Dubhnoire
⚙️The Watchmaker⚙️
Cazadores de tesoros
Descripción del trabajo:
Se dice que en una cueva cercana un viejo cazador de tesoros escondió una pequeña fortuna. Se necesita de un buen y valiente explorador que acompañe a un explorador "amateur" en la búsqueda de dicho tesoro.
Objetivos:
–Escoltar al explorador en su viaje por la cueva.
–Protegerlo en caso de cualquier evento.
Datos extra:
–Nuestro explorador no cuenta con pokémon alguno, por lo que no puede defenderse en caso de que algún pokémon salvaje ataque.
–Los pokémon dentro de la cueva no son realmente un problema. Solo hay que tener cuidado con no dejarse sorprender.
–No esperen dar con un tesoro. Las historias en las que el explorador se basó para su búsqueda son... ambiguas... por decir lo menos.
. . .
.
No importaba si por el momento aquella vida tranquila carecía de objetivos o ambiciones, era sin lugar a dudas un soplo de aire muy diferente al que había respirado toda su vida en cierto pueblo lejano de la región Crowny. En este lugar –y hablando de aire, o más bien, de vientos– era extraño siquiera el ver el paso de alguna de esas criaturas fantásticas por las cercanías, pero si uno ponía la suficiente atención, podía ver en la distancia como alguno que otro Jumpluff se dejaba llevar por la fuerte corriente ventosa colina abajo. Él se sentía precisamente como ese pokémon, dejándose llevar por la corriente aún sin rumbo alguno pero gozando de una libertad que era solo suya. Durante ese año en particular había reconstruido en buena parte una relación que creía ya pérdida con su progenitor y comenzando a entender que aquellas palabras que le habían impulsado a tomar acción esa fatídica noche año y medio atrás eran ciertas. .
Esos bloques que se apilan uno sobre otro, creando esa escalera por la cual continuamos ascendiendo probablemente nunca desaparecían, ahora eran los cimientos de lo que el propio Fionn representaba. Solo le quedaba adaptarse, aprender de ello y continuar, ya que nunca era tarde para encontrar lo que realmente deseaba. Y de hecho, creía que ya lo había encontrado.
Como un ave que descubre tras un largo sueño la existencia de sus propias alas, la idea surgió y el mayor de los Duibhne no pudo hacer más salvo aceptar y apoyar la idea del menor. Era hora de que se embarcara en un viaje para ver mucho de lo cual se perdió en estos tantos años.
Pero desde luego lo primero era salir de esos sueños de lo más bizarros que solía tener y apaciguar al enloquecido despertador… ¿Y asi pretendía ir por ahí solo? Suerte que su pequeña acompañante verde y rosada estaba con él. El varón apagó la alarma y se sentó sobre la cama, hoy era el día.
. . .
─ ¿Llevas todo lo necesario? ─ Aquella pregunta posiblemente se la habían hecho en este punto más de una vez, pero el menor no podía sino rodar los ojos para luego esbozar una leve sonrisa. Había tenido ya unos meses para pensárselo, regresar a los treinta minutos solo porque se había olvidado algo desde luego que sería un poco vergonzoso y prefería evitarlo de ser posible.
─ Desde luego que tengo todo. El resto lo conseguiré en el camino ─ el muchacho establecía entonces contacto visual con su pokemon quien dio un solo salto pequeño en el lugar antes de moverse de arriba abajo, inclinándose en señal de afirmación ─ Papá, sé que hasta ahora no he ido demasiado lejos ni de nuestro viejo hogar ni de este otro en Hibiscus. Pero aunque no lo parezca, no soy el mismo de antes, confío en que me irá bien.
─ Haha, sé que así lo crees, Fen. Pero soy tú padre a fin de cuentas, al menos deja que me comporte como uno. A cualquiera se le puede olvidar algo, solo te estaba poniendo a prueba ─ el hombre de ojos ámbar y cabello blanco igual al de su primogénito le dedico una sonrisa modesta aunque sincera. Su interlocutor sabía desde luego que la culpa en el corazón del mayor no desaparecería y que sus palabras cargaban con ese peso, sin embargo, antes de que pueda responder, la mano de su padre cayó sobre su cabeza alborotándole un poco el cabello.
─ ¡H-hey! Aunque por esta vez me conformo. Volveré satisfecho y con mucho para contarte ─ el chico no hizo más que contestar a la buena fe de su padre con una sonrisa que más que nada expresaba seguridad en sus propias palabras, algo que no valía poco ya que le brindaba tranquilidad al mayor.
─ Y no espero menos, sin mencionar que además llevas contigo a Ninon. Podrá ser pequeña pero estoy seguro que no retrocederá así se le plante enfrente un Golem, haha.
Casi cual si hubiese confirmado tales predicciones, el pequeño pokemon trepó a su lugar favorito, el hombro del menor de los Duibhne. De haber tenido manos, la criatura ahora mismo las tendría a ambos costados de su cuerpo, apoyadas en su "cintura" en una pose orgullosa y de seguridad absoluta. Desde luego, Fionn no haría ese viaje solo sino que su compañera vegetal le seguiría a cada paso que diera y con suerte, encontraría pronto otros seres que se le unirían para así empezar a conformar un equipo de monstruos de bolsillo como tal.
─ Nos vemos, hijo. Solo recuerda mantenerme informado, sobre todo con respecto a "ese tema" ─ el mayor quien se mostraba por el momento relajado y dejándose llevar por el entusiasmo de su hijo, ahora endurecía ligeramente el semblante a lo que el apodado "Fen" entendió casi de inmediato a que se refería, asintiendo ante lo dicho.
─ No lo dudes, es algo en lo que pensamos ambos ─ la ropa de viaje del menor consistente en una gabardina color café y una simple camiseta oscura debajo con pantalones a juego ahora se veía completa con una simple bufanda a cuadros y el bolso donde llevaba todo el equipo necesario. No había contemplado la siguiente jugada de su padre.
─ Gracias, hijo. Y claro, tampoco te olvides de contarme de eso otro de lo que ya sabes ─ el mayor ahora muy contrario a antes, tenía una expresión un tanto extraña que hasta podría apreciarse como traviesa o burlona.
─ N-ni hablar, no voy a viajar con esa finalidad y lo sabes.
El mayor no hizo sino reír un poco a lo que finalmente replicaría que de todas formas no había prisa alguna, pues de todas formas no tenía la intención de que su hijo fuera tan aprisa por la vida. Necesitaba ver aún muchísimas cosas que aguardaban por él ahí fuera y le bastaba con eso, aunque extrañaría molestarlo cada tanto en persona. Pero quien sabe, a lo mejor regresaría más pronto de lo que se esperaba, solo el tiempo lo diría.
Ahora, con el camino delante de él fácilmente reconocible en un poblado pequeño como lo era Hibiscus y con el viento de siempre que le había recibido tiempo atrás ahora empujándole por detrás, Fionn habría de encaminarse hacia los alrededores de Ciudad Pawnest. Se despediría tanto de su padre antes de comprar al menos algunas pocas medicinas en el mercado de su localidad camino a la salida y entrada de vientolandia.
"Bueno, es hora de partir. Regresaré mucho más fuerte, es un hecho y un compromiso. De lo contrario, nunca podré verle a los ojos."
[ . . . ]
[ . . . ]
El camino que yacía delante que llevaba a los viajeros en un lento pero pintoresco descenso colina abajo en cierto sentido no parecía demasiado desafiante, la naturaleza había decorado con todo tipo de colores vivos aquellos alrededores a medida Hibiscus poco a poco iba quedándose atrás así como sus fuertes vientos. El pokemon de tipo planta que se había incluso aferrado a la cabeza de su entrenador con tal de no ser soplado lejos ahora se mantenía sentado en total calma solo siendo perturbado ocasionalmente por la presencia de alguna criatura salvaje en la distancia que ignoraban por completo la presencia del humano y su compañero vegetal. Duibhne por otra parte aprovechaba esa quietud para registrar con detenimiento su situación en cuanto a equipaje, había conseguido dos pociones sumándolas a una que ya tenía almacenada en su hogar, otros dos antídotos, una cura de parálisis y dos pokeballs. Equipamiento básico por el momento que le vendría bien considerando el dinero que poseía ahora mismo, quizá podría conseguir más realizando alguno que otro encargo.
No obstante, ¿Qué iba a poder encontrar en medio del camino tal y como estaba ahora? Su curiosidad le señalaba multitud de cosas a su alrededor. Así como había un camino principal que de seguro conducía a ciudad Pawnest, también advertía la presencia de otro sendero que parecía subir por una pequeña colina rodeada por arboles. Aunque claro, su pequeña compañera de viaje estaría más que encantada de ir en esa dirección desconocida considerando lo que había nada más avanzar un par de metros.
─ Me pregunto que habrá en esa dirección. Posiblemente algún punto de observación, un simple mirador que permite una mejor vista del camino por delante. Ninon, que tal si… ¿Ninon? ─ El varón, quizá distraído en su pensamiento no había siquiera notado la ausencia de su compañera quien de seguro se había dejado caer al suelo casi planeando gracias a la suave brisa y su ligereza innata. Desde luego, no podría haber ido muy lejos y estaba en lo cierto al pensar eso ─ Que extraño, si que es hábil para escabullirse. Donde… Ah, hehe, claro que era eso.
El chico no pudo evitar el reír suavemente ante la visión de su Bounsweet quien se había hecho con un par de bayas Oran que había sacado de un arbusto cercano que las escondía. No era un mal descubrimiento considerando que tenían sus usos y no solo para satisfacer un poco el hambre de la criatura vegetal a su lado. Sin embargo, había algo más que saltaba a la vista en ese lugar.
─ Buen hallazgo, Ninon. A ver, puedes comerte una de esas bayas pero deberíamos guardar la otra ─ el pokemon estaba más que encantado mientras pudiera conservar y devorar parte del botín. Era más que suficiente considerando su pequeño tamaño, pero una vez asegurados estos tesoros de la naturaleza, no demoraron en notar una especie de camino de tierra que se hallaba oculto tras algo de maleza y que parecía separarse del que llevaba al mirador ─ Curioso. Aunque la pregunta es, ¿Nos conviene realmente investigar un poco?
El par consistente en humano y pokemon se quedaron allí, su quietud solo acompañada por el movimiento suave de las hojas de los arboles no era sino una señal de su clara indecisión. No era difícil el imaginarse el porqué, Fionn solo contaba con Ninon para defenderse. Dependiendo de lo que fueran a encontrar allí, las cosas podrían complicarse rápidamente…
Lo que no esperaban era que, cual si fuese una respuesta dirigida hacía sus dudas, el paso acelerado de alguien comenzó a hacerse audible súbitamente entre los arbustos y árboles que escondían aquel sendero secreto. Alguien estaba viniendo en su dirección y con toda claridad no caminaba sino que corría. El dúo se preparó a la vez que retrocedió por precaución, alcanzando a ver como un joven emergía de los arbustos de un brinco, tenía algunos pocos raspones y parecía agitado.
─ ¿Qué hacen aquí?... ¡E-en fin, no hay tiempo para eso ahora, ahí viene! ─ El adolescente quien debía de tener como mucho la edad del propio Fionn, tras dar aquella alerta se movilizo con prisa con tal de posicionarse tras el entrenador presente.
Al segundo, una agitación repentina en uno de los arbustos cercanos reveló la presencia de un pokemon salvaje que emergió de los mismos. Su pelaje gris cubría todo su cuerpo el cual se desplazaba sobre cuatro patas, su gruñido y el como parecía enseñar los colmillos delataban su comportamiento hostil. Quizá estaba siendo territorial, pero se trataba de un Poochyena sin ninguna duda. Uno que se había topado con un joven desafortunado quien al parecer no poseía monstruo de bolsillo alguno para su defensa.
─ No me digas que no tienes pokemon contigo para defenderte, ¿Por qué estabas tomando ese tipo de riesgos? …en fin, ya hablaremos luego. Parece que no tiene intención de dejarnos ir fácilmente ─ tal y como acababa de decir el oriundo de Pueblo Ara, el pokemon cuadrúpedo permanecía en una postura desafiante con sus ojos ahora fijos en el par de humanos que de un momento a otro pasaron a tener enfrente a modo de barrera a un pequeño Bounsweet ─ ¡Hagamoslo, Ninon! Pero ten muy en cuenta tu entorno..
No era muy difícil imaginarse lo que podía sucederse en caso de que Bounsweet llegase a tropezar con los escalones en ese sendero ascendente alrededor de la colina. Estaban tan separados que parecían pequeños descansos, sin embargo era fácil ignorarlos en un combate contra un Pokémon tan intrépido. El enemigo sin ya más paciencia que le sobre se apresuró a enfrentar al pequeño y redondo vegetal que se interponía en su camino, su arremetida era más bien una rápida embestida en su contra con tal de hacerlo volar por los aires. No obstante, su entrenador dio la instrucción a su compañera de saltar para luego ejecutar Giro Rápido.
La colisión de la criatura hostil había sido repelida por un Bounsweet que cuál pequeño torbellino abofeteo al enemigo en la cara rotando velozmente sobre su propio eje antes de dejarse caer hacia atrás ante un oponente que retrocedió debido al impacto… pero no lo suficiente. El cuadrúpedo se impulsó hacia adelante nuevamente, manteniéndose constante en la ofensiva al utilizar sus fauces como arma en un ataque de mordida a corta distancia.
En esta oportunidad, el orden de las acciones llevaría a Ninon a utilizar protección con tal de defenderse para finalmente rebotar sobre el lomo de su enemigo en un salto que llevaría a ambos adversarios el cruzarse a medida se desplazaban en direcciones opuestas. No obstante, el vegetal se dio la vuelta en pleno aire ejecutando una lluvia de hojas afiladas sobre su objetivo desde la retaguardia. El ataque había acertado de lleno desplegando un aluvión de proyectiles sobre Poochyena quien por un instante permaneció aún estable sobre sus cuatro patas tras recibir el daño. Sin embargo sus extremidades acabaron por flaquear, cediendo y provocando que el rival de pelaje gris se desplome en el suelo siendo incapaz de continuar.
Si bien Ninon no había recibido daño, si que se había esforzado para reaccionar acordemente lanzando un movimiento tras otro, algo de sus energías habían sido consumidas y su entrenador debía de estar al tanto de ello. La breve confrontación había concluido y todo parecía indicar que la persona que acababan de sacar de un apuro estaba relativamente a salvo. Desde luego, cabía la posibilidad de que no estuviera en posesión de Pokémon alguno con cual defenderse, de lo contrario no habría sido perseguido de esa forma por uno. El joven desconocido habría incluso de hacer la pregunta obvia.
– ¿Ya acabó? ¿Ese era el único? – el muchacho situado justo detrás del entrenador ahora se animaba a abandonar rincón seguro, teniendo en vista como el albino se aproximaba al Poochyena noqueado en el suelo de césped.
– Sep, por suerte era solo uno, de lo contrario habría sido mucho más complicado. Este Pokémon no era débil, aunque ahora solo está inconsciente – Fionn acarició por momentos el pelaje de la criatura ya parcialmente arrodillado antes de reincorporarse – Son criaturas fuertes, sin duda. Se va a recuperar con algo de tiempo, lo cual no será bueno para ti. Para empezar, ¿Que hacías en este lugar? No veo Pokémon alguno contigo.
– Ejem… ¿Acaso no salta a la vista? Soy un explorador. Se descubre con facilidad al ver mi atuendo – de cabello castaño algo desalineado que se asomaba por debajo de un casco equipado con una luz, algunas herramientas en un cinturón con varios compartimentos, ropa algo polvorienta, de hecho se podían confirmar así la veracidad sus palabras ─ Me llamo Denim, por cierto.
– Supongo que le puedo dar crédito a lo que dices, Denim. Tuviste suerte de que justo pasábamos por aquí – el albino mantuvo un semblante que más bien parecía seguro de su mismo, después de todo le había salvado el pellejo a alguien. Cada vez se convencía más a sí mismo de que solo necesitaba tenerse algo de fe. No obstante su interlocutor estaba allí para pinchar su burbuja.
─ ¿Dices eso incluso cuando solo tienes un Pokémon? – al igual que él había inspeccionado al explorador, ahora el susodicho hacía lo mismo con el entrenador. Quizá por esa única pokeball presente en su cinturón era un tanto obvio, pero…
─ ¡Tú no tienes ninguno! – Duibhne pronunció aquello en defensa propia señalando al contrario al ver como su pequeño regocijo se había ido tan rápido como había llegado. Casi de inmediato tras ese pequeño exabrupto se recompondría tosiendo con algo de disimulo – De cualquier manera, me alegra que no haya llegado a mayores. Aunque no sé que tanto ayude correr cuando te persigue un Pokémon más peligroso.
─ Si ese fuera el caso no estaría explorando está zona creo. Además, no irás a decirme que no te has adentrado en la espesura antes corriendo riesgos, ¿Verdad? – la afirmación de Denim no había hecho otra cosa sino dar en la diana. Las circunstancias eran muy diferentes pero los hechos eran los hechos.
─ En eso tienes razón. No voy a negarlo.
─ ¿Lo ves? Tenemos algunas cosas en común y es que explorar nuevos sitios nos atrae. Yo estaba haciendo eso hasta que… bueno, ya lo has visto. Y de hecho… a lo mejor podrías darme una mano… ¿?
─ Fionn… perdón por eso. Me distraje un poco con toda esta situación – el albino sonrió un tanto avergonzado, aguardando a qué su interlocutor se explicase.
– Estaba intentando ingresar en una vieja cueva. Escuché que podría existir un tesoro oculto…. A qué suena emocionante – el explorador acababa de resumir la mayor parte de sus planes, no obstante, aún quedaba lo más importante – Por cierto, no vas a ayudarme gratis, Fionn.
─ En ese caso creo que me apunto. Para serte sincero, no tengo nada más en mis planes salvo llegar a ciudad Pawnest. Pero no tengo prisa en hacerlo… ─ el chico de la gabardina parda sacudió ligeramente la cabeza conforme su pokemon ahora de regreso en su hombro se mostraba expectante y hasta un poco vigilante con respecto a la nueva persona enfrente suyo.
─ ¿Y eso porque? Aunque… creo que puedo imaginarlo. Osea, tú y tú pequeño rábano lucen como entrenadores algo verdes.
Fue entonces cuando el pequeño "rábano" quien era perfectamente consciente de la situación vio sus facciones alteradas un poco al inflar las mejillas en un gesto de fastidio. En una maniobra casi acrobática el pokémon saltó con rapidez desde su lugar de reposo para acabar en la cabeza de Denim en la cual rebotó empujándole hacía atrás con un segundo brinco con voltereta para así regresar al hombro de Fionn. Desde luego que dicho movimiento tomó por sorpresa al susodicho explorador quien retrocedió un paso y acomodó su casco que se le había corrido de lugar un tanto.
─ ¡H-hey! O-okei, entiendo, no volveré a llamarte así ─ la risa algo contenida de Fionn no se hizo esperar a medida observaba como su ahora acompañante temporal intentaba hacer las paces con el Bounsweet.
─ Justo iba a decirte que de ser tú, no le pondría ese tipo de apodos. Pero si, tienes razón en que somos aún novatos. Pero podemos acompañarte, si pudimos con ese Poochyena, probablemente la cueva no sea problema ─ el par de ojos índigo ahora escudriñaban por momentos ese camino abandonado y cubierto por la vegetación que de seguro deberían de recorrer para llegar a su nuevo destino… ¿De verdad habría un tesoro? Lo dudaba y mucho considerando la locación, pero no quería tirar por suelo cualquier esperanza que el propio Denim tuviera.
─ Perfecto, entonces podemos ir ahora mismo. Como suelen decir: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy mismo.
Dicho, hecho y frente a un evidente entusiasmo por parte del indefenso explorador, ambos varones acompañados por el aún molesto "rábano" hicieron lo propio adentrándose en aquel sendero deteriorado por el paso del tiempo. Había todo tipo de ramas caídas y piedras que evidenciaban el desuso o que quizá daban a entender que esta "vieja cueva" no había sido visitada demasiado por ningún humano. La entrada que no tenía nada de extraordinaria o llamativa se hallaba frente a ellos tan solo tras unos diez minutos de caminata, situada en una pared rocosa que sobresalía de la colina. No había sonido ni nada que fuera a darles la bienvenida, pero aún así confiaban en que no sería un recorrido particularmente peligroso… ¿O sí?
─ Tú primero.
─ ¿P-porque yo? Tú eres el intrépido explorador interesado. Además tú tienes la linterna fija en ese casco, al menos deberías iluminar el camino.
─ Tienes razón… No es que tenga miedo ni nada parecido, ¿está bien?
─ Por supuesto ─ Fionn no pudo evitar el sonreír por un instante, quizá debería de estar de camino a la ciudad en estos instantes, pero a lo mejor esta experiencia sería más divertida.
[ . . . ]
La caverna parecía susurrar a los inesperados visitantes que ahora se desplazaban a través de sus pasajes oscuros, las pequeñas piedras rodaban o crujían a medida los pasos les desplazaban a un lado. Este lugar no parecía particularmente profundo o intrincado y era algo que podían advertir conforme avanzaban con cuidado, pero aún así el ocasional sonido o murmullo que solo el aire en movimiento desde el interior podía crear no hacía sino confundir al dueto y al pokemon. Ocasionalmente debían de trepar por alguna pared rocosa menor que más bien eran cual peldaños alto en exceso; la altura del lugar variaba pero tampoco era nada sorprendente. Tesoro o no, ya era tarde para regresar y debían de llegar al fondo de esto, en el sentido más literal de la palabra.
─ A propósito, ¿De dónde obtuviste la información sobre este supuesto tesoro? ─ el albino no pudo evitar el preguntar algo que quizá debió hace ya tiempo.
─ En realidad me lo dijeron unos niños… ─ aquella revelación por parte del mayor de ambos varones no hizo sino confirmar las sospechas del menor, no podía llamar a eso una fuente confiable.
─ De seguro ya consideraste que pueden ser solo cuentos o fantasías suyas, ¿no? Aunque imagino que querías ver para creer ─ Fionn esbozó una leve sonrisa en su rostro, quizá simpatizando con esa búsqueda de aventura que claramente movía a Denim. Lo único que lamentaba era solo contar con Bounsweet para su protección. Confiaba en su pokémon, pero no era tan ciego en su optimismo para no saber hasta dónde llegaba su límite actual.
─ Exactamente, uno nunca sabe hasta comprobarlo con sus propios ojos… … ¿Escuchaste eso? ─ el de hebras castañas se detuvo un instante lo cual llevó al entrenador novato a sus espaldas a hacer lo mismo. Este último estuvo a punto de contestarle con una negativa, hasta que en efecto pudo oír un sonido seco cual si fuese algo pesado cayendo al suelo.
─ Acabo de oírlo… parece que esta al final, tras dar esa vuelta ─ Fionn señaló como en efecto, el pasadizo daba un giro brusco a la derecha en una travesía que hasta el momento había sido casi lineal y predecible ─ Ninon, preparémonos para lo que sea que pueda estar allí.
La planta caminante asintió con un semblante determinado y compuesto, manteniéndose alerta conforme el dúo de humanos reanudaba su marcha pero con cierto sigilo. El misterioso sonido no se había vuelto a presentar, pero creían estar aproximándose a la fuente del mismo conforme también se revelaba un nuevo panorama tras dar aquel giro brusco.
Una vez sorteada la distancia necesaria, los visitantes comprobaron que ahora estaban ante un espacio abierto que incluso se asemejaba un poco a un circulo deforme debido a las paredes irregulares en la zona. Se observaba además la presencia de algunos maderos viejos y carbonizados, claros testigos de la presencia humana en el sitio quizá hace ya bastante tiempo mucho antes de la actual visita. Esta zona nueva ahora iluminada por la potente linterna del explorador amateur revelaba todo con buen detalle, siendo esta región de la cueva un sitio cerrado sin ningún pasaje adyacente… todo parecía indicar que era el final del recorrido.
El espacio no obstante era generoso, casi cual si se tratase de una habitación pequeña… pero no todo lo que se encontraba allí estaba inmóvil. La fuente del ruido de antes no demoro en revelarse ante los intrusos como una piedra literal que acababa de dar un pesado salto, replicando el sonido que antes habían oído y revelándose como un Geodude.
La criatura no parecía feliz con la luz que acababan de traer al sitio y parecía estar a punto de actuar en contra de los recién llegados.
─ Nini, te lo dejo a ti. Hagamos esto ─ el pokemon vegetal asintió dando unos cuantos pasos al frente seguido de su entrenador. Por otra parte, Denim permanecía detrás aunque pendiente de cualquier cosa que pudiese llegarles por la espalda.
─ Yo vigilaré aquí detrás por si algo nos sigue.
─ Me parece bien. ¡Aunque espera, retrocede un poco, Denim!
Ante el aviso repentino del entrenador, el muchacho del casco retrocedió al notar como el pokemon rocoso ahora levantaba una roca de al menos 40cm y la arrojaba con fuerza en contra de sus rivales. Fionn y su compañera miniatura se separaron en diferentes direcciones, la propia Ninon sin embargo no se quedó a la espera como su entrenador sino que se precipitó hacía el enemigo llamando así su atención. Se trataba de un adversario en extremo resistente, muchos de los movimientos usados en su contra en el repertorio de un Bounsweet a ese nivel no serían demasiado efectivos salvo uno.
─ ¡Ninon, no te acerques demasiado a él! ¡Rodéalo y espera el momento! ─ la orden de su entrenador era simple y la apodada Nini no titubeo en acatarla. No era difícil para ella el dar vueltas en círculo llamando la atención de la roca con brazos quien le seguía el ritmo difícilmente debido a su pesado cuerpo ─ ¡Ahora, acercate!
Bounsweet ni lenta ni perezosa ahora se precipitaba en línea recta hacía el enemigo quien le detectó con mayor facilidad debido al haz de la linterna que aún permanecía encendida. Fue entonces que el joven dio la orden a su pokemon de que esquive al rival quien iba a lanzarse también, no era algo difícil de imaginar. Geodude como parecía evidente, se lanzó utilizando su propio cuerpo pétreo como arma a lo que su rival pudo eludir con relativa facilidad para luego emplear el giro rápido. Dicha acción levantó una cortina de polvo que dificultaba la visión, confundiendo al adversario por unos instantes que la criatura rosada usaría a su conveniencia.
─ ¡Escondete! ─ El vegetal se ocultó rápidamente entre las rocas circundantes gracias a su pequeño tamaño que hacía la labor aún más fácil para ella. Sin embargo este acto era solo la primera mitad de una estrategia sencilla.
Con un gesto, el entrenador le pidió entonces a Denim que desactive la luz de la linterna. Esto no solo hizo que el lugar quede completamente a oscuras sino que desde luego, los ojos de todos los presentes debían de acostumbrarse a la penumbra sorpresiva. Sin embargo el pequeño vegetal ya sabía la posición de su enemigo mientras que este que no había podido verle ocultándose no.
─ ¡Hoja afilada! ¡Continuas!
La orden decisiva fue correspondida por un sonido leve en el mismo aire el cual fue cortado por una ráfaga de proyectiles verdes. El ataque además no se limitaba a una sola vez, Ninon continuó lanzando a discreción aquella técnica y sus aciertos solo se confirmaban con la voz de su enemigo al recibir el impacto. Una vez la luz se encendió sobre el pokémon de roca, esto no hizo sino volver a perjudicarle debido a la repentina iluminación encima suyo. Aunque… ¿¿Estaba ya moviéndose antes de que la luz volviera?? Era un intento de atacar en la dirección de los proyectiles, Geodude acabó por recibir una última ofensiva del elemento hierba antes de hacer contacto con su agresor.
─ ¡Ninon! ─ el entrenador advirtió la perseverancia del rocoso, pero era tarde. El pequeño vegetal retrocedió al ser impactado por un placaje de su rival aunque este había llegado con menos fuerza de la esperada. Había sido un contraataque desesperado aún cuando la consciencia abandonaba el cuerpo de la roca pokemon quien al menos se podía llevar el crédito de haber dañado un poco a su enemigo ─ …no esperaba que le quedase energías para contraatacar de esa forma. Alcanzó a lanzarse antes de perder la consciencia, vaya movimiento.
Fionn levantó a su compañera del suelo colocándole nuevamente sobre su hombro. Presentaba algunos raspones debido al ataque recibido pero sin duda alguna aún preservaba su vitalidad muy bien como para continuar con la exploración.
─ Fiu… al menos eso es un peligro menos sobre nosotros. Fue una buena idea el utilizar la luz a nuestro favor. Y por suerte, no hay ninguna novedad por aquí. Solo estamos nosotros por el momento ─ Denim ahora algo más relajado al igual que sus acompañantes, se adentró en este espacio circular ahora libre de peligros con tal de inspeccionar ante la mirada de Fionn y Ninon.
No había mucho que decir en cuanto a lo que se podía encontrar en ese sitio al final del recorrido, aparte de la evidencia de actividad humana hace bastante, algunas de las paredes estaban cubiertas por musgo y el resto eran puras rocas normales sin nada que fuera a resaltar entre las mismas. Desde luego bien cabría el asegurarse que ninguna de estas fuera un pokemon camuflado, algo que Fionn comprobó por su cuenta a medida su protegido revisaba el área.
La respuesta estaba más que servida luego de unos minutos de inspección: habían obtenido un generoso montón de nada.
─ Es lo que imaginé… es una pena que no haya siquiera algo valioso entre las rocas mismas ─ el albino que ahora yacía sentado en una piedra lo suficientemente grande, mantenía la mirada en una zona del suelo que lucía diferente de las demás. Pero aquello no necesariamente era una buena señal y el propio Denim ya lo sabía.
─ Es tal y como dices. A veces se pueden encontrar cosas valiosas en yacimientos rocosos, incluso fósiles enterrados. Pero este lugar no tiene tal cosa… aparte de esa zona en el suelo que parece haber sido excavada y luego taponada ─ el muchacho de rompa empolvada dejo salir un breve suspiro antes de tomar asiento en otra roca cercana, había revisado todo cuanto se le había ocurrido ─ Supongo que el tesoro fue excavado hace tiempo ya.
─ Si, eso es lo que parece… Oye, pero al menos te quitaste la duda, ¿no es así? ─ Geralt quería creer que cuando menos la pequeña excursión no había sido en vano. Habían registrado la cueva, pero al menos habían vivido una pequeña aventura que en teoría era lo que deseaban desde un inicio ─ Considero que fue entretenido a su manera.
─ Supongo que tienes razón. Es un sitio menos que visitar luego, además podré contar a otros la historia.
El par de jóvenes permanecieron allí un momento vislumbrando los alrededor un poco más pero en vista de que ya habían inspeccionado cada rincón posible o cuando menos eso es lo que creían en ese preciso momento. Habían estado conversando de tal manera que no habían prestado atención a que algo faltaba cerca de ellos… ¿Dónde estaba Bounsweet?
Tras ese breve momento de incertidumbre y quizá de breve susto ante la desaparición del pequeño vegetal, terminaron por encontrarle cuando de repente pudieron escuchar su voz en las cercanías en dirección a una pared cubierta de musgo. Al acercarse lo suficiente, vieron como el pokemon hierba emergía de una de estas paredes cual si se hubiese escabullido por una pequeña grieta. Allí, tras remover el musgo que encontraron descubrieron que en efecto existía una abertura que apenas era lo suficientemente grande como para permitirle el paso con esfuerzo al propio Bounsweet o criaturas de tamaño similar.
En definitiva, ningún humano podía entrar por ahí.
─ Esto definitivamente que podría cambiarlo todo… es emocionante. Es decir, ¿Qué habrá al otro lado de esta pequeña abertura? Solo podemos imaginar ─ la emoción se le notaba no solo en la voz sino también en sus facciones. Denim tenía razón en que esa oscuridad al otro lado era misteriosa y quizá algo inquietante… sin embargo no tenían forma de abrirse paso.
─ Es una pena que no contemos con los medios para agrandar esta grieta ─ Fionn permanecía pensativo y su pokemon imitaba sus gestos conforme el explorador amateur parecía complacido pese a la situación.
─ Descuida, estoy seguro de que esto cuenta como un descubrimiento. Cuando tenga la forma de abrirme paso, es probable que pueda encontrar algo. Podemos decir que tuvimos éxito, amigo Fionn. Y tú también pequeña rab---Ninon.
El pequeño vegetal solo le dirigió por momentos una mirada maliciosa al humano para luego esconderse debajo del cabello de su entrenador que era lo suficientemente abundante como para ocultarla. La excursión podía darse como concluida, siendo que ahora el par habría de volver sobre los pasos dados con tal de regresar a la entrada.
La luz del sol enceguecía por momentos luego de pasar tanto tiempo en la oscuridad de la cueva, pero por suerte no había criaturas hostiles allí fuera. El Poochyena que habían derrotado ya no se encontraba allí y de seguro habría recuperado la consciencia y dirigido a otro lugar del bosque. El trabajo de Fionn terminaba allí, aunque corta, la travesía por esos oscuros pasajes pétreos le había venido bien como experiencia.
─ Ten, es lo que tengo para darte como pago por haberme acompañado ahí dentro. La próxima espero conseguir mi propio pokemon. Y quien sabe, puede que te vuelva a llamar si descubro algo alucinante. Que puedo decir, me has dejado una buena impresión ─ el chico ahora retirándose aquel casco similar a los utilizados en minería, entregaba además al entrenador unos 500 Pk. A su vez hizo entrega de 4 bayas Oran y un objeto extraño que parecía estar petrificado. Esto último se le hizo de lo más llamativo al menor de blancuzcos cabellos quien lo miro extrañado.
─ Todo luce muy bien salvo esta cosa… ¿Qué es? No logro distinguirla en lo absoluto ─ Fionn acercó el misterioso objeto una vez hubo guardado el dinero recibido y las bayas. Era en todo sentido una piedra pero con una parte que sobresalía hacía afuera que con toda seguridad no era roca sino algo más.
─ Para serte sincero no tengo ni la más remota idea. Es un objeto que encontré en una de mis primeras exploraciones y pensé que a lo mejor podría resultarte útil alguna vez. Es raro sin duda ─ ciertamente este era uno de esos misterios que no podían ser resueltos ahí mismo, solo el tiempo diría si en efecto este curioso pedazo de piedra era útil o no. Pero como el resto de la paga era buena, era apropiado aceptarlo.
─ Entiendo. Ojala termine siendo algo valioso. Y también espero que puedas encontrar algo incluso mejor dentro de esa cueva.
─ Eso tenlo por seguro, tengo un buen presentimiento y esos nunca me fallan. Tú y Ninon sigan haciéndose fuertes, quizá los necesite si consigo abrir ese pasaje, ¿sabes?
Tal y como decía el propio Denim, el dueto oriundo de Hibiscus seguiría fortaleciéndose desde ese día en adelante, recién empezaban su viaje pero como una muestra de su buena fe, intercambiaron contactos con aquella persona que acababan de conocer. Con la aprobación de Ninon de seguro ya tenía toda luz verde para ser alguien de confianza. Aparte, el pokemon vegetal luego tuvo el descaro de explicar el porqué de su buena fe para con el explorador amateur; Fionn ya le conocía desde hace tiempo así que sabía interpretar lo que su criatura trataba de decir. "Existen algunas criaturas tan débiles que guardarles desconfianza carece de sentido alguno". Desde luego tales palabras no le hicieron mucha gracia al intrépido aventurero del casco, pero que podía hacer al respecto, ¿arriesgarse a que vuelvan a saltarle encima? Mejor no.
Tras despedirse y haber terminado su primer trabajo, ahora solo quedaba reanudar la caminata hacía ciudad Pawnest.
. . .
End de la poke-aventura(?)