El DaiToyOh Z permanecía arrodillado en el centro del Viejo Almacén de Figuras.
Su cuerpo gigante, armado con piezas robadas, crujía de vez en cuando como si aún intentara moverse, aunque el núcleo del pecho apenas emitía un pulso débil. Ya no había rugidos, ni frases heroicas distorsionadas, ni brazos intentando aplastar a nadie.
Pero nadie se relajó del todo.
Tatsuya caminó alrededor del robot con calma, observando las uniones principales desde cierta distancia. El cubrebocas ocultaba la mayor parte de su expresión, pero sus ojos se mantenían atentos a cada vibración del núcleo. Dainsleif avanzaba cerca de él, con las garras flexionadas y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante. Sus propias garras eran suficiente para abrir, sujetar o separar piezas si era necesario.
Dvalin, por su parte, se quedó junto a los tres ToyAgumon culpables, extendiendo una de sus alas para impedir que se acercaran demasiado al robot.
Sung no se lanzó al frente. Se quedó a unos pasos de distancia, con los brazos cruzados y la mirada fija en el núcleo. Meok Bo estaba a su lado, olfateando el aire con inquietud.
—Cosa grande duerme, pero no duerme bien —dijo Meok Bo, inclinando la cabeza mientras sus ojos seguían el pulso débil del pecho del robot.
—Entonces no lo toques todavía —ordenó Sung, apoyando una mano sobre la cabeza de su Digimon para detenerlo antes de que avanzara.
—Meok Bo no tocar — Arkadimon obedeció, quedándose quieto aunque sus garras rasparon el suelo con ansiedad.
—Tampoco lamas —añadió Sung, mirándolo de reojo.
Meok Bo cerró la boca lentamente.
—Sung sabe mucho —murmuró, apartando la lengua como si nunca hubiera pensado usarla.
—Te conozco —dijo Sung, bajando la mirada hacia él con severidad.
Tatsuya escuchó el intercambio, pero no hizo ningún comentario. Solo ladeó un poco la cabeza, como si aquella dinámica entre Tamer y Digimon le hubiera parecido interesante.
—Primero hay que retirar las piezas que siguen conectadas al cuerpo principal —explicó Tatsuya, señalando las placas laterales del DaiToyOh Z con dos dedos—si quitamos el núcleo antes de estabilizarlo, puede volver a intentar absorber piezas—.
El ToyAgumon del casco levantó tímidamente una mano. Ya no llevaba el casco puesto, sino abrazado contra el pecho.
—Nosotros podemos decir de dónde sacamos algunas —dijo el pequeño, bajando la mirada con vergüenza— bueno… casi todas— añadió
Sung giró lentamente hacia él.
—¿Casi todas? —preguntó Sung, entrecerrando los ojos.
El ToyAgumon retrocedió medio paso.
—Había muchas piezas —respondió el pequeño, apretando el casco contra su pecho.
—Robaron tantas que ni siquiera recuerdan de quién eran —dijo Sung, dando un solo paso hacia él.
El ToyAgumon se encogió por reflejo.
—Sung —intervino Tatsuya, levantando una mano con calma para frenar la tensión.
Ella se detuvo. Durante un segundo pareció que iba a responderle con brusquedad, pero no lo hizo. Miró al ToyAgumon, luego al robot, y finalmente soltó un suspiro seco.
—Bien, entonces van a ayudar a identificarlas una por una. Y lo harán con cuidado. —dijo Sung, cruzándose de brazos otra vez.
Los tres ToyAgumon asintieron rápidamente.
—¡Sí! —respondieron los tres, enderezándose de golpe.
—Sin gritar —añadió Sung, mirándolos de reojo.
—Sí… —repitieron los tres, bajando la voz al mismo tiempo.
Dvalin se acercó a ellos y empujó una caja vacía hacia una mesa vieja.
—Pongan ahí las piezas que recuerden —indicó Dvalin, usando un ala para señalar la superficie— y no inventen para quedar bien—.
—No inventaremos —dijo uno de los ToyAgumon, levantando ambas manos.
—Ya inventaron un robot gigante ilegal —respondió Dvalin, mirándolo fijamente.
—Eso fue antes de aprender —contestó el ToyAgumon, encogiéndose de hombros.
—Aprendieron hace diez minutos —replicó Dvalin con fastidio.
—Fue una lección muy intensa —murmuró el ToyAgumon, mirando de reojo al DaiToyOh Z.
Mientras Dvalin vigilaba a los pequeños culpables, Tatsuya se colocó junto a Sung. No se paró frente a ella como si fuera a sermonearla; se quedó a su lado, mirando también al robot.
—Buena reacción —dijo Tatsuya, manteniendo la voz tranquila detrás del cubrebocas.
Sung no lo miró.
—No hice nada —respondió Sung, manteniendo los brazos cruzados.
—Exacto. No te lanzaste sobre ellos ni sobre el robot —comentó Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.
Ella giró un poco el rostro hacia él.
—¿Eso es un cumplido? —preguntó Sung, arqueando una ceja.
—Sí —respondió Tatsuya, con los ojos serenos sobre el cubrebocas.
—Sonó como una provocación —dijo Sung, volviendo la vista hacia el DaiToyOh Z.
—Contigo casi todo suena como una provocación —contestó Tatsuya, levantando ambas manos en señal de paz.
Sung lo miró de lado.
—Sigue hablando y lo será —advirtió Sung, bajando apenas la voz.
Tatsuya no discutió. Solo señaló a Meok Bo con la mirada.
—Lo importante es que ahora estás observando antes de actuar —dijo Tatsuya, acomodándose el guante de una mano— eso también es parte de ser Tamer—.
Sung guardó silencio. Su primera reacción habría sido acercarse al DaiToyOh Z, arrancar las piezas con sus propias manos y obligar a los ToyAgumon a reparar el desastre bajo amenaza directa. Pero después del incidente con el núcleo, algo había quedado claro. No tenía que hacerlo todo ella, Meok Bo estaba allí y era su compañero, no una carga que debía mantener siempre detrás.
Sung bajó la mirada hacia él.
—Meok Bo —llamó Sung, tocándole suavemente el hombro con los nudillos.
El Arkadimon levantó la cabeza de inmediato.
—Sí. Meok Bo listo —respondió él, irguiéndose con orgullo.
—Necesito que te acerques al robot y revises si alguna pieza todavía tiene data activa —dijo Sung, señalando el costado derecho del DaiToyOh Z— no ataques. No muerdas. Solo revisa y me dices dónde sientes pulsos fuertes—.
Meok Bo parpadeó, sorprendido por recibir una tarea clara.
—¿Meok Bo va? —preguntó el Arkadimon, apuntándose a sí mismo con una garra.
—Vas —confirmó Sung, manteniendo la mirada firme sobre él— yo te vigilo desde aquí—.
El Arkadimon se irguió más.
—Sung confía en Meok Bo —dijo él, moviendo la cola con emoción contenida.
—No te emociones —respondió Sung, aunque no retiró la mano de su hombro de inmediato.
—Meok Bo emocionado poquito —admitió el Arkadimon, avanzando con pasos cuidadosos hacia el robot.
Tatsuya observó la escena desde el costado. Sus ojos se estrecharon apenas sobre el cubrebocas, no como burla, sino como aprobación silenciosa.
—Eso también fue una buena decisión —dijo Tatsuya, manteniendo la voz baja.
—No abuses —respondió Sung, sin apartar la vista de Meok Bo.
—Solo lo digo —contestó Tatsuya, cruzándose de brazos.
—Dilo menos —ordenó Sung, vigilando cada movimiento de su Digimon.
Meok Bo rodeó al DaiToyOh Z con cautela. Su cuerpo iba bajo, las garras rozando el suelo, pero no parecía asustado. De vez en cuando se detenía frente a una placa y olfateaba. Luego movía la cabeza hacia otro punto, siguiendo algo que los demás no podían percibir.
Sung lo observaba con atención, pero no avanzó detrás de él. No esta vez.
—Pecho débil —dijo Meok Bo, apuntando con una garra hacia el núcleo—brazo transparente tiene cosquillas de data, pierna negra también, Espalda… espalda oler mal—.
Tatsuya dio un paso hacia la parte trasera del robot.
—¿Huele mal cómo? —preguntó Tatsuya, revisando la estructura sin tocarla todavía.
Meok Bo miró hacia él.
—Como comida vieja escondida —respondió el Arkadimon, arrugando el hocico.
Sung se tocó el puente de la nariz.
—Traducción —pidió Sung, mirando a Tatsuya.
—Data estancada o algo atrapado —interpretó Tatsuya, acercándose con cuidado a la espalda del DaiToyOh Z—Meok Bo, ¿puedes marcar el punto sin tocarlo?— le preguntó a Arkadimon
—Meok Bo puede —respondió el Arkadimon, levantando una pieza pequeña del suelo.
—Sin lanzarla fuerte —advirtió Sung, levantando un dedo.
Meok Bo bajó lentamente el brazo.
—Meok Bo iba a marcar suave —dijo él, desviando la mirada.
—Más suave que eso —corrigió Sung, manteniendo los ojos fijos en la pieza.
—Meok Bo marca muy suave —aceptó el Arkadimon, colocando la pieza en el suelo con exagerado cuidado.
La pequeña pieza quedó justo detrás del DaiToyOh Z, señalando una zona donde varias placas de colores formaban una especie de mochila improvisada. A simple vista parecía una decoración absurda, pero al acercarse, Tatsuya notó que había cables finos conectados hacia el núcleo.
Dainsleif se colocó junto a Tatsuya y flexionó las garras.
—Puedo abrirlo —dijo Dainsleif, observando los puntos de unión con atención.
—Con cuidado —indicó Tatsuya, señalando los bordes de la cubierta— no cortes profundo. Solo separa la capa externa—.
Dainsleif asintió.
—Entendido —respondió el Hackmon, inclinándose frente a la cubierta.
Dainsleif introdujo las garras entre las placas y comenzó a hacer palanca con precisión. No desgarró ni arrancó a la fuerza. Fue soltando una unión tras otra, hasta que la cubierta trasera cedió con un chasquido.
Dentro había una cavidad pequeñay estaba vacía.
Tatsuya se inclinó un poco más, observando el interior sin meter la mano.
—Aquí falta algo —dijo el Kamisato, levantando la vista hacia los ToyAgumon.
Los tres ToyAgumon culpables se miraron nerviosos desde la mesa.
—¿Qué cosa? —preguntó Dvalin, girando hacia ellos.
El ToyAgumon del casco tragó saliva.
—Ahí… ahí iba el "Corazón Auxiliar del Héroe" —admitió el pequeño, apretando su casco contra el pecho.
Sung lo miró lentamente.
—Explícate —ordenó ella, sin moverse de su lugar.
—Era una pieza dorada —dijo el ToyAgumon, bajando cada vez más la voz— no era de ningún ToyAgumon. La encontramos junto con la pieza brillante del pecho. Pensamos que era como… una batería secundaria—.
Tatsuya se incorporó de inmediato.
—¿Dónde está? —preguntó, con seriedad.
Los tres ToyAgumon bajaron la mirada.
—No sabemos —murmuró uno, juntando las manos con culpa.
Sung inhaló despacio.
—Elige bien tus próximas palabras —dijo, clavando la mirada en el ToyAgumon del casco.
El ToyAgumon del casco se apresuró a hablar.
—¡La tenía otro miembro del club! —explicó el pequeño, levantando ambas manos—. ¡no nosotros!, él dijo que si el DaiToyOh Z necesitaba más energía, la usaría en la fase final—.
—¿Otro miembro? —preguntó Tatsuya, girando apenas la cabeza.
Dvalin abrió las alas con indignación.
—¿Hay más de ustedes? —preguntó el Pteromon, señalándolos con una pluma.
—Solo uno más —dijo uno de los ToyAgumon, encogiéndose detrás del casco de su compañero—. Bueno… técnicamente es el fundador—.
—¿Y no pensaron en mencionar al fundador antes? —reclamó Dvalin, golpeando la mesa con una pata.
—Estábamos ocupados sobreviviendo al robot —respondió el ToyAgumon, mirando de reojo al DaiToyOh Z.
—También estaban ocupados mintiendo por omisión —dijo Dvalin, acercando la cara a los tres.
—Eso suena muy legal —murmuró otro ToyAgumon, bajando la mirada.
—Porque lo es —respondió Dvalin, irguiéndose con orgullo.
Sung dio unos pasos hacia los ToyAgumon, pero esta vez no lo hizo para intimidarlos hasta hacerlos temblar. Se detuvo a una distancia prudente y se agachó apenas para quedar más cerca de su altura.
Los tres ToyAgumon se sorprendieron.
Tatsuya también lo notó, aunque no dijo nada.
—Nombre —pidió Sung, con voz baja y firme.
El ToyAgumon del casco dudó.
—Blocker One —respondió el pequeño, mirando a sus compañeros.
Sung ladeó un poco la cabeza.
—¿Ese es su nombre real? —preguntó, sin cambiar la expresión.
—No… es su nombre de héroe —admitió el ToyAgumon, encogiéndose.
—Su nombre real —repitió Sung, apoyando un antebrazo sobre su rodilla.
—Koro —respondió el ToyAgumon, bajando el casco.
—¿Qué es Koro? —preguntó Tatsuya, dando un paso más cerca.
—Un ClearAgumon joven —explicó el pequeño, señalando hacia una ventana rota del almacén— es más listo que nosotros. él hizo los planos, encontró las piezas raras y dijo que el DaiToyOh Z podía despertar si usábamos partes vivientesBlockerAgumon.
Tatsuya se cruzó de brazos.
—Entonces él sabía más de lo que ustedes entendían —dijo, observando la cavidad vacía de la espalda del robot.
—Él decía que no era robar —murmuró otro ToyAgumon, jugando con sus dedos— que Toy Town nos debía piezas porque nadie respetaba nuestras ideas —.
Sung bajó la mirada un instante.
El discurso sonaba infantil, pero también peligroso. No por la fuerza de quienes lo decían, sino porque convertía el resentimiento en permiso para dañar a otros.
—¿Dónde está ahora? —preguntó Sung, incorporándose despacio.
—Tiene una base secreta en el distrito de maquetas —respondió el ToyAgumon del casco, señalando hacia el norte—pero si vio que el DaiToyOh Z despertó y falló, quizá intente terminar otro plan—.
—Otro robot —dijo Dvalin, echando la cabeza hacia atrás con horror.
—No exactamente —murmuró el ToyAgumon del casco, escondiendo la cara detrás del casco—él decía que si el cuerpo grande era demasiado torpe, tal vez era mejor crear un piloto—.
El almacén quedó en silencio.
Tatsuya miró de nuevo la cavidad vacía en la espalda del DaiToyOh Z.
—Un piloto artificial para controlar el robot desde dentro —dedujo, apretando ligeramente los dedos contra su brazo.
Sung miró a los ToyAgumon.
—¿Usando piezas vivientes? —preguntó ella, bajando la voz.
El ToyAgumon del casco asintió con vergüenza.
—Eso creo —respondió el pequeño, sin atreverse a mirarla.
Meok Bo gruñó bajo.
—Koro malo —dijo el Arkadimon, mostrando los dientes.
Sung bajó una mano frente a él.
—Koro está siendo estúpido —corrigió Sung, mirando hacia la salida del almacén— todavía no sabemos si es malo—.
—Si toca piezas de otros, Meok Bo muerde —gruñó Arkadimon, clavando las garras en el suelo.
—No muerdes salvo que te lo ordene —respondió Sung, bajando la mirada hacia él.
Meok Bo la miró con atención.
—¿Sung ordenará si Koro molesta mucho? —preguntó él, levantando una garra.
—Depende de cuánto moleste —contestó Sung, sin apartar la vista de la salida.
—Meok Bo acepta —dijo el Arkadimon, asintiendo con seriedad.
Tatsuya comenzó a revisar las piezas ya separadas sobre la mesa. Había brazos, placas de torso, fragmentos transparentes, partes negras y bloques de unión. Algunos aún conservaban pulsos débiles de data, como si necesitaran volver pronto a sus dueños.
—No podemos dejar esto aquí demasiado tiempo —dijo el Kamisato, tomando una pieza transparente con cuidado —si las piezas pasan mucho tiempo separadas, podrían tardar más en reintegrarse—.
Sung miró la mesa, luego el robot y finalmente a Meok Bo.
—Entonces dividimos tareas —decidió Sung, señalando el almacén con una mano— los ToyAgumon culpables se quedan aquí ayudando a clasificar. Dvalin los sigue vigilando, Dainsleif mantiene estable el robot con Tatsuya y Meok Bo y yo vamos por Koro—.
Tatsuya giró hacia ella.
—No —dijo Tatsuya, con tono sereno pero firme.
Sung entrecerró los ojos.
—¿Perdón? —preguntó ella, cruzándose de brazos.
—No vas sola —respondió Tatsuya, sosteniéndole la mirada.
—No voy sola. Voy con Meok Bo —dijo Sung, señalando a su Digimon.
—Me refiero a sin apoyo de otro Tamer —aclaró Tatsuya, señalando la pieza faltante del DaiToyOh Z —si Koro tiene otra pieza del mismo origen que el núcleo, puede activar algo impredecible—.
Sung apretó los labios. Por un momento pareció que iba a discutir. Luego miró a Meok Bo, que esperaba su decisión con la cabeza levantada y los ojos atentos. Ella no quería parecer dependiente de Tatsuya, pero tampoco se trataba de orgullo. Se trataba de resolver la Quest.
—Bien —aceptó Sung, desviando la mirada hacia la salida— tú vienes, pero los niños se quedan bajo vigilancia—.
Dvalin levantó un ala.
—Yo puedo vigilarlos —dijo Pteromon, colocándose frente a los tres ToyAgumon.
—Y yo ayudaré a mantener el DaiToyOh Z estable —dijo Dainsleif, flexionando sus garras cerca de la estructura.
Tatsuya asintió.
—Entonces Dain se queda con Dvalin —indicó, mirando a su Digimon— si el núcleo vuelve a pulsar fuerte, salgan del almacén y alejen a los ToyAgumon. No intentes detenerlo solo—.
Dainsleif miró a Tatsuya con seriedad.
—Entendido. No intentaré detenerlo solo —respondió el Hackmon, apoyando una garra contra el suelo.
Sung notó esa frase. "No intentaré detenerlo solo". Era una orden prudente, una que Tatsuya daba sin dudar, incluso a un Digimon capaz y entrenado. No porque no confiara en él, sino porque sabía medir los riesgos.
Sung bajó la mirada hacia Meok Bo.
—Tú tampoco te adelantas sin orden —dijo Sung, tocándole la frente con dos dedos.
—Meok Bo espera orden —respondió el Arkadimon, irguiéndose.
—Si sientes data extraña, me avisas —añadió Sung, señalando los ojos de Meok Bo con dos dedos.
—Meok Bo avisa —obedeció él, asintiendo con fuerza.
—Si Koro intenta usar esa pieza, no lo atacas de inmediato. Lo bloqueas —dijo Sung, bajando la voz para que la instrucción quedara clara.
—Meok Bo bloquea. No muerde —repitió el Arkadimon, golpeándose el pecho con una garra.
—Exacto —confirmó Sung, observándolo con firmeza.
Meok Bo abrió la boca.
Sung levantó un dedo.
—No preguntes si puedes morder después —advirtió ella, mirándolo fijamente.
El Arkadimon cerró la boca.
—Sung adivina mucho —murmuró Meok Bo, desviando la mirada.
—Demasiado —respondió Sung, girándose hacia los ToyAgumon.
Tatsuya se acercó a los ToyAgumon culpables.
—Necesitamos llegar rápido al distrito de maquetas —dijo Tatsuya, agachándose un poco frente a ellos—¿cuál es el camino más corto?—.
El ToyAgumon del casco señaló una salida trasera del almacén.
—Por ahí —respondió el pequeño, apuntando con una mano temblorosa—. Hay túneles de mantenimiento debajo de las vías del tren de juguete. Salen cerca de la plaza de maquetas—.
Sung miró la salida.
—¿Trampas? —preguntó ella, ajustándose los guantes.
Los tres ToyAgumon se miraron entre sí.
—Algunas —admitió uno, encogiéndose.
—¿Algunas cuántas? —preguntó Sung, clavando la mirada en él.
—Depende de si Koro las activó —respondió el ToyAgumon, bajando la cabeza.
Sung cerró los ojos por un instante.
—Me estoy arrepintiendo de no desarmarlos —murmuró ella, tocándose el puente de la nariz.
—Sung —dijo Tatsuya, mirándola de lado.
—Fue una expresión —respondió Sung, abriendo los ojos.
—Con tu tono nunca estoy seguro —contestó Tatsuya, acomodándose el cubrebocas con dos dedos.
—Bien. Me arrepiento de no regañarlos más fuerte —corrigió Sung, mirando hacia la salida.
—Eso sí te lo creo —dijo Tatsuya, inclinando apenas la cabeza.
Antes de salir, Sung se volvió hacia los tres culpables.
—Van a clasificar cada pieza, escribir de quién era si lo recuerdan y ayudar a devolverlas cuando volvamos —dijo señalándolos uno por uno—esto no se arregla con decir perdón—.
El ToyAgumon del casco bajó la cabeza.
—Lo sabemos —respondió el pequeño, apretando el casco entre sus manos.
—No, apenas están empezando a saberlo —corrigió Sung, manteniendo la mirada sobre ellos.
Los tres guardaron silencio.
Dvalin se subió a una caja junto a ellos.
—Muy bien, club con problemas legales —dijo Pteromon, golpeando la caja con una pata— empezaremos por separar piezas transparentes, negras y normales—.
—¿Tenemos que obedecerte? —preguntó uno de los ToyAgumon, mirando al Pteromon con duda.
Dvalin abrió las alas con orgullo.
—Ahora soy su supervisor de reparación —declaró, levantando la cabeza.
—Eso no suena heroico —murmuró el ToyAgumon, mirando la mesa.
—Es mejor. Suena útil —respondió Dvalin, empujando una pieza transparente hacia él.
Dainsleif se acercó al DaiToyOh Z y colocó una garra sobre una de las placas del torso, sintiendo la vibración débil del núcleo.
—Yo vigilaré que no vuelva a moverse —dijo Dainsleif, manteniendo las garras listas.
—Sin arriesgarte —recordó Tatsuya, caminando hacia la salida trasera.
—Lo sé —respondió Dainsleif, mirando a Tatsuya de reojo—tú también sabes dar órdenes repetidas— en el fondo admite que su Tamer sabe hacer su trabajo cuando debe hacerlo.
—Es parte del oficio —contestó Tatsuya, girando hacia el túnel.
Sung escuchó la frase mientras avanzaba hacia la salida. "Parte del oficio". Ser Tamer no era solo reaccionar más rápido, ni pegar más fuerte, ni imponerse sobre el compañero. Era repetir órdenes cuando hacía falta, era medir riesgos, era confiar sin abandonar el control.
Y eso, para alguien como ella, era más difícil que pelear.
El túnel de mantenimiento olía a plástico viejo, polvo digital y aceite de mecanismos infantiles. Las paredes estaban decoradas con estrellas descoloridas y dibujos de trenes sonrientes. El contraste entre el ambiente ridículo y la amenaza real hacía que Sung caminara con el ceño fruncido.
Meok Bo iba delante, pero no demasiado. Cada pocos pasos miraba hacia atrás para confirmar que Sung lo seguía.
—Meok Bo siente cosquillas adelante —dijo Arkadimon en voz baja, levantando una garra.
Sung se detuvo de inmediato.
—¿Data? —preguntó Sung, levantando una mano para que Tatsuya también frenara.
—Sí. Pequeña y scondida —respondió Meok Bo, olfateando el suelo.
Tatsuya se agachó y observó el piso. Había una línea casi invisible entre dos bloques de color verde.
—Es una trampa —dijo, señalando el borde sin tocarlo.
Sung miró a Meok Bo.
—Bien detectado —dijo ella, asintiendo una sola vez.
Arkadimon se quedó quieto.
—¿Sung dijo bien? —preguntó Meok Bo, abriendo un poco los ojos.
—No lo arruines —respondió Sung, manteniendo la mirada en la trampa.
—Meok Bo no arruina —dijo él, moviendo la cola con satisfacción.
Tatsuya examinó la línea del suelo.
—Probablemente activa una red o una alarma —explicó Tatsuya, siguiendo el cable con la mirada— no parece peligrosa, pero nos delataría—.
—Meok Bo puede saltar —dijo el Arkadimon, flexionando las piernas.
—Nosotros también podemos rodearla —respondió Sung, señalando un espacio lateral entre cajas— no gastes fuerza si no hace falta—.
Meok Bo la miró con curiosidad.
—Sung antes decía correr y romper —dijo Arkadimon, caminando hacia el espacio lateral.
—Ahora digo rodear —contestó Sung, pasando con cuidado junto a las cajas.
—Sung aprende —dijo Meok Bo, siguiéndola.
Sung lo miró fijamente.
—El que está aprendiendo eres tú —respondió ella, cruzando al otro lado de la trampa.
—Los dos —dijo Meok Bo con simpleza, olfateando el siguiente tramo.
Tatsuya caminó detrás de ellos. Sus ojos se estrecharon apenas sobre el cubrebocas, pero no comentó nada.
Rodearon la trampa sin activarla. Más adelante encontraron otras dos: una hecha con piezas que caerían del techo y otra conectada a un silbato de juguete. Koro claramente no esperaba enemigos poderosos; esperaba curiosos, niños o Digimon distraídos. Las trampas eran más molestas que letales, pero podían retrasarlos.
Meok Bo detectó cada una antes de que Sung o Tatsuya la pisaran. Y cada vez, Sung le permitía adelantarse un poco más.
—Meok Bo, revisa esa esquina, pero solo mirar —indicó Sung, apuntando hacia una curva oscura del túnel.
—Solo mirar —repitió él, avanzando con cuidado.
Meok Bo asomó la cabeza y na lluvia de pequeños bloques cayó desde arriba. Arkadimon retrocedió justo a tiempo, evitando que le golpearan la cara. Luego miró a Sung con orgullo.
—Meok Bo miró, techo atacó —dijo Arkadimon, señalando los bloques caídos.
—Buen retroceso —dijo Sung, acercándose sin correr.
—Meok Bo no mordió techo —añadió él, levantando la cabeza.
—Eso también es progreso —respondió Sung, observando el mecanismo oculto sobre la esquina.
Tatsuya se colocó junto a ella.
—Está respondiendo bien porque le das órdenes claras —dijo Tatsuya, revisando los restos de la trampa.
Sung miró el montón de bloques caídos.
—Y porque empieza a entender que no todo se resuelve mordiendo —respondió, mirando a Meok Bo.
Meok Bo levantó una garra.
—Pero muchas cosas sí —dijo Arkadimon, muy serio.
—Algunas —corrigió Sung, pasando junto a él.
—Muchas —insistió Meok Bo, siguiéndola.
—Algunas —repitió Sung, mirándolo de lado.
—Meok Bo acepta "varias" —negoció Arkadimon, bajando un poco la cabeza.
—Aceptable —respondió Sung, continuando por el túnel.
El túnel desembocó finalmente bajo una pequeña estación de tren de juguete. Desde allí se veía el distrito de maquetas: una zona llena de ciudades miniatura, montañas falsas, vías elevadas y edificios diminutos hechos con bloques perfectamente ordenados. A diferencia del resto de Toy Town, aquella área estaba casi vacía. Demasiado vacía.
Sung se agachó detrás de una estructura con forma de castillo.
—Meok Bo, ¿sientes algo? —preguntó Sung, manteniendo una mano cerca de su Digimon.
Arkadimon cerró los ojos y olfateó.
—Data brillante. Adelante. También miedo —respondió Meok Bo, abriendo lentamente los ojos.
Tatsuya se puso a su lado.
—¿Miedo de quién? —preguntó, bajando la voz detrás del cubrebocas.
Meok Bo miró hacia el centro del distrito.
—De pieza —respondió Arkadimon, señalando con una garra.
Sung frunció el ceño.
—¿La pieza tiene miedo? —preguntó ella, observando las maquetas.
—No. Alguien con pieza tener miedo —aclaró Meok Bo, avanzando medio paso.
Un ruido metálico llegó desde el centro del distrito.
Los tres avanzaron con cuidado, manteniéndose entre las maquetas. Esta vez Sung no iba al frente de manera impulsiva; dejó que Meok Bo guiara por percepción mientras ella observaba rutas, coberturas y posibles salidas.
Tatsuya notó el cambio, pero no interrumpió.
En la plaza central de maquetas, sobre una mesa de construcción, vieron a un ClearAgumon joven.
Era más pequeño que los ToyAgumon del club, con varias piezas transparentes rayadas y una bufanda roja atada al cuello como capa. Frente a él había una estructura humanoide mucho más pequeña que el DaiToyOh Z: un muñeco piloto armado con piezas vivientes, cables y una cavidad abierta en el pecho.
En sus manos, Koro sostenía una pieza dorada que brillaba débilmente.
—Si el cuerpo grande falló… entonces el piloto pensará mejor —murmuraba Koro, sujetando la pieza contra su pecho—un héroe necesita mente. Una mente que no dude. Una mente que todos respeten—.
Sung observó la escena desde detrás de una maqueta.
—Ese es Koro —dijo Sung, sin apartar la vista del ClearAgumon.
—Y esa debe ser la pieza auxiliar —dijo Tatsuya, observando el brillo dorado.
Meok Bo gruñó.
—Koro asustado. Pero hace cosa mala —dijo Arkadimon, bajando el cuerpo.
Sung apoyó una mano sobre el hombro de su Digimon.
—Lo bloqueas si intenta colocar la pieza, pero no lo lastimes —ordenó, manteniendo la voz baja.
—Meok Bo bloquea —susurró él, sin quitarle los ojos a Koro.
Tatsuya miró a Sung.
—¿Vas a hablar primero? —preguntó Tatsuya, quedándose detrás de ella.
—Sí —respondió Sung, ajustándose los guantes.
—Bien —dijo Tatsuya, apartándose ligeramente para dejarle el espacio.
—No suenes sorprendido —murmuró Sung, saliendo de su cobertura.
Tatsuya no respondió.
Sung salió de detrás de la maqueta con las manos visibles, sin correr ni adoptar una postura de ataque. Meok Bo avanzó a su lado, atento pero contenido. Tatsuya se mantuvo un poco detrás, permitiendo que ella tomara la iniciativa.
Koro se sobresaltó al verlos.
—¡No se acerquen! —gritó Koro, apretando la pieza dorada contra su pecho.
—No vine a atacarte —dijo Sung, deteniéndose a varios pasos de distancia.
Koro la miró con desconfianza.
—Eso dicen todos antes de romper los sueños de otros —respondió Koro, retrocediendo junto a la mesa.
—Tus sueños están hechos con partes robadas —dijo Sung, señalando el muñeco piloto con la mirada.
El ClearAgumon bajó los ojos hacia la estructura incompleta.
—Las piezas iban a tener un propósito —murmuró Koro, apretando los dedos sobre la pieza dorada.
—Ya tenían uno —respondió Sung, manteniendo la voz firme—pertenecían a Digimon vivos—.
Koro apretó los dientes.
—¡Nadie nos escucha! —gritó Koro, levantando la pieza contra su pecho— ¡nadie cree que podamos construir algo importante! ¡solo somos juguetes para ellos!—.
Meok Bo dio un paso al frente, pero Sung levantó una mano y Arkadimon se detuvo de inmediato.
—Meok Bo espera —dijo en voz baja, clavando las garras en la mesa de la maqueta.
Sung mantuvo la mirada fija en Koro.
—Entonces querías obligarlos a mirar —dijo Sung, bajando ligeramente la voz.
Koro tembló.
—Quería que nos respetaran —respondió él, mirando al suelo.
—No se consigue respeto arrancándole piezas a otros —dijo Sung, dando un paso lento hacia él—eso solo hace que te teman o que te odien— añadió.
Koro miró la pieza dorada.
—Tú no entiendes —murmuró el ClearAgumon, cerrando los dedos alrededor de la pieza.
Sung guardó silencio un momento. Luego habló con más dureza, pero sin gritar.
—Entiendo más de lo que crees —dijo ella, manteniendo la mirada sobre Koro—entiendo querer demostrar que no eres débil, entiendo odiar que otros decidan cuánto vales. Pero también entiendo que si lastimas a otros para probar algo, ya perdiste el control de lo que querías defender—.
Tatsuya observó a Sung desde atrás. Esa no era una frase que él le hubiera enseñado. Era suya.
Koro dudó, sus manos aflojaron apenas la pieza dorada. Pero entonces el pequeño piloto sobre la mesa se movió y una chispa roja recorrió sus cables.
—Unidad… piloto… esperando… corazón auxiliar… —dijo la estructura incompleta, moviendo un brazo rígido hacia Koro.
Koro se sobresaltó. La pieza dorada brilló más fuerte.
—Me está llamando —susurró Koro, mirando la pieza con los ojos abiertos.
—No —dijo Tatsuya, dando un paso adelante— está reaccionando a la energía del núcleo principal. Si la colocas, podrías activar otra conciencia inestable— explicó.
Koro retrocedió, confundido.
—Pero… pero esta vez será mejor —dijo Koro, mirando al piloto incompleto.
—No lo sabes —respondió Sung, manteniéndose entre Koro y la salida.
—¡Sí lo sé!, ¡yo lo diseñé! —gritó Koro, levantando la pieza dorada.
El piloto extendió un brazo pequeño hacia él. Meok Bo tensó el cuerpo y Sung no dudó.
—Meok Bo, bloquea —ordenó Sung, señalando el espacio entre Koro y el piloto.
El Arkadimon salió disparado. No atacó a Koro, ni lo mordió, solo se interpuso entre el ClearAgumon y el piloto, usando su cuerpo para cortar la línea directa entre la pieza dorada y la cavidad del muñeco.
—No pasar —gruñó Meok Bo, clavando las garras en la mesa.
Koro intentó rodearlo.
—¡Quítate! —gritó Koro, tratando de pasar por un costado.
—No —respondió Meok Bo, empujándolo con el hombro sin hacerle daño.
El piloto incompleto se sacudió con más violencia. Sus cables empezaron a arrastrarse solos por la mesa, buscando la pieza dorada.
Sung se mantuvo a distancia, evaluando.
—Tatsuya, los cables —dijo Sung, señalando los cables que avanzaban hacia Koro.
—Ya los vi —respondió Tatsuya, tomando una herramienta vieja de la mesa con cuidado.
Tatsuya se movió hacia un lateral y usó la herramienta para levantar los cables sin tocarlos directamente. Sung, en vez de lanzarse sobre el piloto, tomó una caja de bloques vacía y la deslizó hacia Meok Bo con el pie.
—Meok Bo, mete la pieza ahí si cae —ordenó Sung, empujando la caja hasta dejarla junto a su Digimon.
—Meok Bo mete pieza —respondió Arkadimon, manteniendo bloqueado a Koro.
Koro forcejeó con él.
—¡No entienden! ¡DaiToyOh Z debía protegernos! —gritó Koro, intentando apartar a Meok Bo.
—¿De quién? —preguntó Sung, sin moverse de su posición. El ClearAgumon se quedó quieto —¿de quién querías que los protegiera? —repitió ella, mirándolo fijamente.
Koro apretó la pieza dorada.
—De… de todos los que se burlan —respondió Koro, bajando la voz—de los que dicen que nuestras construcciones no sirven. De los adultos que desmontan lo que hacemos porque "estorba". De los que creen que somos piezas reemplazables ¡Yo lo diseñé!.
Sung no respondió de inmediato. Meok Bo miró a Koro con menos rabia y más confusión.
—Koro triste —dijo Arkadimon, sin soltar su posición.
—No estoy triste —replicó Koro, aunque su voz se quebró.
—Koro triste y enojado —insistió Meok Bo, ladeando la cabeza.
—¡Cállate! —gritó Koro, apretando la pieza con fuerza.
El piloto soltó un chispazo. Uno de sus cables rozó la pieza dorada, y la luz se intensificó.
Tatsuya logró apartarlo con la herramienta.
—Sung, hay que separar la pieza de Koro —dijo Tatsuya, manteniendo el cable lejos del ClearAgumon—está amplificando su emoción—.
Sung asintió, pero no avanzó de golpe. Miró a Meok Bo.
—Puedes hacerlo sin lastimarlo —dijo Sung, sosteniendo la mirada de su Digimon.
Meok Bo volteó hacia ella.
—¿Sung segura? —preguntó Arkadimon, aflojando apenas las garras.
—Sí, confío en ti—respondió Sung, con voz firme.
Arkadimon se quedó inmóvil un instante. Luego sus ojos se enfocaron.
—Meok Bo hace bien —dijo él, girando de nuevo hacia Koro.
Koro intentó retroceder, pero Meok Bo se movió rápido. Con una garra sujetó suavemente la muñeca del ClearAgumon, sin apretar demasiado. Con la otra empujó la pieza dorada desde abajo, obligando a que Koro la soltara hacia la caja.
La pieza cayó dentro. Sung cerró la tapa de inmediato con el pie, sin acercarse más de lo necesario, la luz roja del piloto se apagó casi por completo.
Koro quedó temblando, mirando sus manos vacías.
—No… —susurró, cayendo de rodillas junto a la mesa.
Meok Bo soltó su muñeca y retrocedió.
—Meok Bo no lastimó —dijo Arkadimon, mirando a Sung.
—Lo hiciste bien —respondió Sung, asintiendo con seriedad.
El Arkadimon se infló de orgullo, pero no habló. Por una vez, pareció entender que el momento no era para presumir.
Koro cayó sentado junto a la mesa.
—Solo quería hacer algo grande —murmuró Koro, cubriéndose el rostro con las manos.
Sung se acercó despacio, pero se detuvo antes de invadir su espacio.
—Entonces hazlo sin robar partes de otros —dijo Sung, manteniendo cierta distancia.
—Nadie nos dará piezas especiales —respondió Koro, bajando las manos apenas.
—Ganarlas toma más tiempo que robarlas —dijo Sung, mirando la pequeña estructura incompleta— pero al menos lo que construyas será tuyo—.
Koro levantó la mirada.
—¿Y ahora qué? —preguntó el ClearAgumon, con la voz más baja.
Tatsuya tomó la caja con la pieza dorada y la sostuvo con cuidado.
—Ahora vuelves con nosotros al almacén —dijo Tatsuya, asegurando la tapa de la caja— ayudas a desarmar lo que construiste y a devolver cada pieza. Después aceptarás la consecuencia que decidan los afectados y la Central—.
Koro bajó la cabeza.
—¿Me van a borrar? —preguntó, abrazándose a sí mismo.
Sung frunció el ceño.
—No seas dramático —respondió, cruzándose de brazos.
—La Ley de Yggdrasil dice que crear Digimon artificiales es crimen —murmuró Koro, mirando la caja donde estaba la pieza dorada.
—También dice que el contexto importa —respondió Tatsuya, acomodando la caja bajo su brazo— pero eso no borra el daño—.
Koro se abrazó con más fuerza.
—Los demás me van a odiar —dijo el ClearAgumon, mirando al suelo.
Sung lo miró con seriedad.
—Tal vez algunos sí —respondió ella, sin suavizar demasiado la frase.
Koro se encogió.
—Sung —dijo Tatsuya, girando apenas hacia ella.
Ella levantó una mano, indicando que no había terminado.
—Pero si ayudas a reparar lo que hiciste, quizá algún día dejen de verte solo como el que robó piezas —añadió Sung, manteniendo la mirada sobre Koro.
Koro guardó silencio. Meok Bo se acercó a él y lo olfateó.
—Koro puede arreglar —dijo Arkadimon, sentándose frente al ClearAgumon.
—¿Tú crees? —preguntó Koro, mirando al Arkadimon con sorpresa.
—Meok Bo rompía cosas antes —dijo Meok Bo, mirando a su Tamer— Sung enseña no romper todo—.
Sung lo miró de lado.
—Todavía estamos trabajando en eso —dijo ella, arqueando una ceja.
—Meok Bo mejora —respondió él, levantando una garra.
—A veces —contestó Sung, cruzándose de brazos.
—Muchas veces —insistió Meok Bo, moviendo la cola.
—Algunas —corrigió Sung.
—Varias —dijo Meok Bo, recordando la palabra anterior.
Sung soltó un suspiro, pero la tensión del ambiente bajó ligeramente.
Tatsuya observó la escena con atención. El cubrebocas seguía ocultando su boca, pero sus ojos mostraban una calma distinta. Sung no había golpeado al culpable, no se había lanzado imprudentemente al peligro y tampoco había usado a Meok Bo como simple fuerza bruta. Le dio una orden clara, confió en él y permitió que resolviera el bloqueo sin herir a Koro.
Eso era avance, no perfecto. Pero real.
De pronto, la caja donde estaba la pieza dorada vibró.
Tatsuya la sujetó con más fuerza.
—Eso no me gusta —dijo Tatsuya, fijando la mirada en la tapa.
Sung giró hacia él.
—¿Qué pasa? —preguntó ella, dando un paso hacia la caja.
La pieza dorada emitió un pulso que viajó por el suelo como una onda invisible. A lo lejos, desde la dirección del almacén, respondió otro pulso más profundo. El núcleo del DaiToyOh Z.
Koro palideció al verlo.
—Están conectados… —susurró el ClearAgumon, levantándose con dificultad.
Tatsuya apretó la mandíbula detrás del cubrebocas.
—No era una batería auxiliar —dijo el pelinegro, mirando hacia el túnel—es una llave de reactivación—.
Sung miró hacia el camino por donde habían venido.
—Dainsleif y Dvalin están con el robot —dijo ella, endureciendo la mirada.
Meok Bo gruñó.
—Cosa grande despierta otra vez —dijo Arkadimon, colocándose delante de Sung.
El D-Ark de Tatsuya emitió estática. Luego se escuchó la voz de Dvalin, agitada.
—¡Tatsu!, ¡El núcleo volvió a encenderse! —gritó Dvalin desde el Digivice— ¡las piezas se están moviendo solas!—.
La voz de Dainsleif llegó después, firme pero tensa.
—No hemos atacado —informó Dainsleif desde el almacén— estamos evacuando a los ToyAgumon como ordenaste, pero el DaiToyOh Z está levantándose—.
Tatsuya miró a Sung.
—Tenemos que volver —dijo, asegurando la caja contra su costado.
Sung tomó a Koro del brazo, no con violencia, sino para hacerlo reaccionar.
—Tú vienes con nosotros —dijo Sung, jalándolo suavemente hacia el túnel.
Koro asintió, todavía pálido.
—Sí… —respondió el ClearAgumon, caminando con torpeza.
Meok Bo se colocó delante de Sung, listo para correr.
—Sung da orden —dijo Arkadimon, mirando hacia el túnel.
Ella miró el túnel, luego la caja con la pieza dorada y finalmente a su Digimon. Esta vez no iba a lanzarse primero. No iba a resolverlo todo con sus propias manos.
—Meok Bo, guía el camino y detecta trampas —ordenó Sung, señalando el túnel— si el robot se mueve hacia civiles, lo distraes, no lo enfrentas de frente—.
—Meok Bo guía. No frente fuerte. Distrae —repitió el Arkadimon, asintiendo con fuerza.
—Tatsuya lleva la pieza —continuó Sung, mirando hacia él— yo llevo a Koro y cubro la retaguardia—.
Tatsuya asintió.
—Buen plan —dijo, girando hacia el túnel.
Sung pasó junto a él.
—No lo arruines halagándolo —murmuró ella, empujando a Koro para que avanzara.
—Lo intentaré —respondió Tatsuya, avanzando detrás de Meok Bo.
—Intenta más —dijo Sung, entrando al túnel.
Corrieron de regreso por el camino de mantenimiento.
Detrás de ellos, en la mesa de construcción, el pequeño piloto incompleto quedó inmóvil por unos segundos. Luego, una chispa roja volvió a encenderse en su pecho vacío. Uno de sus dedos se movió, después otro y en la oscuridad del distrito de maquetas, una voz diminuta y quebrada susurró:
—Piloto… sin corazón… buscando… cuerpo…—.