por donde Digimon metálicos se movían con precisión. Algunos miraban a Sung con curiosidad al verla pasar con Arkadimon a su lado; otros simplemente continuaban trabajando, demasiado ocupados como para detenerse.
Meok Bo, sin embargo, llamaba la atención.
Su figura oscura, su expresión torpe y sus movimientos hambrientos contrastaban demasiado con el orden mecánico del lugar. Cada vez que alguno de los Digimon máquina lo miraba más de la cuenta, Sung se colocaba ligeramente delante de él, no como si quisiera esconderlo, sino como si dejara claro que Meok Bo estaba bajo su responsabilidad.
El primer Hagurumon lo encontraron cerca de una banda transportadora detenida. El Digimon máquina estaba revisando el engranaje principal del mecanismo, haciendo girar sus piezas internas con movimientos cortos y exactos. Sus ojos digitales se iluminaron cuando Sung se acercó.
—Solicitud de interacción detectada —dijo Hagurumon, girando lentamente hacia ella.
Sung se detuvo a una distancia prudente y levantó la autorización de la Quest.
—Estoy recolectando muestras de Darkness Gear para Andromon —explicó, mostrando el registro digital frente al Digimon máquina—. Necesito una muestra fallida de tu técnica. No debe impactar contra nadie. Solo debo almacenarla antes de que se desintegre—.
Hagurumon enfocó sus sensores sobre la autorización. Sus engranes internos giraron con un ritmo lento mientras procesaba la información.
—Quest verificada —respondió, inclinando apenas su cuerpo metálico.
Meok Bo levantó una garra con curiosidad.
—¿Hagurumon hace engrane oscuro? —preguntó, asomándose desde detrás de Sung.
Hagurumon giró uno de sus ojos hacia él.
—Acompañante desconocido identificado como observador no registrado —dijo, haciendo una pausa mecánica.
Sung colocó una mano frente a Meok Bo para impedir que avanzara más.
—Mi compañero no intervendrá —dijo, mirando directamente a Hagurumon—. Permanecerá a mi lado mientras yo recojo la muestra—.
Meok Bo se enderezó al escucharla.
—Meok Bo no interviene —repitió, intentando sonar formal.
Hagurumon pareció aceptar la respuesta y giró hacia un muro de prueba cubierto de marcas.
—Cooperación aceptada —dijo, colocándose en posición—. Ejecutando Darkness Gear con trayectoria desviada—.
Los engranes del Digimon máquina comenzaron a girar con mayor velocidad. Una vibración oscura se concentró en su cuerpo y después tomó forma en una rueda dentada de energía negra, compacta y giratoria. La Darkness Gear salió disparada hacia el muro, pero Hagurumon ajustó la trayectoria en el último segundo, haciéndola fallar por poco. Luego el engrane cayó al suelo y siguió girando débilmente, soltando un zumbido irregular.
Meok Bo dio un paso hacia ella.
—Quieto —ordenó Sung, extendiendo una mano sin apartar los ojos del engrane.
Arkadimon se detuvo de golpe. Sus garras quedaron suspendidas frente a su pecho.
—Meok Bo quieto —murmuró, aunque su mirada permaneció fija en la Darkness Gear.
Sung sacó el primer contenedor especial que le fue entregado por la Central y se acercó con cuidado. Esperó a que el engrane perdiera velocidad, activó el dispositivo y lo encerró antes de que comenzara a desintegrarse por completo. La muestra vibró dentro del recipiente con un pulso oscuro y débil.
Muestra uno.
—Muestra obtenida con éxito —dijo Hagurumon, volviendo hacia la banda transportadora—. Tiempo estimado de estabilidad: inferior a tres horas—.
Sung guardó el contenedor en su bolsa con cuidado.
—Gracias por tu cooperación —respondió, inclinando apenas la cabeza.
Meok Bo se acercó a ella, todavía mirando el recipiente.
—Meok Bo no comió —dijo, levantando la mirada hacia Sung con expectativa.
Sung lo observó un segundo.
—Bien hecho —respondió, colocando brevemente una mano sobre su cabeza antes de seguir caminando.
Meok Bo sonrió con orgullo.
—Meok Bo buen compañero —dijo, apretando las garras con entusiasmo.
—Todavía falta —respondió Sung, avanzando hacia la siguiente zona de trabajo.
El segundo Hagurumon fue más difícil de convencer. Se encontraba en un patio de almacenamiento, moviendo piezas metálicas junto a otros Digimon máquina. A diferencia del primero, apenas escuchó la solicitud, sus engranes comenzaron a girar con un sonido más brusco. No miró la autorización por más de dos segundos antes de apartarse.
—Negativa —dijo Hagurumon, girando el cuerpo hacia un conjunto de cajas metálicas.
Sung mantuvo la autorización levantada.
—La Quest está aprobada por los encargados de investigación —respondió, sin perder la calma.
—Aprobación externa no obliga a una cooperación individual —contestó Hagurumon, sin volver a mirarla.
Meok Bo se inclinó hacia Sung y bajó la voz, aunque no lo suficiente.
—Hagurumon difícil —susurró, escondiendo la mitad del rostro detrás de ella.
El Hagurumon giró uno de sus ojos.
—Sistema auditivo funcional. Comentario registrado —dijo, con tono plano.
Meok Bo se encogió un poco.
—Meok Bo susurra mal —murmuró, mirando al suelo.
Sung no permitió que la distracción rompiera la conversación.
—No buscamos evaluar tu técnica ni registrar tus capacidades individuales —dijo, dando un paso medido hacia el Hagurumon—. La investigación intenta comparar muestras de Darkness Gear con un engrane negro hallado en el Mt. Infinito. Si existe una relación, también podría afectar a Digimon máquina como tú—.
Hagurumon permaneció inmóvil. Sus engranes internos redujeron ligeramente la velocidad.
—Andromon analiza demasiado —respondió, girando apenas hacia ella—. Luego clasifica..., luego registra..., luego otros hacen preguntas—.
Sung sostuvo su mirada sin retroceder.
—Negarte no impedirá que exista una amenaza desconocida —dijo, bajando un poco la autorización—. Solo reducirá las posibilidades de entenderla a tiempo—.
El Hagurumon guardó silencio. En el patio, otros Digimon máquina continuaron moviendo piezas, aunque algunos miraban de reojo la conversación.
Meok Bo olfateó el aire y frunció ligeramente el rostro.
—Meok Bo huele engranes viejos —dijo, bajando la voz mientras se pegaba a Sung.
Sung no lo miró, pero levantó dos dedos para indicarle que se mantuviera quieto y Hagurumon enfocó sus sensores en Arkadimon.
—Acompañante permanecerá lejos durante la prueba —dijo, señalándolo.
Sung asintió.
—Cinco metros detrás de mí —ordenó, mirando a Meok Bo por encima del hombro.
Meok Bo comenzó a contar pasos grandes y torpes hacia atrás.
—Uno,... dos,... tres,... cuatro,... cinco —dijo, plantándose en el lugar con excesiva solemnidad.
Hagurumon los condujo hasta un patio de prueba más despejado. Allí, frente a un objetivo metálico, generó una Darkness Gear más pequeña que la anterior. La técnica salió disparada, falló contra la placa de impacto y cayó al suelo con un chisporroteo irregular.
Meok Bo movió una garra.
—Meok Bo —dijo Sung, sin siquiera girarse.
Arkadimon se congeló de inmediato.
—Quieto —se dijo a sí mismo, apretando las garras contra su pecho—. Meok Bo quieto—.
Sung recogió la muestra con rapidez. Esta se degradaba más rápido que la primera; sus bordes parecían romperse en fragmentos de data antes de que el contenedor se cerrara. El dispositivo emitió una señal de advertencia, pero logró estabilizarla a tiempo.
Muestra dos.
Hagurumon se acercó un poco, observando el recipiente con evidente interés técnico.
—Tiempo de degradación acelerado —dijo, enfocando sus sensores en el contenedor—. Comportamiento no completamente estándar—.
Sung miró la muestra.
—¿Puede ocurrir con una Darkness Gear fallida? —preguntó, guardando el recipiente con más cuidado.
—Posiblemente —respondió Hagurumon, haciendo girar lentamente sus engranes—. Improbable en este margen de tiempo—.
Meok Bo regresó al lado de Sung cuando ella le hizo una señal con la mano.
—Ese olía más fuerte —admitió Arkadimon, mirando el contenedor con culpa.
Sung se detuvo y lo enfrentó.
—Pero no lo tocaste —dijo, colocando una mano sobre su cabeza.
Meok Bo levantó la mirada hacia ella.
—Sung dijo no —respondió, como si esa fuera toda la explicación.
—Y tú obedeciste —dijo Sung, retirando la mano con calma—. Recuerda eso—.
Meok Bo parpadeó.
—¿Recordar hambre? —preguntó, inclinando la cabeza.
—Recordar control —corrigió Sung, reanudando el paso hacia la zona más interna del Pueblo Industrial.
Arkadimon guardó silencio unos segundos mientras caminaba detrás de ella.
—Control difícil —dijo al final, tocándose el pecho con una garra.
—Por eso se entrena —respondió Sung, sin mirar atrás.
La tercera muestra los llevó a una zona apartada, donde las estructuras del Pueblo Industrial se veían más viejas y las tuberías tenían marcas de desgaste. Allí encontraron a un Hagurumon separado de los demás trabajadores, cerca de un montón de piezas descartadas. Su cuerpo tenía abolladuras pequeñas, y uno de sus engranes externos giraba con una irregularidad visible.
Cuando Sung se acercó, el Digimon máquina retrocedió antes de que ella hablara.
—No —dijo Hagurumon, girando con torpeza hacia las piezas.
Sung se detuvo a varios pasos de distancia.
—Aún no he hecho la solicitud —respondió, bajando lentamente la autorización.
—No usaré Darkness Gear —dijo Hagurumon, ocultándose parcialmente tras una estructura metálica—. No otra vez—.
Meok Bo olfateó el aire. Su expresión cambió.
—Este oler triste —murmuró, acercándose un poco a Sung.
Sung levantó una mano para pedirle silencio.
—¿Qué ocurrió? —preguntó, observando el engrane irregular del Hagurumon.
El Digimon máquina tardó en responder. Sus piezas internas emitieron un sonido áspero, como si hablar también le costara.
—Hace dos días practiqué Darkness Gear —explicó, sin salir del todo de su escondite—. Falló, pero no desapareció. Siguió girando, atrajo a otros Digimon y algunos se alteraron. Yo no entendí por qué—.
Sung entrecerró los ojos.
—¿Dónde está esa muestra? —preguntó, dando un paso lento hacia él.
—Desapareció después de varias horas —respondió Hagurumon, girando apenas su cuerpo—. Pero desde entonces mi técnica no se siente igual—.
Meok Bo abrió y cerró las garras lentamente. Esta vez no parecía solo hambriento. Había una tensión diferente en su cuerpo, como si algo dentro del Hagurumon produjera un llamado que él no sabía explicar.
—Algo hacer ruido dentro —dijo Arkadimon, mirando fijamente al Digimon máquina.
Hagurumon retrocedió con alarma.
—Acompañante desconocido detecta anomalía interna —dijo, agitando sus engranes.
Sung se colocó entre ambos de inmediato.
—No vas a tocarlo —ordenó, mirando a Meok Bo directamente.
Arkadimon asintió viendole.
—Meok Bo no toca —respondió, aunque su voz sonó tensa.
Sung volvió hacia Hagurumon.
—Necesito una muestra pequeña —dijo, bajando el tono sin perder firmeza—. Si tu técnica está alterada, Andromon debe analizarla antes de que empeore—.
Hagurumon hizo girar sus engranes con ansiedad.
—Riesgo elevado —respondió, manteniéndose detrás de las piezas.
—Mayor riesgo es ignorarlo —replicó Sung, extendiendo el tercer contenedor—. Yo recogeré la muestra y mi compañero se quedará atrás—.
Hagurumon dudó. Durante varios segundos, solo se escucharon las máquinas lejanas y el pulso irregular de sus engranes. Finalmente, salió de su escondite y se colocó frente a una pared de metal viejo.
—Cooperación aceptada bajo temor considerable —dijo, preparando la técnica.
Sung miró a Meok Bo.
—Atrás —ordenó, señalando el suelo detrás de ella.
Meok Bo retrocedió varios pasos y clavó las garras en el piso metálico.
—Meok Bo atrás —repitió, cerrando los ojos con fuerza durante un instante.
La Darkness Gear que apareció no se parecía del todo a las anteriores. Era pequeña, pero su borde no giraba con regularidad. Vibraba como si varias capas de data estuvieran superpuestas unas sobre otras. Cuando Hagurumon la lanzó, el engrane falló contra el muro y cayó al suelo, pero no perdió fuerza. Siguió girando con violencia, dejando pequeñas grietas oscuras en el metal bajo él.
Meok Bo dio un paso adelante, pero Sung se movió antes de que avanzara más.
—Mírame —ordenó, colocándose frente a Arkadimon.
Meok Bo respiró con dificultad y sus ojos intentaron desviarse hacia el engrane.
—Oler muy fuerte —dijo, apretando las garras.
Sung lo sujetó de los hombros.
—Meok Bo, mírame —repitió, acercando su rostro al de él.
Arkadimon tembló, luego sus ojos pasaron del engrane a Sung y luego volvieron a ella con esfuerzo.
—Meok Bo quiere comer —admitió, con voz baja.
—No —respondió Sung, firme y directa—. Tú no eres esa hambre. Tú eres mi compañero—.
Meok Bo cerró las garras con fuerza.
—Meok Bo… compañero de Sung —murmuró, bajando la cabeza.
—Entonces obedece —dijo Sung, sin soltarlo.
Arkadimon retrocedió un paso.
—Meok Bo obedece —respondió, cerrando los ojos.
Sung lo soltó solo cuando estuvo segura de que no avanzaría. Después giró con rapidez, activó el tercer contenedor y se acercó a la Darkness Gear. La muestra golpeó el dispositivo como si se resistiera a ser almacenada. Por un instante, Sung sintió un tirón en el brazo, pero mantuvo la presión hasta que el recipiente se cerró con un golpe seco.
Muestra tres.
Hagurumon permaneció inmóvil.
—Anomalía confirmada —dijo, con la voz más baja.
Sung observó el contenedor. La Darkness Gear chocaba contra las paredes internas como si aún quisiera escapar.
—Vamos con Andromon —dijo, guardándolo con extrema precaución.
Meok Bo se acercó despacio, manteniendo distancia del recipiente.
—¿Meok Bo lo hizo bien? —preguntó, todavía inquieto.
Sung lo miró unos segundos.
—Sí —respondió, colocando una mano sobre su cabeza—. Lo hiciste bien—.
Meok Bo dejó salir un suspiro largo.
—Meok Bo no comió engrane raro —dijo, como si acabara de sobrevivir a una prueba imposible.
—Y seguirá sin comerlo —respondió Sung, retomando el camino—. Nos queda poco tiempo—.
Meok Bo asintió con fuerza y la siguió. La segunda muestra ya había mostrado degradación acelerada, la tercera parecía inestable incluso dentro del contenedor. Y mientras Sung avanzaba con paso firme hacia el laboratorio de Andromon, la Quest dejó de sentirse como una simple recolección de técnicas fallidas. Ahora era una carrera contra el tiempo y una prueba mucho más peligrosa para el control de Meok Bo.