Un, dos, tres. Un, dos, tres.
El ritmo favorito de Kafka para encestar un gancho al saco. Cortale el ritmo y el saco serás tú. ¿Pero cómo usar de saco a una voz secundaria en su mente?
Empecemos por el inicio: el día iba tenso, había regresado de las islas tras unas cortas vacaciones con su...